REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

Apantallados

El Gurú Cibernético Escrita, dirigida y actuada por Francisco Turón


Francisco Turón

La depresión es un trastorno del estado del ánimo que hace que la persona sienta una inmensa tristeza y puede tener su origen en una serie de factores de diversa índole: endógenos o bioquímicos, que pueden favorecer su aparición o un estado de ansiedad; y los exógenos, o el deterioro de la calidad de vida.
La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) estima que más de 120 millones de personas en todo el mundo padecen depresión. Sus síntomas no son propios de ninguna cultura en particular. Se puede afirmar que entre el 15% o 20% de la población mundial sufre depresión en algún momento de su vida, cerca de un 30% puede atravesar una crisis de angustia en alguna ocasión, y entre un 2% y un 3% desarrolla un trastorno de angustia a partir de una primera crisis. Sin embargo, muchas personas deprimidas no consultan a un médico, o no son conscientes de su estado, por lo que los cálculos estadísticos de la prevalencia son aproximados. También a veces resulta difícil diagnosticar a los propios afectados, ya que los síntomas no son siempre claros. Lo que sí es evidente es que la depresión no discrimina niños, adolescentes, adultos, o adultos mayores. Se estima que en 2030 será la enfermedad más común, superando las patologías cardiovasculares, y al cáncer. En niños y adolescentes, la depresión se duplicó en los últimos 15 años. La tasa de depresión infantil es 10 veces más alta que la de generaciones anteriores. Pero lejos de afrontar el problema, la mayoría de los países en desarrollo gastan menos del 2% de su Producto Interno Bruto (P.I.B.) en servicios de salud mental. La depresión ocupa el quinto lugar en carga mundial de morbilidad, y en el año 2020 será la segunda enfermedad más costosa. Por eso es preciso un cambio de actitud de la sociedad, hacia los trastornos emocionales y las enfermedades mentales, tanto por sus implicaciones sociales, como económicas.
Los grandes artistas de la historia, de diversas disciplinas, han padecido, o padecen algún trastorno emocional. Como el escritor británico Charles Dickens (1812-1870), el pintor francés Edgar Degas (1834-1917), el pintor holandés Vincent Van Gogh (1853-1890), o el actor estadunidense Robin Williams (1951-2014), o su coterráneo, el cineasta Woody Allen (n.1935), entre muchos otros. Hoy en día, la depresión nos alcanza a todos, en algún momento de nuestras vidas.
Ante estos terribles trastornos emocionales me cuestiono:
¿Por qué no hacer un teatro social como estrategia de un programa de prevención en materia de salud mental? ¿Para qué sensibilizar, a los interlocutores de mi discurso, respecto al impacto que deja en nuestras vidas las secuelas de la depresión?
De estas preguntas y otras inquietudes surgió mi necesidad de crear un Teatro Psicológico (con la aportación del género de la Psicoterapia Performativa), que busca provocar en nosotros, el eco profundo de una voz urgente qué decir. Interpretar un “arte viviente” capaz de sacudir nuestros prejuicios. Proponer un psicodrama, que le insufle vida a la cáscara vacía del teatro contemporáneo, con el magnetismo vital de un poderoso discurso que actúa como un terapeuta espiritual de perdurable efecto.
Las intrigas del teatro psicológico que nació con Racine, nos desacostumbraron a la acción inmediata y violenta que supuestamente debe tener el teatro. Recordemos que en Rusia el realismo se convirtió en Teatro Psicológico. El teatro evolucionó del “naturalismo” hacia una profundización en la psicología de los personajes que alcanzaría sum axiom grado en el autor ucranio Anton Chéjov, a quien se le conoce por ir de la mano con un “teatro psicológico”. En el teatro psicológico encontramos una mezcla de lirismo, simbología y crítica social. La frustración del ser humano para ver cumplidos sus sueños y deseos. El pesimismo, la angustia de vivir.
Por otra parte, uno de los autores de mayor relevancia del siglo XX, Luigi Pirandello, quien considera al teatro como el género más adecuado para una reflexión vital sobre las grandes interrogantes de la persona y la vida: el Ser, la verdad, el tiempo y la muerte.
En la actualidad, como parte de una comunidad artística, tenemos una gran responsabilidad social de ayudar a quienes poseen mayor vulnerabilidad e imprimirle transversalidad a los derechos que tienen de acceder a las “artes vivas”. El teatro, como todo ritual, es magia con intención consciente, es reiteración con conciencia del agradecimiento.
En ese sentido, la Psicoterapia Performativa, cuida de no llegar a caer en la iatrogenia. Sócrates en su filosofía médica, hablaba de “Primum non nocere” “Primero no hacer daño”, pues a veces resultaba peor el remedio que la enfermedad, de tal manera, que debe buscarse siempre el beneficio del paciente, (en este caso, los pacientes serían los “públicos específicos” que vamos a construir), evitando que nuestras acciones médicas (psicodrama) puedan lesionar aún más, que la propia enfermedad que tratamos de aliviar.
La Psicoterapia Performativa evita la pasividad social que permite el paternalismo unilateral del médico dentro del sistema de Salud Institucional. El teatro es, en sí mismo, una eficaz herramienta de sanación que puede valerse de los más simples tratamientos para curar la melancolía y la tristeza como: la conciencia, la respiración, la reflexión, el perdón, el agradecimiento, la fuerza espiritual, y la meditación.
A partir de estas ideas me inspiré para escribir un monólogo teatral que lleva el título de: El Gurú Cibernético. Se trata de un Gurú que da a conocer por medio de su sitio web la importancia de las causas, y los agravantes de la depresión. Brinda una psicoterapia performativa, con el fin, de entregar paz a sus seguidores en línea que padecen trastornos emocionales. No hay una anécdota, sino la presentación de los casos de diversos cibernautas, que van intercalando sus inquietudes, y compartiendo el testimonio de sus casos, con las explicaciones, y los planteamientos filosóficos que el Gurú Cibernético discierne acerca de los factores de diversas psicopatologías. El intercambio energético que se da entre el Gurú y los espectadores, abre la glándula pineal para entrar en contacto con el inconsciente colectivo. Una vez que el espectador despierta en conciencia, comienza el proceso de la sanación de esta devastadora enfermedad entre las personas que la padecen.
Los recursos, tanto escénicos, como dramatúrgicos, del trabajo actoral y de la dirección, se enfocan en los matices y tesituras emocionales que impactan en los espectadores con un discurso hipnotizante. La apuesta es sostener las imágenes del pensamiento como símbolos que sugieren estados filosóficos de la materia, hasta que puedan asimilarse con un sueño, que tenga la eficacia metafísica de tocar el alma, y en algunos casos, si es proyectado con la fuerza adecuada: sanar el dolor y mitigar el sufrimiento.
Esta propuesta escénica exuberante de una manera constructiva rompe esquemas establecidos, y nos abre la puerta con un particular matiz lúdico, hacia las soluciones y las alternativas que existen para sanear las heridas
Las intrigas del teatro psicológico que nació con Racine, nos desacostumbraron a la acción inmediata y violenta que debe tener el teatro. En esta innovadora aportación psicodramática, se aprovechan las nuevas tecnologías en redes sociales, en beneficio de las “artes vivas”. Además se le procura al teatro un piso básico para que se desenvuelva la sociedad. La Psicoterapia Performativa es un puente de diálogo, un punto de encuentro para impulsar el deseo de transformar el teatro en una realidad verosímil que actúa sobre los sentidos, de la misma manera que los sueños impactan en la realidad, y la realidad impacta en los sueños.
La performatividad de este espectáculo tiene que ver con que no salgo al escenario para representar. No soy un personaje. Esas noches no actúo, sin embargo, ustedes esperan algo. Ustedes esperan quizás algo diferente. Ustedes esperan una bella obra. ¿O no esperan seguramente una bella historia? Ustedes seguramente esperan ver un determinado ambiente, esperan descubrir otro mundo. En cualquier caso, ustedes esperan algo. ¿Quién sabe? Quizás ustedes no se esperaban esto. Pero incluso así, se me hace que ustedes esperaban otra cosa.
Ustedes no me observan, yo los observo, están indefensos. Además no están en la postura cómoda del espectador sentado en la obscuridad. Y yo tampoco estoy en la postura cómoda del actor cegado por las luces. Más bien, estamos todos juntos, bajo un mismo techo formamos una pequeña sociedad secreta.
A todos nuestros estimados lectores que presenten impreso este artículo en la taquilla obtendrán una cortesía para ver El Gurú Cibernético, que se presenta en temporada todos los días martes, a las 20:30 h., a partir del 3 de mayo y hasta el 26 de Julio, en el Teatro Rodolfo Usigli de la Sociedad General de Escritores de México (Eleuterio Méndez 11, col. San Mateo, C.P. 04120, Coyoacán. Tels. 56882314 y 56882316)