REVISTA DIGITAL DE PROMOCI脫N CULTURAL                     Director: Ren茅 Avil茅s Fabila
14 | 11 | 2019
   

Para la memoria hist贸rica - Encarte

Conversaci贸n de Jean Paul Sartre con Daniel Cohn Bendit


Jean Paul Sartre

Universidad y Revoluci贸n
1968 fue un a帽o intenso y dram谩tico. La rebeli贸n ahora estall贸 merced a los j贸venes universitarios de Francia, concretamente de Par铆s. Fue un impresionante movimiento revolucionario que se extendi贸 por diversas partes del planeta: Estados Unidos, M茅xico, Corea del Sur, Alemania Praga鈥 En M茅xico las primeras noticias frescas y trascedentes, nos llegaron por Carlos Fuentes, quien estaba en Par铆s en esos momentos dram谩ticos en que los j贸venes mostraban una nueva ruta revolucionaria, inventaban frases agudas sobre los beneficios de la rebeld铆a y montaban barricadas en las calles para frenar la brutalidad policiaca. El fil贸sofo Jean-Paul Sartre buscaba en la nueva opci贸n, una salida al anquilosamiento del marxismo europeo y propon铆a abiertamente no s贸lo la autogesti贸n sino una alianza novedosa entre estudiantes y obreros para avanzar en la lucha por el poder.
El Partido Comunista y el Partido Socialista no parec铆an entender el naciente fen贸meno. La represi贸n se acentuaba y para el bloque socialista, que ya cruj铆a de anquilosamiento, aquello era una desviaci贸n, revisionismo e infantilismo. Anarquismo, en una palabra. Los estudiantes no conforman jam谩s una clase social homog茅nea. Sin embargo la batalla se llev贸 a cabo y en algunos casos fue feroz, como en M茅xico, donde hubo m谩s de quinientos muertos a causa de la represi贸n del presidente D铆az Ordaz.
Hoy las escenas de aquellas formidables manifestaciones, la fuerza irresistible de la transformaci贸n revolucionaria, se han quedado en libros y fotograf铆as, en documentales, todos incapaces de reflejar la tensi贸n del 68. Dos de los grandes personajes del movimiento, el dirigente estudiantil Daniel Cohn-Bendit y el literato y fil贸sofo Jean-Paul Sartre conversaron largamente sobre las posibilidades revolucionarias que tendr铆a una alianza entre j贸venes universitarios y obreros. Era tal vez la chispa que encender铆a la revoluci贸n que verdaderos marxistas y anarquistas serios buscaban.
En estas p谩ginas encontraremos algunas de las ideas revolucionarias b谩sicas del 68 franc茅s.
El B煤ho

ENTREVISTA DE JEAN PAUL SARTRE CON DANIEL COHN BENDIT

JEAN-PAUL SARTRE. En algunos d铆as, sin que haya sido lanzada una orden de huelga general, Francia fue pr谩cticamente paralizada por los paros de trabajo y las ocupaciones de f谩bricas. Todo esto por que los estudiantes se hicieron due帽os de la calle en el Barrio Latino. 驴Cu谩l es su an谩lisis del movimiento que ustedes desencadenaron? 驴Hasta d贸nde puede llegar?
DANIEL COHN-BENDIT. El movimiento tom贸 una extensi贸n que nosotros no pod铆amos prever al principio. El objetivo, ahora, es la ca铆da del r茅gimen. Pero no depende de nosotros el que esto sea alcanzado o no. Si verdaderamente 茅ste fuera el objetivo del Partido Comunista, de la CGT y de las otras centrales sindicales, no habr铆a problema: el r茅gimen caer铆a en quince d铆as porque no hay nada qu茅 oponer a una prueba de fuerza impuesta por todas las fuerzas obreras.
SARTRE. Por el momento hay una desproporci贸n evidente entre el car谩cter masivo del movimiento de huelga, que permitir铆a en efecto un enfrentamiento directo con el r茅gimen, y las reivindicaciones a pesar de todo limitadas 鈥攕alariales, organizaci贸n del trabajo, jubilaci贸n, etc.鈥 presentadas por los sindicatos.
COHN-BENDIT. Siempre ha habido una grieta, en los combates obreros, entre el vigor de la acci贸n y las reivindicaciones iniciales. Pero puede suceder que el 茅xito de la acci贸n, el dinamismo del movimiento, modifique sobre la marcha la naturaleza de las reivindicaciones. Una huelga desencadenada para lograr una conquista parcial puede transformarse en movimiento insurreccional.
Dicho esto, algunas de las reivindicaciones presentadas ahora por los trabajadores van muy lejos: la semana de cuarenta horas real, por ejemplo, y en la Renault el salario m铆nimo de 1 000 francos por mes. El poder degaullista no puede aceptarlas sin desprestigiarse totalmente y, si se resiste ir铆a al enfrentamiento. Supongamos que los obreros tambi茅n ofrecen resistencia y que el r茅gimen cae. 驴Qu茅 suceder铆a? La izquierda llega al poder. Todo depender谩 entonces de lo que ella haga. Si cambia realmente el sistema 鈥攃onfieso que dudo de ello鈥, obtendr谩 apoyo y todo ir谩 bien. Pero si sube, con o sin los comunistas, un gobierno a la Wilson, que proponga s贸lo reformas y reajustes menores, la extrema izquierda retomar谩 fuerza y ser谩 necesario continuar planteando los verdaderos problemas de gesti贸n de la sociedad, de poder obrero, etc茅tera.
Pero no hemos llegado a ese punto y de ninguna manera es seguro que el r茅gimen va a caer.
SARTRE. Hay casos, cuando la situaci贸n es revolucionaria, en que un movimiento como el de ustedes no se detiene; pero sucede tambi茅n que el 铆mpetu decae. En este caso hay que intentar ir lo m谩s lejos posible antes de que se detenga. En su opini贸n, 驴qu茅 puede resultar de irreversible del movimiento, suponiendo que se detenga pronto?
COHN-BENDIT. Los obreros obtendr谩n la satisfacci贸n de un cierto n煤mero de reivindicaciones materiales y se operar谩n reformas importantes de la Universidad por iniciativa de las tendencias moderadas del movimiento estudiantil y de los profesores. No ser谩n las reformas radicales que nosotros deseamos, pero obtendremos de todas maneras un cierto peso: haremos proposiciones precisas y seguramente se aceptar谩n algunas porque no se osar谩 rechazarnos todo. Ser谩 progreso, claro est谩, pero nada fundamental se habr谩 cambiado y continuaremos impugnando al sistema en su conjunto.

De 1848 A 1968
De todas maneras, yo no creo que la revoluci贸n sea posible as铆, de un d铆a para otro. Yo creo que s贸lo se pueden obtener arreglos sucesivos, m谩s menos importantes, pero que estos arreglos solo podr谩n ser impuestos por acciones revolucionarias. Aqu铆 es donde el movimiento estudiantil, que por lo menos desembocar谩 en una reforma importante de la Universidad, incluso si pierde provisionalmente su energ铆a, toma un valor de ejemplo para muchos j贸venes trabajadores. Utilizando los medio de acci贸n tradicionales del movimiento obrero 鈥攍a huelga, la ocupaci贸n de la calle y de los lugares de trabajo鈥, hicimos saltar el primer obst谩culo: el mito seg煤n el cual 鈥渢odo es imposible contra este r茅gimen鈥. Nosotros probamos que ello no era verdad. Y los obreros utilizaron la brecha que queda abierta. Quiz谩 esta vez no lleguen hasta el final. Pero habr谩 otras explosiones m谩s tarde. Lo importante es que se dio una demostraci贸n de la eficacia de los m茅todos revolucionarios.
La uni贸n entre los estudiantes y los obreros s贸lo se puede hacer dentro de la din谩mica de la acci贸n, si el movimiento de los estudiantes y el de, los trabajadores guarda cada uno su 铆mpetu y convergen hacia un mismo objetivo. Por el momento existe una desconfianza natural y comprensible entre los obreros.
SARTRE. Esta desconfianza no es natural, es adquirida. No exist铆a a principios del siglo diecinueve y s贸lo apareci贸 despu茅s de las masacres de junio de 1848. Antes, los republicanos 鈥攓ue eran intelectuales y peque帽oburgueses鈥 y los obreros marchaban juntos. En adelante nunca m谩s se intent贸 esta uni贸n, incluso en el Partido Comunista, que siempre separ贸 cuidadosamente a los obreros de los intelectuales.
COHN-BENDIT. De todas maneras pas贸 algo durante esta crisis. En Billancourt, los obreros no dejaron a los estudiantes entrar en la f谩brica. Pero el hecho de que los estudiantes hayan ido a Billancourt es nuevo e importante. De hecho, hubo tres etapas. Primero, la desconfianza abierta no s贸lo de la prensa obrera sino del medio obrero. Se dec铆an: 鈥溌縌u茅 tienen estos hijos de pap谩, que vienen a fastidiarnos?鈥 Y luego, despu茅s de los combates en la calle, despu茅s de la lucha de los estudiantes contra la polic铆a, este sentimiento desapareci贸 y la solidaridad se dio efectivamente.
Ahora estamos en una tercera etapa: los obreros y los campesinos han entrado a su vez en lucha, pero nos dicen: 鈥溌speren un poco, queremos llevar nosotros mismos nuestro propio combate!鈥 Es normal. La uni贸n s贸lo podr谩 hacerse m谩s tarde, si los dos movimientos, el de los estudiantes y el de los obreros, guardan su 铆mpetu. Despu茅s de cincuenta a帽os de desconfianza, no creo que lo que se llama el 鈥渄i谩logo鈥 sea posible. No se trata solamente de hablar. Es normal que los obreros no nos reciban con los brazos abiertos. El contacto s贸lo se establecer谩 si combatimos juntos. Por ejemplo, se pueden crear grupos de acci贸n revolucionaria comunes, en los cuales obreros y estudiantes planteen problemas juntos y act煤en juntos. Hay lugares donde esto ir谩 bien y otros donde no podr谩 darse.
SARTRE. El problema sigue siendo el mismo: arreglos o revoluci贸n. Como usted lo dijo, todo lo que ustedes hacen con violencia es recuperado por los reformistas de manera institucional. La Universidad, gracias a la acci贸n de ustedes, ser谩 reformada, pero dentro del marco de la sociedad burguesa.
COHN-BENDIT. Evidentemente, pero creo que es la 煤nica manera de avanzar. Tomemos por ejemplo los ex谩menes. Tendr谩n lugar, esto no est谩 en discusi贸n. Pero seguramente no se llevar谩n a cabo como antes. Se encontrar谩 una f贸rmula nueva. Y si una sola vez se hacen de manera desacostumbrada, se entrar谩 en un proceso de reforma que ser谩 irreversible. Yo no s茅 hasta d贸nde llegar谩 esto; s茅 que se har谩 lentamente, pero es la 煤nica estrategia posible.
Para m铆, no se trata de hacer metaf铆sica y buscar c贸mo se har谩 鈥渓a revoluci贸n鈥. Creo, ya lo he dicho, que vamos m谩s bien hacia un cambio perpetuo de la sociedad, provocado en cada etapa por acciones revolucionarias. El cambio radical de las estructuras de nuestra sociedad s贸lo ser铆a posible si se diera conjuntamente, por ejemplo, la convergencia de una crisis econ贸mica grave, la acci贸n de un poderoso movimiento obrero y de una fuerte acci贸n estudiantil. Actualmente estas condiciones no est谩n reunidas. Lo m谩s que se puede esperar es hacer caer al gobierno. Pero no se puede so帽ar en hacer estallar a la sociedad burguesa. Esto no quiere decir que no haya nada por hacer: al contrario, es preciso luchar paso a paso, a partir de un cuestionamiento global.
La cuesti贸n de saber si todav铆a puede haber revoluciones en las sociedades capitalistas desarrolladas y lo que se debe hacer para provocarlas verdaderamente no me interesa. Cada uno tiene su teor铆a. Algunos dicen; las revoluciones del Tercer Mundo son las que provocar谩n el hundimiento del mundo capitalista. Otros: gracias a la revoluci贸n en el mundo capitalista podr谩 desarrollarse el Tercer Mundo. Todos los an谩lisis est谩n m谩s o menos fundados pero, en mi opini贸n, no tienen mayor importancia.
Veamos lo que acaba de suceder. Desde hac铆a tiempo mucha gente buscaba el mejor medio de hacer explotar al medio estudiantil. Finalmente, nadie lo encontr贸 y fue una situaci贸n objetiva la que provoc贸 la explosi贸n. Hubo, por supuesto, la acci贸n precipitadora del gobierno 鈥攍a ocupaci贸n de la Sorbona por la polic铆a鈥, pero es evidente que este error monumental no est谩 solo en el origen del movimiento. La polic铆a ya hab铆a entrado en Nanterre algunos meses antes, y esto no hab铆a desatado ninguna reacci贸n en cadena. Esta vez hubo una que nadie pudo detener, lo que permite analizar el papel que puede desempe帽ar una minor铆a en acci贸n.
Lo que sucede desde hace dos semanas constituye en mi opini贸n una refutaci贸n de la famosa teor铆a de las 鈥渧anguardias revolucionarias鈥, consideradas como las fuerzas dirigentes de un movimiento popular. En Nanterre y en Par铆s simplemente hubo una situaci贸n objetiva, nacida de lo que se llama de una manera vaga 鈥渆l malestar estudiantil鈥 y de la voluntad de acci贸n de una parte de la juventud, asqueada por la inacci贸n de las clases en el poder. La minor铆a en acci贸n pudo, porque era te贸ricamente m谩s consciente y mejor preparada, encender el detonador y abrir una brecha. Pero es todo. Los dem谩s pod铆an seguir o no seguir. Se da al caso de que siguieron. Pero, en lo que sigui贸, ninguna vanguardia, ya fuera la Uni贸n de Estudiantes Comunistas, la Juventud Comunista Revolucionaria o los marxistas-leninistas, pudo tomar la direcci贸n del movimiento. Sus militantes han participado en las acciones de manera determinante, pero han estado sumergidos en el movimiento. Se les encuentra en los comit茅s de coordinaci贸n, donde su papel es importante, pero nunca se ha dado el caso de que alguna de estas vanguardias represente un papel de direcci贸n.
M脕S DE VANGUARDIA
Es el punto esencial. Esto muestra que es necesario abandonar la teor铆a de 鈥渓a vanguardia dirigente鈥 para adoptarla mucho m谩s simple, mucho m谩s honesta, de la minor铆a en acci贸n que desempe帽a un papel de fermento permanente, empujando a la acci贸n sin pretender dirigir. De hecho, aunque nadie quiera admitirlo, el partido bolchevique no 鈥渄irigi贸鈥 la revoluci贸n rusa. Fue llevado por las masas. Pudo elaborar la teor铆a sobre la marcha, dar impulsos en un sentido o en otro pero no desat贸, por s铆 solo, un movimiento que fue en gran parte espont谩neo. En ciertas situaciones objetivas 鈥攁yudada por las acciones de una minor铆a actuante鈥 la espontaneidad vuelve a encontrar su lugar en el movimiento social. Ella es la que permite el empuje hacia adelante, y no las consignas de un grupo dirigente.
SARTRE. Lo que mucha gente no comprende es que ustedes no traten de elaborar un programa, de dar a su movimiento una estructura. Les reprochan el intentar 鈥渞omper todo鈥 sin saber 鈥攅n todo caso sin decir鈥 lo que quieren poner en el lugar de lo que destruyen.
COHN-BENDIT. 隆Evidentemente! Todo el mundo estar铆a asegurado, y Pompidou el primero, si fund谩ramos un partido anunciando: 鈥淭odas estas gentes est谩n ahora con nosotros. 脡stos son nuestros objetivos y as铆 es como pensamos alcanzarlos...鈥 Sabr铆an as铆 con qui茅n tienen que v茅rselas y podr铆an encontrar el modo de parar el movimiento. Ya no tendr铆an frente a s铆 鈥渓a anarqu铆a鈥, 鈥渆l desorden鈥, 鈥渓a efervescencia incontrolable鈥.
La fuerza de nuestro movimiento est谩 justamente en que se apoya en una espontaneidad 鈥渋ncontrolable鈥, que da el impulso sin intentar canalizar, utilizar en su provecho la acci贸n que ha desencadenado. Actualmente, para nosotros, existen dos soluciones. La primera consiste en reunir cinco personas que tengan una buena formaci贸n pol铆tica y en pedirles que redacten un programa, que formulen reivindicaciones inmediatas que parezcan s贸lidas, y decir: 鈥溌∶塻ta es la posici贸n del movimiento estudiantil, hagan con 茅l lo que quieran!鈥 Es la mala. La segunda consiste en tratar de hacer comprender la situaci贸n no a la totalidad de los estudiantes ni tampoco a la totalidad de los manifestantes, sino a un gran n煤mero de ellos. Para esto es preciso evitar crear inmediatamente una organizaci贸n, definir un programa, que ser铆an inevitablemente paralizantes. La 煤nica oportunidad del movimiento es justamente este desorden que permite a la gente hablar libremente y que puede desembocar en una cierta forma de autoorganizaci贸n. Por ejemplo, ahora es necesario renunciar a los m铆tines espectaculares y llegar a formar grupos de trabajo y de acci贸n. Esto tratamos de hacer en Nanterre.
Una vez que la palabra ha sido repentinamente liberada en Par铆s, es preciso primero que la gente se exprese. La gente dice cosas confusas, vagas, a menudo sin inter茅s porque se las ha o铆do ya cien veces, pero eso le permite, despu茅s de haber hablado, plantearse la pregunta: 鈥淵 驴ahora?鈥 Solamente en ese momento se podr谩 hablar de programa y de estructuraci贸n. Planteamos desde ahora la pregunta: 鈥溌縌u茅 van a hacer para los ex谩menes?鈥, es querer que el pez se ahogue en el agua, es sabotear el movimiento, interrumpir su din谩mica. Los ex谩menes tendr谩n lugar y nosotros haremos nuestras proposiciones, pero que se nos deje un poco de tiempo. Es preciso primero hablar, reflexionar, buscar f贸rmulas nuevas. Las encontraremos. Pero no ahora.

UN REINGRESO CATASTR脫FICO
SARTRE. El movimiento estudiantil, usted lo dijo, est谩 ahora en su punto culminante. Pero se acercan las vacaciones; va a haber un aflojamiento, sin duda un retroceso. El gobierno lo aprovechar谩 para hacer reformas. Invitar谩 a estudiantes a participar en ellas y muchos aceptar谩n, ya sea diciendo: 鈥淣osotros s贸lo queremos reformismo鈥, o: 鈥淓sto es s贸lo reformismo, pero es mejor que nada y nosotros lo hemos obtenido por la fuerza鈥. Ustedes tendr谩n pues una Universidad transformada, pero los cambios pueden muy bien no ser m谩s que superficiales, dirigidos sobre todo al mejoramiento de los equipos materiales, de los locales, de los restaurantes universitarios. Todo esto no cambiar铆a nada en la base del sistema 茅stas son reivindicaciones que el gobierno podr铆a satisfacer sin poner en cuesti贸n el r茅gimen. 驴Piensan ustedes obtener 鈥渁rreglos鈥 que introduzcan realmente elementos revolucionarios en la Universidad burguesa, que por ejemplo hagan que la ense帽anza dada en la Universidad entre en contradicci贸n con la fundaci贸n principal de la Universidad en el r茅gimen actual: la formaci贸n de cuadros bien integrados en el sistema?
COHN-BENDIT. Primero, las reivindicaciones puramente materiales pueden tener un contenido revolucionario. En cuanto a los restaurantes universitarios, nosotros tenemos reivindicaci贸n que van al fondo. Pedimos su supresi贸n en tanto que restaurantes universitarios. Es necesario que se transformen en restaurantes de la juventud donde todos los j贸venes puedan comer por 1.40 francos. Y nadie puede rechazar esto: si los j贸venes trabajadores trabajan en el d铆a, no veo por qu茅 en la noche no deban cenar por 1.40 francos. Igualmente con las ciudades universitarias: pedimos que se transformen en ciudades para la juventud. Hay muchos j贸venes obreros, j贸venes aprendices que ya no desean vivir con sus padres pero que no pueden tomar un cuarto porque cuesta 300 francos por mes; que se les acoja en las ciudades, donde la renta es de 90 a 100 francos. Y los hijos de familia que estudian derecho o ciencias pol铆ticas ir谩n a otra parte.
En el fondo, yo no creo que las reformas que podr谩 hacer el gobierno bastar谩n para desmovilizar a los estudiantes. Las vacaciones evidentemente marcar谩n un retroceso, pero no 鈥渞omper谩n鈥 el movimiento. Algunos dir谩n: 鈥淓rramos el golpe鈥, sin tratar de explicar lo que pas贸. Otros dir谩n: 鈥淟a situaci贸n no estaba madura鈥. Pero muchos de los militantes comprender谩n que es necesario capitalizar lo que acaba de pasar, analizarlo te贸ricamente, prepararse para retornar la acci贸n con el reingreso. Porque el reingreso ser谩 catastr贸fico, cualesquiera que sean las reformas del gobierno. Y la experiencia de la acci贸n desordenada, involuntaria, provocada por el poder, que acabamos de llevar a cabo, nos permitir谩 hacer m谩s eficaz la acci贸n que podr铆a desencadenarse en el oto帽o. Las vacaciones permitir谩n a los estudiantes explicarse sus propios avances, manifestados en esos quince d铆as de crisis, y reflexionar sobre lo que quieren y pueden hacer.
En cuanto a la posibilidad de que la ense帽anza impartida en la Universidad se transforme en una 鈥渃ontraense帽anza鈥 que fabrique no ya cuadros bien integrados sino revolucionarios, es una esperanza que me parece un poco idealista. La ense帽anza burguesa, incluso reformada, fabricar谩 cuadros burgueses. La gente ser谩 integrada en el engranaje del sistema. Lo mejor que puede pasar es que se vuelvan miembros de una izquierda bien-pensante, pero objetivamente permanecer谩n como engranajes que aseguran el funcionamiento de la sociedad.
Nuestro objetivo es lograr llevar a cabo una 鈥渆nse帽anza paralela鈥, t茅cnica e ideol贸gica. Se trata de llevar adelante la Universidad nosotros mismos, sobre bases enteramente nuevas, incluso si esto no dura m谩s que algunas semanas. Haremos un llamado a los profesores de izquierda y de extrema izquierda que est谩n dispuestos a trabajar con nosotros en seminarios y en ayudarnos con su saber 鈥攔enunciando a su posici贸n de 鈥減rofesor鈥濃 en la b煤squeda que nosotros llevamos a cabo.
Podemos abrir seminarios en todas las facultades 鈥攏o cursos magisteriales, evidentemente鈥 sobre los problemas del movimiento obrero, sobre la utilizaci贸n de la t茅cnica al servicio del hombre, sobre las posibilidades que ofrece la automatizaci贸n. Y todo esto no desde el punto de vista te贸rico (actualmente no hay un solo libro de sociolog铆a que no comience con la frase: 鈥淓s necesario poner la t茅cnica al servicio del hombre鈥), sino planteando problemas concretos. Esta ense帽anza evidentemente tendr铆a una orientaci贸n contraria a la del sistema, y la experiencia no podr铆a durar mucho tiempo: el sistema reaccionar铆a y el movimiento decaer铆a. Pero lo importante no es elaborar una reforma de la sociedad capitalista, sino realizar una experiencia que rompa completamente con esta sociedad, una experiencia que no dure pero que deje entrever una posibilidad: se percibir谩 fugitivamente. algo que luego se apagar谩. Pero ello bastar谩 para probar que ese algo puede existir.
No esperamos hacer una Universidad de tipo socialista en nuestra sociedad, porque sabemos que la funci贸n de la Universidad permanecer谩 igual en tanto que no cambie el sistema entero. Pero creemos que puede haber momentos de ruptura en la cohesi贸n del sistema y que se los puede aprovechar para abrir brechas en 茅l.
SARTRE. Esto supone la existencia permanente de un movimiento 鈥渁utiinstitucional鈥 que impida petrificarse a las fuerzas estudiantiles. En efecto, lo que ustedes pueden reprocharle a la UNEF es ser un sindicato, es decir, una instituci贸n forzosamente escler贸tica.
COHN-BENDIT. Lo que nosotros le reprochamos sobre todo es ser, por sus formas de organizaci贸n, incapaz de impulsar una reivindicaci贸n. La defensa de los intereses de los estudiantes es por otra parte una cosa muy problem谩tica. 驴Cu谩les son sus 鈥渋ntereses鈥? Los estudiantes no constituyen una clase. Los trabajadores, los campesinos, forman una clase social y tienen intereses objetivos. Sus reivindicaciones son claras y se dirigen al patronato, a los representantes de la burgues铆a. 驴Pero los estudiantes? 驴Qui茅nes son sus 鈥渙presores sino el sistema entero?

NUEVOS MEDIOS
SARTRE, En efecto, los estudiantes no son una clase. Se definen por una edad y por una relaci贸n con el saber. El estudiante es alguien que, por definici贸n, alg煤n d铆a debe dejar de ser estudiante; y esto en cualquier sociedad, incluso de aqu茅lla con la que so帽amos.
COHN-BENDIT. Eso es justamente lo que es necesario cambiar. En el sistema actual se dice: existen los que trabajan y los que estudian. Y as铆 se permanece en una divisi贸n, incluso inteligente, del trabajo social. Pero es posible imaginar otro sistema donde todo el mundo trabaje en las tareas de producci贸n 鈥攔educidas al m谩ximo gracias a los progresos t茅cnicos鈥 y donde cada uno tenga la posibilidad de seguir paralelamente estudios continuos Es el sistema del trabajo productivo y del estudio simult谩neos.
Evidentemente habr谩 casos particulares: no se puede estudiar matem谩ticas muy adelantadas, o medicina, y al mismo tiempo ejercer otra actividad. No se trata de instituir reglas uniformes. Pero el principio de base es el que debe ser cambiado. Es necesario rechazar, desde el principio, la distinci贸n entre estudiante y trabajador.
Claro que todo esto no se har谩 ma帽ana, pero ha comenzado algo que necesariamente continuar谩.
SARTRE. Lo que hay de interesante en la acci贸n de ustedes es que lleva la imaginaci贸n al poder. Ustedes tienen una imaginaci贸n limitada, como todo el mundo, pero tienen muchas m谩s ideas que sus padres. Nosotros estamos formados de tal manera que tenemos una idea precisa de lo que es posible y de lo que no lo es. Un profesor dir谩: 鈥淪uprimir los ex谩menes? Nunca. Se los puede transformar, 隆pero no suprimir!鈥. 驴Por qu茅? Porque 茅l ha pasado ex谩menes durante la mitad de su vida.
A menudo la clase obrera ha imaginado nuevos medios de lucha, pero siempre en funci贸n de la situaci贸n precisa en la cual se encontraba. En 1936 invent贸 la ocupaci贸n de las f谩bricas porque 茅sta era la 煤nica arma que ten铆a para consolidar y para sacar provecho de una victoria electoral. Ustedes tienen una imaginaci贸n mucho m谩s rica, y las f贸rmulas que se leen en las paredes de la Sorbona lo prueban. Algo surge de ustedes que asombra, que arrastra, que niega todo lo que ha hecho de nuestra sociedad lo que es actualmente. Eso es lo que yo llamar铆a la extensi贸n del campo de los posibles. No renuncien a ello.

* Tomado del n煤mero especial del 20 de mayo de 1968 de Le Nouvel Observateur.
Sartre, los intelectuales y la pol铆tica. Compilaci贸n de B. Echeverr铆a y C. Castro. Siglo XXI Editores. Colecci贸n M铆nima. No. 18. Primera edici贸n. M茅xico, D. F. 1968. P谩ginas 15 a la 28.