REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

Arca de Noé

La culta polaca


Por Supuesto

Economizar algo tiene que ver con la Economía
Hay en el gabinete de cuates de Peña Nieto, un señor apellidado Guajardo (que quién sabe si tendrá que ver con el que le preparó la emboscada al caudillo Emiliano Zapata), Ildefonso Guajardo Villarreal, habilitado como Secretario de Economía, la más inútil dependencia, ya que de todas las calamidades que afligen al país, una de las precursoras de las demás, es la falta de economía.
Pues bien, parece que entre las cosas que ignora el presunto economista es que el verbo economizar tiene que ver con la Economía, palabra de origen griego, que en su sentido prístino significa “administración de los recursos de la casa”. Como es probable que nada sepa de etimologías, habrá que informarle que sus raíces griegas son: oikos-“casa” y nómos-“administrador, que administra”, y por tanto lo primero que debió hacer cuando hace un año el gobierno de Peña Nieto hizo un llamado para que los funcionarios “se apretaran el cinturón”, es no gastar en frivolidades o en cosas francamente innecesarias. Por lo tanto: economizar.
Pero Ildefonso, el soberbio Ildefonso, que manda a sus guardias a impedir el paso de los vehículos e incluso de los peatones sobre la calle de Pachuca, “porque va a salir el señor, del estacionamiento y lleva prisa”, y en efecto sale Guajardo en su camioneta blindada, acompañado de otra camioneta y de varios coches en que viajan sus guaruras, “hechos la mocha”, porque al señor se le hizo tarde para llegar a “quién-sabe-dónde”, para ver “a-quién-sabe-quién”.
Sin embargo, cuando le sorprendió el Presupuesto Cero, él ya se había comprometido con alguna compañía constructora para remodelar el edificio en que reina y procedió en consecuencia a hacerlo de nuevo, nomás con el debido respeto a la estructura metálica que se nota bastante aceptable y relativamente reciente. El palacio de Su Majestad está situado en Alfonso Reyes y Pachuca, con amplio estacionamiento de varios pisos en Pachuca y Michoacán, lo que no obsta para que sus empleados le aparten la calle de Pachuca a fin de que la use de estacionamiento exclusivo el
economizador Guajardo.
El edificio, totalmente desmantelado, brinda a todos el espectáculo de su desnudez, pues de él sólo quedan los huesos metálicos de sus vigas de acero, lo que significa que de seguro se va a llevar lo que queda del sexenio en quedar listo. Pero mientras, el listo de Guajardo se cambió con todo y chivas a un lujoso edificio situado en el Paseo de la Reforma, en la Zona Rosa, que va a ocupar durante dos años con sus 700 empleados. ¿Cuánto va a costar? No lo quiso decir, sólo que había hecho una buena negociación. ¿Para quién? Tampoco lo aclaró.

La educación en un soneto
Como los funcionarios del sexenio no se sienten obligados a saber, ni siquiera a leer, pues ejemplo les da el Mero Mero, de que se puede llegar a la Presidencia sin saber escribir (basta con saber copiar) y ni siquiera haber leído tres libros que les hayan cambiado la vida, seguramente ignoran que una gran poeta, doña Griselda Álvarez, en un rapto de locura poética se propuso el reto de convertir en sonetos los artículos completos de la Constitución, que con bombo y platillo se recordará el siguiente año, al cumplirse cien de su promulgación.
Para los que tanto defendieron la que llamaron Reforma Educativa y sólo perseguía someter al corral de la obediencia a profesores protestosos, bueno sería que supieran por lo menos lo que la espléndida amiga, ser humano maravilloso y poeta de gran factura, expuso en un soneto lo que debiera entenderse por artículo crucial de la educación, el Tercero Constitucional, según la versión de 1996:

Dotar de educación al ser humano,
tema es del Artículo Tercero,
pero esa educación será́ primero
laica y obligatoria. De la mano
irá también gratuita. El mexicano
tiene “la mesa puesta”, verdadero
y oportuno lugar donde es lindero
sólo su esfuerzo firme y cotidiano.

Este Artículo pone nuestra base,
es primer escalón de la cultura
pues con el alfabeto la luz nace

y es el laicismo gran puente de altura
donde se ve de arriba lo que se hace.
La conciencia de Patria se asegura.

Un soneto que por lo menos debiera ser insignia de quien ocupa la Secretaría de Educación Pública, Aurelio Nuño y de quien cobra como suprema evaluadora, pues dirige el Instituto Nacional de la Evaluación Educativa, don Sylvia Schmelkes.

Calendario de los Constituyentes escritores
Y por cierto, esta sección de una vez les adelanta, a quienes se han interesado por los calendarios que produce cada año el heterónimo de Por Supuesto, Héctor Anaya, que para el 2017 ya está preparando un Calendario que conmemorará el Centenario de la Carta Magna, pero a través de los Constituyentes escritores, que no fueron pocos, y dejaron plasmado en el documento lo que suponían debía preservarse de la Revolución Social de 1910.
Ya se sabe que muy poco queda del original, pues entre todos los presidentes que ha tenido el país, le han hecho los cambios que mejor se ajustaban a sus necesidades de medrar. Peña Nieto parece ser el campeón de los cambios a la Constitución, con 144 modificaciones a su articulado, según cifras de la Cámara de Diputados.
En la lista figuran muchos periodistas, dedicados al ejercicio de la pluma, como Félix F. Palavicini, Froylán C. Manjarrez, Marcelino Dávalos, Juan de Dios Robledo, Ignacio Ramos Praslow, Paulino Machorro Narváez, Cayetano Andrade, Uriel Avilés, Antonio Ancona y muchísimos más. Pero también participaron poetas, novelistas, dramaturgos, autores de obras científicas, históricas, jurídicas y de otra índole. Abundaron los abogados, pero también universitarios de distintas carreras, y aunque no se puede decir que la Constitución fue obra de los intelectuales de la época, pues intervinieron personas poco letradas, sindicalistas y militares, sí fue producto de representantes de varios sectores de la sociedad de principios del siglo XX.
El Calendario de los Constituyentes Escritores, como ha ocurrido con los recientes producidos por el escritor Héctor Anaya, no se venderá en librerías y como el tiraje es limitado, quienes se interesen por esta obra, deberán solicitarla a abrapalabra@prodigy.net.mx o al teléfono 5553-2525. Hay que apartar el Calendario, porque se agota, como ocurrió con el de este año de 2016.

La burda publicidad
Hubo un tiempo en que escritores de valía participaban como “Creativos” en las agencias de publicidad. Incursionaron en ella: Salvador Novo, Juan José Arreola, Gabriel García Márquez, Fernando del Paso, María Luisa Mendoza, La China, y Humberto G. Tamayo, por mencionar algunos.
Hacían anuncios inteligentes, imaginativos, con una prosa bien cuidada, intencionados, con humor y picardía, que han quedado como muestra de eficiencia y eficacia. Del Novo trinitario, quedan y siguen siendo válidos: Mejor, mejora, Mejoral y Siga los tres movimientos de FAB: remoje, exprima y tienda. De García Márquez, según registro del publicista y cervantista Eulalio Ferrer, se ha eternizado el referente a los pañuelos desechables: Yo sin kleenex no puedo vivir. Y de Tamayo, ni se diga: Medias de calidad, no calidad a medias; De Sonora a Yucatán se usan sombreros Tardán; Bárbara, Bárbara, Bárbara, esta leche es tan fresca, que hace tres horas era pasto.
Se añoran estos “creativos”, porque ahora quienes hacen anuncios publicitarios o propagandísticos, aparte de no ser imaginativos, ni siquiera usan el sentido común. Hace poco a uno de los nuevos geniecitos de la publicidad, ignorante desde luego de la elemental zoología, se le ocurrió vender un producto mediante una prédica estúpida sobre la presunta sociabilidad de los perros, que no eran racistas ni elitistas, pues en una de esas competencias caninas, se veían aparecer juntos, olisqueándose, pero sin agresividad, como perritos bien domados y entrenados, pues convivían perros grandulones como los dálmatas o los galgos o pastores alemanes, con pequineses o salchichas, pomeranias, yorkshires, spaniels. Sugería el mal informado publicista que los humanos podrían aprender de los animales, que no establecían clases sociales, ni se manifestaban violentos.
Aparte de ignorar los instintos territoriales de los animales, que les orilla a pelear a veces hasta morir, de la crueldad con que manifiestan su dominio los más grandes, del instinto depredador de los que matan para comer o para imponerse en épocas de celo o de la manera cómo las hembras defienden a sus cachorros, ni siquiera fue congruente el publicista con el producto que pretendía anunciar: un alimento para perros, en cuyo nombre figura el clasismo y el elitismo, Pedigree.
Y por lo que hace a las campañas del gobierno, parece que en las oficinas encargadas de la difusión de imagen o de divulgar los resultados de la gestión gubernativa, contratan a los peores que hacen anuncios infames, como el reciente de Peña Nieto: "Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho", que simplemente trasmitió la debilidad del presidente y la vulnerabilidad del gobierno.

48 años después
El 2 de octubre no se olvida, ni se olvidará cuando en 2018, año de elecciones, cumpla 50 años el Movimiento Estudiantil por excelencia, que verdaderamente motivó cambios en la sociedad, aunque no tan inmediatos como se hubiera querido.
Tal vez el cincuentenario del Movimiento que inspiró otros muchos, ya no lo puedan presidir muchos de los líderes históricos, pero habrá veteranos de esa batalla por los Derechos Humanos, por la Equidad de género, por el respeto a las minorías, que años después se irían poniendo en práctica, dándole así los gobiernos la razón a quienes buscaron no beneficios económicos o electorales, sino darle fin a las prerrogativas patriarcales y filicidas que pretendían perpetuar el sometimiento de los jóvenes, que también aspiraban a tener una vida propia.
Quizá para muchos jóvenes, hoy entregados al individualismo y a la desconfianza en la acción colectiva y sobre todo recelosos de los partidos políticos, a quienes el Sistema ha llevado al desprestigio, lo realizado en 1968 carezca de importancia. Pero sería de gran utilidad para sus propias expectativas de vida que reflexionaran de qué manera la acción gregaria, inerme pero disciplinada, de aquellos jóvenes logró derrotar a la larga el presidencialismo autoritario, que incubó el huevo de la serpiente. Los gobiernos, luego del sexenio del Ángel de la muerte mexicano (el de los nazis fue Joseph Mengele, pero Díaz Ordaz y él llevaron vidas paralelas: nacieron en 1911 y murieron en 1979), tuvieron que hacer concesiones y aceptar muchas de las demandas planteadas en las magnas manifestaciones, que tuvieron en contra, como ahora, a los medios de comunicación y a la naciente televisión.
El Consejo Nacional de Huelga fue, aunque muchos lo duden, el primer defensor nacional de los derechos humanos y en el Movimiento Estudiantil se generó lo que después sería el principal propósito femenino: la equidad de género. Pero además, en el ámbito familiar las relaciones padres-hijos se modificaron en beneficio de los niños y los jóvenes y también de las madres de familia. Quizá parezcan naturales las actuales relaciones que se dan en los hogares, pero antes del 68 no eran así. Y en tales condiciones mucho tendría que agradecerse a los jóvenes de aquellos años, que de manera pacífica lograron una segunda revolución que superó a la producida en la primera década del siglo XX. También hubo muertos en el 68, pero todos fueron responsabilidad de un gobierno que sabía insostenible su actitud parricida.
Sí, que no se olvide el 2 de octubre, pero tampoco los 68 días que duró el Movimiento, tomados como una fiesta por la juventud de aquellos años.

Cómo empeorar todo
Deben sentirse felices el ocupante de Los Pinos, el verdadero Nini, el señor Nini-eto y los demás responsables de la debacle mexicana: podrán dar conferencias bien pagadas en todo el mundo sobre como empeorar todo.
Porque si el país lo dejó mal el Rey de los dipsodas, Felipe Calderón, prendido con alfileres, los que llegaron hicieron lo que no se debe hacer en estos casos: quitarlos.
De entrada, el nuevo gobierno no las tenía todas consigo, dado que el mexiquense había mostrado cómo el miedo se convierte en pánico, cuando por huir de unos estudiantes que no lo iban a matar, sino sólo a cuestionar, huyó despavorido y se escondió en un WC de la Universidad Iberoamericana, un lugar poco digno para quien tenía que dar muestra de reciedumbre y de ser capaz de enfrentar los problemas y no rehuirlos.
Aunque ya le había demostrado su competidor partido el PAN que no era capaz de cumplir lo prometido y exhibió en redes sociales que apuntaba como cumplidas obras que dejó incompletas, repitió su numerito “ante notario público”, como si éste, simple testigo de calidad, tuviera capacidad de sancionarlo si incurría en mentiras o en fingimientos.
Luego, su golpe espectacular de mostrar a los bien maiceados partidos mayoritarios, que hacían pacto con el Gobierno para poder llevar adelante los cambios legales que le permitirían poner en marcha las “Reformas estructurales” que iban a modificar el destino manifiesto del país, bla-bla-bla.
Otra forma de empeorar la crisis consistió en ofrecer que no se continuaría con la estrategia de Calderón, en el sentido de declararle la guerra a los narcos, lo que trajo consigo las numerosas pérdidas comunes que marcaron el paso del panismo por el máximo poder.
Pero ya se ha visto cómo carecía de estrategia propia y que a fin de cuentas siguió el modelito de Calderón, a quien tal vez supere en el número de muertos y desaparecidos, con la agravante de las ejecuciones de Ayotzinapa, Tlatlaya, Nochixtlán y muchos otros lugares que ni se mencionan.