REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
27 | 05 | 2019
   

Arca de Noé

Nos queremos vivas


Martha Chapa

Cuando despuntaba el siglo XXI, el cáncer de mama era una amenaza que ya generaba enorme preocupación entre las mujeres, a la vez que una sensación de impotencia. Era –y hoy lo es más– una grave causa de mortalidad femenina. Se dice que en el mundo cada minuto muere una mujer por esta enfermedad y que cada año se reporta más de un millón de nuevos casos. Por fortuna, en la actualidad hay un sinnúmero de campañas de prevención y concientización en torno a este flagelo.
Pero en nuestros días hay otra amenaza tanto o más peligrosa que se cierne sobre nosotras y que está aún más desbordada y fuera de control: la violencia contra las mujeres.
Aunque no hay estadísticas exactas y totalmente confiables, las que se conocen son alarmantes pues las cifras se han venido incrementando sin freno alguno.
De acuerdo a los datos que se han difundido en fechas recientes, en México son asesinadas diariamente siete mujeres; es decir, 210 mujeres al mes. De extrapolar esta violencia a rubros como el abuso o el maltrato dentro y fuera del hogar, las cifras resultan elevadísimas, inconcebibles, al grado de que hablamos de cientos de miles de mujeres que sufren violación sexual, tocamientos, acosos y en general hostilidad, tanto en el hogar como en centros laborales, educativos y en la vía pública.
Son muchas las causas que han generado tan gravísimo problema, que en México se presenta desde hace décadas y se ha recrudecido en años recientes. Por una parte, la falta de una legislación completa y precisa que prevenga y sancione el acoso y la violencia de género. Pero, sobre todo, la impunidad reinante, con una disparatada desproporción entre muchos delitos cometidos y pocas sentencias con sus debidos castigos y sanciones. También perviven en la sociedad mexicana distorsiones acerca de la conducta individual y colectiva, como son el machismo y la misoginia. Y qué decir de la falta de una organización social que actúe y presione para evitar que estos delitos se cometan y, en caso de que se registren, asegurar que las autoridades respectivas intervengan con todo rigor para encarcelar a los culpables.
Son ya miles las mujeres que han sido víctimas de violencia extrema sin que nada ni nadie detenga esta escalada. Urge, entonces, no sólo una protesta a nivel nacional, sino, además de ésta, la instrumentación de una serie de medidas para atacar de raíz tales delitos.
Bien sabemos que el problema está en todos lados pero hay entidades federativas donde la violencia de género es de verdad aterradora, como ocurre en Chihuahua y Sinaloa, si hablamos del norte del país, o en Guerrero y Chiapas en el sur –entidades que encabezan la lista negra–, pasando por la región centro donde las cosas también se ven muy preocupantes, de manera particular en el Estado de México, aunque la capital –es decir, la Ciudad de México– no está exenta.
En contrapartida, el domingo pasado se expresó con gran tino y repercusión un movimiento que debemos apoyar hombres y mujeres, justamente orientado a detener esa criminalidad desatada. Su consigna es: “Vivas nos queremos”. En muchas ciudades del país, de manera destacada en la Ciudad de México, las mujeres se manifestaron y fueron apoyadas por varones conscientes y solidarios. Al respecto, quiero decir: ¡Bravo! Sólo así, con una participación social ciudadana vigorosa, lúcida y valiente podremos detener este cáncer social que nos avergüenza e indigna a todas y todos.
Indispensable será, a la vez, que en hogares y escuelas orientemos mejor a nuestros niños y jóvenes, junto a otras medidas preventivas y formativas, como campañas a favor de la equidad de género y el respeto a los derechos humanos de todos, sin excepción, al margen de su sexo, edad, creencias y orientación sexual.
Que nadie deje de luchar en pro de estas tan nobles como urgentes causas. No permitamos más estupros, acosos o violencia intrafamiliar. Y llevemos a la cárcel a todo aquél que cometa un delito contra las mujeres.
Sigamos juntas, sí, siempre juntas, con el apoyo consciente de la sociedad mexicana en su conjunto.

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