REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 11 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Generación de 1915


José Miguel Naranjo Ramírez

Vicente Lombardo Toledano
Hoy en día hablar y escribir sobre políticos, en la mayoría de los casos es hablar de corrupción, desprestigio, cinismo, ignorancia, etc. Pocas han sido las generaciones que con defectos y virtudes, son recordadas de manera positiva por la mayoría de los mexicanos, una de ellas es la denominada “Generación de 1915”, también conocida como la generación de “Los siete sabios de México”.
Esta generación está integrada principalmente por: Antonio Castro Leal, Alberto Vásquez del Mercado, Vicente Lombardo Toledano, Teófilo Olea y Leyva, Alfonso Caso, Manuel Gómez Morín y Jesús Moreno Baca. A los interesados en profundizar en el tema pueden consultar la obra de Enrique Krauze titulada: Caudillos culturales en la Revolución mexicana, publicada por la Editorial Siglo Veintiuno. En esta obra Krauze a esta generación la describe de la siguiente manera: “Todos ellos Fueron hombres con grados universitarios, ideas, libros y conferencias, en su hoja de servicios; que quisieron embridar culturalmente a la revolución: Caudillos Culturales.”
En este artículo pretendo festejar el centenario de la generación de 1915, y el primer libro por conocer se titula: De la Catedra y el porvenir, el cual es un compendio de ensayos y conferencias impartidas por Vicente Lombardo Toledano en la década de los sesentas, publicado por la Universidad Autónoma de Puebla.
Regularmente cuando nos referimos a Lombardo Toledano, viene a nuestra mente el político, sindicalista, comunista, Gobernador de Puebla, Diputado, fundador del Partido Popular Socialista, el candidato presidencial, y seguramente habrá posiciones a favor y en contra sobre la figura de este personaje, nacido en Teziutlán, Puebla. Sin embargo, Lombardo Toledano también fue un hombre de letras, un filósofo en toda la extensión de la palabra y un apasionado maestro que impartía conferencias, cátedras, escribía ensayos y siempre su preocupación central fue la educación pública.
El libro: De la Catedra y el porvenir publicado en 1984, fue para festejar el noventa aniversario del natalicio de Lombardo Toledano, la mayoría de los temas que integran la obra son dedicados a la educación pública: “Origen y misión política de la educación”, “La educación universitaria en México”, “Estructura y objetivos de la Universidad Tecnológica de Puebla como Centro Integral de Educación Superior”, “La cultura se basa en la ciencia”, “El 12 de octubre y la cultura nacional”.
Independientemente de comulgar o no con las ideas de Lombardo Toledano, es importante leer los textos antes mencionados, porque a través de ellos podremos conocer la visión educativa de actores que fueron determinantes e influyentes en la vida pública de nuestro país, el ejemplo es la conferencia: “La educación universitaria en México”, donde el punto central era discutir si existía autonomía real en las universidades de México, o sólo era parte de la retórica política; sobre este planteamiento Lombardo Toledano declaró:
Una autonomía real consiste en que una universidad busca sus recursos, los administra y no tenga vínculos con el Estado. Pero, ¿Qué Universidad hay en México con esta característica? Todas, desde la Universidad Nacional Autónoma de México, que debía llamarse Universidad Nacional Autónoma del Distrito Federal, porque todas tienen el derecho de reclamar ser universidades nacionales. Es necesario reflexionar en este hecho, porque no hay tal autonomía. El Estado paga todas las universidades de nuestro país sin excepción, y un grupo de personas no siempre al tanto de lo que ocurre en la cultura en el mundo, ni tampoco al tanto de lo que es el progreso de la ciencia y el saber, manejan eso sí, autónomamente las cosas.
En cada conferencia Lombardo Toledano siempre proponía como modelo a seguir al sistema socialista, y en su intervención aprovechaba para realizar una fuerte crítica política, porque si bien él fue un hombre que siempre vivió dentro del sistema político mexicano, su posición fue de oposición al régimen priista, criticaba fuertemente los cacicazgos del partido en el poder. En su Estado natal Puebla, Lombardo señalaba que: Los avilacamachistas convirtieron su cacicazgo en una suerte de propiedad privada para el enriquecimiento de la dinastía, de sus amigos y colaboradores.
Para el historiador Enrique Krauze, Lombardo Toledano siempre se sintió más cómodo en la cátedra que en la política, pero fue a esta última actividad a la que le dedicó la mayor parte de su tiempo, por eso de la generación de 1915 tenemos poca obra escrita, todos ellos fueron más actores que escritores, a pesar de ello, Lombardo Toledano fue un hombre intelectualmente respetado, fungió como Director de la Escuela Nacional Preparatoria, y fundó la Universidad Obrera de México.
Finalmente, conocer la obra de Vicente Lombardo Toledano, es conocer parte fundamental de nuestra historia moderna, si su pensamiento y obra escrita, coinciden con su obra realizada y su actuar como personaje público, eso cada quien podrá cuestionárselo, lo que sí resulta innegable es que Lombardo Toledano fue un hombre de letras, por eso me permitiré concluir la presente columna, con la pregunta que Enrique Krauze realiza en su libro antes mencionado. ¿Puede un hombre de libros, un hombre de preocupaciones inteligentes, incorporar sus conocimientos a la acción para construir a partir de ellos el buen poder?

Alfonso Caso
La mayoría de los miembros integrantes de “La Generación de 1915”, dedicó gran parte de su tiempo a las actividades políticas y culturales. Cuando todos ellos iniciaron su actuar en la vida pública de México, el país vivía una época de asesinatos, traiciones, inestabilidad política, económica, social, etc. seguramente estas y otras circunstancias orillaron a estos jóvenes intelectuales, a ser más actores que escritores, sin embargo, hay uno que dedicó su vida entera a la cultura, a la investigación, a la lectura y sobre todo a la escritura, me refiero al abogado, antropólogo y arqueólogo, Alfonso Caso Andrade (1896-1970).
Escribir un libro no es una tarea sencilla, requiere tiempo, dedicación, mucho esfuerzo, ser un gran lector, considero que no se puede ser un serio escritor, sin ser previamente un ferviente lector, en fin, un sólo libro a veces requiere toda una vida, a pesar de lo antes señalado, quiero compartirles que el maestro Alfonso Caso, escribió aproximadamente trescientas obras, y uno de los libros más celebres es el titulado: El Pueblo del Sol, publicado en el año 1953 por el Fondo de Cultura Económica.
El maestro Alfonso Caso fue un amante de los estudios sobre las culturas prehispánicas, a través de sus investigaciones logró grandes descubrimientos como los tesoros encontrados en Monte Albán, o sus aportaciones sobre los calendarios prehispánicos. En el libro: El Pueblo del Sol, el maestro Caso de una manera sencilla y brillante, nos ilustra cómo era la vida religiosa del pueblo azteca, no es exagerado decir que si los griegos tienen a Hesíodo para conocer el nacimiento de los dioses en su: Teogonía, los mexicanos tenemos a nuestro Alfonso Caso, quien de manera magistral nos enseña el origen de los dioses, sus funciones y relaciones con los humanos, en la época de los aztecas.
El libro El Pueblo del Sol, va desarrollando una gran variedad de temas esenciales que nos permiten poco a poco ir conociendo cómo era el mundo prehispánico, de entrada en el tema: “Carácter de la religión Azteca” Alfonso Caso señala: En el momento en que lo sorprendió la conquista española, el pueblo azteca tenía una religión politeísta, fundada en la adoración de una multitud de dioses personales, con atribuciones bien definidas en su mayor parte. Sin embargo, la magia y la idea de ciertas fuerzas impersonales y ocultas representaban un gran papel en el pueblo, y había también, entre las clases incultas, una tendencia a exagerar el politeísmo, concibiendo como varios dioses lo que en la mente de los sacerdotes sólo eran manifestaciones o advocaciones de un mismo dios.
Partiendo del espíritu absolutamente religioso de nuestros antepasados, Alfonso Caso va explicando el nacimiento de cada dios. Es muy importante tener en cuenta que si bien existían muchísimos dioses, el maestro Caso afirma que: Existía un principio creador masculino y femenino, del que provienen por generación los otros dioses. Sus nombres indican esta dualidad: Ometecuhtli, que quiere decir señor, y Omecíhuatl, señora, y ambos residen en Omeyocan, el lugar.
En la mitología prehispánica, el mundo ha sido creado varias veces, e incluso conforme se fueron creando los hombres y luego desapareciendo, en la siguiente creación se fueron perfeccionando, pero en cada acto de creación el hombre está obligado a ser agradecido, y deben honrar y adorar a sus dioses creadores, porque estos dieron su sangre al crear al hombre y ahora en reciprocidad el hombre realizará sacrificios humanos, este punto queda claramente comprendido cuando el maestro Alfonso Caso escribe lo siguiente:
La última vez que el hombre fue creado, según uno de los mitos, conservado por Mendieta, Quetzalcóalt, el Prometeo mexicano, el dios benéfico para todos, bajó al mundo de los muertos para recoger los huesos de las generaciones pasadas y, regándolos con su propia sangre creó la nueva humanidad. El hombre ha sido creado por el sacrificio de los dioses y debe corresponder ofreciéndoles su propia sangre. El sacrificio humano es esencial en la religión azteca, pues si los hombres no han podido existir sin la creación de los dioses, éstos a su vez necesitan que el hombre los mantenga con su propio sacrificio y que les proporcione como alimento la sustancia mágica, la vida, que se encuentra en la sangre y en el corazón humanos.
Interesante como describe Alfonso Caso el nacimiento de Huitzilopochtli, hijo de Coatlicue, cuando leía esta parte encontré demasiadas similitudes con el nacimiento del dios griego Zeus, un ejemplo es que Zeus tiene que asesinar a su padre Cronos para sobrevivir, y Huitzilopochtli, se ve obligado a guerrear contra sus hermanos la Luna y las estrellas cortándole las cabezas, para poder sobrevivir él y evitar la muerte de su madre.
En el libro: El Pueblo del Sol, Alfonso Caso nos está enseñando cómo los pueblos prehispánicos organizaron su mundo, todo giraba en torno a la religión, para bien o para mal los dioses eran responsables del destino de cada individuo y del pueblo en general, la forma de enfrentar la vida era y en muchos casos así continúa, que sea lo que dios quiera: Para las grandes culturas de Mesoamérica, la invención técnica fue sustituida, en gran parte, por el culto. La idea fundamental es que el hombre no tiene que resolver sus propios problemas, sino rogar a los dioses que los resuelvan y se apiaden de los hombres.
Hasta lo aquí escrito es parte de la riqueza cultural que encontrará en el libro: El Pueblo del Sol, escrito por uno de los hombres más brillantes de la generación de 1915. Finalmente, quiero confesarles a mis lectores, que si bien la lectura es entretenida, ilustrativa y clara, hay partes que tuve que leer y releer para poder comprender, al final me tranquilicé pensando que todo se podrá aclarar con las más de doscientas lecturas pendientes que tendría que hacer del maestro Alfonso Caso, la moraleja final es, que si leer un libro es un verdadero reto, escribir trescientas obras es sólo para un verdadero sabio.

Manuel Gómez Morín
En el año de 1927, salió publicado un ensayo titulado: 1915, escrito por el abogado y político Manuel Gómez Morín (1897-1972). Con el ensayo antes mencionado, prácticamente quedó de manera oficial bautizada la famosa generación de 1915, a la que Gómez Morín perteneció. El ensayo está compuesto por siete apartados los cuales son: “Iniciación”, “Oscuridad”, “Invitación”, “El dolor”, “La técnica”, “Argumentos”, “Prevenciones” y “Epílogo”.
En el año 1915 los miembros de esta generación en su mayoría eran estudiantes, todos ellos fueron discípulos de la generación del Ateneo de la juventud, integrada por José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Antonio Caso, entre otros. Debido a la inestabilidad política que vivía el país, el Ateneo de la juventud se desintegró, muchos de ellos salieron exiliados del país, sobre este punto Gómez Morín en el ensayo apuntó:
El grupo se deshizo pronto. Ya en 1915 sólo el maestro Caso estaba aquí. Pero en torno al maestro se formó pronto otro grupo no ya organizado como el Ateneo, ni siquiera conocido, sino disperso; integrado por los discípulos directos de Caso o de Pedro Enríquez, por los que la Revolución había agitado ya y buscaban en el pensamiento un refugio, una explicación o una justificación de lo que entonces acontecía.
La lectura del ensayo es un referente obligado para conocer el pensamiento de Gómez Morín, y sobre todo, nos ayudará a comprender desde su visión las circunstancias políticas, sociales y particularmente las culturales que vivía México en 1915, año en el que ellos empezaron a participar en la vida pública de nuestro país. La generación de 1915 inició sus actividades en un ambiente plenamente revolucionario donde privaban los asesinatos, golpes de Estado, etc. En ese México de hace cien años existía de todo menos un proyecto serio de nación, y la crítica de la pequeña oposición era fuertemente censurada.
Por lo antes mencionado en el apartado: “Invitación”, Gómez Morín escribía a los miembros de su generación: Es tiempo de alzar una bandera espiritual; de dar el santo y seña que permita el mutuo reconocimiento. Hace falta una definición de tendencia y de actitud, la afirmación de un valor siquiera, en torno del cual se reúnan los esfuerzos dispersos y contradictorios. No podemos intentar todavía una doctrina y menos una organización. Pero si el alba de 1915 ha de llegar a ser pleno día, es menester encontrar un campo común, una verdad, un criterio aunque sea provisional, para encauzar y juzgar la acción futura.
El llamado plural que realizaba Gómez Morín, era para tratar de lograr un despertar de México, claramente apuntaba que no se necesitaba pensar igual, e incluso manifestaba que en la variedad de pensamiento se encontraba la verdadera riqueza, pero que era urgente ponerle rumbo a México, es decir, pensar, razonar, planear y diseñar el país que en esos tiempos querían construir y esto sólo se podría lograr dentro de la pluralidad y la crítica, utilizando la inteligencia, dejando al lado la farsa retórica que tanto dañaba y sigue dañando:
La crítica ha sido tan pobre que todavía no podemos concretar lo que el nombre Revolución implica. Y quizá la expresión mejor de este tiempo se encuentra en aquel cruel “pachequismo” que por serlo hizo fortuna: la revolución es la revolución, y que muestra bien la amarga verdad de unos años de tempestad en que la vida era difícil y llena de sobresalto y la pasión o el sufrimiento privaban sobre la inteligencia.
Gómez Morín en el ensayo afirmaba que la generación de 1915, era una generación eje y tenía toda la fe que ellos podían transformar a México, porque en todos ellos había buena voluntad, eran hombres de cultura, ideas, libros, intelectuales prácticos, políticos con ideales, y lo más difícil de encontrar políticos honestos, por eso él creía que eran la generación del cambio:
Quiero decir, además, que una grave responsabilidad pesa sobre nosotros porque somos una generación-eje. La generación de ese momento es, así, el eje del cambio. De ella depende que tras la temible sacudida que el movimiento produce, sólo queden ruinas y rencor o se creen una organización y un patrimonio nuevos y mejores. Ésta es nuestra situación, ésta es nuestra responsabilidad. No pensemos que somos mejores que otros ni consintamos en parecer peores. No hacernos ilusiones paradisiacas ni permitir que se prediquen seguros desastres.
Gómez Morín escribió el ensayo en 1926 y fue publicado en 1927, en la edición publicada por la Editorial Planeta en el 2002, el lector podrá encontrar varias cartas que se envió Gómez Morín con José Vasconcelos, sobre el contenido de este ensayo. Resulta muy interesante leer las cartas, porque es un verdadero debate de dos hombres históricos del México contemporáneo. José Vasconcelos en una carta que le envió a Gómez Morín el 2 de Febrero de 1927, le expuso lo siguiente:
Quizá no estoy de acuerdo en detalles de su juicio: creo que la de usted es una generación que usted bien le llama decisiva: generación eje. Pero también creo que han estado ustedes dejando pasar la ocasión. Hasta hoy han aparecido como un retoño del carrancismo: tomaron ustedes en serio la infamia de la Constitución de 1917 con el pretexto de que tenía el 27 y el 123 pero olvidándose de que una política agraria más definida y más radical estaba ya contenida en el Plan de San Luis o en el Plan de Ayala. A ustedes les faltó proclamar que Venustiano Carranza era un bandido: eso lo hacíamos nosotros desde el destierro. Usted todavía no dice que Álvaro Obregón es el nuevo Antonio López de Santa Anna y que la reelección es una infamia. Eso lo estamos haciendo nosotros desde el destierro. No han sido ustedes rebeldes: yo les reconozco mucho talento pero nunca he podido verles lo revolucionario. Sabe que lo quiere con afecto profundo su afectísimo amigo y seguro servidor J. Vasconcelos.
Gómez Morín contestó la carta a J. Vasconcelos el 3 de marzo de 1927, en la cual argumentaba: Después de leer su libro no me explico el pesimismo que frecuentemente lo asalta. ¡Sí debía usted ser un optimista formidable! Está muy bien, en su libro, la reiterada condenación que usted hace a los gobiernos despóticos militares; pero es muy injusta su carta cuando me dice que hemos sido cobardes. A la vez que usted proclama que Venustiano Carranza era un bandido, lo hacíamos nosotros aquí y sólo después de una experiencia de cuatro años y de un sucesivo empeoramiento de las cosas, hemos descubierto que la rebeldía no debe ensayarse en la política, sino más hondo. De nada nos sirvió el cambio de Carranza. De nada nos sirvió, políticamente, el cambio de Álvaro Obregón. De menos nos hubiera servido, seguro, el cambio de Adolfo De la Huerta. ¿Y quiere usted que después de lo que hemos vivido tengamos todavía deseos de lucha política inmediata afiliándonos a cualquiera de estos bandos de nombre precario y tendencias iguales? A México lo molestan las personas; pero hasta para cambiar de personas y hasta para darse cuenta del cambio, se necesitan teorías. La Revolución no ha salido de su infierno por falta de teoría. Si tuviera una doctrina, no podría cualquier bandido improvisarse líder y encumbrarse como ahora sucede. Sabe cuánto lo quiere y respeta su amigo Manuel Gómez Morín.

Antonio Castro Leal
La vida debe entenderla el hombre de letras sin odio y acaso sin entusiasmo; pero mejor con entusiasmo que con odio. Mucho de ella son juegos inocentes que debe compartir con toda distinción… No dará importancia a muchas aventuras humanas. Abrirá su vela a todos los vientos; pero en el timón no hay otra mano que la suya. Su situación en la vida debe ser noble y atenta. (Antonio Castro Leal, “La profesión literaria”, Boletín de la Universidad, 1918. P. 167.)
Por las lecturas realizadas de su obra escrita y por referencias de diversos historiadores y críticos literarios, el párrafo antes transcrito describe puntualmente la vida del escritor Antonio Castro Leal (1896-1981), quien fue un destacado abogado, maestro, escritor, un distinguido miembro de la generación del 15, Rector y pieza fundamental para que la Universidad Nacional de México, hoy UNAM, lograra su ansiada autonomía, en general el maestro Castro Leal, es un prestigiado representante de Los siete sabios de México.
Cuando sé es un lector constante, muy pronto el nombre de Antonio Castro Leal lo encontraremos prologando alguna obra clásica de Ignacio Manuel Altamirano, o en su caso podremos leer su magnífica introducción de La novela de la Revolución mexicana. Ésa fue la forma de mi primer acercamiento al maestro Castro Leal; con el transcurso del tiempo he ido leyendo parte de su obra escrita, y sin afán de amarillismo político, lo primero que reflexioné es que no siempre nuestros políticos han sido sólo ladrones, cínicos e ignorantes. Hoy después de algunas lecturas de la generación del 15, comprendo porqué merecidamente fueron nombrados sabios de México, y quiero remarcar, que Castro Leal no sólo fue un hombre de letras, también fue Diputado, Rector, Embajador, un gran escritor, y esto lo podremos confirmar leyendo: El imperialismo andaluz.
El libro fue publicado en 1984 por la Editorial Lecturas Mexicanas, publicado por la Secretaria de Educación Pública, la obra integra diez historias narradas magistralmente las cuales son: “El laurel de San Lorenzo”, “Adriana”, “El Príncipe Czerwinski”, “El espía del alma”, “El dragón pragmatista”, “Un día de sol en otoño”, “El examen de física”, “El cazador del ritmo universal”, “El coleccionista de almas” y “El imperialismo andaluz”.
En las diez historias, el lector encontrará una rica variedad de temas, escenarios, personajes, países, posiciones políticas, filosóficas, podrá recorrer pueblos tradicionales de México e inmediatamente viajar a capitales del mundo como Varsovia y caminar en sus jardines, recordará La Sonata a Kreutzer compuesta por Beethoven llevándola al terreno amoroso, en fin, en tan cortas historias, el maestro Castro Leal aborda de manera sencilla e imaginativa una gran variedad de temas profundos con un enorme sesgo ético y filosófico.
Por estar cerca del mes revolucionario, el capítulo que comentaré es: “El laurel de San Lorenzo”, el personaje central se llama Don Liberto Urraza, un español que llegó a vivir a México a inicios del siglo XX. Don Liberto llegó pobre y con el transcurso de los años se convirtió en un hombre rico, México seguía y sigue siendo una tierra noble para que sólo algunos se enriquezcan. Don Liberto fue un hombre de trabajo, y este personaje va a narrar parte de sus vivencias desde su llegada a México, pasando muchas hambres, sufrimientos, y considero que el tema central de Don Liberto, es contarnos desde un ángulo objetivo lo que fue la Revolución.
El escenario central es el pueblo de San Lorenzo, (que puede ser cualquier pueblo de México), éste era un pueblo de gente educada, trabajadora, donde existía orden y respeto, era un pueblo tan alejado de las principales ciudades, que la Revolución para bien de ellos no les había llegado, vivían tranquilamente, sin embargo, Don Liberto nos narra que de pronto todo cambió:
El año de 1916 fue uno de los peores en aquella región. Deshechas las hordas villistas, se dispersaron sus elementos sin más propósitos que enriquecerse con los bienes del prójimo. Para ellos extremaron horrores e iniquidades. Perdida definitivamente la lucha política y ya sin la responsabilidad que tenían como fuerzas regulares de un ejército, se convirtieron en gavillas de bandidos.
Lo primero que hicieron los bandidos fue abrir la tienda de la esquina de la plaza, la mejor surtida de licores. Empezaron a bajar las botellas y a pasarla de mano en mano hasta proveer a los hombres que cuidaban de los caballos. Los hombres habían abandonado la plaza para derramarse por las calles que daban al campo y asaltar las casas por los corrales. Fue una noche terrible de saqueo, asesinatos y violaciones. Algunos de los heroicos defensores fueron muertos y muchos heridos. Viejos y jóvenes. Algunas de las mujeres más hermosas fueron violadas. La gente corría, saltaba las tapias de los corrales, se escondía entre los árboles, se arrojaba de las azoteas, cada uno de aquellos hombres embrutecidos por el alcohol satisfizo sus apetitos con toda la brutalidad que pudo.

La historia “El laurel de San Lorenzo”, desnuda en lo que realmente se había convertido la Revolución, por supuesto que el maestro Antonio Castro Leal, no estaba defendiendo el sistema político prerrevolucionario, él mismo fue un hombre que años después luchó por los ideales de la Revolución, lo único que estaba reafirmando es que en la Revolución hubieron algunos hombres con ideales y principios, Madero y Zapata son un ejemplo, pero que el movimiento armado fue todo lo contrario, para ser más concreto, si Madero quien representaba con defectos y virtudes las libertades y la democracia, fue asesinado, entonces la Revolución terminó convirtiéndose en el Gobierno y sociedad que hoy tenemos, ¿Algún día viviremos en un pueblo como San Lorenzo?

miguel_naranjo@hotmail.com