REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
08 | 12 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Mesita de noche


Patricia Zama

Los héroes del pelotón

El falso fusilamiento de Rafael Sánchez Mazas, el refinado ideólogo de Franco que hablaba de las causas de la derrota de las naves persas en la batalla de Salamina, y que a decir de su editor “ganó la guerra y perdió la historia de la literatura”, llevó a Javier Cercas a rastrear a un puñado de héroes (“siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización”) para ajustar cuentas con la historia en una novela que habla tanto del escritor que cuenta, como de lo que escribe. En 2001 Soldados de Salamina (Tusquets) colocó a Cercas entre los escritores de superventas. Aquí un fragmento:
“Fue hasta la última cerveza de aquella tarde que Ferlosio contó la historia del fusilamiento de su padre, la historia que me ha tenido en vilo durante los últimos años. No recuerdo quién ni cómo sacó a colación el nombre de Rafael Sánchez Mazas...
--Lo fusilaron muy cerca de aquí, en el santuario de Collell... fue al final de la guerra. El 18 de julio le había sorprendido en Madrid, y tuvo que refugiarse en la embajada de Chile, donde pasó más de un año. Hacia finales del treinta y siete escapó de la embajada y salió de Madrid camuflado en un camión, quizá con el propósito de llegar hasta Francia. Sin embargo lo detuvieron en Barcelona, y cuando las tropas de Franco llegaban a la ciudad, se lo llevaron al Collell, muy cerca de la frontera. Allí lo fusilaron. Fue un fusilamiento en masa, probablemente caótico, porque la guerra ya estaba perdida y los republicanos huían en desbandada por los Pirineos, así que no creo que supieran que estaban fusilando a uno de los fundadores de la Falange, amigo personal de José Antonio Primo de Rivera... las balas sólo lo rozaron y él aprovechó la confusión del momento para correr a esconderse en el bosque. Desde ahí, refugiado en un agujero, oía los ladridos de los perros y los disparos y las voces de los milicianos, que lo buscaban sabiendo que no podían perder mucho tiempo porque los franquistas les pisaban los talones. En algún momento, mi padre oyó un ruido de ramas a su espalda, se dio la vuelta y vio a un miliciano que le miraba. Entonces se oyó un grito: ‘¿Está por ahí?’... el miliciano se quedó mirándole unos segundos y luego, sin dejar de mirarle, gritó ‘¡Por aquí no hay nadie!’, dio media vuelta y se fue... Pasó varios días en el bosque... no conocía la zona y además se le habían roto las gafas... por eso decía siempre que no hubiera sobrevivido de no ser porque encontró a unos muchachos de un pueblo vecino que le protegieron y alimentaron...”
Ahora, a las mesas de novedades llega El impostor (Random House), la nueva novela de Javier Cercas, donde cuenta la historia del falsario Enric Marco.

Todas las supersticiones del mundo

El personaje más popular de la literatura de horror circula en las fiestas de día de muertos y vive en Transilvania. Aquí unos fragmentos de la novela de Bram Stoker:
“…En Londres había dispuesto de unas horas y las había aprovechado para ir al Museo Británico a consultar en su biblioteca los libros y mapas sobre Transilvania; se me ocurrió que sería una ayuda tener alguna idea del país antes de entrevistarme con un noble de esa región. Averigüé que la comarca que indicaba se encontraba en el extremo del país, justo en el límite de tres estados: Transilvania, Moldavia y Bucovina, en mitad de los Cárpatos, y que es una de las regiones de Europa más remotas y menos conocidas… Consignaré aquí algunas notas que me refresquen la memoria cuando le cuente a Mina el viaje.
En la población de Transilvania hay cuatro naciones distintas: los sajones en el sur, y mezclados con ellos los valacos, que son descendientes de los dacios; los magiares en el oeste, y los sekelys en el este y el norte. Me hallo viajando entre estos últimos que se proclaman descendientes de Atila y de los hunos… He leído que en la herradura de los Cárpatos se reúnen todas las supersticiones del mundo, como si fuese el centro de una especie de remolino de la imaginación; si es así, mi estancia me va a resultar interesante… Debí de quedarme dormido porque desde luego si hubiese estado completamente despierto me habría dado cuenta de que nos acercábamos a este extraordinario lugar… oí al otro lado de la gran puerta unos pasos graves que se acercaban… A continuación sonó un ruido de cadenas y cerrojos al ser descorridos. Giró una llave con el chirrido que produce un prolongado desuso, y se abrió la puerta. Dentro vi un hombre alto, viejo, de cara afeitada, aunque con un gran bigote blanco y vestido de negro de pies a cabeza, sin una nota de color en todo él. En la mano sostenía una lámpara antigua de plata en la que ardía una llama, sin tubo ni globo que la protegiera… El anciano hizo un gesto de cortesía con la mano derecha y dijo en un inglés excelente, aunque con acento extranjero: “¡Bienvenido a mi casa! ¡Entre libremente y por su propia voluntad!” No hizo movimiento alguno de salir a mi encuentro... “¿El conde Drácula?” Hizo un gesto de asentimiento y contestó: “Soy Drácula, sí, y le doy la bienvenida a mi casa, señor Harker.” (Tomado de la traducción de Francisco Torres Oliver, Alianza Editorial, 2016).

Scarlett, la rebelde del sur

En el aniversario 116 de la norteamericana nacida en Atlanta, Margaret Mitchell, un fragmento de su única novela publicada, que ha vendido decenas de millones de ejemplares y cuya versión cinematográfica sigue capturando espectadores Lo que el viento se llevó:
“...De repente, una idea cruzó su entendimiento, como una ráfaga de luz. ¡Pero si Ashley no sabe que le amo!... Tengo que encontrar el modo de hacérselo saber...
...
Mientras charlaba, reía y lanzaba rápidas miradas al interior de la casa y al jardín, sus ojos cayeron sobre un desconocido, solo en el vestíbulo, que la miraba fijamente con tan fría impertinencia que despertó en ella un sentimiento mixto de placer femenino por haber atraído a un hombre, y de turbación porque su vestido era demasiado escotado... Scarlett pensó que no había visto nunca a un hombre de espaldas tan anchas ni de músculos tan recios, casi demasiado macizo para ser apuesto. Cuando sus miradas se encontraron, él sonrió mostrando una dentadura blanca como la de un animal bajo el bigote negro y cortado. Era moreno, y tan bronceado y de ojos tan ardientes y negros como los de un pirata apresando un galeón para saquearlo o raptar a una doncella...
Antes de trasladarse al vestíbulo y de bajar las escaleras, Scarlett se aseguró de que Melanie estaba acostada en la cama junto a Honey y Hetty Tarleton. Desde la ventana del rellano pudo ver el grupo de los hombres sentados en el cenador bebiendo en grandes vasos... había que arriesgarse. Al llegar al último escalón oyó a los criados que trajinaban en el comedor... Al otro lado del amplio vestíbulo, la puerta de la biblioteca estaba abierta; se asomó y entró sin hacer ruido... Entornó la puerta, dejando una rendija, y trató de calmar los latidos de su corazón...
—¡Cómo! ¡Scarlett! ¿De quién te escondes? ¿De Charles o de los Tarleton?...
No pudo pronunciar una sola palabra, pero le cogió de una mano y le hizo pasar a la habitación... Ashley cerró la puerta.
—¿Qué pasa? —preguntó en voz baja...
—Te amo...
—¡No debes decir eso, Scarlett! No debes. No lo piensas de verdad. Te odiarás a ti misma por haberlo dicho y me odiarás a mí por haberlo escuchado...
—Ashley, me quieres..., ¿verdad?...
Tenía que hacer algo o volverse loca. Cogió el florero y lo lanzó rabiosamente, atravesando el cuarto, contra la chimenea. Pasó rozando el alto respaldo del sofá y se hizo pedazos con leve estrépito contra la repisa de mármol.
—Esto —dijo una voz desde las profundidades del sofá— es ya demasiado...
—Caballero, debía usted haber hecho notar su presencia.
—¿De verdad? —los dientes blancos de él brillaron y sus audaces ojos oscuros rieron...
—¡No es usted un caballero!
—Observación justísima —contestó él, sonriente. Y usted, joven, no es una señora.”

La Peor que llevamos dentro

Para México el día del libro es el 12 de noviembre, natalicio de Sor Juan Inés de la Cruz (1648-1695), la monja jerónima de saber enciclopédico que defendió las letras a golpe de manguillo. Los detalles biográficos se pierden en los documentos virreinales, pero perviven detalles como su infancia en la hacienda familiar de Nepantla, donde aprendió a leer a los tres años de edad, o la que tuvo al vestirse de hombre para pisar las aulas universitarias. Más que reclusa en el convento fue habitante de la biblioteca y una guerrera en la defensa del derecho a saber. En Yo, la peor (Random House, 2009) Mónica Lavín se acercó a la intimidad de Sor Juana desde los personajes que la rodearon y tomando la propia voz de Juana Inés en su Respuesta a sor Filotea de la Cruz, donde dice: “Pues yo, tan distante de la virtud y las letras... Estudiaba continuamente diversas cosas, sin tener para alguna especial inclinación...” y así llega hasta la cocina: “Veo que un huevo se une y fríe en la manteca o aceite y, por contrario, se despedaza en el almíbar; ver que para que el azúcar se conserve fluida basta echarle una muy mínima parte de agua en que haya estado membrillo u otra fruta agria; ver que la yema y clara de un mismo huevo son tan contrarias, que en los unos, que sirven para el azúcar, sirve cada una de por sí y juntos no... pero, señora, ¿qué podemos saber las mujeres sino filosofía de cocina?...” Las redondillas de Sor Juana siguen siendo una fiesta de todos los días convertidas en dichos populares: “Hombres necios que acusáis / a la mujer sin razón, /sin ver que sois la ocasión / de lo mismo que culpáis; // Si con ansia sin igual / solicitáis su desdén, / ¿por qué queréis que obren bien /si las incitáis al mal? // [...] ¿Cuál mayor culpa ha tenido / en una pasión errada: / la que cae de rogada / o el que ruega de caído? // ¿O cuál es de más culpar, / aunque cualquiera mal haga: / la que peca por la paga / o el que paga por pecar? / [...]”

Novedades en la mesa

El nuevo libro de Marcos Chicot (autor del superventas La muerte de Pitágoras) es El asesinato de Sócrates (Planeta), una intriga ambientada en la Grecia clásica... y de la afroinglesa Paula Hawkins, a la cabeza de los más vendidos, La chica del tren (Planeta)… Ya está en las mesas de novedades el libro póstumo de Umberto Eco, De la estupidez a la locura. Cómo vivir en un mundo sin rumbo (Lumen), que reúne artículos periodísticos seleccionados por él mismo antes de morir. De este volumen es la cita: “Cuando yo era joven, había una diferencia importante entre ser famosos y estar en boca de todos. La mayoría querían ser famosos por ser el mejor deportista o la mejor bailarina, pero a nadie le gustaba estar en boca de todos por ser el cornudo del pueblo o una puta de poca monta; en el futuro esta diferencia ya no existirá: con tal de que alguien nos mire y hable de nosotros, estaremos dispuestos a todo.”… La novela No voy a pedirle a nadie que me crea, del mexicano Juan Pablo Villalobos obtuvo el 34 Premio Herralde de Novela. El libro cuenta las aventuras de un estudiante mexicano en Barcelona... Llegó a las mesas de novedades otro póstumo de Roberto Bolaño, El espíritu de la ciencia ficción (Alfaguara), novela escrita en 1884 y que se considera antecedente de, Los detectives salvajes, la novela más aplaudida del escritor chileno... El espía detrás de las historias de espionaje se desvela y se recrea en la nueva novela autobiográfica de John Le Carre, Volar en círculos (Planeta)... a editorial Acantilado que se especializa en libros exquisitos por factura y contenido, ha puesto en las mesas de novedades Kafka. Los primeros años. Los años de las decisiones. Los años del conocimiento, de Reiner Stach, que se considera la más escrupulosa y completa biografía del autor de La metamorfosis... Patria (Tusquets) de Fernando Aramburu habla de más de treinta años de vida en Euzkadi, en tiempos de terrorismo... El nuevo libro de Gonzalo Celorio, Del esplendor de la lengua española (Tusquets), contiene 21 semblanzas de sendos creadores, desde Artemio del Valle-Arizpe, hasta Augusto Monterroso, Carlos Fuentes y Rosa Beltrán, entre otros…