REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 09 | 2019
   

Homenaje

Para René Avilés Fabila


Rosa Martha Jasso

EL SUEÑO
Abro los ojos y todo está en silencio, no escucho el vocerío de los vendedores ni el bullicio del tráfico. Es domingo y todo indica que podré leer los periódicos y bosquejar algunas notas. Cosa rara ya que siempre hay que hacer un esfuerzo para concentrarse y pensar.
Comienzo mi búsqueda y sorpresivamente atrae mi mirada una nota sobre René. Entiendo lo que dice, pero no lo admito. Mis ojos regresan una y otra vez a cada letra, cada frase, cada signo.
Una llamada me saca del espasmo. Un amigo solidario manifiesta su afecto por la pérdida. Entonces, es cierto.
Me inunda el llanto, mil imágenes con René vienen a mi mente, me aferro a su imagen viva.
Después vino todo, despedirse, compartir un abrazo y regresar a casa con la sensación de estar completamente sola en el mundo.
Será cosa de aceptarlo, de aprender a vivir con eso.
Aún me asfixia el olor dulce de las flores y la sensación de pérdida.
Debo dormir y a pesar de un extraño malestar caigo en un sueño profundo.
Despierto en él. Ahí está René, sonriendo, rodeado de sus amigos como siempre; un sagaz y aguzado comentario nos hace reír a todos, es el centro de atención, nuestras miradas sobre él, el alma de la reunión.
En su discurso, aparentemente disperso y casual, surge manifiesta su inteligencia; el análisis político, la profundidad literaria, su experiencia militante, junto con algún humorístico y candente comentario que nos alude.
Están también sus alumnos, extasiados, como cuando están en clase.
La escena es vívida, tan real, como cuando estar con él formaba parte de la cotidianidad.
Quisiera no despertar, pero sí, mejor sí, para cada noche compartir con él, platicarle del libro, de la novela comenzada que no avanza, de la dificultad de los proyectos y confabularnos en alguna ácida crítica a los personajes nacionalmente reconocidos que a ninguno de los dos nos convencía.
Sí, hay que despertar e imprimir en nuestra vida la energía y entusiasmo de René por lo que hacía, aprender de él, y por las noches soñar y acompañarlo, o más bien que nos acompañe en el tramo que nos quede, así hacemos doble trampa: en el día nos impulsa su legado y en la noche lo disfrutamos.
Una forma mañosa de enfrentar su ausencia.