REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 08 | 2019
   

Letras, libros y revistas

El joven aquel de Ricardo Garibay


Elsa Cano

Ricardo Garibay (1923-1999) nació en Tulancingo, Hidalgo el día 18 de enero y murió en Cuernavaca, Morelos el 4 de mayo.
Fue periodista, guionista, dramaturgo, escritor y narrador. Su primer libro Beber un cáliz fue publicado en 1962 y fue la novela ganadora del Premio Mazatlán de ese mismo año.
En 1955 se inició en el cine mexicano como guionista y produjo más de treinta guiones, los cuales fueron filmados con directores como Ismael Rodríguez y el Indio Fernández entre muchos otros.

Sus novelas son una clara muestra de una época donde los valores políticos, morales, sociales y estéticos están en un proceso de transición y cuyas consecuencias son irreversibles. Entre ellas: Par de reyes (1983), Gamuza (1988), Triste Domingo (1991) y El joven aquel (1997) de la cual me ocuparé hoy.

Es ésta una novela de alter ego. Es decir un libro donde el narrador, autor, personaje, puede dialogar consigo mismo; o bien, con un lector o un enunciatario figurado que puede ser a través de un “TU” la conciencia, un lector ideal, un interlocutor desconocido o lejano. Lo más interesante de todo esto es que se puede utilizar el diálogo o la reflexión o simplemente la sola meditación. Otro recurso es la confesión, la auto representación que se nos impone a través del texto.

Un joven conoce a una muchacha rubia (Nadia) y se enamora de ella.
Esto sucede entre 1939 y 1940.

Un narrador viejo y enfermo de cáncer expresa que no sabe amar ni se siente amado. Tiene más de 70 años y habla de muchas mujeres. Esto sucede en 1966. Garibay pasa del joven al viejo y viceversa sin cronologías. Tanto el joven como el viejo son Garibay. Y este experimento lo tomó del cuento “El otro” de Jorge Luis Borges.

En la novela de alter ego el autor se confunde, se mezcla y resulta difícil deslindar si el “tu” es el autor, el narrador o el personaje, son los tres en uno solo.

Hay reflexiones, preguntas, diálogos, confesiones, pero no hay humor negro.

El autor no sabe manejar sus sentimientos por eso los oculta. Es inseguro, temeroso, inhibido, no sabe relacionarse con los demás y por todo esto se refugia en la escritura. Llegó hasta ella para poder comunicarse.

El grupo de escritores al que pertenece Garibay está integrado por Luis Spota, Vicente Leñero, Jorge Ibargüengoitia, Maruxa Villalta y Mauricio González de la Garza. Todos hostiles, renegados y violentos. No son aceptados por los académicos, pero tampoco por los políticos por que estos escritores hablaban demasiado. Este grupo defendió el lenguaje coloquial y el diálogo de la plebe.

El joven aquel tiene también Intertextualidad menciona El cantar de los cantares, Las cuitas del joven Werther y también tiene contacto poético con Amado Nervo y José Juan Tablada.

En este tipo de narrativa ya no se le tiene miedo a la muerte, se ve cercana y como una especie de compañía.