REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 08 | 2019
   

Confabulario

Poemas


Yurazzy

Llegarás
Ven
Te espera mi habitación y la soledad que adorna
Ven
Desnúdate para mis ojos
Quiero leer todas las páginas
Hay un libro abierto entre tus piernas
Ven
Embriaga mis labios con tu baile
Tú, ramillete de vientos
Aquí un cuerpo hastiado de sí te espera
En vigilia y en sueños
Te espera tendido sobre sales
Escondido te llama entre estas líneas
Ven
Desnúdate frente a mí
Haz que este poema sea interminable


Laberintos
Te miro
En mí hay un asombro que me rebasa
Miro tus labios
Y las navegaciones emprenden
Te miro
Hay tres laberintos;
Y las llamas entre las piernas
Y los calores apagándose en mi pecho
Te miro
Tienes desnuda la espalda
Ojos inquietos que me enajenan;
Te miro de nuevo
Hay besos colgando de ti
Lágrimas haciéndote el amor
Ven, observa
Hay alguien mirándote sin poder mirarte


Poema sin nombre
Invierno eres donde vivo primaveras
Yo
Las ganas de remar sobre tus muslos
De salvarme entre tu sexo

El silencio provocando este deseo
Las tormentas incendiándome la piel
Yo, el descontrol tejido entre tus manos
Epifanía colgando de tus pechos
Eres tú
El sueño dentro de los sueños
Tinta sobre almohada solitaria
La vehemencia de toda mi locura
Tú, las corrientes de sangre
De vino, de sal, de insomnio
Yo
La hoja manchada de espera
Eterno gemido en tu nombre


Embarcaciones
Innúmeras veces te imagino
Y todas las veces estás igual
Tu cuerpo cae como agua
Y baña mi espalda y mis piernas
Tu cuerpo como viento de otoño
Envolviendo de amores mi soledad;
Te imagino desnuda completamente
Mirándome con desvergonzado deseo
Desnuda entre la aridez del mundo
Lamiendo mi cuello sin pausas
Desnuda entre las sábanas de mi cama
Bebiéndote el rocío que da mi flor
Así te imagino
Todas las veces estás igual
Desnuda entre mi desnudez

Te miraba
Escribo y simultáneamente
Dibujo sobre mi piel trazos de ti
Escribo del encuentro aquel
Pedazo de tiempo alucinante
Un evento extraordinario que aún me rebasa…
Una mujer quitándose el vestido

Idilio
Entre sus labios se perpetúan
Las cuatro estaciones del año
La música que hacen los mares
Resplandor cegador de luna
Esos labios ajenos que arden
Van delante de mí invisibles
Sin embargo;
Me tocan, me entibian, me turban
Ellos
Maravilla elemental de esa mujer
Elevados a distancias incompresibles
Se tornan para mí la suprema poesía
Labios
Que ajenos reinventan el mundo y mi sexo
En caída en libre sobre mi cuerpo
Hacen posible pausar el tiempo

Frenesí
Entre tus pechos quiero
Refugiarme, serenarme
Hacer de ellos morada incomparable
Manantial que toda sed apague
Con ellos quiero
Del todo extasiarme
Y enloquecer
Para poder curarme
Y enloquecer
Para poder hallarme