REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 07 | 2019
   

Arca de Noé

Las veleidades del hoy no circula. Una reflexión hiperbólica


Salvador Quiauhtlazollin

La Ciudad de México se enfrenta a la crisis ecológica más grave de su historia. Con tasas de contaminación que rebasan por mucho -pero por mucho- las aceptadas en otros países, y con normas de fabricación de autos y emisiones industriales benignas y laxas; el destino ha alcanzado nuestros pulmones y llevó al Jefe de Gobierno a ordenar una medida severa e impopular EL DOBLE HOY NO CIRCULA, ordenanza que a quienes más pega es a los que dice proteger: a millones de trabajadores que dependen del auto para su subsistencia.
El HOY NO CIRCULA inició en 1989. Hace casi TRES DÉCADAS. Y NO SIRVIÓ DE NADA. TODO LO CONTRARIO: ES EL EJEMPLO PERFECTO de INCENTIVO PERVERSO: el que tiene un resultado no intencionado y no deseado, que es contrario a los intereses de los propulsores del incentivo. ¿Qué hizo la gente afectada? Comprarse otro coche (o coches), la mayoría, viejos y contaminantes. Los datos, no del todo exactos, de GREENPEACE lo confirman. El director interino de Greenpeace México, afirmó que en el Valle de México: “Entre 2005 y 2013 se duplicó el número de vehículos transitando de 3.5 millones a 6.8” y solo en la capital “hay más de 4.6 millones de automóviles”.
Y a todo: ¿QUIÉN DEBIÓ EVITAR ESTA DEBACLE URBANA? Desde que se hizo obligatorio el HOY NO CIRCULA, han gobernado el DISTRITO FEDERAL 3 REGENTES Y 6 JEFES DE GOBIERNO. ¿QUÉ HICIERON POR MEJORAR LAS CONDICIONES ATMOSFÉRICAS DE LA CIUDAD? Veámoslo por periodos:
REGENTES:
Manuel Camacho Solís (1988–1993): Implementó el HOY NO CIRCULA, pero aceleró el proceso de privatización del transporte público en la capital de México. Dejó obras viales inconclusas por años. Inauguró una línea del Metro.
Manuel Aguilera Gómez (1993–1994): No hizo nada por la movilidad: le tocaron fuertes movimientos políticos y sociales. Inauguró una línea del Metro iniciada antes.
Oscar Espinosa Villarreal (1994–1997): Su gobierno fue corrupto hasta la médula: favoreció a los microbuseros (prestadores privados de transporte concesionado), que se convirtieron en dueños de las calles. Huyó del país perseguido por la justicia, pero fue absuelto.
JEFES DE GOBIERNO
Cuauhtémoc Cárdenas (1997-1999): Encareció las multas, concluyó algunas de las obras inconclusas. Promovió una agenda social, pero dejó a sus anchas a los microbuseros, no castigó a los contaminadores y dejó todo para lanzarse a la candidatura presidencial.
Rosario Robles (1999- 2000): Se preocupó más por la imagen de su partido que por la ciudad. Poco le sirvió: su amante fue aprehendido años después por actos flagrantes de corrupción. No hizo nada por la movilidad ni la contaminación.
Andrés Manuel Lopez Obrador (2000- 2005): Inauguró la primera línea del Metrobús. PERO sus méritos son opacados por sus graves errores: erigió segundos pisos para automovilistas cuando pudo hacer transporte público sobre el Periférico, no construyó ni un centímetro de Metro en su gestión, relajó a las policías y prácticamente desapareció a la de Tránsito; otorgó licencias de manejo como estampas, nunca verificó a gasolinerías para instalar filtros, no invirtió un peso en el mantenimiento del Metro, no cimentó un metro cuadrado más de zonas verdes, no destinó ni un peso a educación ciudadana para peatones, ciclistas, automovilistas y choferes de transporte público. Y desapareció el HOY NO CIRCULA para autos nuevos, incentivando la compra de automotores. (Información de la red social de Arturo Ortega).
Alejandro Encinas (2005- 2006): No hizo nada por la movilidad y permitió el cierre de Paseo de la Reforma, una de las vías principales de la ciudad, durante meses.
Marcelo Ebrard (2006- 2012): Construyó una línea del Metro que resultó tapadera para la corrupción. Trató de meter en orden a los microbuseros sin lograrlo, convirtió a las grúas en la pesadilla de los automovilistas. Colocó parquímetros, lo que generó renacimiento urbano en ciertas colonias. Favoreció las manifestaciones y los cierres, lo que hizo que el tráfico aumentara, por lo que la velocidad promedio en la ciudad bajó a menos de 10 kilómetros por hora.
Miguel Ángel Mancera (2012). Ni hablar: le tocan los improperios. Pero NO ES TAN INOCENTE: sus ansias de ser el candidato presidencial del PRD lo llevaron a ser complaciente con manifestantes, vendedores, hojalateros, vecinos influyentes y todo aquél que quisiera hacer de la vía pública su coto. Las consecuencias las está pagando.
Los datos no mienten: El HOY NO CIRCULA es un fracaso rotundo. La lógica administrativa más elemental nos indica que cuando se implementó este programa, calificado como pasajero, se debieron tomar decisiones eficientes para mejorar la calidad del aire. Entre ellas, las más obvias: Mejorar el transporte público, elevar los estándares de normas ambientales, ordenar a la industria y desincentivar el uso del automóvil mejorando la infraestructura urbana y reordenando los horarios laborales. PERO como vimos, NADA DE ESO SE HIZO. ¿Qué tanta responsabilidad tenemos como votantes y como ciudadanos?