REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 08 | 2019
   

Confabulario

Zopilote


Luis Fernando Alcántar Romero

Sus pies flotaban como en aquella temporada, en donde hacía felices a los seguidores del Bolton con sus jugadas y vuelos espectaculares.El cuerpo de Jorge López colgaba sin vida de un travesaño, con sus muñecas amarradas a éste. El hallazgo se dio justo antes de empezar el entrenamiento de un sábado previo a un juego contra Newcastle.Jorge 'Zopilote' López tenía su legión de seguidores. Era mencionado en los medios y redes sociales por sus goles en la liga inglesa en las filas del Bolton, un equipo que iba en ascenso durante la temporada en que llegó Jorge. En aquella ocasión fue campeón goleador por primera vez. Su olfato era especial para adentrarse en las profundidades del área, ese abismo en donde un futbolista puede ser héroe o villano.Sabía atacar en el momento justo. Marcaba tantos de formas muy variadas, de chilena, desde media cancha, jugadas que viven al amparo de la expresión 'de fantasía', que son la materia cotidiana de analistas, comentaristas y encabezados deportivos.'Zopidios', 'Zopintástico', 'Zopigol', eran expresiones frecuentes al referirse a este delantero. Los aficionados de su equipo convertían el estadio en un rugido seco cada vez que intervenía su ídolo, o ante cualquier mención suya. Las playeras con el apellido 'López', circulaban en los alrededores del estadio. También figuras de plástico inspiradas en él, en distintos tamaños y presentaciones con los colores azul y blanco del equipo.Jorge entrenaba todos los días. Se perdía entre el césped como si fuera un náufrago de aquel océano verde, armado con su esfera blanca a la que trataba con delicadeza, aún cuando la golpeaba durante varias horas con dirección hacia el marco sin portero.Llegaba temprano para calentar y hacer trabajo físico, después el balón en sus pies para afinar puntería sobre todo. Practicaba tiros, de corta, media y larga distancia. Sus compañeros le enviaban centros al área chica, el centro palpitante de las glorias y fracasos. Estaba casado. Pero casi no veía a su esposa. No tenía hijos. Había consagrado su vida al deporte, y en específico al rápido estilo y vaivén del balompié inglés. Un día de partido, Jorge se sentía diferente. Tenía cierto desánimo, aunque en lo físico estaba bien. Se fue en blanco en ese encuentro contra el Arsenal. Esa situación se repitió a lo largo de dos temporadas, hasta que fue enviado a la banca. Sufrió varias lesiones y no sabía qué ocurría. Se hizo varios estudios médicos, pero no mostraban nada fuera de lo normal. Debe ser una racha negativa, hombre. No te lo tomes a pecho, le decía su representante. Su club le bajó el sueldo y perdió algunos privilegios de los que gozaba. Se divorció, se hizo de algunas deudas. Comenzó a apostar en casinos, a pasar el tiempo sin mucha suerte. Le debía dinero a un mafioso, que frecuentaba en sus juergas, a quien conoció después de que le prestó un par de euros para volver a casa en taxi.Vivía intranquilo, no dormía bien, cuando llegaba a su casa daba dos vueltas a la manzana para asegurarse que no lo seguían. El mafioso, de quien nunca supo su nombre quería cobrarle, y no sólo dinero, pues se había involucrado con su amante, una joven inglesa que, a veces, ofrecía su cuerpo a cambio de unos tragos. Enero de 2016.