REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 05 | 2019
   

Confabulario

Poemas


Julio Ortega Jiménez

PERPETUIDAD
Nadie en su corazón se atreva, ose o intente,
ya sea por impaciencia, genio, virtud o dolo,
cambiar esta puntual factura de las cosas
que en orden y artificio armonizó sin faltar
a Dios secreta mano.

Que Enós, hijo de Set, sea el primero en ventura
en invocar unánime el nombre de Yahvé,
y que Odiseo regrese siempre, arco, blanco y flecha;
que el Oriente sea Oriente perenne y Gilgamesh
tema al óbito y reine.

Dejad intacto este orden, ejecución precisa,
de orquesta o relojero, leucemia o astrolabio.
¿A qué buscar por Lot mujer en las cenizas?
¿A qué buscar dolor, y en la resurrección
dolernos doblemente?

¡Los muertos están fijos, oh Lázaro, en su muerte!

Nadie corrompa este orden atroz del dulce gesto
de espinas coronado, ni la armonía sencilla
del madero y los clavos. Dejad a Jesucristo,
por amor de este Cristo, del Gólgota la duda:
Padre, ¿por qué nos has abandonado?



QUÉ TARDE LLEGA TODO
A veces hasta la vida.

Ya ves tú,
apenas vienes.

Estuve esperando
largos días tu presencia
y un beso.

Y fueron años
y lunas y no llegabas.

Opté por irme.

Y bueno,
ahora llegas,

Cuando estoy lejos….


TU NOMBRE ME ENTERNECE
y me delata,
lo pondré en este cofre de palabras:

Tu nombre es como el viento y la montaña,
solemne y pasajero como el fuego.

Suspenso colibrí en el invierno,
hiere blando la piel como una daga.

Yo quiero protegerlo de la lluvia,
del mal tiempo, del frío y la nostalgia.



TU BOCA, MANANTIAL
que detiene la sed y la provoca.
¿A qué templos oscuros me convoca?
Tu boca que es el fuego
y es el agua que blanda me alimenta,
igual que la tormenta
germinó del relámpago y del trueno.
¡Dulce y mortal veneno!
Suave fruta, tu boca,
granada abierta al beso que me invoca.




NO ABRAS LOS OJOS
Detén el aliento del mundo por un instante.
No soy yo quien te habla.
Es el corazón del cielo
que late fuerte,
como una paloma herida,
porque te ama.




CIERRO LOS OJOS
Y en la oscuridad granate de este instante
Puedo ver el sonido de tu nombre,
El verdor de tus ojos que me escuchan,
Una sonrisa derramada como un bosque
Y un verano que anuncia una tormenta.

Aprieto más los párpados:
No quiero perder este momento,
Porque sé que al abrir los ojos
Sólo quedará tu recuerdo.