REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 08 | 2019
   

Arca de Noé

Homenaje a mi amigo Pablo Pérez Rincón (basado en su idea)


Eduardo Marbán

El soñador
Era un hombre, un alma solitaria que vagaba por la vida, en busca de encontrar respuestas a sus tantas preguntas que tenía.
Aquella alma caminaba día y noche comiendo hierbas de los campos y algún animal que atrapaba y cocinaba con la leña que recogía, se encontraban solos él y su alma, con la que platicaba todo el tiempo, olvidado de todos los demás hombres, a los que cuando llegaba a encontrar, no parecía mirar.
Un día, paró su andar en una pequeña aldea de hombres, se revolvió entre ellos, conocía su lengua, pero no sabía lo que decían: hablaban de avaricia, de odio, de venganza, de envidia, de guerra y asesinatos, era un lenguaje desconocido para él, que sólo predicaba el amor al universo.
Todo en el mundo de los hombres era destrucción y muerte, por eso ese lenguaje no era comprensible para su alma solitaria, pero entre toda esa confusión, vio a una mujer, tendría unos quince años, era como una flor en medio del pantano, como un oasis en medio de la tormenta, a la que los vientos no golpeaban, su rostro era hermoso como la noche, su piel blanca como la luna, su cuerpo era sedoso y sus mejillas sonrosadas como rosas matutinas.
Desde que la miró, vio que sus ojos también lo seguían, se sintió primero contento, pero esa mirada lo confundía, lo angustiaba, sentía algo dentro de su corazón que nunca había sentido, no sabía por qué, pero ya no pudo sino seguir el mismo rumbo que ella, la siguió hasta su casa sin cruzar palabra, luego ella cortó una margarita y se la obsequió, él le dijo, volveré, cuando te merezca y ella sonrió.
Entonces, el soñador partió al campo para encontrar la respuesta de aquello que su corazón sentía, brincaba y corría, luego, se detenía y se tiraba en la tierra, se revolvía con el polvo del camino, imitaba el caminar de los venados y de los pavos reales, imitaba el movimiento de la luz y de las estrellas; imitaba el camino de la luna y del sol, y luego empezó a crear formas con su cuerpo y a todo ello lo llamó la danza...
Pensó llevarle esa expresión a su amada para demostrarle su amor a la joven que miró en la aldea de los hombres, pues lo que su corazón sentía era grande y le llevaría ello como regalo, esa expresión, sintió ganas de gritar y sus gritos en principio no tenían sentido, pero fue mejorándolos y después, como ocurrió con sus brincos, trató de darles armonía, imitó el canto de los pájaros, el ruido de los árboles y el viento, el canto de los animales, golpeaba la madera de los árboles e inventó tambores, soplaba a través de la madera e inventó las flautas, a la madera le agregó cuerdas e inventó la guitarra y fue creando la música...
Y a medida que recordaba el amor que sentía por aquella mujer la música se volvía más hermosa y parecía aquello una sinfonía, podía por fin, tocar y cantar al universo, bailar y deleitarse con toda la naturaleza.
Pensó que había llegado el momento de entregar a la mujer amada aquellas artes creadas por él, pero antes de llegar a la aldea sintió la necesidad de plasmar eso que su corazón sentía, y del color de las flores, en las paredes de su casa, inició pintando todo aquello que sentía, entonces pintó animales, pintó noches y días, luego lagos y mares, árboles y hombres, rocas y vientos, todo aquello que sentía por la mujer y lo grande que era ese sentimiento, hizo cuadros que transmitían ese amor intenso por ella y luego tomó arcilla y moldeo cuerpos de mujeres y de hombres besándose, fue creando nuevas artes para que ella lo amara, y así creo la pintura y la escultura...
Y ya que tenía todas esas artes, pensó llevárselas a ella y estaba a punto de partir cuando el conjunto de todas sus artes empezaron a desbordarse de sus labios e inició diciendo lo que sentía, y como si estuviera loco, lo mismo decía casa que viento, noche que día, salto en vez de ruido, canto por hierba y poco a poco, como todas las artes anteriores tomaron armonía, les dio forma a sus ideas, compactó todas en una sola y así nació la poesía...
Ese hombre de la antigüedad se convirtió en el primer artista de su época, gracias al amor tan maravilloso que sentía por aquella mujer, llenó su bolsa de viaje de aquellas artes, eran todos regalos para ella, quien logró que el soñador fuera el primer artista que dio la humanidad, consiguió con su bolso bajar a la aldea con mucho trabajo, y pensó que por primera vez era digno de ella, que podía aspirar al corazón de su amada, darle todo lo que había creado para ella, pues pensaba, que él no era el artista, sino el amor que esa jovencita le había hecho sentir, ella era la dueña de ese amor.
Cuando llegó a la aldea ya no encontró a la mujer que amaba tanto, habló con muchas personas, pues podía describir cada una de las partes del cuerpo de la pequeña, su cabello, sus ojos, sus labios, sus hombros, recordaba perfectamente los lunares de la cara, toda ella había quedado retratada en sus cantares...
Y aunque nunca supo su nombre, él sabía que era real, que esa pequeña existía; por fin, un anciano que lo vio tan angustiado, le dijo que tal vez era María, la hija de un caminero y le dijo dónde podía encontrarla, entonces el soñador lleno de júbilo subió a la montaña, caminó durante tres días por la mañana y al llegar al lugar que le indicaron la encontró, era igual de bella como la última vez que la vio, estaba recogiendo agua del río, no quiso acercarse a ella hasta que el momento fuera adecuado, dejó que llenara su cántaro y que caminara hasta su casa, cuando ella se disponía a entrar en su cabaña, él la tomó del brazo y le dijo.
-He recorrido durante mucho tiempo lugares increíbles y tus ojos siempre me siguieron, descubrí que tu cuerpo alberga todos los valles del planeta, y que tus pasos se encuentran en todos los astros de la noche, descubrí que tus brazos pintan lagos y tus manos son tan suaves como nubes, descubrí que tus ojos viajan por el universo a la máxima velocidad, que pueden alcanzar a Dios, con todos esos movimientos inició la danza y mientras ella sonreía, pues lo que miraba nunca lo había visto en hombre alguno, luego inició sonidos de pájaros y de agua, e inició cantando y tocando flautas y tambores y guitarras, y mientras danzaba y cantaba, pintó los ojos de su amada en la tierra y luego esculpió su cuerpo en una roca, ella lo miraba sorprendida, y dijo él, así vivirás eternamente, tu boca y tu cuerpo existirán siempre en el alma del artista, porque desde la primera vez que te vi, supe que el tiempo no existe, que el amor vuelve eternos a los seres.
El soñador quería en breves instantes relatarle todas las artes que inventó para ella y entonces le dijo que la poesía era el resumen de todas las artes inventadas por el hombre, porque era la forma en que el amor se expresa…
De pronto, un niño pequeño salió de la cabaña y le dijo, - mamá tengo hambre.
Al escuchar ello, el soñador dio dos pasos atrás, pensando que en ese momento caería al suelo, desmayado y sin saber qué hacer y dijo:
-¿Por qué no me esperaste?, pudiste ver en mis ojos que te amaba y regresaría por ti, la flor que me regalaste el día que te conocí, la guardo en la bolsa de mí túnica, todo el tiempo la llevo conmigo, además, inventé todas las artes para ti.
¿Dime?, el hombre que ahora es tu esposo ¿qué hizo para ganarte?, ¿qué hizo para merecerte?, ¿qué inventó para ti? y ella dijo:
-Me dijo si quería ser su esposa y le dije: sí.