REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
27 | 05 | 2019
   

Letras, libros y revistas

El amante de Janis Joplin de Elmer Mendoza


Elsa Cano

Elmer Mendoza, nacido en Culiacán Sinaloa en 1949 forma parte de los creadores de la novela mexicana actual. Su grupo está integrado por Daniel Sada, Enrique Serna, Luis Humberto Crostwaite, Guadalupe Netel, Ximena Sánchez, Echenique y Juan Villoro entre muchos otros.

Mendoza empezó a publicar cuentos en 1979; entre sus novelas Un asesino solitario (1999), El amante de Janis Joplin (2001), Efecto tequila (2004), Co Caro (2005) y Balas de plata (2007), ganadora del premio Tusquets.

El amante de Janis Joplin está situada a fines de los años sesenta y principios de los setenta; es la historia de David Valenzuela Terán, un joven esquizofrénico, que se atreve a bailar en una fiesta, con la joven Carlota Amalia. Ella es la prometida (La Morra) del narcotraficante Rogelio Castro. Este patea a David, quien le avienta una piedra y lo mata. Franca alusión a la leyenda bíblica de David y Goliath. Este David tratará de enfrentarse al Goliath nacional, es decir, el narcotráfico.

Lo más importante de Elmer Mendoza es el lenguaje. Él hace el registro del lenguaje coloquial mediante juegos que permiten al lector adentrarse en este mundo sórdido y violento de las drogas.

Para algunos críticos el lector que no conozca ciertos códigos locales estará perdido; pero para otros, como Mendoza ha recuperado, el habla de una región del noroeste de nuestro país el lector lo entiende, lo puede seguir y no se pierde en la trama.

En la vida del joven David, el recurso del lanzamiento de objetos se asiente en la hipérbole; si no fuera así, se acabaría la historia.

La novela parece estar narrada por dos voces alternas: la del narrador, que se permite describir, contar y recurrir a figuras poéticas. La otra voz es la voz del Habla popular, campesina o urbana del estado de Sinaloa. Todos los personajes: el Chato, el Cholo, Sidronio, el Rápido, Rebeca, Graciela, todos se expresan en una especie de coro que es la voz del pueblo sinaloense.

Otro acierto de Mendoza es la puntuación porque es una irreverencia, fuera de toda disciplina y juega con los signos de interrogación y de admiración. Con este tipo de puntuación el autor le otorga velocidad, tono y ritmo a su prosa y con ello ella logra el habla de sus personajes.

El amante de Janis Joplin es una visión peligrosa y violenta del latino, del sudamericano que vive del otro lado. Costumbres y vida familiar el mexicano se las lleva a los Estados Unidos, y esto genera una molestia, una especie de fastidio en los norteamericanos. La estética del narco o narcoliteratura surge por hábitos, costumbres, creencias, rituales, etc. que al ser traspuestas en otro país adquieren nuevo significado. Si el hijo viaja a E.U. y regresa con dinero, es una persona valiosa; de otra manera es un fracasado.

Todo esto conforma identidades y cultura y el lenguaje sirve para explicar ese mundo bárbaro de cinismo y de violencia.
La novela tiene ironía muy fina y humor negro. Es un libro entretenido y fuerte, tiene algunos elementos de la novela picaresca como el personaje que sufre y cae pero logra superar infinidad de peripecias.

El libro sirve para comprender ese mundo del narcotráfico, nefasto, podrido y traidor.