REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 04 | 2021
   

Confabulario

Poemas


Miroslava Ramírez

Anagrama

Hoy supe que estás muriendo,
que tu nombre cada instante
es más corto,
que tu reflejo escapa
detrás de mis pupilas.
Hoy tocaron a mi lado izquierdo...
Y me apresuré a mirar por los visillos.
Era el olvido impaciente
por ocupar tu sitio.
En la noche negra sin estrellas
tu mano helada rozó mi mejilla
y una sensación de pena,
casi llanto, invadió la corola
de mi miedo de pétalos blancos.
¿A dónde van esos instantes que
no encontramos?
Hoy descubrí que ya no murmuro
tu nombre en mi almohada,
que aquel revuelo de mariposas
huyó a otro santuario,
que las letras de tu nombre
prefieren tu anagrama,
que ya no sé llorar por tus ausencias.
Hoy descubrí que estás muriendo.
Y no me importa.
Volverás a los sueños de los cándidos.
Pero aquí, a mi lado, sólo queda
esa locura fugaz, tu huella...
Un ramo,
una mora,
roma...
Tu anagrama.


Una sonrisa y una flor

Pasaje del tiempo.

En el instante que convertimos el tiempo en besos
no quisimos esperar el autobús de la noche
y el silencio.

Contamos historias interminables en ese lenguaje
delicioso recorrido de suspiros y promesas
adheridos a tus labios.

Si fuera posible cruzar el umbral del tiempo
y el espacio
regresaría a ese instante pequeñito,
apenas respiro,
corazón al vuelo.

Tropel de mi sangre y mis manos en tu cara.
Se acaba el aire, abro los ojos, tropiezo contigo.
Y... respiro. Tu aroma inunda en torrente
hasta los alveolos del alma.

Hoy no estás aquí; tal vez equivocamos el camino.
Tal vez lo correcto siempre fue tu boca en mi boca.
Y nuestros latidos, mis manos en tus mejillas
y tu imagen en la taza de café.
Pero nos sucedió lo peor:
La vida.

Por eso, volviendo la mirada el camino
es hacia tu orilla.
No recuerdo haber salido ilesos de la batalla.
A ti también te ha marcado vivir una vida prestada.
Como si hoy fuera eterno.

¿Quién dijo que tendría que ser así?
Ahora te espero sentada en nuestra mesa del café.
No sé si vendrás después de tanto tiempo.

Sería como robarle una oportunidad a la vida.
Ésa que nos dijo no.
Ésa que dejará que sigamos el camino
que nuestros pasos
marcaron en la arena uno al lado del otro.

La impaciencia e incertidumbre
muerden mis labios.
De pronto,
tu sonrisa. Y una flor...



Con la rosa de los vientos

El viento mece las copas de los árboles
bajo un cielo gris de matices incrédulos.
Sentada junto al camino clavas la mirada
en el sendero, buscando tal vez
un rastro, una pequeña molécula,
como un soplo, una ráfaga
de certezas olvidadas en el tiradero
de los años.
Cuando la alegría llenaba tus bolsillos
haciendo planes, desplegando a contrapelo
sus ojos brillantes…
Larga travesía desde vidas incipientes
sobre las aguas, a veces tranquilas,
y otras turbulentas,
poniendo a prueba tus destrezas,
tu capacidad infinita de amar.
Hoy el rumbo es incierto, es hora de continuar
el viaje.
No debes detenerte, prepara el equipaje:
el amor que pusiste a salvo, una vieja fotografía,
un sueño y una esperanza...
Tal vez una promesa de un mañana.
Marcha a sembrar auroras boreales
siguiendo la huella de la estrella polar
o el aroma de la rosa de los vientos.
Te levantas y el aire juega con tu falda.
Como un suspiro de una vida
que no será más tu brújula.
Alzas los ojos hacia el manto estrellado.
La noche fría te observa echar a andar
por el camino.