REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Travesías


Jesús María Stapper

Es la novela (corta) de Jonathan Alexander España Eraso que va hacia todos lados, en un terco e irremediable ir hacia ninguna parte… superando al derroche los caminos intrincados, los de los inframundos, y los de las dimensiones que no imaginamos porque se encuentran lejos de nuestra mirada: detrás del sol… un sol incipiente y deformado que aún no soñamos. Es una partida que nos lleva hacia lugares de ventura mística y olímpica y pecaminosa y lerda donde el oprobio es una bendición. ¡Cómo será lo demás! Es quizás un lugar a donde no llega la vida… aunque la vida ancló allí hace milenios. Todo en este lugar del mundo se convierte en existencia trunca. Es un lugar tal vez surreal-fantástico donde están ubicadas las cuatro esquinas de un universo pero el punto cardinal sacramental es el sur. El sur puede estar ubicado detrás de un árbol de una infestada jungla que se nueve con los vientos huracanados que matan la maleza del desierto y todo lo que pueda ser convertido en esqueleto. Es así que los desiertos cambian de lugar. Lo sobrenatural es lo más natural. Tal será que en el sur de Travesías: “los días… pasan como siglos”. Los animales alados de presencias multiformes vuelan… y cuando están heridos caminan… y cuando están moribundos se arrastran… y así meten sus presencias dentro de los cuencos de la parca. Al inicio el autor parece declararnos su voz de consumado ictiólogo… como si sólo él supiera de peces… aun los no descubiertos. Una “barcaza cazonera” entra en trance eterno y navega a contracorriente. El Río San Juan nos dice que sus turbulentas cicatrices a veces son pardas. Las ensenadas dan de beber a los perros sacrílegos y santos en la oscuridad de las aguas. En estas corrientes “El hindú” y los sacerdotes sibilinos se bañan los pies y las conciencias. Sólo Perromalo (personaje central) los puede observar en silencio. Ese silencio que es su soledad sobre el río que corre. Por los caminos emprendidos se hallan los cadáveres que no han muerto y también los vivos que no se han percatado que han fallecido. En la novela están impresos con rigor prestante los delirios y las alucinaciones. Pretendiendo las Travesías fueron hacia el desierto… en la caravana muerta del olvido. Está prohibido en esta obra de Jonathan Alexander buscar diálogos porque el diálogo vigente es la novela misma.