REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 08 | 2019
   

Arca de Noé

Los trancos


Carlos Bracho

Tranco I
Mi querido Capitán Lujuria, mi nunca bien ponderado amigo Águila Negra:
Mira que hay algunas veces que la envidia me corroe, que devora las entrañas y me deja pálido y seco. Bueno, René, ahora te lo digo, ahora que estás reunido con los compas de siempre, con los ñeros con los que hemos “comulgado” en las luchas políticas y sociales. Sí, por eso es la envidia que ahora mismo me trae vuelto loco. Tú, allá, departiendo con Heberto Castillo, con Lázaro Cárdenas, charlando de lo lindo con Lucio, y razonando los motivos de la lucha armada con Genaro. Y no dudo ni tantito que te estarás echando –además de algunas cuantas compañeras insumisas- unos güiskis con harto hielo, sí, por aquello del calor que las llamas del Averno provocan. Y alimenta más mi enojo el saber que te la pasas dialogando con Otto-Raúl González y con Arreola y con el Gran Cocodrilo y ya me imagino las intervenciones maravillosas de Rulfo, que aunque corto de palabras es largo en sapiencia literaria, y las enseñanzas que estarás recibiendo de Alfonso Reyes, y qué decir de los consejos para manejar la “pluma” que estarás recibiendo de Agustín Yáñez y de Carlos Fuentes y de Elena Garro. Dime si no es esto motivo para que yo esté hasta la coronilla de coraje y como arriba te digo, con una envidia que se nota en mi cara a cien leguas. Sí, de verdad, échame una mirada y lo comprobarás… Y ya me imagino las largas horas que te las pasas enfrascado en las discusiones plásticas con Diego y con David Alfaro Siqueiros. Ahora bien, quizá donde no me daría tanto coraje, tanta rabia, tanta envidia, sería cuando te encuentres con Karl, sí, nuestro cuate Marx, y claro dile que hoy más que nunca está presente con su aportación universal para entender las contradicciones sociales, políticas… Invítalo a que se aviente unos tequilas, te aseguro que le podrán gustar; y tú saldrás pleno y lleno de más ideas que podrás compartir con todos los hombres y las mujeres que lucharon en todos los frentes posibles para acabar con la corrupción y con la represión que los gobiernos mexicas han ejercido a diestra y siniestra, y que deben de estar, como yo, llenas de coraje en contra de los militares que las abatieron, que estarán con la rabia infinita en sus corazones por ver que todo ha sido en vano, que pocos han seguido su ejemplo revolucionario… En fin, René, ya no le sigo escarbando a la podredumbre en la que nos tienen sumidos los Peñas Nietos y los políticos y las iglesias de curas pederastas y los “honrados” y “honorables” gentes de la derecha miserable que dominan todavía, y más cada día, a este México malora.
Bien, querido René, nos estaremos viendo dentro de poco.
Te mando un abrazo fraternal –pero que conste, la envidia l