REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

Arca de Noé

Vergel de cultura


Martha Chapa

En México, lo sabemos, se produce buen vino. Una muestra palpable –y, sobre todo, saboreable– la tenemos muy cerca del Distrito Federal: en San Miguel de Allende, Guanajuato.
Pude constatarlo hace poco gracias a la gentil invitación de Martha Molina García, destacada empresaria vitivinícola, que me manifestó su interés en hacerme un reconocimiento por mis cuatro décadas como pintora.
Con ese motivo tuve una primera aproximación a una interesante agroindustria que se desarrolla en aquella hermosa y productiva región. Se trata de Vinícola Toyan, que toma su nombre de la palabra náhuatl que significa “donde nace el conocimiento”.
Hace veinte años comenzó la historia de lo que hoy es el Rancho Toyan, a tan solo diez minutos del centro de la hermosa ciudad San Miguel de Allende que, por cierto, forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco.
En estas dos décadas, en Vinícola Toyan se han desempeñado con entrega y dedicación a la tierra y han obtenido cultivos orgánicos con certificación por parte de la empresa alemana Ceres (Certification of Environmental Standards). Se han especializado en el cultivo de vegetales orgánicos y productos agrícolas biodegradables, libres de químicos dañinos para el ser humano o el medio ambiente. Cuentan con más de 25 tipos de vegetales a lo largo de todo el año, que durante la primavera se duplican en variedad. Sus vegetales se utilizan para productos envasados, ya sean mermeladas, salsas, aderezos o vinagres.
Además, hace casi diez años han sumado a sus actividades la siembra y cosecha de la vid y en la actualidad cuentan ya con una producción selecta de vinos tintos y blancos de primera.
Así, Vinícola Toyan es una de las principales productoras de uva y vegetales, insumos agrícolas y vinos orgánicos de la mejor calidad, así como de las mejores opciones para los consumidores preocupados por el bienestar de su salud y la de su familia e interesados en la preservación del medio ambiente. Su lema sobre la salud lo dice todo: “Reduce, reutiliza, renueva, recicla”.
Uno de los grandes atractivos de esa casa vitivinícola, además de sus campos de cultivo y viñedos, es su espectacular cava: la única en México que se ubica 14 metros bajo tierra. También cuenta con un bello anfiteatro con capacidad para 1500 personas, que fue diseñado para llevar a cabo encuentros plenos de calidez y espectáculos al aire libre. Posee, asimismo, un ámbito exclusivo para catas y un quiosco que resulta el escenario ideal para comidas y cenas especiales. El área de la vinícola, rodeada de jardines que ofrecen un toque de color y tranquilidad, es el sitio adecuado para reuniones de grupos empresariales.
La verdad es que quedé muy impresionada con la información que recibí y la forma como trabajan, que me parece hasta poética, pues recorren los viñedos agradeciendo la abundancia (lo que, pienso, además de hermoso es una manera de atraer más abundancia). A la vez, fomentan el amor a la tierra, un sentimiento que nos hace mucha falta, pues con lamentable frecuencia presenciamos el ultraje a nuestro planeta y el progresivo daño ecológico sin inmutarnos. Por tanto, siento que es importantísimo transmitir, más y mejor, esos valores a los niños y los jóvenes.
Me resultó muy grato y tranquilizante saber de la preocupación que ahí tienen por las mujeres, que son clave en el cuidado y producción de los viñedos, claro signo de que estamos avanzando como género, ya que en tiempos pasados no era usual que participáramos como responsables principales.
Otra gran idea que han puesto en práctica es ofrecer conciertos en sus cavas, donde complementan las cenas o convivios con sus deliciosos vinos, lo que da lugar a una combinación perfecta. Por supuesto, me parece muy atinado y trascendente que estén promoviendo la obra plástica de diversos artistas, incluidos los de la localidad.
En fin, que mucho les agradezco que hayan pensado en mí, no sólo como pintora, sino también como mujer, empresaria e investigadora gastronómica. Por fortuna, han contado con el apoyo de la Secretaría de Turismo, una decisión atinada de esa institución, pues resulta muy encomiable el esfuerzo que realiza Toyan en favor de México y su cultura; en especial, de lo que llamamos turismo cultural.
Por todo ello, acepté gustosa la propuesta de Martha Molina y fijamos, en principio, el 12 de septiembre como fecha para acudir a ese paradisiaco lugar guanajuatense a dar una plática y exhibir algunas de mis pinturas. Lo haré gustosa. Ya les platicaré con más detalle sobre este lugar, que es un verdadero vergel, un oasis en todos los sentidos.

www.marthachapa.net
Facebook: Martha Chapa Benavides
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