REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 09 | 2019
   

Confabulario

El rencuentro


Eloísa Álvarez

                   Ella apenas regresaba después de mucho tiempo lejos de su País.

Al abrir la puerta del avión y encontrarse con los ojos de los hijos de esa tierra, sentía la sensación de un espíritu viviente que se manifiesta en cada uno de ellos a través de su mirada. Qué grande eres México. qué fuerza tienes, con el Corazón activado por ver de Nuevo ese cielo azul, esas montañas que son testigos de una nueva historia que la crean y entretejen personas que por tantas razones tal vez muy pocas consientes de por qué son llamados a este lugar. Empezaba a respirar el aire que la rodeaba y pensaba en “San Lucas”, el que cuida este lugar, pero no “El San Lucas” manipulado por un dogma, si no ese Ser que era conocido como El Medico de Almas y de Cuerpo.
Nada es casualidad pensó Ella, recordando como hace algunos años había llegado a este lugar con el Corazón hecho pedazos si alguien hubiera podido ver las ropas de su alma en aquel tiempo, vestía un vestido Viejo, sin color, y sin embargo este lugar le puso un vestido a su alma.
Aún recordaba cómo sus ojos del alma aquel día habían podido ver la atmósfera que cubría esta ciudad, llena de una conciencia que sana y que por eso tantas almas vulnerables se acercan a este lugar.
Caminando entre las calles percibiendo sus colores, sus olores, su sabor y cómo el Sol se marcaba en su piel, bendita tierra ¡ahora cómo hará para regresar a los compromisos que la esperan en el extranjero…!
Empezaba a recorrer sus calles en silencio conscientemente para conectar con el espíritu o como lo llaman algunos otros la conciencia colectiva de este lugar.
Ahí en esas calles principales de la ciudad que son como las arterias principales de un humano... una y otra vez con su falda que ondeaba con la energía de la tierra poco a poco su mente comenzó a callar y siguiendo su intuición aquella voz que sale del Corazón cuando logramos calmar la mente, se dirigió a la playa y comenzó a fundirse en el mar por largo tiempo hasta que logre entrar en su vibración a través del movimiento de sus olas.

Y ya ahí preguntó a lo más profundo de su alma y en lo más profundo que pudo ir dentro del mar. ¿Aún ésta es mi casa? Y después de un largo silencio con sus sentidos muy activados percibió de Nuevo aquella voz que hacía mucho tiempo que no escuchaba… esa voz que ella siempre imaginaba como un ser anciano, lleno de gran fuerza y a la vez amoroso. Si aún crees que todo lo que vez está afuera de ti aún no entiendes nada.
Cada vez que su hundía se veía a ella misma como una diapositiva de todos los momentos que había tenido que pasar antes de haber partido al extranjero, y como si su imagen se dividiera en dos veía la parte física y lo que llaman El Alma ahí en cada una de las imágenes veía cómo su vestido del alma se había ido desgarrando de nuevo.
¿Cómo sucedió? ¿Cómo volví a rasgar mi vestido del alma? Y continuaba asombrada viendo esas imagines de sí misma.
De pronto como si aquella ola fuera una Cortina que al traspasarla se entrará a donde habita El Alma. Se vio a ella misma de frente a una imagen idéntica a ella misma pero de forma etérea.
¡He muerto! He traspasado el velo. He dejado mi cuerpo y aquella imagen sonreía pacíficamente. Solo vengo a llevarte a pasear y se formó en el agua algo parecido a un espiral y sintió como una succión y empezó a girar y girar sintiéndose cada vez más liviana dentro de esa espiral de agua. Aquella espiral le quitaba de nuevo su vestido desgarrado y en un vacío de tiempo y espacio donde no existe nada y existe todo. Gritó con todo su corazón. !Necesito un vestido nuevo!
¿Por qué? Le dijo su misma imagen etérea.
Porque este vestido ya pesaba, estaba descolorido, ya no me correspondía.
¿Y cómo quieres que sea ahora? -¡¡¡Nuevo!!!
Esperar por un vestido nuevo duele, en el trayecto te sentirás vulnerable, sin rumbo la mutación es una transformación que lleva tiempo.
Cuando abrió los ojos se encontraba ahora en la arena húmeda, comenzó a abrir los ojos y miró el cielo lleno de estrellas como si fueran ojos de cristal siendo testigos de lo ocurrido. A dónde iré ahora, sintiendo de pronto la certeza que tendría que dejar una vez más ese lugar y regresar al extranjero pero ahora esperando por un nuevo vestido para su alma. Ahora ya sin autocastigarse y enjuiciarse. Como un guerrero que se levanta de una batalla que creía haber perdido. La batalla más difícil la última batalla donde el guerrero triunfa. La batalla del amor a sí mismo.