REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 09 | 2019
   

De nuestra portada

90 Aniversario de Miguel León-Portilla


José Miguel Naranjo Ramírez

La palabra Tlamatini proviene del Náhuatl y se utilizaba para nombrar a los antiguos sabios que vivieron en el mundo prehispánico. En la época contemporánea los mexicanos tenemos a nuestro propio Tlamatini, me refiero al Doctor Miguel León-Portilla, quien cumplió el pasado 22 de febrero 90 años de vida.
Miguel León-Portilla es considerado el principal experto y exponente de nuestra cultura Náhuatl, ha estudiado los diversos códigos nahuas, los calendarios, y profundizado sobre las diversas producciones literarias de las variadas etnias precolombinas. Por la trascendencia de la obra escrita de León-Portilla, el presente artículo está dedicado a conocer cuatro obras imprescindibles del destacado historiador y filósofo, y el primer libro comentado se titula: Los Antiguos Mexicanos, publicado por el Fondo de Cultura Económica.

Los Antiguos Mexicanos
El libro está integrado por cinco capítulos los cuales son: “Los milenios del México Antiguo”, “ Itolaca y Xiuhámatl”, “Los cien años del pueblo del sol”, “Los seguidores de la antigua doctrina” y “Legado espiritual del México Antiguo”. La estructura en que están diseñados los temas facilita muchísimo la compresión de la lectura, porque el Doctor León-Portilla de una manera clara y sencilla nos va explicando el origen, pensamiento y desarrollo del mundo Náhuatl. El ejemplo es cuando en el capítulo primero nos explica desde la visión y creencia indígena, el nacimiento del universo.
“Para el pensamiento indígena, el mundo había existido, no una, sino varias veces consecutivas. La que se llamó ‘Primera fundamentación de la tierra’, había tenido lugar muchos milenios antes. Tantas, que en conjunto habían existido ya cuatro soles y cuatro tierras, anteriores a la época presente. En esas edades, llamadas ‘soles’ por los antiguos mexicanos, había tenido lugar una cierta evolución ‘en espiral’, en las que aparecieron formas cada vez mejores de seres humanos, de plantas y alimentos. Las cuatro fuerzas primordiales –agua, tierra, fuego y viento (curiosa coincidencia con el pensamiento clásico de Occidente y del Asia)– habían presidido a esas edades o Soles, hasta llegar a la quinta época, designada como la del ‘Sol de movimiento’.
Una vez creado el actual universo con la aparición del quinto sol en movimiento, resulta interesante conocer la explicación de cómo el Dios Quetzalcóatl, creó y le dio vida al hombre moderno, de manera general puedo decirles que somos producto de los huesos de los hombres de las edades anteriores y del auto sacrificio realizado por Quetzalcóatl, quien como un cristo moderno derramó su propia sangre para nuestro resurgimiento.
En cada capítulo se encontrará el lector con una temática interesante, el hombre y su relación con los dioses, con la naturaleza, su alimentación, organización, etc. y desde un interés muy personal, resulta ilustrador como el Doctor León-Portilla nos enseña la aparición de un pueblo emblemático, llamado en el libro “El Pueblo cuyo rostro nadie conocía”, este pueblo es el Azteca, quien llegó del norte a habitar en el siglo XIII la región de Tenochtitlan, siendo al inicio un pueblo despreciado por los antiguos pobladores, y en poco tiempo se convirtió en el pueblo dominador.
Sobre este punto el Doctor León-Portilla apuntó: “Son muchas las fuentes indígenas que tratan de la peregrinación y padecimientos de los aztecas o mexicas antes de llegar al Valle de México a mediados del siglo XIII d. C. La tradición de los viejos afirmaba que su dios, el numen tutelar Huitzilopochtli, les venía hablando, señalándoles el camino que habrían de seguir. Establecidos momentáneamente en Chapultepec, comenzaron pronto a ser hostilizados por la gente de Azcapotzalco. Se vieron forzados entonces a continuar su marcha, refugiándose en la región sur del lago. Llegados allí, hacia el año 1299 d. C., suplicaron al señor Coxcoxtli, rey de los culhuacanos, les concediera algún sitio donde pudieran establecerse. Los culhuacanos, accediendo, los enviaron a la región pedregosa de Tizapán, cerca de la actual Villa Obregón, al sur de la actual ciudad de México, con el propósito de que las víboras ponzoñosas, que abundaban en esa región, acabaran pronto con ese pueblo de rostro desconocido, los indeseables aztecas. Pero dice el texto que al llegar a Tizapán, a esa verdadera casa de serpientes: ‘Los aztecas mucho se alegraron, cuando vieron las culebras, a todas las asaron para comérselas’.”
En este constante peregrinar, nos encontraremos que fue el pueblo Azteca quien impuso el rito de los sacrificios humanos, es por ello que al inicio fueron tan aborrecidos, porque eran vistos por los Toltecas como asesinos y desconocidos, aun así, el pueblo Azteca no dejó de luchar primero por su supervivencia y una vez conseguida ésta, poco a poco fueron logrando una supremacía que llegó a consolidarse como el Imperio más poderoso antes de la llegada de los españoles.
Conocer la obra: Los Antiguos Mexicanos, es adentrarnos en parte importante de un pasado que si bien está muy distante, es parte esencial de nuestra cultura, El Doctor León-Portilla con sus investigaciones y profundos estudios, nos ha enseñado a través de sus libros lo que él atinadamente ha llamado: “Los rostros de una cultura”. Conocer a nuestros antepasados, nos ayudará a comprender nuestro presente, porque con diferentes nombres, hoy seguimos teniendo a nuestros odiados Tlatoanis en la política, y en la sabiduría a nuestro gran Tlamatini.

Herencia Náhuatl
Cuando se utiliza la palabra herencia, naturalmente es para referirse a un pasado que forma parte de nosotros, y la herencia trae consigo derechos, pero también responsabilidades y obligaciones. Si la herencia es de un pasado cultural, lo primero que se hereda es origen, identidad, es decir, hemos adquirido el derecho de un patrimonio cultural, al mismo tiempo se adquiere la obligación de conocer y preservar ese pasado, cuidarlo, difundirlo, y esto lo ha hecho toda su vida de manera brillante el Doctor Miguel León-Portilla, el ejemplo de lo antes señalado se encuentra en el libro: Herencia Náhuatl.
El libro fue publicado en 1999 por la Colección Biblioteca del ISSSTE, la obra está compuesta por los siguientes seis ensayos: “Conciencia histórica de los Nahuas”, “Concepción Náhuatl del arte”, “Las creaciones literarias”, “La educación entre los Nahuas”, “El ideal de la mujer”, “Bernardo de Sahagún” y “El rescate de la herencia Náhuatl”. A través de estos ensayos el lector de manera general podrá sumergirse en el mundo Náhuatl. En la “Conciencia histórica de los Nahuas”, León-Portilla nos explica las grandes etapas en que se desarrolló esta cultura, iniciando con la formativa o preclásica, inmediatamente después explica el periodo clásico, teniendo como centro a la gran ciudad de los dioses Teotihuacán. Posterior al periodo clásico surgieron de manera importante en Tula los Toltecas, y finalmente el arribo de los Aztecas, quienes llegaron a ser el gran pueblo dominador hasta la conquista de los españoles.
Conociendo de manera clara el surgimiento histórico de los Nahuas, León-Portilla manifiesta que el periodo clásico fue determinante en la influencia que tuvo en los futuros pobladores: “Teotihuacán, con sus pirámides, sus palacios, sus esculturas, sus maravillosas pinturas murales y una organización social, religiosa y política que debió ser admirable. Y debe subrayarse, aunque de paso, que el arte, arquitectura, pintura y escultura, de Teotihuacán influyeron para siempre en las creaciones de quienes vinieron después de ellos. Con Justicia se considera a este horizonte como clásico, ya que parece ser la raíz más honda de lo que después se llamó Toltecáyotl, o sea, el conjunto de las artes e ideales de los Toltecas.”
En el ensayo sobre la “Concepción Náhuatl del arte”, el Doctor León-Portilla da la voz directa a los sabios indígenas como el pintor, el escultor, el cantor, el que trabaja las plumas, etc. transcribiré el ejemplo del texto sobre la concepción Náhuatl del artista.
“Toltecatl: El Artista. El artista: discípulo, abundante, múltiple, inquieto. El verdadero artista: capaz, se adiestra, es hábil; dialoga con su corazón, encuentra las cosas en su mente. El verdadero artista todo lo saca de su corazón; obra con deleite, hace las cosas con calma, con tiento, obra como tolteca, compone cosas, obra hábilmente, crea; arregla las cosas, las hace atildadas, hace que se ajusten. El torpe artista: obra al azar, se burla de la gente, opaca las cosas, pasa por encima del rostro de las cosas, obra sin cuidado, defrauda a las personas, en un ladrón.”
El ensayo sobre las creaciones literarias explica que existían dos métodos principales, la oralidad y las figuras acompañadas de signos glíficos, al momento de la conquista parte de las creaciones literarias se llevaron al idioma castellano, sobre este punto León-Portilla señala: “Cuando se transvasó al alfabeto la rica literatura que se transmitía en forma oral o con auxilio de los códices, se rescataron algunos himnos sagrados, un gran conjunto de cantos, textos de narrativa legendaria e histórica, así como no pocos discursos. En los tres siglos de la Nueva España continuó produciéndose una copiosa literatura en náhuatl que en la actualidad está siendo estudiada. Hay allí otros cantos, obras de teatro, relatos, así como toda suerte de documentos, testamentos, alegatos jurídicos, cartas y comunicaciones, incluso algunas dirigidas a las autoridades y aun al mismo Rey de España.”
En el ensayo “Las creaciones literarias” vienen algunos poemas que por ser largos no transcribiré en el presente artículo, sin embargo, al momento de su lectura se puede percibir un arte místico y moralizante, en lo místico por supuesto que la referencia central es Dios, y en lo moralizante hay unos consejos del padre a su hija que el Doctor León-Portilla obtuvo del Código Florentino, donde el padre se dirige a su hija de manera bella, noble, explicándole lo difícil que es vivir en el mundo, porque hay tristezas, hambres, engaños, dolor, etc. y por tal motivo, ella debe conducirse de manera recta, honrada, y comportarse como toda una mujer de familia, con principios morales y amor a Dios.
La posición de la mujer en el mundo Náhuatl, como históricamente ha sido en la mayoría de las culturas universales, es poco envidiable, sin derechos, cargada de hijos, aunque también existen antecedentes de padres amorosos, que cuidan a sus hijas de un mundo cruel, donde sólo los hombres buscan el placer de la mujer, es por ello que el padre le daba consejos a su hija sobre su visión realista del mundo en que le tocaba vivir: “Es menester que sepas como has de vivir, y cómo has de andar tu camino, porque el camino de este mundo es muy dificultoso, y mira hija mía, palomita mía, que el camino de este mundo no es poco dificultoso, sino espantosamente dificultoso. Mira que no te deshonres a ti misma, mira que no te avergüences a ti misma, mira que no avergüences y afrentes a nuestros antepasados.”
Finalmente, leer Herencia Náhuatl es adentrarse a toda una cultura que se mantiene viva, porque la lengua Náhuatl no ha muerto y en gran parte se lo debemos a humanistas como lo es Miguel León-Portilla, quien comprendió la enorme responsabilidad de recibir una herencia tan rica y abundante, y hoy nosotros podemos conocer parte de nuestro pasado desde una lengua casi totalmente castellanizada, aun así, la lengua Náhuatl sigue luchando por su sobrevivencia.

Humanistas de Mesoamérica I
A través de los siglos la palabra humanista ha tenido una gran variedad de usos, en la época del renacimiento fueron llamados humanistas los grandes escritores versados en griego y latín, quienes vertieron obras clásicas de esas lenguas a su lengua vernácula. La palabra humanista en su esencia es regresar, conocer, y leer a los grandes pensadores clásicos. El Doctor Miguel León-Portilla en dos pequeños tomos titulados: Humanistas de Mesoamérica, escribió semblanzas sobre cinco grandes humanistas, los cuales son: Nezahualcóyotl, Sebastián Ramírez de Fuenleal, Lorenzo Boturini Benaduci, Francisco Xavier Clavijero y Ángel María Garibay.
Los dos tomos fueron publicados por el Fondo de Cultura Económica en 1997. En estas semblanzas el Doctor León-Portilla escribió sobre la vida y obra de estos grandes poetas, historiadores, cronistas, juristas, filólogos, maestros, políticos, y religiosos. Es importante remarcar que los cinco humanistas biografiados, tienen la característica en común que todos están completamente ligados al mundo prehispánico, hoy gracias a las obras escritas de León-Portilla, podemos conocer y leer el pensamiento clásico de nuestros humanistas, y el seleccionado para tal fin es Nezahualcóyotl.
Al conocer vida y obra de Nezahualcóyotl, lo primero que se aprende es que no siempre nuestros gobernantes han sido personas iletradas, incultas. El Príncipe de Tetzcoco es conocido como el Príncipe sabio. Nezahualcóyotl fue un poeta que desde su juventud recibió una seria formación y escribió varios poemas de los cuales se han logrado conservar un promedio de treinta, a través del estudio de estos poemas, se puede conocer parte del pensamiento filosófico de Nezahualcóyotl.
La cultura y la política no fueron sinónimos de división para Nezahualcóyotl, el Doctor León-Portilla en esta semblanza escribió: “Su largo reinado de más de cuarenta años aparece en los textos como una época de esplendor en la que florecen extraordinariamente las artes y la cultura. Nezahualcóyotl edificó palacios, templos, jardines botánicos y zoológicos. Fue consejero de los reyes aztecas y, como arquitecto extraordinario, dirigió la construcción de las calzadas, las obras de introducción del agua a México, la edificación de los diques o albarradas para aislar las aguas saladas de los lagos e impedir futuras inundaciones. Llegaron a ser sus palacios con salas dedicadas a la música y a la poesía, en donde se reunían los sabios, los conocedores de los astros, los sacerdotes, los jueces y todos cuantos se interesaban por lo más elevado de las creaciones dentro de ese nuevo florecimiento cultural hondamente cimentado en la tradición de los toltecas.”
Por supuesto que no todo resultó bonanza en la vida del Príncipe sabio, siendo muy joven su padre fue asesinado, y Nezahualcóyotl tuvo que luchar para recuperar su reino. La madre del sabio joven descendía directamente de sangre Azteca, Nezahualcóyotl logró una alianza con este pueblo guerrero que fue determinante en la reconquista de su reino. Una vez recuperado el trono de Tetzcoco, el Rey sabio no tan solo gobernó por más de cuarenta años, además, se convirtió en uno de los grandes consejeros del Soberano Azteca, y sobre esta importante posición el Doctor León-Portilla escribió lo siguiente:
“Es cierto que, por su alianza con México-Tenochtitlan, hubo de participar en numerosas guerras y tuvo también que transgredir en lo tocante a prácticas y ceremonias religiosas con las que en más de una ocasión manifestó su desacuerdo. Pero, según parece, en su vida personal se apartó del culto a los dioses de la religión oficial y se opuso, hasta donde le fue posible, al rito de los sacrificios de hombres. Y aunque no pudo de todo punto quitar el sacrificio de los hombres, conforme a los ritos mexicanos, todavía alcanzó con ellos que tan solamente sacrificasen a los habidos en guerras, esclavos y cautivos y no a sus hijos y naturales que solían tener de costumbre…”
El actuar del Rey sabio como hombre de Estado es ampliamente reconocido, sin embargo, su figura como hombre de letras considero que ha sido menos estudiada, y es precisamente lo que León-Portilla logra a través de estas semblanzas, porque nos presenta a Nezahualcóyotl el poeta, y al momento de leerlo, claramente se percibe todo un pensamiento filosófico sobre la vida, la muerte, el más allá, Dios como ser, el tiempo, la nada. Por supuesto que los temas antes señalados son interpretaciones subjetivas de quien escribe, en cada lector puede variar el análisis, y para que usted conozca los poemas de Nezahualcóyotl y realice su propia interpretación, me permitiré transcribir el siguiente:
Yo, Nezahualcóyotl, lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con razón en la tierra?
No para siempre en la tierra:
Sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
Aunque sea de oro se rompe,
Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la Tierra:
Sólo un poco aquí.

Finalmente, si los políticos actuales leyeran a través del Doctor Miguel León-Portilla, los poemas de Nezahualcóyotl, aprenderían que nada es para siempre en la tierra, sólo somos seres de paso, y con esta enseñanza seguro estoy que robarían menos, porque ya habrán aprendido que “Aunque sea de oro se rompe”, y si no se vuelven gobernantes sabios y humanistas, por lo menos podrían ser gobernantes humanitaristas, por lo tanto, la premisa consiste en que cómo podemos exigir grandes gobernantes, si casi ninguno ha leído un libro.

Humanistas de Mesoamérica II
El siglo XVIII fue conocido como “el siglo de las luces”, cuando nos referimos a esta etapa de la humanidad normalmente volteamos a Europa, no obstante, en la entonces Nueva España también existían grandes pensadores y escritores que hoy son parte importante de las letras universales, tal es el caso del veracruzano Francisco Xavier Clavijero (1731-1887), quien es uno de los humanistas que el Doctor Miguel León-Portilla nos presenta en el segundo tomo de la obra: Humanistas de Mesoamérica II.
Francisco Xavier Clavijero no tan sólo fue un hombre versado en las diversas corrientes filosóficas y literarias de su época. León-Portilla no enseña que Clavijero desde muy joven fue un polígloto, hablaba latín, griego, francés, portugués, italiano, alemán, inglés y por supuesto el Náhuatl. Cuando Clavijero tenía aproximadamente veinticuatro años de edad, se ordenó como sacerdote perteneciente a la compañía de Jesús, en estos años las principales actividades de Clavijero fueron dar clases y leer.
“Se dedicó con asiduidad y gran diligencia a devorar libros, pues se le ofrecía la ocasión tanto el tiempo libre de ocupaciones más graves, como la biblioteca doméstica, llena de libros muy selectos y de códices, la que frecuentaba con increíble gozo.” Como maestro: “Manifestó con ingenua sinceridad que él no podía enseñar aquella filosofía que fatigaba las mentes de los jóvenes con ninguna utilidad… sino aquélla que habían enseñado en otros tiempos los griegos y que ensalzaban grandemente los sabios modernos… Su intención era abrir las mentes de sus discípulos a nuevas formas de pensamiento en las que sobre todo se tomaran en cuenta los más recientes descubrimientos de las ciencias y del saber contemporáneo. Difícil de borrar fue la huella que alcanzó a dejar Clavijero en el Colegio de Valladolid. Años más tarde, ausente ya el maestro, otros estudiantes habrían de beneficiarse también con el renovado ambiente intelectual introducido allí por él. Éste fue el caso, para citar un ejemplo ilustre, de don Miguel Hidalgo y Costilla que ingresaría en ese mismo Colegio no mucho después de la partida de Clavijero.”
En el año 1767 los jesuitas fueron expulsados de los dominios españoles, Clavijero se fue desterrado a vivir a Italia, los siguientes veinte años de su vida los vivirá en esa nación, a pesar de los difíciles momentos que vivió en el destierro, Clavijero no dejó de investigar e interesarse por todo lo que acontecía en la Nueva España, naturalmente la información que le llegaba era escasa, pero será en el destierro cuando Clavijero escribirá una de sus obras principales donde presenta al mundo la verdadera historia de México.
En Europa se escribían crónicas e historias sobre el nuevo mundo, la información que contenían esas publicaciones estaban muy distantes de la realidad, recién llegado a Italia, Clavijero leyó un libro titulado: Investigaciones filosóficas sobre los americanos, del autor prusiano llamado Cornelius Paw. Con la lectura de esta obra, Clavijero se dio cuenta de la total ignorancia que tenía el autor prusiano sobre el nuevo mundo, y este hecho fue determinante para que Clavijero empezara a escribir su obra cumbre como historiador titulada: Historia antigua de México.
Sobre la Historia antigua de México, el Doctor Miguel León-Portilla apunta: “Varios años hubo de consagrar a esta empresa y posteriormente a disponer sus materiales y redactar su obra. Al fin, y sin duda con gran gozo, pudo comunicar a sus compañeros de exilio que había dado término a los diez libros de su Historia antigua de México. Era no ya sólo enumeración de acontecimientos, sino clara y brillante síntesis acerca de las instituciones que habían integrado la realidad cultural del México prehispánico. En ella, con el sentido que puede tener de la historia una mente filosófica, había recreado una imagen de las antigüedades indígenas que, si bien rebosaba mexicanismo, era igualmente ejemplo de presentación al modo moderno, con criterio abierto y propósitos de significación universal.”
La obra fue publicada en lengua italiana en 1780, el acogimiento que le dio el público fue sorprendente y se publicaron nuevas ediciones en inglés y alemán. Clavijero en estos libros además de enseñarnos la historia de México, plantea el pasado indígena como un tema de carácter universal, es decir, el indio no es un ser aparte, individual, es un humano con sentimientos, y aunque su peculiar forma de vivir no sea igual a la de los europeos, eso no lo hacía ni lo hace diferente a lo humano, y sin pedirlo tácitamente, Clavijero exigía a través de su obra un espacio de igualdad y reconocimiento universal para el mundo indígena.
Las primeras ediciones que llegaron a México del libro fueron traducciones del texto italiano, es importante puntualizar que cuando Clavijero escribió la obra lo hizo en castellano, pero decidió publicarla en italiano para que tuviera una mayor difusión, a partir de 1945 se publicó en México la edición original en nuestra lengua.
Finalmente, por supuesto que: Historia antigua de México no fue lo único que escribió Clavijero en sus veinte años de destierro, la importancia de mencionar uno de sus libros cumbres es porque en él se encuentra en plenitud al Clavijero humanista, al escritor que pregonó una doctrina filosófica donde el centro de referencia es el hombre, y el hombre que Francisco Xavier Clavijero universalizó a través de sus libros fue al hombre indígena, a los antiguos mexicanos.

miguel_naranjo@hotmail.com