REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 08 | 2019
   

De nuestra portada

Festejando al búho mayor: René Avilés Fabila


José Miguel Naranjo Ramírez

El Gran Solitario de Palacio
“Para el cumpleaños del señor Presidente, el Congreso, secundado por el Partido de la Revolución Triunfante (que reúne a los principales sectores del país: obrero, campesino y clase media), organizó una serie de festejos sensacionales. Con semanas de anticipación, prensa, radio y tv lo anunciaron.
” (Capitulo 2, El gran solitario de Palacio.)
Si “el lobo del hombre” festeja su cumpleaños con bombos y platillos, nosotros los amantes de la literatura festejaremos el cumpleaños número (75), de uno de los escritores más críticos y lúcidos que tiene México, me refiero al recientemente galardonado con la Medalla de Bellas Artes, al escritor, editor, catedrático y periodista, René Avilés Fabila, (1940- ).
Normalmente cuando se habla de René Avilés, de inmediato viene a nuestra mente la figura del periodista crítico, agudo, aguerrido, el nombre de René nos recuerda al exitoso suplemento cultural del periódico Excélsior El Búho, hoy convertido en una prestigiada Revista digital dirigida por el propio escritor, sin embargo, considero que el mejor festejo en vida que podemos hacerle a René Avilés, es conocer su valiosa y abundante obra, por lo antes mencionado, el primer libro seleccionado para estos festejos, es una de sus novelas más conocidas titulada: El gran solitario de Palacio.
La novela fue publicada en 1970-71 en Buenos Aires, Argentina, el tema central es la matanza del 68, la sola historia del libro podría agotar las cuartillas de la presente columna, mejor vayamos directamente a la novela. Como punto importante de referencia, hay que puntualizar que parte de lo narrado noveladamente, fueron vivencias directas del escritor e incluso en la novela aparece un personaje llamado Felipe Santander, quien es el álter ego de René Avilés.
El gran solitario de Palacio, a pesar de que en momentos su lectura es difícil por las crueldades que se narran (tristemente reales), es una novela que también podría ser un referente de estudio para conocer un sistema político muy particular, diseñado con una perversidad perfecta, porque a pesar de ser una dictadura en la práctica, el sistema opera dentro de las reglas democráticas, el dictador siempre es el mismo, aunque cada seis años es electo por las mayorías, la única diferencia es que del 64 al 70 tenía forma de Orangután y actuaba como tal, del 70 al 76, el 2 de octubre lo dejó calvo, y quien iba a pensar que ese mismo dictador 36 años después, recuperaría el cabello y ahora luciría hasta con copete.
Por supuesto que la novela fue escrita con una ironía elocuente y agradable, normalmente irónico y elocuente son palabras que no van juntas, pero estimado lector, cuando lea la novela completamente lo comprobará, René Avilés en El gran solitario de Palacio, hace que el Presidente de México sea el mismo cada seis años, pero al mismo tiempo distinto:
“Lo molesto es la operación de cirugía plástica a la que sexenalmente se somete con claros sacrificios democráticos, para darle a su pueblo variaciones políticas sobre un mismo tema: La Revolución Triunfante. El simple cambio de programa no es suficiente: una cara nueva es imprescindible, es un proceso renovador; indica sucesión, crea un clima de confianza en las instituciones, hay movilidad social, más empleos. Llegando el momento, lee su último informe presidencial y se prepara física y mentalmente para la modificación. Cirujanos plásticos hacen un trabajo superior, perfecto, casi artístico. Las transformaciones son hechas de acuerdo a los factores reales de poder (iglesia, banqueros, embajada estadunidense) y a las exigencias del momento. Asimismo cuenta la opinión del anterior Presidente sobre su nueva metamorfosis. De esta manera cada seis años tenemos a un hombre distinto del anterior y siempre el mismo.”
Al inicio de la novela claramente se percibe como los capítulos impares narran los sucesos sobre la matanza del 68, y los pares van contando la vida del Presidente, no es una regla que se mantenga en toda la novela, porque en capítulos posteriores el escritor por voluntad propia se olvida un poco del Presidente, y escribe testimonios de los jóvenes que fueron víctimas de la matanza, como lo que a continuación nos cuenta Gabriela:
“Ninguno de los dictadores de este siglo ha matado tantos en tan poco tiempo como este gobierno revolucionario y democrático, electo popularmente. Los agentes secretos comienzan a descargar sus armas contra la multitud. Miles de personas corriendo, tratando de esquivar las balas de automáticas y fusiles, tirándose al suelo en busca de protección. Gritando. De indignación. De miedo. Viendo a sus compañeros caer destrozados. Bayonetazos para matar a los heridos. Gritos de terror. Los muchachos, los bellos muchachos, continúan cayendo, ensangrentados. Ensangrentados. Cayendo. Cayendo. Al frente tienen la eternidad y ésta es oscura y sin fondo. Cayendo ensangrentados.”
Felipe Santander, quien logró salir ileso de la carnicería, por varios días buscó y buscó a sus amigos, pero le fue imposible encontrar a la mayoría. Felipe era un joven de 28 años de edad, tenía y tiene un espíritu revolucionario, la propia fecha de su nacimiento es revolucionaria, 15 de noviembre de 1940. Felipe pensaba que lo vivido y presenciado del 68 debía escribirse, como se vivía en un país intolerante, al inicio Felipe pensó escribir fabulas, proverbios, y refranes para los políticos, compartiré dos ejemplos:
“El hombre es un animal político, señaló Aristóteles. Digamos mejor que el hombre cuando es político es un animal, o simplemente, el político es un animal.
“Entre el cerdo y el político aparentemente no hay mucha diferencia. En ocasiones, la gente utiliza su nombre para insultar. Por ejemplo, dice: Es tan asquerosos como un cerdo; o dice: es tan sucio como un político. Vistas así, las comparaciones no son tan odiosas.
“No obstante, es correcto e inteligente salir en defensa del cerdo. Aclaremos. Este animal vivo para nada sirve (no cuida la casa como el perro, no es adorno como el pájaro, no ayuda al hombre como el caballo), pero una vez sacrificado, la cosa cambia: su cuerpo es totalmente comestible y los restos, incluyendo cerdas y huesos, se utilizan en diversas industrias. El político, a cambio, ni en vida ni muerto tiene valor. Vive del erario, es una rémora, sus actos carecen de trascendencia y muerto el funeral, salido de los impuestos, resulta costosísimo; además, sus congéneres le construyen monumentos de mármol por toda la ciudad.”

Después de escribir varios proverbios y fabulas, Felipe pensó que era ridículo porque nadie o tal vez, pocos las entenderían: “Debería escribir un libro sobre la matanza. De seguro ya están haciendo docenas con el tema. Qué importa uno más. Se trata de denunciar, de protestar: no todos permanecemos callados ante la represión. En materia de literatura no hay censura, al menos no ostentosa. Ni más que hablar: los buenos contra los malos. Escribiré una novela. Bien podría llamarse Ahí vienen los tanques o El gran solitario de Palacio.”
Finalmente, la novela fue escrita, no por el personaje ficticio llamado Felipe Santander, sino por su propio creador el escritor René Avilés Fabila, por supuesto que la novela fue censurada, y tuvo que ser publicada por primera vez en Buenos, Aires, Argentina, hoy la novela se puede leer sin ningún problema de censura, no porque carezca de vigencia, sino porque los políticos no leen, y sobre todo porque están completamente entregados a diseñar cómo tendrá que ser la próxima cirugía que deberá hacérsele al mismo Presidente para el 2018: “El nuevo Presidente ya no será agrarista nada más, desde los inicios de campaña se presentará como el futuro Presidente agrarista-obrero-deportista-minero-intelectual, etcétera. Todo junto para beneficiar a la totalidad del pueblo.”
El escritor concluye el libro con el Epilogo: “Carajo, que soledad.” Y el escribidor de la presente columna concluye gatopardianamente: cambian para permanecer, pero siempre son los mismos: ¡Carajo, que perversidad!

Nueva Utopía y los guerrilleros
René Avilés Fabila siempre se ha distinguido por ser un escritor crítico contra el sistema político, la literatura es el principal campo donde ha desnudado el abuso del poder, las matanzas, crueldades y martirios a que son sometidos los ciudadanos que están contra el sistema, y a pesar del riesgo que significa pensar distinto y denunciar, René Avilés nunca lo ha dejado de hacer, lo antes señalado lo podremos confirmar leyendo el libro: Nueva Utopía y los guerrilleros.
El libro fue publicado en 1973, está integrado por cuentos, notas periodísticas, pequeñas historias, relatos, sin embargo, la obra no carece de unidad, toda la temática es una fuerte crítica contra el echeverriato en particular y en general contra el sistema priista. René Avilés utiliza el sarcasmo, la ironía, la fantasía y la ficción, para describir diversos crímenes, torturas, perseguimientos, y lo más lamentable es que al final de la lectura, se puede percibir que en muchos aspectos lo que sucedía en Nueva Utopía, se quedaba corto con lo que pasaba en México en la realidad.
Independientemente a la diversidad de géneros que se pueden leer en el libro, Nueva Utopía, será el escenario central de todo lo narrado, por supuesto que este lugar imaginario representa a México: “…y Nueva Utopía que estuvo a punto de ser potencia, ahora padece uno de los subdesarrollos más notables del planeta; sin embargo parece feliz, señores, pues ha eliminado los riesgos que entraña ser altamente rico: primero molestar vecinos, presionarlos, luego quitarles terreno y convertirlos en proveedores de materias primas; y entonces las medidas de Estado inteligentes (muy pocas) fueron trocadas por unas que gracias a su imbecilidad hicieron retroceder el progreso económico y el ritmo de producción natural: construyeron barcos de plomo, escuelas sin maestros, expropiaron compañías nacionales (tres o cuatro)y las entregaron a sus legítimos dueños: los consorcios norteamericanos, inauguraron puentes que se derrumbaron al paso del primer transporte, los políticos se enriquecieron descomunalmente, pusieron aeropuerto donde jamás hubo aviones, etcétera; la consigna presidencial, que ilustra bardas y muros, es contribuir al hundimiento y fortalecer la pobreza y la ignorancia, y cuando llegan las elecciones obtienen el triunfo los candidatos más demagógicos, farsantes y ladrones.”
El control que en Nueva Utopía ejerce el Partido Revolucionario Imperial y su Presidente en turno, es casi absoluto, no obstante aunque sean pocos, siempre hay opositores al régimen, y en Nueva Utopía los que lucharán contra la dictadura perfecta, serán los guerrilleros, quienes están cansados que un pueblo viva feliz y conforme con la miseria, convencidos por políticos baratos, charlatanes, ignorantes. Los guerrilleros representan en Nueva Utopía la conciencia crítica, la oposición riesgosa, pero digna, contra un sistema absolutamente corrupto.
Planteados los escenarios antes descritos, es decir, el lugar llamado: Nueva Utopía (controlado por el Partido Revolucionario Imperial), y sus opositores: Los guerrilleros, se empieza a leer el libro en los diferentes géneros que se integra. La primera narrativa del libro se titula: Los guerrilleros, el cual se desarrolla en tres partes, el suceso central es la heroica matanza que ejecutaron los militares a un grupo de guerrilleros que estaban escondidos en la sierra para hacer la Revolución, la noticia salió en los principales medios oficiales de comunicación, lo trágico de la historia resultó, que las quince personas asesinadas no eran guerrilleros, sino quince muchachos boy-scouts completamente inocentes, ésta fue la verdad histórica de estos crímenes, la verdad histórica de Ayotzinapa la seguimos esperando, aquí se comprueba que la realidad supera a la ficción.
En el libro hay relatos que por el sarcasmo utilizado disfrutas mucho, ejemplo de ello es cuando jóvenes de izquierda secuestraron al vetusto dirigente de los obreros un tal Fidel Vázquez, el fin del secuestro consistía en solicitar a cambio de la libertad del Senador y dirigente, la libertad de un cartero que injustamente tenía dos años de estar preso, y ni siquiera auto de formal prisión le habían dictado, el secuestro se realizó y los jóvenes obviamente para recuperar gastos, sólo pedía cien mil pesos en efectivo, el dirigente ofendido por ser secuestrado y sobre todo, porque él valía mucho más que miserables cien mil pesos, les comentó a los muchachos lo siguiente:
“–Ustedes desean cien mil pesos, ¿no es así? Pues yo traigo ciento cincuenta mil en la cartera, en efectivo. Silencio. Volvieron los ojos hacia él. José se puso de pie con violencia y buscó la cartera de Vázquez. Contó sorprendido. Efectivamente, trae poco más de tal cantidad de billetes de mil. –Increíble –dijo Marcelo–, en sábado y sólo salió a pasear con sus nietos, es un hombre que tiene tarjetas de crédito, chequera y en la bolsa lleva una fortuna. Vaya si la política deja en este país.”
Al final el secuestro fue todo un éxito, los jóvenes lograron la libertad del cartero, y el viejo dirigente fue dejado en libertad con sus cincuenta mil pesos en la bolsa, casi todos estaban contentos, menos el dirigente explotador de los obreros: “Aunque en el fondo estaba molestísimo, no con la pérdida de sus cien mil pesos que el secretario del Partido prometió reintegrarle por mandato del señor presidente de la república, se rebelaba al pensar que los comunistas habían valorado su vida en tan poco dinero y lo habían comparado con un vulgar cartero.”
Lo antes narrado son parte de las historias que podrán leer en Nueva Utopía y los guerrilleros, cuando el libro salió publicado y fue leído, el escritor René Avilés Fabila: “Pasó una temporada a la sombra donde puso en duda los aspectos utópicos de su libro más reciente, pues al haber despertado reacciones suspicaces en ciertos lectores y la inquietud de los brutales servicios represivos, lo obligaron a creer que Nueva Utopía, era una pavorosa realidad y no un producto de la fantasía.”

Tantadel
René Avilés Fabila en diversas entrevistas ha manifestado que él se siente más cuentista que novelista, e incluso basado en Edgar Allan Poe, afirma que una de las ventajas del cuento consiste en mantener el interés del lector a tope por la brevedad e intensidad de lo narrado. Desde mi experiencia como lector, considero que en el buen cuento hay precisión, contundencia, regularmente no existen bajas, en cambio en la novela es difícil mantener el relato a plenitud, lo antes mencionado no es una regla general, porque el propio René Avilés escribió una novela, que cuando empiezas a leer la historia te atrapa y no dejas de leerla hasta conocer el final, éste es el caso de la novela titulada: Tantadel.
La primera edición de la novela es del año 1975, con Tantadel René Avilés inicia en su obra literaria el ciclo del amor, del desamor, del erotismo y el deseo, narrado a través de la ficción e imaginación, pero no olvidemos que la ficción es producto de la realidad y ésta a veces supera a lo imaginado, es por ello que me aventuraré a decir que Tantadel tuvo existencia real de carme y hueso, y no sólo fue un producto de la literatura.
La novela inicia con la expresión: “CÓMO iniciar la narración:” Y con esta misma estructura iniciaré platicándoles que Tantadel es una joven muy guapa de 25 años de edad, el nombre de quien platica la historia nunca aparece, lo más importante es contar el amor y odio que al mismo tiempo le tuvo a Tantadel, para que tal vez, ciertos lectores leyeran la historia de amor o el narrador se conformaba con que una persona la leyera, naturalmente se refiere a Tantadel.
“Ese es el principio, Tantadel. De esta manera comenzó nuestra historia, la que deseo contar para que sepas cómo vi la relación, cómo la veo, para que te enteres de lo que guardé por temor a herir tu susceptibilidad o porque a veces no puedo decir las cosas; quiero que ahora comprendas cuanto te odié en unos momentos y cuánto te quise en otros. Sorprendente, ignoro los sentimientos que hoy padezco por ella, son confusos o más bien una mezcla de varios: amor, desprecio. Cuando rompió conmigo sentí ahogo, una angustia sofocante que se adueñaba de mi estómago, de mis pulmones, de mi garganta, que impedía el trabajo rutinario; no razonaba, y por muchos días no supe qué hacer; sólo pensaba en Tantadel caminando por los lugares que en el pasado frecuentamos; vagaba por nuestros sitios.”
El narrador conoció a Tantadel en la universidad, desde esos años él tuvo interés en ella, sin embargo nunca existió nada entre ellos, ni siquiera amistad. Tantadel era la chica cotizada que todo mundo pretendía, cinco años después en una reunión de exalumnos de Ciencias Políticas se reencontró con Tantadel, esa noche del reencuentro se emborracharon en un cabaret y bailaron a ritmo de danzón: “La música de fondo pasó a ser danzón y los borrachos sacaron a las putas a bailar y yo a Tantadel. Y bailábamos igual que borrachos y putas, apretándonos fuertemente, tratando de que los sexos quedaran lo más juntos posible.”
Después de tomar varios tragos, escuchar flamenco, el narrador y Tantadel terminaron en el departamento de ella, la primera experiencia sexual no fue la mejor, porque el narrador al estar muy tomado se quedó dormido, pero no olvidemos que apenas está iniciando una historia de amor, pasión y deseos, por supuesto que en la lectura habrá algunos pasajes eróticos, pero realmente la novela va mucho más allá, porque un punto importante de la historia es que los personajes a pesar de que se aman, no pueden consolidar ese amor, están juntos y al mismo tiempo no lo están, con el transcurso de la convivencia amorosa se empiezan a presentar los clásicos problemas existenciales y reales, que hacen nuestras relaciones sufribles y casi invivibles.
Entre la joven pareja no existía ningún problema que les prohibiera vivir su amor, si bien Tantadel había vivido con tres personas de manera formal, ya no existía ningún lazo que los uniera a ellos, las limitantes siempre las puso el narrador, de entrada, desde el inicio le mintió a Tantadel diciéndole que era casado y estaba muy enamorado de su esposa, que si la engañaba era porque él nunca había sido hombre de una sola mujer, pero que con su bella esposa lo tenía todo.
La realidad es que con el transcurso de los días el amor de los dos fue creciendo y eso mismo los hacia sufrir, porque cuando existe un verdadero amor, éste exige entrega total, Tantadel si bien aceptaba compartirlo con su esposa, ella lo quería para él, es por ello que un día le dijo que tenían que terminar, que carecía de sentido seguir torturándose: “Su voz me impresionó: estaba sufriendo. Y yo padecía por ella y por la eminencia de la ruptura. Pude haberle dicho que no era casado, que mi famosa mujer era un invento, que únicamente quería a Tantadel, y no lo hice. Las palabras no salieron. El orgullo me impidió contradecir su decisión. Por otra parte no deseaba derrumbar una mentira tan magníficamente urdida, que me envanecía: logré crear una mujer ideal, la esposa perfecta, llena de virtudes, de talento, de cultura, casi equiparable a un dios. Entonces preferí darle la razón a Tantadel que peleaba por mí, que estaba luchando por el amor .Opté por conservar mi matrimonio.”
La pareja decidió terminar su relación cuando el amor estaba a plenitud, no existía nada importante que los limitara, sólo el orgullo, los complejos, los celos, el temor a la entrega total, etc. Por eso el narrador escribía este libro para poder expresarle a Tantadel lo que sentía: “Reconozco que estaba haciendo de mi vida un infierno al cual arrastraba a Tantadel, no obstante, en más de un terreno, fuiste la relación más bella que he tenido: tú me enseñaste a hacer el amor a la luz del día, a no ver el cuerpo con vergüenza; antes lo hacía oculto en la oscuridad, sin dejarme ver y viendo furtivamente a mi compañera. Y es que eres distinta, Tantadel, actúas sin morbosidad, guiada por una tabla axiología de moral superior. Después de ti, difícilmente hallaré otra mujer que se te parezca.”
Si el narrador recuperó a Tantadel cuando le leyó el libro, lo podrá investigar usted estimado lector, al momento de leer la novela, le anticipo que no es una historia trágica, considero que lo narrado tiene mucho que ver con lo complicado y absurdo que somos, porque estamos siempre esforzándonos consciente o inconscientemente, en darle a la mayoría de nuestras historias un final que no sea feliz, somos en el amor igual que el mito de Sísifo, vivimos luchando para encontrarlo, y cuando lo tenemos en frente salimos corriendo.

La canción de Odette
Una de las características esenciales de la novela es la ficción, esto no implica que la historia narrada no pueda partir de la realidad, sólo que esa realidad es transformada por el artista, luego entonces, el producto final es una realidad literaria, es decir, al leer una novela podremos encontrarnos en un capítulo con datos autobiográficos del escritor, y en el siguiente capítulo con una historia fantástica, etc. Lo antes expuesto es fundamental al momento de leer la novela de René Avilés Fabila, titulada: La canción de Odette.
La obra fue publicada en el año 1982, siete años antes había sido publicada la novela Tantadel, es importante ligar estas dos obras de René Avilés, porque si bien son historias distintas, en momentos diferentes, hay un punto que las une y es el amor y desamor, pero sobre todo, la pérdida del protagonista de dos grandes amores que tuvo, por un patrón de conducta llamado celos. Por supuesto que la historia va mucho más allá de los celos, en esta novela el escritor aborda una gran variedad de temas de enorme valía como la soledad, el alcoholismo, el amor, la pasión, la amistad, el matrimonio y la familia, la cultura, la vejez, y de manera especial, la fantasía, etc. De verdad que La canción de Odette es una novela que cuando llegas al final de su lectura, inmediatamente te motiva e inspira a escribir tu propia novela, porque resulta que guardando proporciones, el escribidor recientemente tuvo a su Odette, y de igual manera fue una historia de amor, pasión, y algo más… pero el tiempo no perdona.
La historia está centrada en dos mujeres Odette y Silvana: “En realidad mi vida estaba más ligada a Odette de lo que parecía a primera vista. La estimé mucho y tengo que decir que a su casa llegué por Silvana, la mujer que por cuatro años fue mi esposa. ¿Cómo olvidarlo? El matrimonio fueron días de tormenta, de odios, y afectos, de amor y desamor, causados por la inmadurez y la educación de ambos o tal vez solamente las mías.”
Quien cuenta la historia se llama Enrique, todo inicia con la triste noticia de la muerte de Odette, a partir de este hecho Enrique empieza a narrar cómo conoció a Odette y las grandes vivencias que tuvo con ella. René Avilés en una entrevista que le realizaron en abril de 2012, sobre las dos mujeres de la novela declaró: “Silvana estaba destinada a ser el personaje principal, pero de pronto Odette fue tan grande que se la comió. Odette era un modelo que estaba muy distante, una mujer muy bella, muy codiciada en su época, muy rica, que conocí cuando tenía 22 o 23 años y ella era una mujer de 50. Cuando ella murió me había impresionado tanto su vida, su forma de ser, su facilidad de cambiar de pareja que decidí usarla, pero (en la novela) está muy cambiada. Cuando la hija leyó esa novela no reconoció a su mamá.”
Enrique conoció a Silvana en el aeropuerto en San Francisco, en esa misma noche compartieron la habitación del hotel, no hicieron el amor pero establecieron buena amistad, además que los dos sintieron una fuerte atracción, cuando regresaron a México Silvana lo presentó con Odette, quien era una mujer todavía muy guapa, pero con los años encima, oscilaba entre los 50 y 55 años. Odette había sido una mujer famosa, codiciada, relacionada con intelectuales y artistas de talla nacional e internacional, fue pintada por Diego Rivera, tenía fotos con André Breton cuando vino a México, Odette había viajado por las principales capitales del mundo y donde estuviera siempre era reconocida.
Odette era una mujer adinerada, poderosa, casi siempre tenía y lo podía todo, convertía las fantasías en realidades, sin embargo, lo único que no podía cambiar y que realmente la atormentaba eran sus años de edad, por más que se cuidaba, cada vez se le notaban más los años, por eso se hizo rodear de amistades y amantes jóvenes, tenía una casa muy grande donde en las noches se celebraban las grandes fiestas y borracheras, por supuesto que el centro de atención era ella, su amante consentido fue Sergio, sus amistades preferidas eran Enrique y Silvana, e incluso fue en la casona de Odette, donde Enrique y Silvana hicieron el amor por primera vez.
Bajo el escenario antes planteado, Enrique nos contará un sinfín de anécdotas y vivencias con Odette y su entonces esposa Silvana, si bien la figura de Odette por supuesto que rebasó al personaje de Silvana, la historia del matrimonio antes mencionado es de sumo interés, porque a pesar de que ambos se amaban, Enrique muy seguido tenia conflictos internos por la vida pasada de Silvana, todo lo descontrolaba e irritaba, si ella le hacia el amor con pasión, Enrique se enfurecía demasiado pensando que con quien había aprendido hacer esto y lo otro, no le perdonaba a Silvana que tuviera un hijo, porque el niño siempre le representaba un hombre antes que él en la vida de Silvana.
Conforme va transcurriendo la historia, el relato se va haciendo más interesante, en una noche de celos Enrique llegó a la casona de Odette y terminó haciendo el amor con ella, a pesar de este acto, la relación de Enrique y Silvana tenía momentos de mucha felicidad, porque no hay duda que amor existía, los problemas los ocasionaba Enrique por sus complejos. Sobre la singular vida y atrapante personalidad de Odette y la relación matrimonial de Enrique y Silvana se desarrolla la novela, estos finalmente se divorciaron, algunos años después Odette murió, Enrique quería saber el motivo de su misteriosa muerte, se escuchaba de todo, Sergio el amante de Odette le dio una versión, en los medios se leía otra, pero la verdadera historia sólo la sabía Silvana, quien por cierto vivía con su nuevo esposo.
El personaje central de Tantadel del cual nunca sabemos su nombre, es sumamente parecido a Enrique de La canción de Odette. En Tantadel el personaje decía que él nunca mantenía amistad con sus ex amores, si la tuvo integra para que quería sólo su voz. En La canción de Odette, Enrique por intriga o curiosidad sobre la muerte de Odette, terminó buscando a Silvana, después de escuchar la heroica o trágica muerte de Odette, Enrique y Silvana hicieron el amor como nunca lo habían hecho, Enrique estaba seguro de su amor por Silvana y me atrevo a afirmar que quería recuperarla, pero resulta que eso era imposible, porque Silvana también estaba muerta: “Probablemente lo estaba antes de verla y atendió a mi llamado para darme la versión correcta de la desaparición de la reina nocturna.”

Réquiem por un suicida
El escritor René Avilés Fabila en diferentes foros ha declarado, que las principales vertientes en que ha desarrollado su obra literaria es en la política, la amorosa y la fantástica. Lo anteriormente señalado lo pudimos confirmar con: El gran solitario de Palacio, Nueva Utopía y los guerrilleros (en la vertiente política) y las novelas: Tantadel y La canción de Odette, (en la vertiente amorosa y fantástica). Sin embargo, desde una opinión personal, considero que el maestro René Avilés con la novela: Réquiem por un suicida, incursionó de manera magistral en la vertiente filosófica, no sólo por el contenido y el desarrollo de la obra, sino porque en la novela intenta responder a una pregunta esencialmente filosófica que realizó Albert Camus en el ensayo: El mito de Sísifo: “¿La vida vale la pena de ser vivida?”
La novela fue publicada en 1993, el personaje central se llama Gustavo Treviño, quien es un escritor de cuarenta años de edad, el cual está escribiendo una novela sobre el suicidio. Desde que se empieza a leer la novela, fácilmente se detectan las similitudes de Gustavo Treviño con su creador, es decir, con el escritor René Avilés. Gustavo además de escritor, era comunista, participó en el movimiento estudiantil que terminó con la trágica matanza del 68, incursionó en las guerrillas revolucionarias, y allá por el año de 1971 se fue a estudiar en la Sorbona, en París, Francia.
Gustavo en el Capítulo uno de la novela inicia reflexionando: “Nunca supe cuándo comencé a pensar en el suicidio, quizás una noche después de una representación teatral en París o en el momento en que aterrorizados, prácticamente desarmados, heridos y derrotados huíamos de las tropas antiguerrilleras en Guerrero: Lo ignoro. Pero el caso es que desde que surgió no he podido abandonar la idea, es parte mía y yo de ella. Estamos indisolublemente ligados.”
Si bien el tema central de la novela es el suicidio, lo antagónico a la muerte es la vida, y Gustavo en esta obra empieza a contarnos partes fundamentales de lo vivido hasta sus cuarenta años de edad. De entrada señala que la decisión de suicidarse cuando termine de escribir esta novela, no es por una melancolía en especial, un desamor o un fracaso: “No es el producto de un mal momento sino de una vida entera sin encontrar lo que he buscado. En esa terrible, afanosa, búsqueda descubrí un mundo francamente atroz.”
Gustavo por supuesto que en sus posibilidades era una persona autocritica, manifestaba de manera clara que uno de sus grandes fallos estaba en no haber amado de manera total, completa, y cuando finalmente entregó el corazón éste fue destrozado, primero por Graciela y después por Celeste. Nos relata el inicio, desarrollo y final de cada uno de sus amores, en la novela se encontrará con romances inolvidables, escenas eróticas muy excitantes, y finales siempre difíciles. Los amores y desamores del personaje fueron varios, pero Graciela, Celeste, Cristina y Miriam tuvieron un lugar especial, hasta que llegó el verdadero amor, Monserrat.
Cuando la novela se estaba escribiendo el tema llamó mucho la atención, en el capítulo XVIII, página 132, el escritor narra que: “Una señora de avanzada edad logró conmoverme. Fue a mi oficina y me pidió que no me matara, que mis desamores no valían la pena, que pronto habría de encontrarme con una mujer que supiera valorarme. Le dije no, no se preocupe usted, el que va a suicidarse es mi personaje, no yo. Salió tranquila.”
Para Gustavo Treviño, parte importante de su vida habían sido los amores antes mencionados, pero también su actividad política, y sobre todo, lo más valioso y que lo mantenía con vida, la lectura y la escritura, en pocas palabras el arte. Gustavo Treviño señalaba que el arte era lo único que podría darle sentido a la vida, pero en un mundo donde todo se desmoronaba, donde pocos leen, a veces el escribir también perdía sentido, el ejemplo es cuando su padre estaba a punto de morir de cáncer:
“Mi padre, por ejemplo: era conmovedora su paciencia, su capacidad para resistir los graves problemas que lo rodearon. Lo recuerdo bien. Decía: alguna vez, después de mi muerte, los críticos y los historiadores recuperarán mi obra. Y lo más angustioso resultaba su optimismo: me verán como novelista, como educador, como ensayista. Qué pena. Hoy apenas está en la memoria de su viuda cada vez que recibe el cheque de la pensión.”
Son muchas las facetas que Gustavo Treviño va narrando, no obstante la parte esencial del libro es el suicidio, y por tal motivo, en la obra se encontrará con un sinfín de posiciones filosóficas sobre el tema. Con San Agustín en: La ciudad de Dios, el suicidio es un pecado imperdonable, Platón en el dialogo: Fedón o del alma, Gustavo Treviño señala que por la actitud de Sócrates al momento de beber la cicuta, está justificando el Suicidio, así mismo, aparecerán Dante, Camus, Sartre, Baudelaire, Milán Kundera, y muchos pensadores más.
La posición de Gustavo Treviño es una defensa al derecho de quitarse la vida, además, argumenta que la mala imagen que se tiene de los suicidas es porque no se tiene una cultura sobre el tema, y agrega que él no se suicidará cuando esté completamente infeliz, lo hará en un momento de felicidad, en plenitud, no quiere llegar a viejo y causar lástima e incomodidades, Gustavo piensa que no hay que alargar tanto lo que es inevitable, la muerte, ejemplo es el personaje de: La canción de Odette, Odette se envenena con la ayudada de Silvana su mejor amiga antes de perder la belleza.
Finalmente, Gustavo Treviño había tenido de todo, excepto un amor fuerte, real, y según él se quitaría la vida cuando ese amor llegara: “Me suicidaré cuando sea feliz. Cuando alcance el amor. Según yo, es lo único que me falta, lo que no he podido conseguir plenamente:”
El amor tan esperado llegó, su nombre es Monserrat, era tan original su amor, que aceptaba a Gustavo Treviño con todas sus ideas suicidas, si al final el personaje muere o no, eso lo podrá saber al momento de leer la novela, de lo que sí podemos estar seguros es que el creador de Gustavo Treviño, vive, me refiero a René Avilés Fabila, quien el próximo 15 de noviembre cumplirá 75 años de edad y 50 de hacer literatura, y desde la subjetividad se puede responder a la pregunta de Albert Camus: Por supuesto que la vida vale la pena de ser vivida, el amor y el arte son dos motivos.