REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 10 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Comentario al poemario En espera de la noche


Damaris Cuevas

La poesía es un regalo sumamente valioso. Nos da la oportunidad de asomarnos y conocer la complejidad del mundo desde los ojos de alguien más. Disfrutamos la magia, nos abraza y nos empuja el amor, nos cala en los huesos el frío y nos explota en la cara aquello que preferimos esconder bajo la alfombra. La poesía se siente, se reflexiona y se comparte.
En espera de la noche, es un poemario que guarda nudos para la garganta y mariposas para el estómago. Si pudiera definirlo en una frase sin duda usaría la de aquel poema del buen Sabines que nos dice “No es que muera de amor, muero de ti”. Y la elijo porque, para mi corazón, eso es lo que refleja esta obra. No habla simplemente de amor, si no por quiénes sentimos ese amor, por quiénes morimos y qué hay luego del amor. Ese amor profundo que nos motiva a despertar por las mañanas, y que al mismo tiempo nos hace recordar que no somos eternos.
El mensaje de cada uno de los poemas va pasando etapa tras etapa de la vida. Ese ciclo que nos enseñaron en primaria como si la vida fuera cosita de nada; naces, creces, te reproduces y mueres. Pero, sabemos que se vive diferente, y con toda la ternura, Adán Echeverría supo cómo contarlo.
Sus textos inspiran a voltear alrededor y resignificar lo que vemos; apreciar hasta las pesadillas. A sentirnos ricos de tener a quien amar, a quien darle las buenas noches, a quien dedicarle un verso. Cuenta que el amor también nace, crece y se reproduce, y al reproducirse se convierte en lo más preciado que cualquiera pudiera tener. Se vuelve incondicional, infinito en cantidad y tiempo; un tesoro que proteges con tu propia vida aún después de escuchar su silencio. Entiendes que el amor no acaba, aunque te quedes sin nada y ya hasta te cueste respirar. Que puedes morir por una mujer, por un hombre, por un niño, por tus sueños, por tus recuerdos, y no deja de ser amor.
Lees y vibras, tiemblas, recuerdas y experimentas sentimientos que tal vez jamás creías podrías sentir. De entre toda la maravilla que es En espera de la noche tengo un texto favorito, y este texto me dejó con un nudo en la garganta y otro en el estómago. La primera vez que lo leí no pude contener las lágrimas, pues descubrí otra cara de la vida. Y aprovecho el momento para compartirlo, y cuando se dé la oportunidad, me gustaría mucho que compartieran sus impresiones.
El texto lo pueden encontrar en la página 32 y dice de la siguiente manera:

APENAS TERMINABA LA CELEBRACIÓN
cuando vinieron a decir que mi hija había caído de un árbol
edificios y espinos y edificios y gritos
había caído de un árbol a sus nueve años
el vestidito rosa que recién le había comprado
raído y sucio de lodo
cerrados los ojitos dormía
siempre disfruto mirarla dormir
dormía al amamantarla
dormía al crecer dentro de mi vientre
hoy de nuevo dormía en el pavimento
en sueños iba dejando un rastro de ternura
en alguna derrota incomprensible
mis gritos se elevan con las aves
con las nubes van mis gritos por toda la ciudad
Ayúdennos señora, hágase a un lado
Shhh
que la niña está dormida

Este fue mi texto favorito.
Sin embargo, hubo muchos textos más que me provocaron, y que me parecieron tan buenos que decidí crear una lista de los poemas que más me gustaron, todo esto con el propósito de recomendarles esa parte que a mí me motivó a continuar leyendo e hizo tan especial mi experiencia.
El orden en el que los mencionaré es en el que van apareciendo en el poemario, no tiene nada qué ver con cuál me haya gustado más, aunque, ya saben cual es mi favorito.

“Fueron pataditas” (pág. 16)
“No alcanzas a trepar sobre los cobertores” (pág. 20)
“Oiremos música en espera de calmarnos” (pág. 22)
“Esta noche me despertó el sueño con las brujas” (pág. 24)
“Hace dos años éramos eternos” (pág. 25)
“La maestra ha dicho” (pág. 26)
“Ella tenía 20 años” (pág. 27)
“El primer día de escuela” (pág. 29)
“Apenas terminaba la celebración” (pág. 32)
“Dicen que debo protegerme de ti” (pág. 54)

Para finalizar este artículo, solo me queda decirles que En espera de la noche ha sido, me parece, una gran oportunidad para reconocer el mundo. Para sentirme viva, frágil, amada, pero sobre todo, para sentirme humana.

*Texto leído en la presentación de En espera de la noche de Adán Echeverría. Ediciones El Humo-FONCA-CONACULTA, 2015, en la Galería de la Ciudad del Centro Cívico Cultural y Social Riviera, Instituto de Cultura de Baja California, Representación Ensenada, el 9 de septiembre de 2016.

**Damaris Cuevas. (Ensenada, Baja California, 1993). Escribe poesía y cuento. Licenciada en Ciencias de la Comunicación.