REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
25 | 08 | 2019
   

De nuestra portada

Un Papa políticamente correcto


Benjamín Torres Uballe

Escribo esta colaboración el fin de semana después que se marchó el papa Francisco. Los medios de comunicación necesariamente sucumbieron al rentable producto que representa el carismático e inteligente Pontífice, aunque ello termine por saturar los deseos de escucharlo, sin embargo, la atención fue totalmente para él y había que oírlo, saber si cumpliría las expectativas que la “comentocracia” y los autollamados “expertos” habían colgado a la visita papal.
Francamente, el sucesor de Pedro no dijo o tocó algún tema candente, por lo menos alguno que se ganara a pulso la de ocho en los diarios nacionales. Después del desencuentro con el gobierno mexicano a causa de la “mexicanización” con que se refirió a Argentina, el obispo de Roma pareció ser más cuidadoso en sus declaraciones, es decir, comportarse políticamente correcto.
A quien tundió sin miramientos fue a la jerarquía católica, -léase Norberto Rivera Carrera y compañía-, sí, a esos señores del clero que viven como reyes y que andan a la greña disputándose el poder, los dineros, las influencias, los negocios y todo lo que conlleva ser cardenal u obispo.
La clase política no dudó en sacudirse el estado laico, incluso, comportarse de forma grotesca con tal de sacar raja a la gira papal; ocupar los primeros sitios, besar la mano de Francisco, lograr a como diera lugar una foto con el vicario de Cristo. Aún así, su conducta cortesana no evitó el “raspón” que les espetó, cuando con voz pausada dijo: “Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte”. A todos les quedó el saco, pero incómodos y pensando: ¿acaso seré yo maestro?, permanecieron en sus lugares.
Pero más allá de ese par de rapapolvos, en el tintero del Papa se quedaron temas desagradables para la Iglesia, como la pederastia en que incurren algunos de sus integrantes, aquí, en la mismísima patria del “ejemplar” Marcial Maciel. Tampoco se abordó a fondo el tema de los 55.3 millones de pobres que hay en el país, el retroceso en la cantidad de católicos en México también fue obviado, la infernal inseguridad que impera en el país y los miles de muertos que eso ha generado. De la “Casa Blanca”, Tlatlaya, los 43 desaparecidos, la alerta de género en Ecatepec -donde hasta misa celebró- ni una referencia, de la situación económica que vive el país. Mencionarlos siquiera podría haber provocado la molestia del gobierno federal. ¿O ya estaba negociado?
No se puede negar la enorme influencia del poderoso y sagaz papa argentino, sobre todo, la política. Es un personaje mundial muy respetado que, sin embargo, hoy parece haber entendido a la perfección los beneficios de comportarse políticamente correcto, especialmente cuando se es huésped de otro gobierno. Sólo es así como puede entenderse que no le haya entrado de lleno a los temas ya mencionados en una nación “progresista”, de vanguardia, presumiría cierto político -hoy autoexiliado en París- que impulsó el aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo, asuntos que en definitiva no son cosa grata para el Vaticano.
México es un país ávido de justicia, educación y desarrollo donde lo que sobra es corrupción, impunidad, violencia, pobreza y demagogia, los asuntos -por escabrosos que sean- hay que abordarlos y discutirlos, sobre todo cuando se tiene la autoridad moral y el prestigio para hacerlo.
No existe la menor duda de que el jesuita Bergoglio se ganó las simpatías de la mayoría que conforma la grey católica, es un personaje querido que después de la calidez recibida en los lugares visitados de la república mexicana, seguramente volverá en un futuro no muy lejano.
Por lo pronto, y de acuerdo a su capacidad, influencia, talento y liderazgo queda la idea de que pudo haber aprovechado más esas cualidades para ir sin miramientos y poner sobre la mesa los temas neurálgicos que tienen a esta gran nación varada en las aguas inmundas del abuso, latrocinios, inmoralidades, y toda clase de libertinajes que la denostada clase política de México realiza con el erario, con el dinero público que aportamos todos los mexicanos, católicos y no católicos.
@BTU15
©Benjamín Torres Uballe