REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

De nuestra portada

Festejamos escritores que cumplen 70 años de vida


José Miguel Naranjo Ramírez

Ignacio Solares (1945- ) es un distinguido escritor, dramaturgo, fue director de teatro en la UNAM, ganador del premio Xavier Villaurrutia, ha escrito una valiosa y abundante obra, tal vez, para las nuevas generaciones no sea un escritor muy conocido, pero quien se anime a leer su obra se llevará una muy grata impresión, porque además de ser una lectura clara y fluida, gran parte de sus novelas son históricas, y a través de ellas podemos conocer hechos importantes de nuestra historia, pero sobre todo, conocer las partes más íntimas de personajes como Francisco I. Madero, Gustavo A. Madero, Emiliano Zapata, José María Pino Suarez, Bernardo Reyes, Victoriano Huerta, entre otros.
La novela histórica parte de datos y acontecimientos, que regularmente para el lector interesado son hechos conocidos, lo anterior no es una regla o requisito elemental para leerla, sin embargo, ¿Quién no ha escuchado o leído algo sobre el gran Apóstol de la Democracia Francisco I. Madero, sobre la triste y lamentable decena trágica o sobre el traidor Victoriano Huerta? Todo lo señalado son conocimientos básicos de la historia de México, por lo tanto, partiendo de este punto, el libro con el que festejaremos los setenta años de Ignacio Solares, es con una de sus obras más leídas, titulada: Madero, el otro”.
La novela salió publicada en 1989 por la Editorial Joaquín Mortiz. El personaje central es Francisco I. Madero. Ignacio Solares en esta obra, partiendo de su personaje aborda varios temas, pero considero que existe un tema esencial en la historia y es darnos a conocer a Madero el espiritista, el místico, el hombre que hablaba con los espíritus, el hombre poco comprendido y mal entendido, es por ello que muchos actores políticos de la época decían que estaba loco, e incluso su propia familia no llegó a comprenderlo.
Lo antes señalado es poco conocido de la vida de Madero, pero conocer a Madero, el otro, es decir, al espiritista, es fundamental para comprender mejor su actuar en la vida pública de México, primero como el gran revolucionario y transformador, después como el candidato presidencial y finalmente como el Presidente de la República.
El personaje que tiene la voz narrativa en la novela y que bien puede ser el propio espíritu de Madero, es quien le habla al Madero tendido y ensangrentado, al Madero recién asesinado por órdenes de todos los traidores, en especial por el más grande traidor de la historia, Victoriano Huerta, pero vayamos al diálogo del espíritu vivo con el cuerpo tendido:
¿No eras tú el que siempre se refirió a su cuerpo como un mero instrumento para cumplir los designios de la Providencia, y llegaste a casi despreciarlo? No le dijiste a Roque Estrada: “Mi valor nace de que no estoy atado al cuerpo, solo el olvido de nosotros mismos nos hace vivir, nos entrega a más altas ocupaciones.”
Cuando se va leyendo la novela, casi obligadamente uno se detiene a investigar si esta parte es ficción o realidad, y vaya sorpresa cuando en las investigaciones se descubre que Madero fue un hombre totalmente místico, que uno de sus libros favoritos era: El Bardo Thodol, un libro tibetano que habla exclusivamente sobre la muerte, la iluminación, el diálogo con los espíritus. Después de investigar todo esto, cuando regresamos a la lectura de la novela, se comprende más fácilmente porque Madero el vivo, habla con su hermanito Raúl el muerto.
La parte espiritista de Madero inició por el año 1903, pasaba horas en un tapanco meditando, tratando de comunicarse con los espíritus, sobre todo con el de su hermano Raúl, muerte que le dolió toda su vida. Pero Madero no era ni loco ni fanático, al contrario, su fe y forma de vivir la vida, lo hizo un hombre bueno, generoso, leal, honesto, íntegro, humano, y a pesar de pertenecer a una de las familias más ricas del País, Madero buscaba un cambio profundo, se puso del lado de los pobres, quería que se respetara la ley, que se acabara con la dictadura y viviéramos en Democracia, es por ello que para los políticos, los ricos e incluso su familia, Madero estaba loco, era un desadaptado, un soñador, un Quijote.
Esta aparente locura de Madero, esa fe en el humano, en la ley, en la libertad, en esta novela se manifiesta en cada página, por eso cuando se iban a realizar las elecciones, Madero le decía al pueblo que lo escuchaba: -Óiganme. Vayan a votar. Es su única esperanza. Ustedes con su voto, tienen más fuerza que ellos con sus armas y sus cárceles. Si se unieran en un clamor común, el poder de ellos se derrumbaría como un montón de piedras. La ley nos iguala a todos al votar, nos vuelve responsables, a cada uno, del destino de la patria. Vamos, no se dejen vencer desde el principio por las dudas o por la apatía.
Fueron pocos los que conocieron y entendieron el espíritu de Madero, Emiliano Zapata a pesar del distanciamiento fuerte que tuvieron creía en él, y Pancho Villa sobre Madero declaró: Este hombre es un rico que pelea por el bien de los pobres. Yo lo veo chico de cuerpo, pero creo que es muy grande su alma. Si fueran como él todos los ricos y poderosos de México, nadie tendría que pelear y los sufrimientos de los pobres no existirían.
En esta obra Ignacio Solares aborda muchos acontecimientos y personajes, nos narra noveladamente (muy cercana a la realidad) la cruel muerte que le dieron los enemigos a Gustavo A. Madero, el triste final de don Bernardo Reyes, un interesante diálogo entre don Porfirio Díaz y Madero, en general, Madero, el otro, es una narrativa magistral, que nos hace recorrer y conocer lo muy íntimo de México y sus personajes.
Finalmente, se tiene que estar loco para poder intentar transformar este mundo cruel y bárbaro, gracias a la locura de Madero tenemos otro México, por supuesto, que la realidad de hoy también es espantosa, pero ya no es culpa de Madero, sino de nosotros, lamentablemente hoy tenemos puros políticos ¡cuerdos! y no se ve cómo vaya a mejorar esta amarga realidad, por lo pronto, cierro esta parte con el final de la novela: Madero, el otro:
Ese mismo loco Madero que, sin embargo, lo supo todo desde el principio, desde aquí, desde el silencio, y sin embargo salió a la algarabía del mundo a plantar la semilla de un sueño que le dictaron. Por defender y realizar un sueño parecido -¿el mismo sueño?- morirán millones de hombres en los años siguientes, y aún más y más después. Casi, la humanidad toda irá detrás de ese sueño de libertad del loco Madero.

HÉCTOR MANJARREZ

Hay autores cuyo nombre todos conocen, pero cuyas obras probablemente nadie lee: André Gide es un caso de estos. Hay autores que en una época fueron objeto de culto apasionado y minoritario, y que hoy son aclamados, célebres: Mílan Kúndera es uno de ellos. Hay autores cuya larga obra se comenta por doquier hace unas décadas, pero cuyo nombre mismo hoy ha caído en el olvido: así Roger Martín du Gard.
Hay un autor mexicano que en este 2015 cumplirá setenta años de vida, y si bien no es considerado hasta ahora, un autor celebérrimo, puedo decir que es un escritor culto, profundo, destacado poeta, narrador y sobre todo gran ensayista. Cuando uno lo lee, inmediatamente se sabe que se está ante un escritor poseedor de una cultura universal impresionante, me refiero al gran escritor Héctor Manjarrez (1945- ).
Mi primer acercamiento a Héctor Manjarrez fue leyendo parte de su obra ensayística, es por ello que festejaremos al escritor presentando su libro: El camino de los sentimientos, publicado en su primera edición en el año 1990. La obra está integrada por varios ensayos, divididos en cinco secciones, las cuales son: “Revuelta”, “Gracia”, “Revolución”, “México” y “Etcétera”.
Todos los ensayos que se encuentran en: El camino de los sentimientos, de entrada son todas las experiencias vividas por Manjarrez, en sus años de lecturas, que sin duda alguna, son muchísimos. Se debe tener cuidado en la lectura de cada apartado con sus ensayos, porque si bien al inicio provoca interés, emoción, asombro, curiosidad, investigación, también puede provocar un fuerte desanimo por ignorar tantas cosas importantes, que considero deberíamos saber. Sin embargo, no hay porqué desanimarse, para eso son estas lecturas, para ir aprendiendo poco a poco, y, tal vez, cuando festejemos nuestros setenta años, poseeremos una cultura general aceptable, la cual nos ayudará a disfrutar de otras lecturas, y eso implica vivir otras experiencias de vida muy enriquecedoras, esos son los caminos de la cultura, tal como los pensaba, como los creía y como los imaginaba.
Los temas son abundantes, trataré de compartir momentos que para el escribidor fueron cumbres. En la primera sección “Revuelta”, me encontré con cuatro ensayos excelentes, en los primeros dos, por honradez intelectual tengo que confesar que si bien la temática no era desconocida, los escritores ensayados lo eran totalmente. Cuando leí los nombres de Eldridge Cleaver y de Jack Kerouac, lo primero que hice fue investigar quiénes eran, y resultaron ser dos escritores norteamericanos importantísimos en el siglo XX.
En el ensayo que realiza Héctor Manjarrez sobre Eldridge Cleaver, si bien la temática central es presentar al escritor que se formó en la cárcel y allí escribió parte de su obra, de la misma manera presenta hechos claves en la vida de Cleaver, como el hombre de raza negra que violaba a mujeres en serie, primero a las de su color y luego a las blancas, nos presenta al hombre transformado por las letras y convertido en un activista político, defendiendo el derecho de los negros, siendo un elemento importante en el conocido Partido Político estadunidense: Las panteras negras.
A través de Manjarrez, conoceremos que Jack Kerouac, fue un escritor americano de mitad del siglo XX, y figura clave de la Generación de los Beat, la cual buscaba vivir en un liberalismo total hacia las drogas, el sexo, etc. Manjarrez señala que en Estados Unidos todo cambia de un momento a otro, y se tiene poca memoria del pasado, porque apenas Los Beat estaban siendo leídos: pronto pasaron a segundo plano a principios de los sesentas. El saxo tenor se volvió requinto eléctrico. Bird reencarnó como Jimi Hendrix. El viejo borracho Dylan Thomas -al que los Beat habían venerado- le prestaba su nombre a Bob Dylan. Jim Morrison hacía sus largos poemas eléctricos. Los Stones sacaban las raíces del blues (sexualidad, ritmo, funk) a ojos de todos. (Tal vez, por eso conocí de los Beat hasta que me encontré con Manjarrez, porque crecemos siendo snob y sólo las lecturas te vuelven clásico.)
Cuando llegué al tercer ensayo del libro El camino de los sentimientos, mi espíritu empezó a tranquilizarse, (no todo era desconocimiento), porque me encontré con un nombre un poco más familiar, el de un escritor que conocí a través del maestro Sergio Pitol, me refiero a Witold Gombrowicz, quien fue un destacado escritor polaco. Manjarrez realiza un interesante estudio sobre las diferencias entre Gombrowicz y Thomas Mann, pero al mismo tiempo explica la enorme similitud entre el personaje creado por Mann, llamado Tonio Kröger y Gombrowicz, es por ello que Manjarrez escribe:
Querido diario: fue Tonio Kröger, pues, el personaje que le reveló su vocación a Gombrowicz. Recordemos quién es Tonio: un doble de Mann, un muchacho hijo de gran burguesía, comerciante de un puerto del mar del norte (Mann era de Lübeck) que siempre es rechazado por los que ama en su adolescencia. Luego se hace escritor y conquista cierta fama, pero añora la condición del “hombre normal”.
Estimado lector, todo lo anterior apenas si es el inicio, porque en la obra El camino de los sentimientos, faltan por mencionar ensayos donde se encontrará con Camus, Sartre, Kundera, Cortázar, Revueltas, Rulfo, Poniatowska, y muchos más. En particular hay un ensayo del cual me gustó mucho el título: Los autores secretos. En este ensayo Manjarrez hace una gran selección de autores dándoles características particulares como autores conocidos, desconocidos, amados, olvidados, leídos, caducos, etc. y después de un gran recorrido señala:
Yo tengo otro autor secreto. Tan secreta -pues es autora- que nunca la he mencionado en conversaciones o artículos. Tan secreta, que para mí mismo era secreta: yo mismo me he ocultado durante años (diecinueve años) que sus cuentos me producen un deleite especial. No la considero, es cierto, una gran escritora; pero hace unos días, cuando escudriñaba mi biblioteca en busca de un autor qué releer para escribir esta columna, de repente contuve la respiración, Katherine Mansfield.
Finalmente, para la realización de las columnas semana a semana, tengo cada año temas muy definidos, pero cuando se oscurece el panorama, cuando hay dudas sobre temas, autores, libros, etc. quiero decirles a mis lectores, que yo tengo un amigo secreto, que siempre me sugiere gran cantidad de autores y libros muy selectos, algunos autores son famosos y conocidos, otros, tal vez, no lo sean, pero gracias a mi amigo secreto, con el transcurso de los años he conocido y compartido con ustedes muchos autores secretos y selectos, hoy fue el turno para el festejado Héctor Manjarrez, ¿Mañana quién será?

miguel_naranjo@hotmail.com