REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 08 | 2019
   

Arca de Noé

Carta de Amor: Casablanca


Rafael Martínez de la Borbolla

      A mi viejo amor de La Habana ahora musa en
     un lugar llamado Cabo Coral…

Cuando las almas se tienen que encontrar, el destino las acerca, los mundos borran la distancia, une los caminos y desafía lo imposible, porque lo que tiene que ser… ¡Será!

https://www.youtube.com/watch?v=EJvlGh_FgcI

Madurar es cuidar lo que dices, respetar lo que escuchas y meditar lo que callas. No siempre hacer lo correcto es el camino fácil, generalmente es el más difícil, como lo dicta la narrativa humana juzgamos sin conocer a detalle los motivos que inspiran el actuar del otro, nada es como se mira, a veces existen navajas en nuestra existencia que hieren y modifican nuestro destino, llegando el punto que para salvar a la amada es necesario arrojarse al vacío para salvarse a sí mismo.
El amor del incomprendido antihéroe es de tal magnitud, que antepone su bienestar por el del otro, su salida es morir de amor, morir de amor en soledad y por dentro. Si nosotros fuéramos película, seríamos Casablanca. Hace falta que el amor sea en sí mismo una obra de arte y no un recurso de desesperados. Cuando es el corazón el que dicta las palabras, hasta el cielo respeta el silencio entre los espacios. Si creías que había dejado de escribirte te equivocas, te estaba reinventando.
Así como nuestro amor nació improvisando, pues éramos tan jóvenes que no sabíamos cómo amar, hay frases que no se dicen para ser recordadas, sino por el placer de ver los ojos de quienes las escuchan. Hay afirmaciones que se hacen con la intención de provocar un gesto de asentimiento, negaciones que buscan la aprobación del otro; la complicidad surge de compartir instantes que no pueden evocarse, de un pasado que cobra vida al ver una imagen, oler un aroma o escuchar un sonido. Para ellos, los enamorados de Casablanca siempre tendrán Paris… Nosotros siempre tendremos La Habana y otros en su memoria única cualquier ciudad en el Planeta. El pasado cobra fuerza conforme transcurre la vida, de la nada vuelve y nos enfrenta.
¿Qué es el ayer? El cariño, la empatía, la amistad, la soledad, los recuerdos, el abandono, los silencios, la añoranza, los deseos contenidos, la esperanza y ese dolor que arranca el alma. A veces uno termina más triste por lo que se idealiza que por lo que en realidad aconteció, cuando el pasado es peligroso cada cicatriz canta monumentos de donde ha estado y melodías de a donde va. Me identifico con el protagonista de Casablanca, el gran Rick, sinónimo de antihéroe, a pesar de su carácter rudo y amargado es un verdadero sentimental. Como dicta el destino, por segunda vez vuelve a encontrarse con el amor, y quizá sea la última, renuncia a todo porque en el momento decisivo “alguien siempre tiene que pensar por los dos”. Rick e Ilsa conforman una pareja cuyas memorias se quedaron en París y las recuperan en Casablanca. Cómo olvidar el bello tema musical As times goes by y escuchar a Ilsa: “Sam, toca la canción para recordar el pasado”. Cómo no sentir la confusión entre los sonidos de un cañón o los latidos del corazón. Cómo no temblar ante un último beso. ¿Recuerdas el nuestro? Cómo no morirse cuando alguien no llega a la hora señalada en una estación y la agobiante espera… Esa espera sinónimo del milagro presentido que es lo único que nos mantiene vivos. El amor verdadero, eso que dura y no se rompe, nace en los tiempos difíciles. Podemos perder todo pero nunca la ilusión, es la vida defendiéndose.
Casablanca eres tú, lucha de sentimientos en un misticismo con constantes narrativas que te hacen universal, bella y humana. En ti veo todo lo bello. Lamentablemente el amor no puede siempre concretarse, no es invencible, así es en realidad pues el mundo no es justo, el vuelo como metáfora de la huida; la única salida es el avión, el pasaje a la tierra prometida; Estados Unidos por vía de Lisboa, lo que conviene y lo que es, la realidad veraz y pragmática; el egoísmo, maldad y miseria humana y esa imaginaria que todos nos hacemos en la cabeza como una especie de guerra santa que cobra vida con el idealista Lazlo y su mundo utópico, pero sobre todo es el triunfo de la pureza: los únicos que pueden concretar su deseo y encontrar la libertad son los puros de corazón, en tanto que Rick alcanza la pureza en el purgatorio por él escogido, a través del sacrificio mayor: su amor, asegurando la redención final. Yo sigo en el purgatorio por mí construido. Nadie escoge conocerse, podría considerarse destino; poder sobrenatural inevitable e ineludible que guía la vida humana a un fin incierto.
Qué difícil para una mujer enamorada entender por qué el hombre que la ama no va por ella, de seguro se sentirá decepcionada, a veces como Rick el hombre no puede ir por la amada porque no es el momento apropiado, porque de hacerlo en su circunstancia la perdería, porque los infiernos de la fortuna se lanzan sobre él, porque su lucha contra el destino se convirtió ya en sin cuartel, porque como si de embrujo se tratara todo se le presenta en contra, no lo dice ni lo grita, utiliza la poca energía que le queda para rehacerse, se pone de pie abriendo sus alas heridas y emprende el vuelo en un silencioso grito de guerra sufriendo como nadie por su ausencia. Se juzga a quien entendió que la religión es para quienes no quieren ir al infierno y la espiritualidad es para quienes ya estuvieron ahí, los que agonizan porque ni de amor se muere, ni de recuerdos se vive.
Quién no estuvo contigo en tu desierto, jamás entenderá tu tierra prometida. Los sueños se desvanecen materializándose en crueles verdades. Aunque los ideales parecen cosa del pasado, de vez en cuando se tiene la fortuna de encontrar a un Rick a una Ilsa, aquellas personas íntegras y desinteresadas que con frecuencia se creen indignos de cualquier bendición o milagro. No siempre están seguros de lo que están haciendo aquí y pasan noches en vela pensando que sus vidas no tienen sentido, pero siempre enamorados del amor y conservando el brillo en los ojos, saben que en la vida real no siempre saldrán victoriosos y ser valientes es su única opción, le han perdido el miedo a la vida pues la han visto de frente, aquellos que por haber visitado el infierno no cualquier demonio los quema, medio poetas y siempre justos, soñar despiertos para después morir solos, pues saben que su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, alejándose lentamente hacia la neblina y mordiéndose el corazón porque al final todo lo vivido queda para siempre aunque jamás vuelva a repetirse, escuchando un susurro en el oído de canciones, voces y risas, que al final es la promesa que los mantiene vivos, pues están convencidos que pasará lo que tiene que pasar. La alegría causa a veces un efecto extraño; oprime al corazón casi tanto como el dolor.
A veces para siempre se reduce a un segundo, todo puede cambiar en un instante llevándote a un feliz puerto jamás imaginado, pero lo que se escribe en el alma de alguien queda para la eternidad, te propongo cambiar el final de Casablanca, empecemos a escribirlo juntos, dice la leyenda que si se decreta se cumple.
Te acaricio desde la distancia, para siempre tu voz en el vacío de la gran ciudad. Ya casi.

@rafaborbolla