REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 08 | 2019
   

Confabulario

La Princesa Guna


Edgar Aguilar Farías

Dicen los ancianos de la tribu Satebanmpu, que en el principio, cuando todo era joven y no existían los viejos, los hombres salieron de la planta del maíz, y cada mazorca era un pueblo y cada grano un hombre.
De allí salieron todas las tribus que rondan por la tierra, y luego de eso se dispersaron. Los Satebanmpu se quedaron junto al tallo de maíz que les dio vida para cuidarlo.
Paso el tiempo y hubo viejos y estos murieron y el tallo dio nuevos hombres y estos se dispersaron a donde sus tribus y así fue mucho tiempo hasta que el gran espíritu bajo en su llameante nube, tomo las hojas de tallo de maíz he hizo a una mujer.
Pero el espíritu temió que le hicieran algo los hombres a la mujer, siendo ella delicada y los hombres bruscos, así que le puso dos guardias, dos hombres de barro que moldeo con sus manos y los llamo, Palpu y Prlpa.
A la mujer le enseño a tomar las mazorcas, desgranarlas y molerlas para hacer masa y de esa masa hacer comida.
Pero los hombres seguían naciendo del maíz y veían a la mujer y se querían acercar a ella, pero los guardias que eran dos gigantes los ahuyentaban, solo toleraban a los Satebanmpu cerca, por que cuidaban del tallo de maíz.
Pero resulto que un joven de nombre Noch se le quedaba mirando a la mujer, miraba su cara, sus pechos, su cintura, sus piernas, sus labios y quiso probarlos, pero sabía que los guardianes de barro no lo dejarían acercarse, así que ideo un plan.
Cazo un venado y se puso su piel en su espalda y su cabeza y se hizo pasar por venado, diciendo.
- piedad tengo hambre, piedad tengo sed.
La mujer vio al animal suplicante y pidió a sus guardias dejaran meter al desahuciado animal en su choza, los guardianes accedieron y la mujer metió al venado en su choza.
Adentro le dio de beber y de comer y este le dijo.
- Te lo agradezco, ahora deja que me acerque, deja que te toque como muestra de agradecimiento.
La mujer accedió y ella y el venado se quedaron toda la noche pegados.
A la mañana salió Noch de la choza de la mujer con su disfraz de piel de venado y en las tardes regresaba a la choza de la mujer para dormir con ella.
Así pasaron treinta noches y Noch le pregunto el nombre a la mujer y esta le confeso.
- Yo no tengo nombre como los hombres.
- Yo te pondré uno, te llamare Guna, que significa hermosa.
Pero entonces se les apareció a los dos el gran espíritu y le dijo a Noch.
- Has puesto nombre a lo que no tenía y has tomado lo que no tenía dueño, ahora tuya será Guna, que has puesto nombre, y la llamaras esposa y ella a ti esposo y por qué la has tomado, el hombre ya no nacerá del tallo del maíz sino de mujer.
Y el gran tallo de maíz se secó y solo las semillas quedaron y con ellas el hombre siembre su maíz todos los años.
Saco a fuera a los dos y dijo a todos los hombres.
- Guna y Noch, serán padres de setenta y siete hijas y cada hija se casara con un hombre de cada tribu y de allí nacerán las mujeres que engendraran varones y hembras humanas.
Y así sucedió, Guna tuvo setenta y siete hijas y cada hija sería entregada a un hombre de cada tribu. Pero sucedió que Palpu y Pripa tuvieron celos y odiaban a Noch por que los engaño y un día los gigantes invitaron a Noch a su casa para ofrecerle de comer y él aceptó el ofrecimiento.
Noch llevo maíz y los gigantes cacao y tapioca, y entre todo hicieron un gran bacanal, pero Noch quedo muy lleno, pues comió de los grandes platos de los gigantes y todo eso le hincho la panza y le provoco mucho sueño y mientras dormía los gigantes lo golpearon hasta matarlo y tiraron el cuerpo al rio.
Guna y sus hijas encontraron a Noch en la mañana al ir por agua y lloraron amargamente su perdida y fueron en busca de quien había hecho tal mal. Guna fue con Palpu y Pripa y les pregunto de su marido y ellos negaron todo diciendo.
- No sabemos nada, el comió y se fue y no supimos nada mas
Cuando se retiró Guna, Palpu le dijo a Pripa.
- Sigue siendo bella Guna hermano, secuestrémosla para que sea solo para nosotros.
Y así lo hicieron Palpu y Pripa arrebataron a su madre de sus hijas y ellas arrojadas a la selva para que fueran devoradas por las bestias que rondan.
Pero no se perdieron, pues hijas del hombre eran y listas como él encontraron el camino y fueron con los hombres de todas las tribus y pidieron ayuda y estos fueron al encuentro de ambos gigantes.
Pero los gigantes eran altos y fuertes y las lanzas y flechas no atravesaban su cuerpo de terracota, pero fue que los hombres más valientes de cada tribu idearon arrastrar a los gigantes al rio y allí, con lianas los hicieron caer en el agua y en sus corrientes se deshicieron, pues eran de barro Palpu y Pripa.
Y Guna fue rescatada, pero quedo desamparada pues ya no tenía marido y los hombres se apiadaron de la primer mujer y le dijeron.
- Tú eres madre de nuestras futuras prometidas y así como a una madre que eres, la primera de la raza humana te proveeremos de todo lo que necesites, nada te faltara.
Y todos los jefes de todas las tribus hicieron a Guna su princesa, la vistieron con bellos plumajes y hermosas piedras, le dieron pieles y siempre tenía cosas ricas para comer
Guna sin ninguna preocupación crio a sus hijas y las desposo con el hombre más valiente de cada tribu, pero al final Guna se quedó sola y pidió consuelo al gran espíritu y este bajo en un huevo y la llevo a las estrellas donde sigue viviendo y mirando a sus hijas, a sus nietas y nietos y a los hijos de estos desde arriba.
Y es por eso que los Satebanmpu solo cazan venados para desposarse, se visten con la piel y ofrecen la carne a sus suegros como dote para recordar estos sucesos y no queden olvidados.