REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

Apantallados

Paquidermo Onírico


Francisco Turón

Elefantes, con la dramaturgia y dirección de Cristian David, es un espectáculo de Idiotas Teatro, donde un piloto de globos aerostáticos (Gabriel Fragoso) está a punto de emprender un viaje en el que la pasajera (Lucía Pardo) se convierte en su aprendiz. El viaje se vuelve un pretexto para entablar una relación que va más allá de los menesteres de una simple travesía.
Cuando vemos teatro, lo primero que tenemos en cuenta, es que el arte dramático está profundamente relacionado con la poesía, y no solamente en el sentido romántico, sino que se relaciona poéticamente en el sentido del lenguaje. La poesía se basa esencialmente en la metáfora, lo mismo que el teatro que también se basa en ella. En ese sentido Elefantes se basa doblemente en el lenguaje metafórico. Toda estructura teatral nos da lo que nos está diciendo, y cómo lo está diciendo. Ambas están estrechamente relacionadas: el lenguaje y los contenidos siempre forman una unidad. Arbitrariamente para analizarlos, podemos separarlos. Para ello me pregunto: ¿Esta obra qué nos está diciendo? ¿Cuál es la estructura formal con la que nos cuentan este sueño? Como todo elemento poético, suele no ser muy claro. La poesía se especializa en la belleza, en la profundidad, y en muchas otras cosas más, pero no necesariamente en la claridad, (y esto no es una crítica, sino una identidad). Elefantes: ¿Es una apología al fracaso? ¿Es una apología al sueño que no conduce a nada? ¿Es una apología a aquél que es capaz de mantener sus sueños a pesar de todo?
En la historia se da un fenómeno bastante particular, que es que la sociedad admira a los que lo han sacrificado todo por un sueño. Sin embargo, es paradójico, porque en realidad, admiramos a los que han sacrificado todo en aras de un sueño, sólo cuando ese sueño ha triunfado. No admiramos a los que fracasaron en su momento, simplemente, no los recordamos, ya los hemos olvidado, o ni los conocemos. Admiramos profundamente a quien es capaz de vivir su sueño, aunque paradójicamente, éste se da solamente con los que, a la larga, logran imponerse un sueño.
En la puesta en escena es confuso si el capitán del barco, en realidad, opta por la locura al elegir un sueño que lo conduce a ninguna parte. Y que además, no permite que alguien (que es su hija quien lo estima) pueda con él -construir-, a partir de un sueño, una realidad concreta. El capitán queda solo, y los sueños en soledad se descomponen, porque perdemos la orientación de a dónde nos conduce ese sueño: si conduce a paraísos artificiales, o si conduce a paraísos reales, o si conduce hacia las sombras de nuestros engaños. Uno de los elementos que me preocupa del espectáculo, es la “apología al sueño” con esa dualidad que nos propone la puesta en escena de este paquidermo teatral, que desea no bajar a tierra, para seguir navegando con una barca por el aire: ¡Qué bella apología al sueño! / ¡Qué terrible apología al sueño! ¡Qué hermoso luchar por aquello en lo que se cree! / ¡Qué terrible luchar contra algo que sabemos que es la incapacidad de hacernos concretar nuestros sueños! ¡Qué terrible que las personas se conviertan en plantas artificiales, ya que éstas ni siquiera sean reales!
Otro punto de enfoque de la obra, lo marca el que no se está centrando en el personaje que vuela, sino en el que quiere acompañar a quien vuela; y en el intento de tanta gente que quiere acompañar a alguien que vuela, pues a veces se puede, y a veces no. En ese cambio, donde el protagonista pasa de estar solo y en un sueño, a estar con quien hace un intento por acompañarlo, y a quien finalmente le dejan abordar el barco-globo, me parece un sesgo sumamente atractivo. En ese viaje uno, reconoce al otro, a través de reconocerse a sí mismo.
Elefantes se espejea en un sueño, y el sueño, a su vez, es un espejo de una realidad que se deforma, una realidad que aprehende, una realidad que se modifica por la hija que viene a salvar al padre, al ser su acompañante en éste viaje hacia ninguna parte, y que como una aprendiz plantea que: “Tú tienes la capacidad de volar, pero usemos ese vuelo para ver la realidad”.