REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Mi viaje por África


David A Figueroa Hernández

Mi viaje por África. Al referir a Winston Churchill siempre se hace alusión al ministro de hierro que llevó a los países aliados a un triunfo inobjetable debido a su tenacidad, a su liderazgo y a su incesante juicio analítico respecto al poder alemán pero sobre todo, gracias a su personalidad y visión de Estado en el que Inglaterra resistió los embates aéreos y mantuvo siempre firme su espíritu hasta ya entrado el año 1945 en que se terminó la Segunda Guerra Mundial.
La figura de Churchill siempre será vista con reconocimiento mundial y pocos saben de su afamada y gratificante trayectoria previa a la Primera Guerra Mundial y a su gran debacle en la Batalla de Galípoli. La presente lectura hace referencia a ese episodio de su vida en el que hace una pormenorizada crónica de su estadía por el continente negro, por países extraños a la luz del mundo a inicios del siglo XX como fueron Sudáfrica, Nigeria, Sudán, Congo y sobre todo, Uganda.
En esta etapa a la que nos referimos, el protagonista fue nombrado subsecretario de Estado para las Colonias en África, gracias a ello, tuvo la fortuna de viajar y reportar constantemente como asiduo corresponsal para el Morning Post, diario de importancia en Europa, para el que Sir Churchill enviaba sus narraciones para el lector asiduo de aventuras.
Página tras página, el político inglés logra que el lector se identifique con las características naturales de cada región: la vegetación, la llanura, los animales nativos, la forma en cómo viven los aborígenes de cada aldea, etc. Sin embargo, su fuerte personalidad transmite cada suceso de forma natural aunque para ello tenga que comunicar hasta las cosas más elementales durante dicha expedición.
La lectura suele ser un safari en sí misma, no obstante, para el lector sensible puede resultar salvaje y despiadada debido a la caza de animales que los extranjeros hacían de forma constante en esa época. Aunque hoy día sepamos que estas acciones continúan en contra de los animales y algunos de ellos se encuentren en peligro de extinción, a inicios del siglo XX resultaba una actividad que no colocaba en esa categoría a los animales ya que la gran mayoría eran cazados por los habitantes para subsistir y no para traficar. No obstante, las acciones de caza pueden resultar aberrantes para algunos lectores.
Por otra parte, el recorrido que Churchill emprende por el continente negro le permitirá formar una idea de lo que esas tierras representaban para Inglaterra y para el resto de los países europeos como antesalas de la riqueza y desconocimiento que las diversas aldeas y comunidades tenían respecto a las intenciones de sus colonizadores.
En esta larga travesía, Churchill hace una valoración con respecto a un país rico tanto en elementos naturales como en el entusiasmo e intención de sus habitantes por modernizarse y ser una gran capital del continente negro: Uganda. En la lectura, este pequeño país centroafricano resultaba en un centro medular para las transacciones comerciales con un pequeño sistema de trenes que podía crecer y magnificar la capital y conectarla en los cuatro puntos cardinales del continente.
Finalmente, la belleza natural del continente negro se convierte en un tema relevante para un contador de historias y de paisajes resultado de un breve descanso para quien nos deleita con una travesía por el cruce del Nilo a expensas de una tierra inhóspita y de la que el mundo ha sido testigo de la pobreza más extrema así como de las grandes matanzas étnicas y del resentimiento de los peores dictadores que, a la fecha, no han dado respiro a ese bello suspiro llamado África.

Mi viaje por África. Winston Churchill. Almadía-Conaculta. 2015, 210 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx