REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
27 | 05 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Ensalada Rusa. Viajes 1967, 1981, 1982, 1986


David A Figueroa Hernández

Ensalada Rusa. Viajes 1967, 1981, 1982, 1986. La presente lectura es sin duda un anecdotario de una periodista que tuvo la fortuna de viajar repetidas veces a la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS hoy Rusia) en cuyas páginas plasma agradablemente cada uno de los sabores que dichas visitas le dejaron como profesional del periodismo y como persona.
En cada uno de los viajes (1967, 1981, 1982 y 1986), Manú Dornbierer nos adentra a ese mundo secreto, a ese país que, antes de su apertura al mundo, era sinónimo de hermetismo mundial; aunque para algunos las libertades resultan importantes, en la lectura muchos las sacrificarían en aras del modernismo y culto rendido a la madre Rusia.
Cada visita a la URSS resultó para la autora una auténtica experiencia ya fuera como acompañante, como profesional de los medios de comunicación nacionales o simplemente como entusiasta mujer de mundo. En esta última faceta, como mujer, es que se enfrenta a un choque cultural con los hombres de esas tierras y, aunque extranjera, debe adoptar ciertas particularidades sociales y políticas que son un tanto extrañas para los occidentales.
Conmovedor y espectacular resulta una visita en particular, la de 1982, en la que la autora viaja en el famoso tren Transiberiano hasta remotas tierras rusas y le permite experimentar un frío y paisajes inigualables para poder expresarlos cuidadosamente en cada línea. En este mismo sentido, su estadía en una tierra que para los mexicanos resulta casi impensable -la tierra del guerrero inmortal Gengis Khan, hablamos de Mongolia-, que sin duda dejará al lector con un gran sabor de boca al conocer a través de su prosa –sencilla y elocuente para aquello que es diferente- la forma de vida de tan peculiar sociedad; más aún cuando en un evento oficial, se entona el Himno Nacional Mexicano con una banda de guerra mongola pero con la particularidad de no utilizar partitura alguna para su ejecución. Esto habla por sí solo del respeto hacia la otredad de un pueblo al que muchos no saben encontrar en un mapa.
La periodista también destaca su cercanía con personas de las altas esferas políticas de ese entonces, que como mujer perteneciente a los medios de comunicación, le permite conocer a cada funcionario y más aún, realizar una interesante narrativa de los hechos oficiales que acontecen.
Las situaciones personales como fueron algunos pretendientes, momentos de relajación, compras y curiosidades propias de un turista en tierras extrañas, son también aderezo para el lector y permite conocer la forma de vida de esta importante nación que a lo largo de la historia del mundo ha sido imprescindible en la historiografía ya sea durante la época zarista, durante la denominada “Guerra Fría”, o en la etapa moderna en la que abierta ya al capitalismo, sigue estando en los primeros lugares de poderío mundial.
El Kremlin, la agencia KGB, el Partido Comunista, la Catedral de San Basilio, los diversos líderes que han gobernado después de la muerte de José Stalin y las particularidades de los habitantes oriundos así como el constante flujo de extranjeros en Moscú y otras ciudades rusas (pertenecientes o ya no a la moderna Rusia), son relatados a manera de un anecdotario pero con un ingrediente extra que proporciona la visión de una periodista en tierras lejanas y desconocidas. Para el lector será un viaje a través de los ojos de una mujer de mundo; para los ciudadanos del mundo representa un habituario que sin duda traerá de vuelta viejas experiencias y grandes sueños.

Ensalada Rusa. Viajes 1967, 1981, 1982, 1986. Manú Dornbierer. Mapamundi. 2014, 238 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx