REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 08 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Mesita de noche


Patricia Zama

El paciente jugador de ajedrez

Con la novela Amphitryon Ignacio Padilla (1968-2016) obtuvo el Premio Primavera de Novela 2000 convocado por la editorial Espasa Calpe. Autor de más de veinte libros entre novelas, cuentos, ensayos y cuentos para niños, Padilla fue maestro de escritores y académico de la lengua. Murió el pasado 22 de agosto. Aquí el inicio de Amphitryon:
Mi padre decía llamarse Viktor Kretzschmar, fue guardagujas en la línea Múnich-Salzburgo y no era hombre para decidir, así, sin más, que iba a cometer un crimen. Detrás de su aparente destemplanza ante la adversidad se encerraba un ser en extremo calculador, capaz de esperar durante años las circunstancias propicias para dar un golpe largamente acariciado. Taciturno en su trato ordinario, podía también entregarse a imprevisibles estallidos de rabia que, sólo en la intimidad, hacían de él un polvorín cuya mecha parecía estar siempre encendida. Los suyos no eran nunca arranques espontáneos, eran más bien producto del perpetuo soliloquio que solía sostener con su conciencia de hombre vencido, un hombre que, estoy seguro, habría horadado un túnel en basalto con la sola esperanza de recuperar un día la luz que le había sido arrebatada en la juventud […] Nada hay más ingrato que indagar en los motivos por los que un asesino decide en un momento dado perdonarnos la vida. Uno siempre quisiera encontrar para ello justificaciones heroicas o aún divinas, pero la lógica nos conduce sin remedio a la más humillante de todas: el desprecio […] Allí estaba, pues, un peón del oscuro jugador al que tanto admiraba Remigio Cossini, dispuesto a aniquilarme con el mismo desenfado con el que su jefe, el conductor del auto, acaso el verdadero Adolf Eichmann habría ordenado años atrás la ejecución de millones de seres. Pero esa noche Bogart, ante la insistencia del otro, permitió que las cosas se moviesen en otro sentido. Ignoro a ciencia cierta qué ideas pasaron entonces por su mente. Sólo sé decir que de pronto, en vez del disparo, escuché uno de sus característicos suspiros de hartazgo y noté que devolvía su revólver al bolsillo de la gabardina. Luego, mientras Bogart cerraba tras de sí la puerta del coche, el conductor me sugirió con sorna sin disimular un marcado acento alemán:
--Háganos un favor, amigo mío, escriba esta historia. Será un cuento por demás divertido.

Vuelve Marcus Goldman
Los Baltimore (Alfaguara) es la nueva novela del suizo Joël Dicker (1985), célebre por las ventas millonarias de La verdad sobre el caso Harry Quebert. En esta nueva entrega, el escritor de éxito Marcus Goldman investiga un caso dentro de su propia familia y entrevera el tema del oficio de escribir con la solución del misterio. Transcribo fragmentos de las primeras páginas:
“Mi vecino más próximo en Boca Ratón era un septuagenario simpático, Leonard Horowitz, una antigua eminencia de Harvard en Derecho Constitucional que pasaba los veranos en Florida y se dedicaba, desde el fallecimiento de su mujer, a escribir un libro que no conseguía empezar… Cuando le dije que había ido a escribir mi siguiente novela, me habló en el acto de la suya. Ponía mucho empeño en ello pero le costaba avanzar en la historia. Llevaba siempre consigo un cuaderno grande de espiral en el que había puesto con rotulador Cuaderno n. 1, dando a entender que iba a haber más. Lo veía siempre con las narices metidas en él: desde por la mañana en la terraza de su casa o sentado a la mesa de la cocina… Él, en cambio, me veía pasearme, nadar en el lago, ir a la playa, salir a correr. Por la noche llamaba a mi puerta con unas cervezas frías. Nos las tomábamos en mi terraza, jugando al ajedrez y oyendo música… Llevaba ahí dos semanas cuando una noche, en el instante en que me iba a comer la torre, se paró en seco y me dijo con tono repentinamente irritado:
--¿No había venido para escribir su nueva novela?
--Sí. ¿Por qué?
--Porque no da usted palo al agua y me pone de nervios.
--¿Y qué le hace pensar que no hago nada?
--¡Si es que lo veo! Se pasa el día pensando en las musarañas, haciendo deporte, mirando pasar las nubes…
--¿Qué es lo que le pone de nervios Leo?, ¿Mi libro o el suyo?
Había dado en el clavo. Se apaciguó:
--Sólo quería saber cómo se organiza. Mi novela no avanza. Tengo curiosidad por saber cómo trabaja usted.
--Me siento en esta terraza y pienso. Y, créame, no es poco trabajo.”

El valor de la literatura oral
El pequeño pueblo galés Hay-on-Wye de apenas 15 mil habitantes y 41 librerías es conocido como “la ciudad de los libros”, porque ahí se reúnen escritores, poetas, músicos, y a partir de 1988 se formalizó el “Hay Festival”, una verbena que pronto rebasó al pueblo y desde 1996 ocupa también otras sedes. En México este año se realizó en Querétaro, a donde llegó, entre otros escritores de distintas partes del mundo, el francés Gustave Le Clézio (Niza, 1940), premio Nobel de literatura 2008, cuyos padres nacieron en la isla Mauricio. Le Clézio ha vivido en México y pasó dos años en una comunidad indígena de Perú. “Cuando un escritor occidental convive con una población que no sabe escribir pero que vive la literatura de manera interna, que comparte los mitos y la invención oral de esa manera, recupera la confianza. La literatura debe ser como una ilustración de la vida, algo que da más valor a la vida” (David Marcial Pérez, El País).

Milagro en los puentes de París
Del escritor austrohúngaro Joseph Roth (1894-1939) murió tres meses después de ver publicado su relato La leyenda del santo bebedor, una fábula acerca del vicio y la redención, el alcohol y los milagros. Transcribo las primeras líneas:
“Un atardecer de la primavera de 1934, un caballero de edad madura descendía por las escalinatas de piedra que, desde uno de los puentes sobre el Sena, conducen a la orilla… allí suelen dormir los clochards de París. Y uno de esos clochards fue como por azar al encuentro del caballero…
--¿A dónde le llevan sus pasos, hermano? –inquirió el caballero mayor, bien trajeado.
El otro le echó una mirada para contestar luego:
--Que yo sepa, no tengo hermano ni sé a dónde me lleva el camino…
--Dios ha dispuesto que se cruzara en mi camino… ¿Querrá decirme, con toda franqueza, cuánto necesita? Por lo menos para salir del paso…
--Veinte francos.
--No creo que esta suma sea suficiente –replicó el caballero--. Seguramente necesitará doscientos…
--No puedo negar que preferiría doscientos francos en lugar de veinte, pero soy un hombre de honor… No puedo aceptar el dinero por varias razones: en primer lugar, porque no tengo el placer de conocerle; en segundo lugar, porque no sé cómo ni cuándo podría devolvérselo; y, en tercer lugar, porque usted tampoco tiene la posibilidad de reclamármelo, al carecer yo de domicilio fijo.
--…le ruego tenga la amabilidad de aceptar… Resulta que me he convertido al cristianismo después de haber leído la historia de la pequeña santa Teresa de Lisieux… así que, tan pronto tenga reunidos los doscientos francos y su conciencia le obligue a zanjar esta ridícula deuda, diríjase por favor a Sainte Marie des Batignolles y entregue la suma en manos del sacerdote cuando éste termine de oficiar la misa. Suponiendo que adeuda usted el dinero, se lo debe a santa Teresita…
--Le prometo que cumpliré mi palabra… Ha sido un placer --se despidió el desharrapado, que al punto desapareció en las tinieblas.
Porque entretanto ya había oscurecido por entero, mientras arriba, en los puentes y muelles habían sido encendidas las farolas plateadas para anunciar la alegre noche de París.

Vivir para uno, pero con los otros
“La vida asusta y la vejez no es para blandengues”, dice Rosa Montero al hablar de su nueva novela, Carne (Alfaguara), donde una mujer que ha llegado a los sesenta e intenta impresionar a su examante contratando a un gigoló. “La vida es ponerse en riesgo… no se puede concebir sin la compañía de los otros. Hay que vivir para uno, pero con los otros… Toda mi obra está centrada en el paso del tiempo y en la muerte”, dijo en entrevista a Juan Cruz (El País).

Un niño orejón
La primera novela del peruano Alfredo Bryce Echenique Un mundo para Julius (Argos Vergara, 1970) será llevada a la pantalla de cine bajo la dirección de la peruana Rossana Díaz Costa. Los derechos del libro que ganó el Premio a la Mejor Novela en Francia en 1975 se pagaron en 35 mil dólares. El autor sólo hizo una petición: que el niño en la película “tenga las orejas grandes”. Aquí transcribo la primera página de ese libro:
“Julius nació en un palacio de la avenida Salaverry, frente al antiguo hipódromo de San Felipe; un palacio con cocheras, jardines, piscina, pequeño huerto donde a los dos años se perdía y lo encontraban siempre parado de espaldas, mirando, por ejemplo, una flor; con departamentos para la servidumbre, como un lunar de carne en el rostro más bello, hasta con una carroza que usó tu bisabuelo, Julius, cuando era presidente de la República, ¡cuidado!, no la toques, está llena de telarañas, y él, de espaldas a su mamá, que era linda, tratando de alcanzar la manija de la puerta. La carroza y la sección servidumbre ejercieron siempre una extraña fascinación sobre Julius, la fascinación de ‘no lo toques, amor; por ahí no se va, darling’. Ya entonces su padre había muerto. Su padre murió cuando él tenía año y medio. Hacía algunos meses que Julius iba de un lado a otro del palacio, caminando y solito cada vez que podía. Se escapaba hacia la sección servidumbre del palacio… cuando su padre empezó a morirse de cáncer, todo en Versalles giraba en torno al cuarto del enfermo, menos sus hijos que no debían verlo, con excepción de Julius que aún era muy pequeño para darse cuenta del espanto y que andaba lo suficientemente libre como para aparecer cuando menos lo pensaban, envuelto en pijamas de seda, de espaldas a la enfermera que dormitaba, observando cómo se moría su padre, cómo se moría un hombre elegante, rico y buenmozo…”

Premio a la latinidad
“Descubrir la identidad es sólo el principio de un largo proceso… soy rumano nacido en una familia judía, escribo en rumano, una lengua que es mi auténtica patria, soy europeo que vive en América. Es todo muy complicado”, declaró el escritor Norman Manea en conferencia de prensa tras el anuncio de que le fue concedido el Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (2016) en Lenguas Romances (150 mil dólares). “Es un galardón que pone a la cultura rumana en el mapa, pero representa sobre todo un premio a la latinidad. Muchas veces se olvida que el rumano es una lengua latina, aunque en Europa Oriental”. Manea es autor, entre otros libros, de El regreso del húligan, Payasos y El dictado y el artista.



Novedades en la mesa
El premio Goncurt 2016 ha sido para la novela Brújula (Random House) del francés radicado en Barcelona, Mathias Enard, un erudito codueño de un restaurante libanés en Barcelona… Desde la mirada de una adolescente cautivada por el grupo comandado por quien se convertiría en el asesino Charles Manson, la novela Las chicas (Anagrama), de la norteamericana Emma Cline se adentra en la psicología de la fragilidad de los adolescentes y cuenta una historia aterradora… Lumen acaba de publicar El tango. Cuatro conferencias de Jorge Luis Borges. Se trata de material inédito, rescatado de la grabación original de esas conferencias que Borges dio en 1965, en las que hablaba del origen del tango en los burdeles argentinos… Introducción al cabaret (con albur) (editorial Paso de gato), de Cecilia Sotres, es un ensayo sobre el arte de la sátira con denuncia social… El gran gigante bonachón (Santillana), reedición de uno de los cuentos infantiles clásicos del galés Roald Dahl (1916-1990), autor de Charlie y la fábrica de chocolate, y Matilda. En el cuento que ahora se ofrece a los lectores, Sofía, la protagonista, vive una inolvidable aventura a la luz de la luna… Los herederos de la tierra (Grijalbo) de Idelfonso Falcones es la continuación de La catedral del mar, su primera y exitosa novela acerca de la construcción de la catedral de Santa María del Mar, en Barcelona, que duró cinco décadas. La segunda entrega de la saga coincide con el anuncio de la serie que se estrenará en 2018 y se anuncia como la de mayor presupuesto, hasta ahora.