REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 07 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Mesita de noche


Patricia Zama

“La mejor arma es el oficio”, MAC
Va un fragmento de “El oficio y la libertad”, que forma parte del libro Crónicas súbitas de Marco Aurelio Carballo (Tapachula, Chiapas, 20 de septiembre de 1942–Ciudad de México 1 de agosto de 2015), de próxima aparición con el sello editorial de la UNAM.
“…Mi primer oficio fue el de buscavivencias en avionazos, incendios, inundaciones, terremotos y lo mejor, valga la expresión, una guerra, la de Nicaragua. Hubiera querido ser grumete o polizón de barco, ir y venir por el Pacífico, de norte a sur y de sur a norte, cruzar el Triángulo de las Bermudas. Pero fui aventurero de trenes, desaparecidos, y de aviones. Ni bombero ni astronauta… Vete a las orillas, ordenó el Ogro, mi padre y patrón. No te pasees como los demás por los portales haciéndote pato. Busqué en las goteras de la ciudad de unos cincuenta mil habitantes. De súbito, oh, mis diosas, descubrí el paraíso en la tierra, una reserva de mujeres, la zona roja. Pronto hice una clientela nutrida y policroma de señoritas putas. Papá estaba satisfecho porque vendía tanto como cualquier otro papelero y en menos tiempo. Intuí que debía mantener en secreto mi circuito de ventas…
”Si quería ser escritor, decidí empezar de reportero como Hemingway. Con El Bachiller, periódico mensual editado en la prepa, quise como casi todos ser un bizarro articulista exterminador de abusivos servipoderosos empezando por el director de la escuela. Sin embargo el análisis o la opinión es lo más alejado de los cuentos y de las novelas. Primero debía ser reportero. Al retomar el oficio en el DF fui ayudante en un diario que cerró por una huelga. Después entré de reportero a una agencia de noticias y a otro diario al que renuncié en octubre de 1968 porque hasta el portero atacaba el movimiento estudiantil. Quería emular, loco, al Che y a Fidel. El dueño de otro diario nos corrió a ocho porque temió, paranoico, un sindicato… En el tercer y cuarto diarios dominé el oficio casi por completo. El remate fue ser corresponsal de guerra. Faltaba la jefatura de redacción. De hecho la desempeñé en Siempre! Además el director José Pagés Llergo (JPLL) dijo que olvidara la tiesura de la redacción del reportero de diario y escribiera crónicas y me soltara… Pero me solté demasiado escribiendo de viajes y de trago, harto trago. Ahí aprendí que periodista es quien conoce el oficio de principio a fin, como lo dominó JPLL. No el articulista con otra chamba muelle y que funge como esquirol porque ni cobra su artículo o paga para publicar…
”Cuando los articulistas geniales examinan los problemas de la libertad de expresión toman acuerdos inútiles para el reportero porque desconocen la realidad de las infanterías… La mejor arma para impedir supuestos atentados contra la libertad de prensa es el dominio del oficio. Con mayor razón si los tiempos son de violencia y de raudos avances tecnológicos. Con el oficio se aprende a evitar desmentidos y plagios, incluso a teclear “refritos” sin riesgos... También se aprende a escribir de lo que uno sabe.”

Sofía, Marcelo y Jorge Amado

Las primeras líneas de Gabriela clavo y canela, de Jorge Amado:
“Esta historia de amor por curiosa coincidencia, como diría doña Arminda, comenzó el mismo día claro, de sol primaveral, en que el estanciero Jesuíno Mendonza mató a tiros de revólver a doña Sinházinha Guedes Mendonza, su esposa, exponente de la sociedad local, morena casi gorda, muy dada a las fiestas de Iglesia, y al doctor Osmundo Pimentel, cirujano-dentista llegado a Ilhéus hacía pocos meses, muchacho elegante con veleidades de poeta. Pues en aquella misma mañana, antes de que la tragedia conmoviese a la ciudad, la vieja Filomena por fin había conseguido cumplir su antigua amenaza de abandonar la cocina del árabe Nacib, emprendiendo viaje en el tren de las ocho hacia Agua Preta, lugar en el que un hijo suyo prosperaba. Como luego opinara Juan Fulgencio --hombre de mucho saber y dueño de la Papelería Modelo, centro de la vida intelectual de Ilhéus-- el día había sido mal elegido, aun siendo día hermoso, el primero de sol después de la larga estación de las lluvias, sol como una caricia sobre la piel. No era un día apropiado para derramar sangre. No obstante, como el coronel Jesuíno Mendonza era hombre de honor, y muy decidido, poco afecto a lecturas y a razones estéticas, tales consideraciones ni siquiera le pasaron por la cabeza dolorida por los cuernos. Apenas los relojes dieron las dos horas de la siesta él --surgiendo inesperadamente, ya que todos lo hacían en la estancia-- despachó a la bella Sinházinha y al seductor Osmundo, de dos certeros balazos a cada uno.”
Sofía Loren no protagonizó las historias del brasileño Jorge Amado, ni la película de la novela Gabriel clavo y canela, ni la serie de Tieta de Agreste, pero estuvo nominada para las dos y para los proyectos que nunca se filmaron. En cambio, su eterno compañero en las pantallas, Marcelo Mastroianni fue el Nacib de Gabriela… Mientras él padecía las inclemencias climáticas de una locación, le llegó la noticia de que Sofía había sido arrestada por un problema fiscal. “Quién podría suponer que nuestras carreras iban a terminar de manera tan lamentable: yo en Paraguay, tú en la trena”, escribió el actor en un telegrama a su amiga. La anécdota la contó Jorge Amado en sus memorias Navegación de cabotaje (Muchnik Editories, 2001).

La manera de estar en el mundo, de Bárbara Jacobs

Para Bárbara Jacobs escribir “es mi mejor manera de estar en el mundo. Casi nunca hablo por teléfono y si me das a elegir entre escribir una carta o tomar un café, escojo lo primero… Empecé escribiendo mi diario… Estaba internada en un convento de Montreal. Tenía sólo 12 años. Ahora voy por 68 y sigo… bajo llave están todos mis diarios… Si escribes un diario es porque quieres que alguien lo lea, pero muchas veces me digo, no quiero que nadie lea esto”. Habló con Juan Martínez Ahrens (El País) a propósito de su nuevo libro: La dueña del hotel Poe (Novona, Barcelona).

La mujer triste

“‘Siempre hay señores en los pasillos de los trenes’, pensó Bárbara cuando uno de ellos se ofreció a tomarla de la mano para ayudarla a cruzar de un vagón al otro. Pero Bárbara, su madre, agradeció con una inclinación de cabeza y rehusó la ayuda. En el vagón comedor Bárbara vio al señor que desde la mesa vecina observaba la manera como su madre comía una pera tan amarilla como las hojas del otoño. Más tarde, cuando ella daba carreras por el pasillo del vagón, el hombre la llamó:
“--¿Por qué está tan triste tu hermana? –le preguntó indiscreto.
Bárbara guardó silencio. Se sintió insegura. ¿Por qué su madre usaba mocasines y fumaba sin descanso? Las otras madres eran gordas y usaban sombreros de color marrón. Sin contestar se fue al compartimento y cogió su libro en donde las reinas vikingas daban órdenes con el brazo levantado a los príncipes de melenas rubias. El ruido de los brazaletes de oro de su madre al encender los cigarrillos la hacía levantar los ojos y mirarla inclinada también sobre un libro. ‘Está triste’, se dijo la niña mirando los cabellos rubios de su madre que caían lacios sobre sus hombros. Bárbara tenía un secreto, pero no podía decírselo al hombre del pasillo: su mamá estaba siempre triste.”
Fragmento del relato “Primer amor” de Elena Garro, en el año del centenario de su nacimiento.

Cuesta, el poeta suicida

“No para el tiempo, sino pasa; muere / la imagen de sí, que a lo que pasa aspira / a conservar igual a su mentira. / No para el tiempo; a su placer se adhiere. // Ni lleva al alma, que de sí difiere, /sino al sitio diverso en que se mira. /El lugar de que el alma se retira /es el que el hueco de la muerte adquiere.”, fragmento del poema “No para el tiempo, sino pasa; muere” de Jorge Cuesta (1803- 1942), recordado a 70 años de que se suicidara en un hospital psiquiátrico.

El regreso Harry Potter

Harry Potter and the cursed child (Harry Potter y el niño maldito) es la nueva entrega de la saga creada por J. K. Rowling. Ahora los protagonistas son los hijos de los legendarios personajes de las siete primeras novelas de las que se han vendido 450 millones de ejemplares. La nueva historia está dividida en dos partes y en ella se basa la obra de teatro recientemente estrenada en Londres. Las localidades están agotadas para el primer año de representaciones (en 24 horas se vendieron 175 mil boletos por internet). Los fanáticos pueden comprar el libro por Amazon en inglés, o esperar la llegada de la traducción española.

Lo más blanco es la nieve

“Un día, Eligio despertó y no halló a Susana junto a él. No le sorprendió, porque ya eran varias las ocasiones en que ella se levantaba temprano para pasear en el parque. Calmosamente Eligio se vistió, se lavó y pasó al desayunador, donde Joyce huyó al verlo. Se hizo un sándwich y fue a comerlo junto a la ventana, casi seguro de que vería a Susana leyendo sentada cerca del río.
El cielo estaba nublado y soplaban fuertes ráfagas de viento. A Eligio le pareció ver algo extraño y miró con atención hacia fuera ¡Claro! ¡Estaba nevando finalmente! Primero eran unos copos que más bien parecían trozos de granizo aguado que, con el viento, se desplazaban por la avenida, serpenteaban vertiginosamente a causa de las corrientes de aire. La nieve comenzó a caer con más fuerza, y Eligio se dio cuenta de que su corazón se bamboleaba y de que se hallaba feliz ante el espectáculo. La nieve caía con una callada persistencia y se acumulaba en el suelo. Era una bendición contemplar cómo el pasto reseco del parque, junto al río, se iba cubriendo de una fina capa blanquísima, definitivamente lo más blanco que existe es la nieve, reflexionó Eligio, ¡Carajo, dónde estará Susana!, pensó después; le habría gustado mucho que los dos viesen juntos esa primera nevada, y no le parecía un buen augurio que en ese momento cada quien anduviese por su lado. De repente se descubrió lleno de energía y supo que tendría que bajar inmediatamente a la calle a correr entre el viento helado, a abrir la boca y tragar nieve, a hacer las primeras bolas como ya lo hacían varios participantes del Programa: ahí andaban los chinos, y Ramón y Edmundo y Hércules, muy divertidos bajo la nevada que cada vez era más fuerte; ya le estaba costando trabajo distinguir bien las figuras allá abajo” (Ciudades desiertas de José Agustín, Diana 1982, p. 115). Los desencuentros de Eligio y Susana son la materia prima de la película Me estás matando Susana, de Roberto Sneider, con Gael García y Mónica Echegui, que ahora triunfa en las salas de cine después de haber cautivado a miles de lectores jóvenes. El estreno coincidió con la celebración en Bellas Artes del 72 cumpleaños de José Agustín, que sigue siendo el escritor mexicano más joven.

Dos botas del mismo pie

El fuego acabó con todo y Fredrik Welin ha huido de las llamas con dos botas de lluvia del mismo pie, el izquierdo. Así continúa la vida del entrañable investigador creado por Henning Mankell en la novela póstuma Botas de lluvia suecas (Tusquets). Fredrik está viejo, pero no se rinde. Tiene suficiente energía para mudarse a un remolque propiedad de su hija, seducir a una periodista y desentrañar el misterio en la investigación de los delitos, en la cual todos los datos lo señalan como culpable.


Novedades en la mesa

Homenaje a Borges (Sudamericana) de María Kodama es una recopilación de las conferencias que la escritora argentino-japonesa ha dado en distintos países acerca de la vida y la obra del que fuera su marido, Jorge Luis Borges… El Bosco. Un oscuro presentimiento del holandés Cees Nooteboom, cuya obra está orientada de manera singular a los viajes “uno viaja a una pintura como se viaja a una ciudad, a una isla, a un desierto o a un planeta”, dijo en entrevista (Óscar Cid de León, Reforma)… En Por un puñado de balas (Océano) Francisco Haghenbeck entrega una nueva aventura del detective Sunny Pascal. Para el autor la novela negra define la literatura del siglo XX, porque es un espejo de la sociedad de donde proviene (Miguel de la Vega, Reforma)… En Azul cobalto (Océano) de Bernardo Fernández (Bef), la trama involucra el tráfico de arte. Es el cuarto título de la serie que inició en 2005 con Tiempo de alacranes y que protagoniza la detective privada Andrea Mijangos.