REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
27 | 05 | 2019
   

Arca de Noé

Ese líquido negro


Dalia Maria Teresa De León Adams

La era que hemos estado viviendo para algunos antropólogos e historiadores ha sido denominada “La edad del petróleo”, ello basándose en que nuestra economía en gran parte, se ha estado basando en el consumo del petróleo, ese líquido negro.
Si nos remontamos a las economías más precarias que ha vivido el hombre como especie, caemos en la cuenta que se inició la periodicidad de la condición económica por periodos con “La edad de Piedra”. Ello debido a que la piedra se convirtió en el material indispensable tanto para la construcción del hábitat, como de instrumentos de caza y utensilios, entre otros muchos usos más.
Posteriormente surgió “La edad de Hierro”, “La edad de Bronce”, “La edad de Oro” etc.
Hoy día la dependencia de ese material viscoso que se fue gestando en los albores de la humanidad, pero que no fue sino hasta finales del siglo XIX con las entonces nacientes industrias inglesas, en que podemos comenzar a hablar de “La edad del oro Negro”.
El petróleo se convirtió en una especie de llave que abrió el camino al sistema capitalista, fortaleciendo al imperialismo, como su fase superior en los países el primer mundo.
El petróleo no solamente gestó la producción masiva por medio de la industria, sino que fue el parte-aguas para que se diera el antagonismo de clases entre el obrero y el señor capitalista, rompiendo las bases de insipiente economía local y ampliando tanto el mercado interno como el externo y con ello, las importaciones y exportaciones entre los países productores, que llevarían implícitos acuerdos entre bloques de países en aras de fines económicos y acuerdos mutuos.
La palabra petróleo en términos etimológicos proviene del término “petra” que en italiano significa “piedra” y del latín “oleum”, o sea, aceite; nominología que expresa su carácter empírico.
Algunos científicos coinciden en que su existencia data aproximadamente de seiscientos millones de años, y que se produjo en las capas del subsuelo terráqueo, en donde los residuos animales juntos con el plancton y algunos materiales lodosos, se fueron mezclando mediante los sismos en algunas capas terráqueas y en el lecho marino.
De dicha mezcla, a través de largos periodos se produjo un material energético, espeso y aceitoso conocido como “petróleo”, el cual no es renovable.
Como es bien sabido, del petróleo se produce una gran cantidad de piezas plásticas, con las que se construyen piezas para los autos, computadoras, teléfonos, juguetes y por supuesto la gasolina, por mencionar algunas de sus utilidades.
En otras palabras podemos decir que gran parte del confort del que gozamos actualmente se debe en gran parte al petróleo.
Como energético vino a suplir tanto el esfuerzo como la energía humana y animal que gastaban en los sistemas de riego, cultivo, pesca e industria.
En las épocas anteriores al uso del petróleo, es decir antes del siglo XIX, el uso del carbón como energético fue el camino que llevó a la aparición de maquinarias, las cuales se sofisticarían bajo la coronación del petróleo.
No fue sino hasta el año de 1857 en que por primera ocasión fue perforado un pozo petrolero. A raíz de ello se construirían carros con motor, motocicletas, aviones, cohetes espaciales y hasta satélites artificiales.
El uso energético del petróleo permitió además la iluminación masiva de las calles, avenidas, comercios y hogares.
Posteriormente abrió paso a la fabricación de productos electrónicos, entre ellos los aparatos domésticos como la lámpara, el refrigerador, tostador, hornos, el radio, la televisión, videos y computadoras.
Con ello los medios de comunicación, servicio público y transporte se agilizaron, facilitando tanto las labores públicas como las domésticas.
Sin embargo es importante aclarar que pese a ser el petróleo de gran utilidad en las civilizaciones actuales, ya los asirios y babilonios en la época protohistórica hicieron uso de él, usándolo a manera de pegamento de piedras y ladrillos en sus construcciones arquitectónicas y para el pavimentado de caminos, así como para proteger la madera de los barcos e impermeabilizarlos, sólo que era conocido con el nombre de “betún” y a su empleo “calafateado”. Por su parte los egipcios le dieron uso en las pieles y pelaje de los animales, logrando suavizarlos y con ello darles mayor flexibilidad.
También en tierras americanas, los indígenas de Veracruz lo habían empleado en sus esculturas. Se le conoció con el nombre de “chapopoctli”.
Por su parte los georgianos lo utilizaron para intentar la cura de la roña y la sarna, así como para alumbrado.
En el siglo XIX los rumanos y franceses lo comenzaron a refinar con la finalidad de obtener de él grasa para sus maquinarias.
Pero no fue sino hasta finales del siglo XIX en que comenzó a destilarse por medio de calor y evaporización, para lograr con ello depurarlo de las características que le mantienen espeso, logrando un líquido claro que produce diez veces más intensidad de luz que la que proporcionaban las velas, con ello se inventó el queroseno en Pensilvania, lo cual permitió poco tiempo después el refinamiento de la gasolina y, con ello se fortaleció la industria.
EL PETRÓLEO, esa sustancia oscura que es la base de la actividad económica mundial actual y, posible gestora de la destrucción de nuestra naturaleza.
Pero más allá de que sea seguro que suceda el caos mundial, lo que es bien cierto es qué se comienza a cerrar una era para dar paso a “La edad Cibernética”.