REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 08 | 2019
   

Letras, libros y revistas

La masa ante las puertas del paraíso


Gerardo Ugalde

Al terminar de leer Las puertas del paraíso de Andrzejewski, con la simple pero precisa traducción de Pitol, descubro no sólo una gran obra del siglo XX sino a un autor al cual no se la ha tratado con el merecido respeto por los grupos literarios internacionales. Un hombre que vivió en uno de los países más maltratados de Europa: Polonia, aquejada por los alemanes y rusos, esta tierra que no solo fue la nación que nos arrojó al papa más mexicano, sino a una legión de grandes artistas e intelectuales, siempre defendiendo una cultura tan poderosa que puede rivalizar y a veces superar a las potencias mencionadas líneas arriba. Jerzy Andrzejewski fue un hombre comprometido consigo mismo, como lo menciona Pitol en el prólogo al libro, su individualismo le impedía someterse al comunismo satelital de la URSS. Este individualismo se manifiesta con gran maestría en la obra referida, el trasfondo detrás de la funesta cruzada de los niños, elaborada con una técnica precisa, le sirve al lector para comprender una realidad que nos aqueja hoy en día. La pérdida del individualismo ante la masa. Guiados por un niño huérfano nos revela que a veces la pasión o locura de un ser puede conducir ante la ignorancia, desesperación, egoísmo y por qué no, también pasión, a todo un grupo de personas a desencadenar actos más irracionales a veces sin esperanza alguna de su realización. Volvamos un poco entonces a la historia del mundo, acaso el nazismo, inspirado por una pandilla de rufianes logró impregnarse a todo un país sumido en la desesperación. La masa conducida por unos cuantos es capaz de realizar cualquier cosa, sin importarle que a final de cuentas ellos no resulten los vencedores o beneficiarios de la causa. Todo movimiento político es una cruzada de los niños, esa cuestión me arroja el final de esta magnífica novela corta.
¿Qué habrá impulsado a estos niños a cometer tal locura? El autor lo resuelve con maestría, dejándonos entrever el atroz significado del individualismo, de la fe y del amor y claro de la masa. Todo ello narrado por medio de un hilo de Ariadna gramatical perfecto, superior a cualquier flujo de consciencia que más que hilvanar frases atinadas y azarosas, cose la túnica blanca que portaban los cruzados en la fantástica Edad Media, en su delirante viaje hacia el sepulcro solitario de Cristo.