REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 08 | 2019
   

Confabulario

Pliego de cargo


Ylia Kazama

Pliego de cargo

¿Dónde se oscureció la luz?
¿Dónde perdimos los pasos?
¿Dónde dejamos de ser?
O... ¿es que aún no nacemos?



I

El tiempo escribía sobre hojas
que simulaban ser blancas;
la tinta corría por renglones
cerrados
y las pequeñas rayas azules
se creían puentes celestiales .

Los llamados humanos,
peregrinos del destino,
imaginaron por cuarenta días
que el paraíso se encontraba
en el mes más frío.

El averno abrió las fauces,
de la boca salieron
versos rotos,
letras que no alcanzaron
a ser palabras.

Frases absurdas rompieron los secretos
y los impulsos rieron al borde de la locura.

Esa noche, el negro era sobrio,
la imbecilidad era un cajón
y en él guardaron los días.

La semblanza puso fin a la creación;
el mundo
pequeño y solo
dio a luz a diez fundamentos,
que establecieron en un método
sin conocimiento.

Las dudas se ofrecieron
como putas
y pagaron una a una
el precio que les pidieron.
Sobrevivieron,
guarecidos en un confesionario:
¡Acúsome, Padre, de torcer los renglones!

Eran diestros
pero la siniestra era amante subjetiva.
La filosofía era decir la verdad,
fuera cual fuera la mentira
que se convulsionaba en ella.

¡Acúsome, Padre: fuimos jóvenes y bellos!

Solían enfrentarse en guerras hondas,
vocaciones de asesinos
sin pudores, sin honores.

Las paredes del mundo se cubrieron
de diplomas,
fruto de las traiciones
entre pueblos, voces, manos.

¡Acúsome, Padre, de matar en nombre de la paz!

Midieron en formas verbales
tiempos de guerra gratuitos;
paz labrada en papeles
firmados por dos o tres hombres
nada pacíficos.

El mundo se fertilizó de miedo,
la etimología cambió
y esa emoción sensorial
buscó asilo en los infiernos.

¡Acúsome, Padre, de querer amar sin voluntad!

Salieron a vagar los sentimientos
y la estética
se ciñó en estímulos visuales
que eran solo huesos.

La retina humana
se fascinó con los motivos
que llenaban espacios
donde no se podía tener satisfacción
natural.

Y todos los tiempos
el de piedra
el antiguo
el moderno
fueron a una taberna
imitando ser sensibles
a la humana crueldad.

Salieron ebrios,
reconstruyeron catedrales,
pintaron con mayúscula
que semejantes
solo eran la tortura y el hambre.

Sirvieron como esclavos
a la fórmula sin métrica
de esperar,
sin tener la certeza
de lo que habría de llegar.


II

Frente al espejo
mezclarán el calendario,
no sabrán mirar en el pasado.

Olvidarán los confesionarios,
no sabrán quiénes fueron
amigos o enemigos.

Dirán en silencio:

Acuso a mi padre del ozono
de la nieve que asesina el verde de la montaña.

Acuso a mi madre de ser barca naufragada.
Del hambre que me lacera por las promesas rotas.

Acuso a mi hermano de ser cruz
quebrantando a los vencidos.


III

Será un tiempo de silencio,
la memoria dejará libres los caballos,
la música y el baile
se integrarán a la naturaleza.
Solo los térmicos,
los que guarden sus sueños
en el vértice del corazón;
los locos,
los difíciles esperanzados,
los soñadores despiertos,
los poetas e imperfectos,
la especie en extinción
los tiernos
librarán la batalla.

Se reunirán en organismos receptivos
y sus sentidos serán cinco vocales
sostenidas en caprichosas consonantes.

El espíritu será uno,
la grulla tendrá voz y lenguaje
y cantarán por la noche
el sonido que aprendieron
de las sendas sin ultraje diciendo:
Perdonamos a los acusados:
habitaban la tierra
pero no eran humanos.
La paz será la constante
y la sed será superada.

Serán, por primera vez,
parecidos a la madrepadre;
los hijos ausentes retornarán de los infiernos
y todas las manos escribirán un mismo cuaderno.

Debajo de las frases
vivirán sin halagos,
sin doble moral.
Nacerán vivos,
no vivirán muertos.
La sílaba mágica
será dictada por la conciencia;
y llegará el día en que preparen túnicas
para cubrir los tiempos.

El fenómeno será génesis,
los ejemplos no existirán,
cada uno retomará una porción del mundo,
sin inclinaciones, sin manchones.
Los días durarán veinticuatro horas,
las cuales serán dispuestas
en manos albas
dimensionando la unidad
sin perder la individualidad.

Será un mundo azul,
con más agua que caminos;
figurará en atlas universales
testificando
los reveses de las obras
y surgirán de la nada
páginas, hojas
sin murallas.
Llegará la noche,
dormirán sin críticas,
sin territorios,
afirmando que el amor
es la única verdad.


IV

Y un día despertarán
para definir las quimeras de la realidad.
Recordarán sus sueños de paz
y saldrán a la calle
a matarse
en nombre de la libertad.

Acúsote, Padre, de escribir en renglones torcidos.


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