REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 05 | 2019
   

Arca de Noé

Hombres- Bestias


Francisco Turón

Si bien es cierto que la hominización se refiere al proceso evolutivo a través del cual un linaje de primates dio lugar a la especie humana, por otra parte, la animalización es una figura literaria que consiste en la comparación entre personas y animales, siendo la persona el sujeto real, y el animal el objeto imaginario.
Me viene a la mente Anubis, el dios funerario del antiguo Egipto representado como un hombre con cabeza de perro. En la mitología griega, el centauro es una criatura con la cabeza, los brazos y el torso de un humano, y el cuerpo y las patas de un caballo. El Toro de Minos, mejor conocido como el Minotauro, hijo de Pasifae y el toro de Creta, era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro.
Y ya que estamos entrados en la temática del zoológico humano, no podrían faltar las órdenes esotéricas que existieron durante la época del México prehispánico como los Caballeros Tigre. El tigre humanizado se convierte en una realidad concreta, no sólo en el México pre-cortesiano, sino también en toda meso américa. Además estaban los cuauhpilli ('noble águila' en náhuatl clásico), también llamados Guerreros Águila, que fueron una clase especial de guerreros en la milicia mexica, los cuales junto a los Guerrero Jaguar, componían primordialmente las élites guerreras del Antiguo Imperio Azteca.
Por otra parte, el animal-hombre está presente en el teatro en obras como la comedia isabelina Sueño de una noche de verano de William Shakespeare, donde hay una escena en la que se encuentran en el bosque un grupo de actores que ensaya un drama para representar el día de la boda del duque. Puck, duende ayudante del rey Oberón, transforma a uno de ellos en burro, quien al ver al resto de su compañía huye, decide pedir ayuda. Con sus gritos despierta a la reina Titania, que víctima del encantamiento, se enamora inmediatamente de él.
La relación hombre-animal también está por ejemplo en la obra teatral Equus escrita en 1973 por Peter Shaffer, relata la historia de un psiquiatra que intenta tratar a un joven adolescente que padece de una patológica fascinación sexual y religiosa por los caballos.
En 'La Metamorfosis', un relato de Franz Kafka publicado en 1915, se narra la historia de Gregorio Samsa, un comerciante de telas que vive con su familia a la que él mantiene con su sueldo, y quien un día amanece convertido en un gran insecto.
En los últimos veinte años, la problemática de la 'animalidad' ha cobrado importancia filosófica dentro de una buena parte del pensamiento contemporáneo. Las bestias han asediado oscuramente, a través de fábulas, metáforas, y a modo de contra-modelos, cada texto que se haya preguntado por el hombre. No obstante, es recién a partir de fines del siglo pasado cuando se comienza a pensar en la relación hombre-animal. Desde una perspectiva que explora críticamente la tradicional supremacía del primero, sobre el segundo, al mismo tiempo que se piensa lo animal desde un punto de vista que busca emanciparse del pensamiento sobre lo 'humano', y abrirse a un pensamiento de lo 'viviente'. La necesidad de pensar un principio ontológico común a todas las especies para distinguir entre los 'mundos perceptivos' de los animales y hombres.
'¡Ay de la bestia hombre triste y loca! ¡Qué ataques le dan, que antinaturaleza, que paroxismos de locura, que bestialidad de la idea le embarga en cuanto se le impide mínimamente ser bestia de hecho!' Así se refiere Nietzsche a sí mismo al lamentarse de este modo por no ser suficientemente bestia. Los textos del filósofo alemán sobre el 'animal-hombre' proponen la moral de la bestialidad y la depredación, la antropología zoológica salvaje, la biología del racismo, y la eugenesia, es decir, el 'buen origen'; la historia de la inconsciencia y el retroceso, la política del 'Estado Bestia', la religión del dios cabrón sátiro, la fisiología de los instintos básicos, en definitiva, la reproducción del 'superhombre monstruo superbestia'. 'El hombre es el animal más cruel'. Nietzsche se identifica a sí mismo en numerosos textos como animal de variadas especies y como congénere de co-animales naturales o monstruosos. Denomina al hombre en general como 'animal hombre', y le asigna propiedades animales, bajo el lema: 'hay que ser un completo animal para llegar a ser un hombre completo'. Entre los filósofos tal vez sea Deleuze, quien acaso también esté en la línea de Nietzsche constructor de fábulas paródicas, de figuras animales que adquieren una fuerza afirmativa en la que se pierde la evocación de lo 'humano'.
Al animal-humano hay que interpretarlo como la apertura a una comprensión no-esencialista de lo humano, a partir de una crítica al 'humanismo'. Es un concepto estratégico de un 'fenómeno anómalo', de un devenir que le permite a la humanidad pensar la cultura en términos de pluralidad. Vivir en la intimidad de un animal es estar constantemente en una zona de no-conciencia, en una zona de indiscernibilidad. La diferencia entre el hombre y el resto de los animales es la trascendencia humana respecto a toda vocación genética. La absoluta falta de semejanza de los animales con el ser humano prueba la validez del reconocimiento.
Si continúo trazando una cartografía en torno a la relación hombre-animal, me llama la atención el caso de San Francisco de Asís, a quien todas las especies lo escuchaban y obedecían sus órdenes, entre ellas las golondrinas que lo seguían en bandadas y formaban una cruz por encima del lugar donde él predicaba. Hasta un lobo salvaje que devoraba a las ovejas y atacaba a los hombres, dejó de agredir tras ser amansado por este ecologista italiano del siglo XII.
Hablando de lobos, está el hombre lobo, también conocido como licántropo, que era una criatura legendaria presente en muchas culturas independientes. A lo largo del mundo se ha dicho que éste es el más universal de todos los mitos, y aun hoy, mucha gente cree en la existencia de los hombres lobo o de otras clases de hombres bestia.
El vampiro o el hombre murciélago es, según el folclore de varios países, una criatura mítica que se alimenta de la esencia vital de otros seres vivos (usualmente bajo la forma de sangre) para así mantenerse activo. En algunas culturas orientales, el vampiro es una deidad demoníaca o un dios menor que forma parte del panteón siniestro en sus mitologías. Drácula, la novela escrita de manera epistolar fue publicada en 1897 por el irlandés Bram Stoker, quien ha convertido a su antagonista en un vampiro más famoso, incluso que el propio Batman de las historietas
También está el caso de Joseph Merrick (1862-1890) conocido como el hombre elefante, que fue un ciudadano inglés que se hizo famoso debido a las terribles malformaciones que padeció debido al síndrome de Proteus.
En el mundo de los comics existe el hombre araña, que es un personaje ficticio y un súper héroe creado por Stan Lee y Steve Ditko, y que aparece en historietas publicadas por Marvel Comics. Otro personaje ficticio procedente de las historietas del universo de Marvel Comics (The amazing spiderman, No 41 de octubre de 1966) es Rhino (hombre rinoceronte), creado también por Stan Lee y dibujado por John Romite.
La nutrida lista de hombres-animales es prácticamente inabarcable, porque cualquier conflicto discursivo, que gobierna cualquier otro conflicto, es, en nuestra cultura, el que existe entre la animalidad y la humanidad del hombre. La política occidental es, así, pues, al mismo tiempo y desde el origen: bio-política.
La máquina antropológica del humanismo es un dispositivo irónico, que verifica la ausencia de una naturaleza propia, manteniéndolo suspendido entre una esencia celeste y una terrena, entre lo consciente y lo inconsciente, entre lo animal y lo humano.
Aunque en el planeta Tierra existimos 7,349 billones de personas, tal vez un mínimo porcentaje de la población mundial podamos considerarlos como 'seres humanos'. El 'humanismo' se ha vuelto utópico. Para Foucault, el humanismo ha sido, de alguna manera, la pequeña prostituta de todo el pensamiento, de toda la cultura, de toda la moral, de toda la política de los últimas dos décadas.
Estoy interesado por la cuestión de la animalidad en relación al problema de la humanidad. Sin embargo, mi preocupación no está enfocada a la animalización del hombre, sino a la bestialización de lo humano. ¿Qué clase de hombres-bestias son los que cometen actos como el de Ayotzinapa? Ser salvaje significa ser cruel, regresar al origen primitivo, como lo ocurrido en la reciente masacre del penal de Topo Chico, en Monterrey, Nuevo león, considerada la peor crisis penitenciaria de la historia del país. ¿Cómo le llamamos a este tipo de 'autoridades' irresponsables que se supone que están a cargo de la seguridad de los ciudadanos? Llamarles 'bestias' a esos funcionarios sería ofensivo para las pobres criaturas que no tienen la culpa de la decadente deshumanización del 'hombre', que se supone que es superior a los animales, por su cuestionable capacidad de razonamiento y su escasa facultad de conciencia. Un animal es menos bestia que un mal político.