REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 09 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Madera la mañana de Juan Manz


Marisa Trejo Sirvent

La ficha del Diccionario del Catálogo biobibliográfico de escritores de México de la Coordinación General de Literatura del INBA, define a Juan Manz como “poeta, compositor y promotor”. Su vida ha trascurrido no solamente en la elaboración de su obra literaria, sino que ha sabido entregarse y compartir de sus conocimientos en su lugar natal, Ciudad Obregón, Sonora, donde nació en 1945, con generaciones de jóvenes escritores en los que ha ido marcando una tradición literaria desde 1986. Sus inquietudes lo han llevado a coordinar talleres, incursionar en la música, fundar agrupaciones y promover festivales de poesía, donde sobresale el Festival “Bajo el asedio de los signos”. Su obra es parte indiscutible de antologías y revistas de la región, pero también de la frontera norte, de México e incluso de diversas antologías publicadas en el extranjero.
El libro de poemas Madera la mañana de Juan Manz recientemente publicado, es una muestra representativa de lo que este escritor sonorense puede brindarnos. Percibimos en ella, la madurez de un escritor que ha encontrado un estilo, una voz y una manera de jugar con el lenguaje que lo caracteriza y que nos lleva a la reflexión y al goce. Descubrimos también en este libro de Juan Manz un deseo de innovar, de experimentar hacia nuevas formas expresivas. Observamos un deseo de partir de una idea, una palabra elemento, una palabra que puede ser el agua, el aire, la tierra y la recreación que el escritor puede hacer de ella a través de la creación poética. Ese trabajo creativo nos conduce hacia su propio sentido poético a través de lo que él llama “la naturaleza de su musicalidad intrínseca” en poemas búsquedas, en poemas incógnitas, en poemas enigmas que están más allá de los sentidos semánticos de las palabras, poemas hechos con palabras polisémicas.
Se percibe también, por otra parte, el “genio poético” como decía Octavio Paz, pero también el trabajo y “las gotas de sudor” que hay por detrás de un poema, como afirmaba el poeta Daniel Robles Sasso o el de la corrección infinita de los manuscritos de la que alguna vez hiciera gala Rosario Castellanos, en ese largo y mediano aliento en busca de su propio lenguaje, un lenguaje en el que la mañana o cualquier cosa es madera para escribir o esculpir sobre ella como si de una escultura se tratara, trazos como los de un pintor en los que sus sueños y su inconsciente le invitan a través de sus sentidos a modelar el lenguaje, “nombrar las cosas” a través de imágenes que llegan al lector con la unión feliz de pensamiento e imagen o como dice Juan Manz, darles nombre para reinventar nuevos giros al lenguaje en su recreación del universo donde todo puede ser motivo para ejercer el oficio de la escritura poética. Madera la mañana partió del influjo y la alquimia que dos viajes le brindaron al autor: la India y el maravilloso y enigmático Taj Mahal y las zonas arqueológicas de la Riviera Maya. Su expresión poética es el eje central temático donde experimenta con lo que mejor sabe hacer: la escritura.
Madera la mañana es un libro que ha sido presentado en el mes de agosto en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes por tres escritores contemporáneos de renombre: Hernán Bravo Varela, Eduardo Hurtado y José Ángel Leyva. El prólogo fue elaborado por el primero y es obligado punto de referencia antes de comenzar la lectura del poemario. Su autor ha reconocido que con Madera la mañana da continuación a su libro publicado en 2012, Dispensario. Juan Manz es hoy por hoy la voz más consolidada de Sonora, sin perder la frescura y el deseo de intentar nuevos tópicos y nuevos derroteros en el campo literario. Así pues, con esta nueva “madera poética”, Juan Manz consagra un estilo fresco y personal que dejará huella en sus seguidores y llevará agua fresca a sus lectores. Hoy Juan Manz nos revela sus más recientes letras y las comparte gustoso con todos nosotros.