REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 05 | 2019
   

Arca de Noé

Naderías Día de compras


Mario Náder Pineda

Este comienzo de semana (lunes, día de la mitad de mi semana laboral), la señora que está aferrada con 20 uñas a asegurar que es mi esposa, determinó autoritariamente que sería día de compras en mi adorado centro histórico de la ciudad.
La primera parada fue para bordar con mi nombre un par de mandiles que recién adquirí, (no soy un mandilón, sólo me gusta cocinar y además protejo mi cuerpecito y ropa de las salpicaduras).
Después tomamos el Metrobús, en el que me sentí inmerso en una tira de la Familia Burrón, donde en los camiones sólo se ven cabezas y narices.
La segunda parada fue en una casa de estambres para que la matrona eligiera como 15 kilos de hilos de diversos colores para elaborar una manta para el llevado y traído sobrino, que supongo será entregada como regalo para su graduación de doctorado, (hoy en día tiene 8 años).
Por fin llegamos a Helu´s, un maravilloso sitio al que desde niño mi padre me llevaba para adquirir la dosis semanal de pan árabe para la casa y del que yo siempre salía paladeando un dulce de almendra.
Hicimos lo propio y para llevar, adquirimos kepe charola, jocoque seco (al que la mini señora es declaradamente adicta), empanadas de espinaca con piñones, hojas de parra rellenas de arroz con carnero, arroz con lentejas acompañado de cebolla ligeramente dorada.
La dama no perdonó empacarse alegremente en el sitio un baklava relleno de pistaches, que hay que confesarlo, como siempre estaba buenísimo (me convidó una miserable mordida).
Y ya de pesada se hizo de una mega jarra para elaborar café turco, que afirma me queda muy bueno, (la compramos pensando en su amiga a la que llamo “la percherona” por el tamaño, es muy guapa y gusta del café en proporciones homéricas).
La siguiente parada fue en la calle de Mesones donde adquirimos media docena de playeras para que el rey de la casa, o sea yo, duerma plácidamente, (¡sí cómo no! por lo del rey de la casa y lo de dormir).
Caminamos hasta la farmacia París para comprar cloruro de magnesio, porque el guía espiritual del que escribe se lo recomendó, y es que como los hierberos afirman, cura todos los males habidos y por haber, diluyéndolo en agua y tomándolo en ayunas.
Arrastrando los pies, este humilde comunicador todavía se recetó una visita a almacenes Ánfora a comprar una jarra para su progenitora que exigió su parte del cloruro de magnesio para prepararlo diluido en ésta (la jarra).
Agotado y sudoroso acompañado de la ardilla eléctrica que no para, (mi esposita), abordamos un taxi para felizmente llegar a nuestro nidito de amor… pero ¡aaahhh!, nos tuvimos que recetar por lo menos 25 minutos de las historias amorosas y conquistas del Mauricio Garcés región 4 que manejaba un Tsuru al que le sonaba ruidosamente hasta la factura.
Llegamos al hogar plenamente avituallados, el que relata se puso en traje de carácter y pasó a tomar una merecida siesta, antes de cumplir con su turno laboral de seis horas… mientras su señora y dueña seguía sin parar (¡ayúdame Dios Mío!).
UN ÚLTIMO CHAPUZÓN: Al tener poco tiempo para compartir, es importante disfrutarlo tomados de la mano.