REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 11 | 2019
   

Arca de Noé

La culta polaca


Por Supuesto

Cartitas a Santa Claus
Aunque usted no lo crea –diría un mexicanizado señor Ripley–, todavía son muchos los connacionales que suponen que Santa Claus o Los Reyes Magos son capaces de cumplir los más extravagantes deseos. Así que gracias a la labor de Inteligencia de los agentes de La Culta Polaca, se puede ofrecer a los lectores de esta disonante sección los ardientes caprichos de personajes de la polaca –inculta en su mayoría– que esperan el milagrito que sólo el genio de la lámpara o la botella podría cumplirles. Para no infamarlos y evitar que las nuevas leyes que protegen a los malvados contra toda divulgación de sus secretos, se le quiera aplicar a esta sección, se incluyen las iniciales de quienes suscriben las cartitas dirigidas a Santa Claus o Los Reyes.
* Como me he portado bien, Santa (hasta me autodispensé un bono de buen desempeño), sólo te pido que les quites el rencor a los de Ayotzinapa –o sea todo el país–, para que puedan “superar” lo que les pasó a esos muchachos, que por más que intentamos no logramos averiguar quién los secuestró o los mató. Y es que “ya chole”. EPN
* Te pido kerido Santa, q me traigas un garrote y una zanoria de última generación, xq los q estamos usando parese q lla perdieron su vigencia y su eficacia, pues los antipatria q tanto eskandalisan ni responden a la zanoria, ni parecen temer a los antiguamente eficaces garrotes. No kieren ser ebaluados y ora asta me piden q aga Yo mi primer ebaluasión. ¿Yo, egresado de Osford, bueno, de uno de sus colleges? ¿kien me va a ebaluar? Por halgo soi el Secre de Edukasión Pública. AN, Pentavocálico me dizen algunos hirrespetuosos.
* Santa: Si tienes otro modelito de “Verdad Histórica”, tráemela envuelta en papel de estraza, si quieres, pero tráemela en esta Navidad, porque ya me tienen histérica con eso de que quieren la verdad verdadera. Ya en Televisa, mi querido hermano y mis demás cuates me hicieron la valona de explicarle a los obstinados que lo que se podía investigar ya se hizo, pero por allí andan los muy humanistas defensores de los derechos humanos, reclamándome y reclamándome y no se dan cuenta de que aunque sea mujer y procuradora yo también tengo derechos humanos. Así que, Santa, tú que todo o casi todo lo concedes, consígueme un modelito de verdad que convenza a todos. AGG, no confundir con Ah, je, je.
* Queridos Santos Reyes:
Yo les voy a ustedes, porque con la mala fama y la peor facha de oriental, tengo que hacer fe pública de apegarme a tradiciones católicas y a las creencias mexicanas. Así que ayúdenme a subir la cuesta de enero y de los 36 meses que nos restan, para que al fin sea yo el Fujimori que en México venga a establecer la venganza oriental de hacerles pagar a los naturales de este país, la feroz persecución que Porfirio Díaz y luego Plutarco Elías Calles enderezaron contra los chinos. La venganza de Confucio ya se está dando, pues de unas callecitas en Dolores a todo el territorio nacional que ahora es el Barrio Chino, hay su diferencia. Pero falto yo en Los Pinos. MAOCh
* Querido Santa:
Necesito con verdadera urgencia una calculadora que no sepa fallar, porque pese a mis estudios en el ITAM, que fundó el bienaventurado patriarca Bailleres, no me salió lo del Presupuesto Cero, que un día me encargó Enrique y luego me aclaró que era una broma, secuela de la creencia generalizada de que como Gabinete de Seguridad Económica, nos consideran “un cero a la izquierda”.
Hay algunas super calculadoras que hasta algoritmos, logaritmos o como se les llame, traen, para calcular inflaciones, deflaciones, devaluaciones, deslizamientos y otros linduras de las altas finanzas, que ya se me olvidaron o a lo mejor nunca los supe. Yo también me porté bien en el año, y por eso ni me rebajaron el sueldo ni el aguinaldo y me autoconcedí Bono de Buen Desempeño, así que espero me compenses. LVC.

Evaluar el mensaje, no al mensajero
Doña Silvia Schmelkes preside el INEE (con doble E, el Instituto Nacional de la Evaluación Educativa (INEE), no el Instituto Federal Electoral (INE), ni el INEA, el de la Educación para Adultos, aunque si fuera necesario podría presidirlos todos Méritos le sobran –académicos, desde luego, o sea papelitos– para dirigir cualquiera de ellos.
Es socióloga, pero de la Ibero (¿o-sea-no? que fue chava ibero) donde también adquirió una Maestría en Estudios Educacionales y un posgrado en Estudios de Educación, por la misma benemérita institución que lo único bueno que se le reconoce es que le dio el susto de su vida al encopetado que en campaña presidencial fue a visitar a los que creían más mansitos estudiantes, que en realidad eran lobos con piel de oveja y lo hicieron esconderse en el baño –lástima que no jalaron la cadena a tiempo.
Bueno, pues de allí, del pupitre dorado, del gabinete bien peinado, de la investigación libresca, no de las aulas, de la docencia, le viene la experiencia a doña Silvia, autodenominada Presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, seguramente porque nadie le ha dicho y no lo aprendió en sus años de universitaria, que presidente es un participio activo con derivación verbal, que no admite género, porque indica la acción, oficio o profesión que se lleva al cabo: quien estudia es estudiante, no importa si es hombre o mujer, quien dirige es dirigente, no dirigenta; el que negocia es negociante; quien comercia es comerciante; y quien intelige es inteligente (y por tanto no está en el gabinete).
Se la presenta como doctora, pero en su currículum vitae, que circula en internet no hay dato alguno que acredite el doctorado ni la disciplina en que se tituló. Bueno, pues ella es la máxima evaluadora y conforme a su dicho, los resultados de la nueva prueba de evaluación de los escolares de primaria fueron “preocupantes”, al revelar que numerosos alumnos de sexto de primaria no sabían las operaciones elementales de la aritmética: sumar, restar, multiplicar, dividir, e igualmente desconocían los principios de la materia pomposamente llamada “lenguaje y comunicación”, que en la práctica significa saber leer, hablar y escribir.
Ella tampoco aprobaría la evaluación, porque su lenguaje y comunicación, hablar o leer en público, deja mucho que desear. Comenzó por dirigirse al dar cuenta del resultado de la prueba Planea, “a todos y a todas”, pues no en vano se estrenó en los altos puestos burocráticos con Fox y como en este país el iletrado es quien dicta las normas gramaticales, pues ella es su fiel seguidora.
Eso no es lo peor: en una conferencia llamada “magistral”, organizada por la Universidad Virtual, la magistral evaluadora dijo entre otras linduras que los directores de las escuelas deben cuidar que la enseñanza continúe de manera continua. Quien quiera comprobar cómo habla doña Silvia, puede consultar la conferencia en internet, pues también señaló que el desempeño del docente es importante para un buen desempeño. Insistió tanto en que los maestros deben prepararse, que nunca se le ocurrió mencionar aunque sea de paso, si se ha empobrecido la preparación de los alumnos y la de los profesores, porque no se han evaluado los planes de estudio, para averiguar si no está en ellos la falla que nos coloca en rezago educativo de 65 años, según la OCDE, que le ha de importar mucho a ella.
Un tip o norte para los profesores disidentes, que han insistido mucho en que las evaluaciones son punitivas y que tanto ella, como el pentavocálico Nuño, el candidateable Osorio Chong y quien aspira a ser presidente, es decir Peña Nieto, han negado en público: doña Silvia indicó que “en muchos países” los tales exámenes sirven para premiar o castigar y que no premiar es una forma de castigar. Como no especificó a qué países se refería, cabe la posibilidad de que haya pensado en México, nomás que como no era “políticamente correcto aceptarlo”, no lo aseguró.
En la tónica del gobierno, insistió en la conveniencia de evaluar a los profesores, es decir castigar a los mensajeros, para no tomarse el trabajo de dedicarse a investigar el mensaje, pues no entiende que a quien hay que evaluar es a la educación, según está obligada por el nombre que lleva el instituto que dirige: “Evaluación de la Educación”.
Ella, tan atenta a la inerte teoría, ¿se habrá enterado de lo que vino a decir Sugata Mitra, profesor de Tecnología Educativa de la Escuela de Educación, Comunicación y Ciencias del Lenguaje de la Universidad de Newcastle, del Reino Unido? Porque fue muy clarito: «las escuelas fueron pensadas para una época que ya ha pasado, para la línea de ensamblaje, para hacer trabajo que hoy hacen las máquinas».
Y fue también muy esclarecedor al explicar cómo hoy una maestra de matemáticas puede llegar al aula a advertirles a los alumnos: “Hoy les voy a hablar de Trigonometría”, con lo cual intimidará a más de uno, que se preguntará: “¿para qué?”
Lo positivo sería que con un nuevo concepto de didáctica contextualizada, les planteara a sus alumnos si saben cómo es que hoy pueden ser localizados por medio de su celular. Algunos ya sabrán que es por el sistema GPS, que es de utilidad también para los autos, tras lo cual la profesora de matemáticas podría indicarles que la acción combinada de tres satélites permite señalar la ubicación e incluso guiar a los choferes por las calles de distintas ciudades, gracias a la aplicación de la trigonometría. En ese momento tendría ganado la profesora el interés de los educandos que le encontrarían sentido a lo que aprendan.
Esta contextualización, esa interdisciplinariedad ha planteado el heterónimo Héctor Anaya, en libros didácticos de Matemáticas y Español, que empiezan planteando lo que debiera ser elemental: ¿por qué se llaman números los números?, ¿cuál fue el primero que se inventó?, ¿por qué el uno se llama Uno?, ¿por qué se llama suma la suma? O bien: ¿por qué la A es la primera letra del alfabeto?, ¿de dónde viene la palabra palabra?, ¿quién inventó las letras?, ¿hace cuántos años que se escribe? De esta manera, finalmente el niño aprendería a pensar, que sería el verdadero propósito de la educación: enseñar a pensar, no trasmitirles conocimiento a los alumnos, según advirtió hace más de 200 años el preceptor de Simón Bolívar, don Simón Rodríguez.
¿Al profesor Mitra sí le hará caso la evaluadora o el perseguidor mayor de los profesores, el pentavocálico Nuño, o seguirán evaluando al mensajero, en vez de comenzar a evaluar el mensaje?

Madrugar, el verbo más importante
de la política a la mexicana
El virus AMLO, el mosquito Peje que puede producir la Morenagunya, o simplemente la Pejendemia, avizorada por las encuestas bien o mal intencionadas, que colocan ahora, a tres años de las elecciones presidenciales, a Andrés Manuel en la preferencia de los electores, les está dando miedito al PRI y a sus sicarios del PVEM, al PRD y sus chucherías, al PAN de la Docena Trágica y demás vividores de la polaca (no ésta).
Andrés Manuel ya les comió el mandado al adelantarse a aprovechar al Papa como capital político, pues de alguna manera consiguió que lo saludara en el Vaticano, tras recibirlo como “invitado especial”. Como se sabe, Francisco I viajará a México en el 2016, año electoral, cuando el PRI, sobre todo (por estar en el poder), procurará aprovechar su presencia con fines políticos, mientras el Pontífice político utilizará el viaje para sus propios fines de alta política.
Pero ahora que Morena está utilizando los dineros oficiales para darle imagen y proyección a su figura más visible y conocida y criticar la política fallida al comentar el “despeñadero” del país, y en gran medida posicionar a Morena y sus candidatos, quieren ponerle límites legales a la manera como debe gastar lo que el INE, por mandato de ley, entrega a los partidos, precisamente para que hagan política con dinero limpio.
Al presunto estratega político, Manlio Fabio Beltrones, saludado así por los analistas a sueldo, cuando fue colocado a la cabeza del PRI, le molesta el madruguete de AMLO, tal vez porque como casi todos los políticos no es asiduo a la lectura y no abrevó en el Maquiavelo mexicano, Martín Luis Guzmán, quien en La sombra del caudillo, casi al final de su novela, previno a todos: «La política mexicana no conjuga más que un verbo: madrugar». Tal vez El Peje tampoco haya leído la novela, pero por cultura o por intuición, está ajustándose a esa idea.
Manlio Fabio y el chucho Zambrano, y el Ricardo panista que deshonra el apellido Anaya, quieren frenar a Andrés Manuel, supuestamente porque está violando la ley, al usar el dinero que los contribuyentes le dan a Morena y demás partidos, para hacer política en los medios electrónicos, en los tiempos que están obligados a otorgarle al INE.
Dicen que está haciendo campaña presidencial antes de tiempo. Pero aparte de que ese propósito no es manifiesto, ¿no hacen lo mismo los presuntos candidateables Videgaray, Osorio Chong, el pentavocálico Nuño, Moreno Valle el de Puebla, Velasco el de Chiapas y el “independiente” Bronco de Nuevo León? El propio Peña Nieto, al hablar (y nada más hablar) del cambio que ha conseguido, ¿no le hace campaña al PRI como “la mejor opción para 2018”?
Un nuevo madruguete les ha dado AMLO, al convertirse en el dirigente de Morena, lo que le da derecho a aparecer en los spots de su partido, que tanto molestan a sus contrincantes. Ahora podrá aparecer en su propaganda todos los días y a cada rato, mientras no se le acaben los fondos con que provee a Morena el INE.

¿Marihuana para caminar?
La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar,
porque no tiene, porque le falta
marihuana que fumar.


¿Será por eso que hoy se intenta legalizar el consumo, la producción, el cultivo y si es posible hasta la comercialización de la marihuana, a partir de una resolución de la llamada Suprema Corte de Justicia, que más que autorizarla, simplemente se manifestó en contra de las leyes prohibicionistas, que castigan con exceso a quienes la fuman?
De inmediato los consumidores de este verdadero enervante (pues con frecuencia los cultos comunicadores califican de enervante –lo que apacigua, desanima, debilita– a estimulantes como la cocaína, anfetaminas y otros) saludaron la resolución de la Corte como el preámbulo de la legalización del estupefaciente. No se trata de tal permiso, aunque sí motivó la presunta apertura del gobierno (Peña Nieto, Osorio, legisladores) a “debatir abiertamente”, pero con expertos (tal vez proclives a la prohibición, aunque dispuestos a una reglamentación menos lesiva a los derechos humanos): legisladores, juristas, médicos, policías, uno que otro intelectual y mínimos consumidores.
El sentido distractor del asunto es evidente: discutir la legalización de la marihuana, para desviar la atención de debates más trascendentes, como la corrupción y la impunidad, el enriquecimiento de los burócratas de alto nivel, legisladores locales y federales, intocables ministros o magistrados del Poder Judicial y desde luego los prósperos empresarios y los comunicadores boyantes. Que la gente discuta y se entretenga en pensar si es bueno o malo legalizar la marihuana y dársela a la cucaracha para que pueda caminar. Aunque no es claro para todo mundo quién es en realidad la cucaracha: el país o la población que ha sido enajenada por los medios electrónicos, la afición al futbol o a las vidas de los faranduleros, para aceptar el sometimiento y persecución a profesores, como política educativa o la divulgación de los horrorosos asesinatos de organizaciones criminales, uniformadas o no.
Ya que no hay pan (de alimentar, no PAN de vomitar), habrá bastante circo, que incluirá en el próximo mes del amor y la amistad el espectáculo clerical de una visita papal.
Admirar, distraerse, espantarse, discutir cómo animar a la cucaracha, para pasar por alto lo que impide a este país avanzar, es la táctica dominante desde los tiempos romanos, hasta los remonos que hoy se viven.

Medalla degradada
Ya desde hace tiempo y en especial el año pasado, se degradó la medalla Belisario Domínguez, creada por el presidente Adolfo Ruiz Cortines en 1953, para premiar a quienes por su ciencia o virtud en grado eminente, se hayan distinguido como servidores de la Patria o de la Humanidad.
Se la dieron en 2014 al escritor Eraclio Zepeda, que a última hora negó toda una vida al servicio de las letras y de la libertad, para hacerse acreedor a reconocimientos del gobierno de priistas a los que en un tiempo combatió. Para ser mal recordado, al recibir el Premio Nacional de Artes y Ciencias y la Medalla Belisario Domínguez, Eraclio exaltó la labor del gobierno y las fuerzas armadas y policiacas en la investigación –lenta y falseada– de los desaparecidos de Ayotzinapa, reprochó a los padres su actitud y pidió a los maestros disidentes deponer su actitud rebelde, violenta, desesperada.
¿Qué necesidad tenía Laco, el cuentista oral, el magnífico poeta de La espiga amotinada, el escritor de Benzulul, el combatiente victorioso por la Revolución Cubana, el comunista libertario, de traicionarse por un reconocimiento o un dinero con que el Estado acalla a sus críticos?
Pero este año que fenece, la medalla Belisario Domínguez, que recuerda al ejemplar senador que no calló frente a la arbitrariedad del magnicida Victoriano Huerta, cayó en el cieno de premiar a un delincuente de cuello blanco, Alberto Bailleres González, que tiene cuentas pendientes con la justicia por el envenenamiento que el proceso de la plata en sus minas ha provocado entre los vecinos de sus fundos mineros, facilitados por los gobiernos de Díaz Ordaz para acá.
Sus especulaciones bursátiles y financieras, su explotación de la mano de obra de sus mineros y de otros trabajadores, incluidos los de su tienda, hoy llamada Palacio de los palacios, porque a lo mejor ya incluyó al Palacio Nacional, el agio de sus ventas a plazo, su complicidad con negocios cuestionables como Televisa, FEMSA (la de la Coca-Cola), tiendas OXO o su más reciente Petrobal, para beneficiarse de contratos derivados de la explotación privada del petróleo de todos los mexicanos, lo harían indigno de la medalla de un patricio libertario. Pero si ya los senadores se la otorgaron a Fidel Velázquez y a Cuauhtémoc Cárdenas, no cabe esperar mucho del “buen juicio” de los bien pagados senadores.
Ahora que si la moda va a ser premiar a los empresarios, pues les sobrarán candidatos a los senadores, sobre todo de la bancada televisiva. Se la podrán dar a Azcárraga Jean o a Salinas Pliego y a tantos próceres de la libre empresa. Pero, para esos efectos, ¿por qué no instituyen la Donald Trump y la hacen de oro, pero con los abundantes fondos privados de los senadores o de los empresarios, nacionales y extranjeros?

Primero los pobres... televidentes
Y a propósito de los próceres televisivos, es notorio cómo, con absoluta indiferencia al respeto autoral y a la congruencia política, hoy Televisa y TVAzteca hacen suya una actitud que en su momento le criticaron a López Obrador, al señalarlo como discriminador de otras clases sociales, lo denostaron como populista, por proclamar “primero los pobres”, pero ahora el duopolio se desvive por señalar, ante la inminencia del apagón analógico, que deben ser «Primero los pobres... televidentes».
Se calcula que pueden ser casi 5 millones de personas, en extrema pobreza, los que ya no figuren como víctimas propicias de su enajenante programación, porque no podrán comprar un nuevo receptor digital que les permita captar la nueva señal.
Esas personas, sumidas en la pobreza, en realidad no les interesan como clientes potenciales, pues no son consumidores mercantiles, al carecer de lo mínimo indispensable, ya que si no tienen dinero para gastar tres o cuatro mil pesos en un nuevo aparato, menos podrán adquirir los productos y servicios que anuncian (y aunque un programa de gobierno está encaminado a dotar a esas personas menesterosas de aparatos digitales, es posible que ese publicitado proyecto esté enriqueciendo a unos cuantos vivales, aparte de los fabricantes que presuntamente deben haber entregado completas las cantidades que se les compraron).
Lo que se prevé es que esos cinco millones se quedarán sin poder captar la programación de los canales abiertos. Y como restarlos de sus adulterados ratings o del porcentaje de la población que pueden manipular con sus noticias o con sus enajenantes programas, para ponerlos al servicio de los gobiernos, les restará influencia y capacidad de negociación con el Estado y los empresarios, están preocupados los del duopolio.
Por eso es que ahora a esos pobres (“jodidos” los llamó el Tigre Azcárraga) les dan tiempo en pantalla para que se quejen de que se han quedado sin señal o podrían quedarse, a fin de que el gobierno apresure la entrega de los receptores o de plano posponga el apagón digital, para que tenga tiempo el paternalismo gubernamental de hacer su tarea (que en su caso desde luego no es el condenado populismo).
No se han enterado esos carentes de televisores digitales de los beneficios que les procuraría apagar el televisor y encender el cerebro, pero como ni al gobierno ni a los empresarios de la telera les conviene que la gente empiece a pensar por su cuenta, seguramente la campaña en favor de los pobres... televidentes, logrará que se posponga el apagón analógico, cuando se haga la contabilidad más precisa de los indigentes que se quedarían sin la posibilidad de ver al Papa, recibir su bendición electrónica y ser los destinatarios de los mensajes y las ofertas de comprar su voto, que les hará el gobierno por ese medio electrónico, para muchos una “diversión gratuita”, que al final la pagan muy cara.