REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 08 | 2019
   

Arca de Noé

Margarita, ¿presidenta?


Benjamín Torres Uballe

El autodestape de Margarita Zavala Gómez del Campo a nadie sorprendió. La aspiración de la ex primera dama para contender por la Presidencia de la República en el 2018 es un hecho natural y significa sólo el arranque “extraoficial” de su campaña. Esto terminó de mover los tiempos políticos en Acción Nacional, bajo la dirigencia de Gustavo Madero, y en otros institutos políticos que saben de lo peligrosa que puede resultar la panista en la batalla por llegar a Los Pinos.
Margarita esperó el desarrollo y los resultados del pasado proceso electoral, para contar con una radiografía del blanquiazul y de la situación en el país, información que seguramente le proporcionará mayor certidumbre en la toma de decisiones para desarrollar adecuadamente su estrategia. Por lo pronto, más de uno ya se puso nervioso, como el senador Javier Lozano, su compañero de partido, quien considera como “prematuro” el videoanuncio.
La esposa del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa posee cierto capital político y conoce los entretelones del Congreso, pues fue diputada local en el DF (1994-1997) y diputada federal en la LIX Legislatura (2003-2006), donde se desempeñó como subcoordinadora de Política Social del Grupo Parlamentario del PAN.
Ahora, la pregunta medular que prevalece por estos días en la opinión pública y en los eruditos integrantes de la “comentocracia” es: ¿Qué oportunidad real tiene Margarita Zavala de convertirse en presidenta de México? Y la duda surge cuando se recuerdan las participaciones de Rosario Ibarra de Piedra, Marcela Lombardo Otero, Cecilia Soto González, Patricia Mercado y más recientemente de Josefina Vázquez Mota, que compitieron en un entorno plagado de obstáculos.
Desde luego que las herramientas de las que dispone Zavala Gómez del Campo para promocionar y difundir su actividad como candidata, principalmente las redes sociales, no las tuvieron las cinco mujeres que compitieron por alcanzar la silla presidencial; sin embargo, hoy las condiciones han cambiado radicalmente a favor de quienes pretenden ser sometidos o excluidos por los partidos políticos, condición en la que los adversarios de la pareja Zavala-Calderón pudieran colocarlos.
Ya quedó comprobado en las pasadas elecciones que hay vida más allá de los partidos, que la figura del candidato independiente es una sólida alternativa de la que pueden disponer Margarita, Mancera y los que surjan de aquí al 2018. El palo que El Bronco les dio al PRI y al PAN —principalmente al primero— en Nuevo León, basado en una eficaz estrategia en las redes sociales, también demostró que se puede prescindir con éxito del duopolio televisivo.
Por ello es que las condiciones de competencia para Margarita Zavala parecieran, en principio, favorables en comparación a las de aquellas mujeres que le antecedieron en la lucha por la presidencia del país.
Mas nada tiene aún ganado esta abogada egresada de la Escuela Libre de Derecho. La carrera recién empezó para ella y algunos otros, pues varios están en campaña permanente desde hace años, como es el caso de Andrés Manuel López Obrador y el propio jefe de Gobierno del DF.
Hasta hoy, la división en el PAN parece irresoluble y, por lo que se ve, los maderistas no piensan ceder el control del partido a nadie, menos a quienes les pueden arrebatar la dirigencia y todo lo que de ello deriva, por eso la posibilidad de que pudieran bloquear la candidatura de Margarita no resulta descabellada. El hecho es que la señora ya se les adelantó, y en cualquier momento se irá por la libre, sabe que no precisa de la plataforma blanquiazul.
Un elemento que resulta indispensable repasar en la decisión tomada por la esposa de Felipe Calderón es justamente qué tanto va a pesar el nombre del ex presidente en todo el proceso, si contribuirá positivamente al proyecto o incidirá de manera negativa. Hoy permanece en la memoria colectiva el terrible caso de la Guardería ABC, donde la impunidad es más que evidente, el escándalo de los malos manejos en la llamada “Estela de Luz” y de lo que más se le acusa dentro y fuera del país: los miles de muertos en la guerra contra el narcotráfico.
Otra variable en la que habría de hacer una pausa para reflexionar es si acaso México está listo para tener una presidenta, si el entorno resulta propicio, pero sobre ello, si la sociedad está dispuesta a aceptarla. Otros países en el mundo se han adelantado desde hace mucho tiempo en la materia: Chile, Costa Rica, Brasil, Argentina, son algunos ejemplos en nuestro continente.
Los tiempos han transformado inexorablemente a nuestra nación, donde, efectivamente, lo único constante es el cambio, la política no es la excepción y los mexicanos vislumbramos la posibilidad -lejana o no- de que Margarita Zavala pudiera convertirse en la primera presidenta de México, aunque ello lo decidirán, única y exclusivamente, quienes tienen el poder para ello, los votantes, nadie más. Por lo pronto, la controversia recién empieza

©Benjamín Torres Uballe
@BTU15