REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

Arca de Noé

Crónica personal de la consulta infantil y juvenil 2015 en Uruapan


Héctor Ceballos Garibay

Amanecía y la gruesa capa de nubes presagiaba un día lluvioso. Al transcurrir la mañana, los rayos del sol abrazaron la ciudad. Mi ánimo mejoró: el clima no frustraría el objetivo de llevar a Emiliano, mi hijo de once años, a que participara en la Consulta Infantil y Juvenil, organizada por el INE. Antes de pasar por él a la casa de sus abuelos, consulté las noticias por Internet. Malos augurios: apenas comenzaba la jornada electoral y ya había sabotaje de casillas en Tixtla, en Ocosingo y en el Istmo de Tehuantepec. ¿Se volvería Michoacán el cuarto jinete del Apocalipsis, junto a Guerrero, Oaxaca y Chiapas?
Emi aceptó entusiasmado la propuesta que le hice por teléfono: me acompañaría a votar y luego nos iríamos a la Plaza Morelos, donde se instaló una de las 50 mesas de consulta ciudadana con las cuales el INE cumple el noble fin de fomentar la cultura democrática en los niños y jóvenes de entre 6 y 17 años. Al filo del mediodía subió al coche y emprendimos la que sería su primera experiencia de participación en una liza electoral: primero, de manera indirecta, observando con atención cómo y por quién votaba yo -incluso él fue quien dobló y depositó mis papeletas en las urnas correspondientes-; y segundo, respondiendo directamente a un cuestionario que además de proporcionarle valiosa información al INE, también fomenta en los niños la convicción de que su opinión sí cuenta.
Al cruzar a pie la Plaza de los Mártires sentí como si el tiempo hubiera quedado suspendido: Uruapan, no obstante sus numerosas y desafortunadas remodelaciones arquitectónicas, por lo menos seguía conservando su inconfundible aire provinciano. Y por ser domingo el escenario adquiría oropeles peculiares: el bullicio de los viandantes, la gente descansando en las bancas, los niños jugando en las fuentes, los boleros aguardando en las esquinas. En torno mío aparecían los árboles centenarios, los vendedores de globos, los estanquillos de papas fritas y paletas, los puestos de periódicos, la espaciosa Pérgola, imágenes entrañables que todavía son parte de nuestra cotidianidad citadina y que ojalá no desaparezcan por culpa de la negligencia o la estupidez de alguna autoridad pública.
Pronto, con paso tranquilo, llegamos al quiosco de la Plaza Morelos. Ahí estaba instalado el módulo de la consulta, con sus tres mesas y cinco sillas que no eran suficientes para el copioso número de niños y jóvenes que respondían afanosamente los cuestionarios. Luego de una breve espera, las asesoras le entregaron a Emi los papeles correspondientes, mismos que contestó y depositó en las urnas-simulacro. Para concluir la experiencia, mostrando una sonrisa franca, la instructora le puso tinta en el pulgar. El círculo virtuoso se había cerrado.
Con tiempo libre de sobra, se me ocurrió que visitáramos la Huatápera, cuyo pórtico y ventanas de piedra labrada son resultado de una exquisita síntesis del talento hispano, árabe e indígena, razón por la cual este edificio conforma el tesoro arquitectónico más importante de Uruapan. El museo, dada la calidad de sus piezas artesanales, también es digno de encomio. La batea de Peribán es particularmente notable.
Nos disponíamos a regresar a casa, ya cerca de las dos de la tarde, cuando presenciamos que varias camionetas y patrullas de la Policía Federal cercaron con precipitación el centro histórico, impidiendo el paso de vehículos hacia los hoteles Victoria y Tarasco. El clima apacible, de repente se volvió convulso y amenazador. Pregunté qué pasaba a dos encargados de la vialidad, quienes estaban juntos y portaban un chaleco rojo. Ambos me dijeron que no sabían la razón del operativo, pero que por la forma como actuaba la PF, debía ser algo muy serio. Me aconsejaron que nos alejáramos del lugar, agregando que ellos harían lo mismo. Caminamos rumbo al estacionamiento, lamentando que la fiesta dominical se hubiera convertido en zozobra… y para colmo con amenaza de lluvia. Ya por la tarde, consulté a un amigo periodista sobre las causas del operativo policiaco. Su respuesta me dejó atónito: fue una falsa amenaza de ataque a los hoteles que alojan a los oficiales. Un bromista, un provocador radical o un malandrín de verdad, cualquiera de ellos podría ser el autor del desaguisado.
Todavía con el mal sabor de boca, me introduje en la parafernalia noticiosa de los resultados electorales. Lo mismo de siempre: acusaciones, reproches, amenazas, balandronadas, todos contra todos, cero autocrítica y pobre cultura democrática. Justo mi desánimo crecía cuando, súbitamente, Emi cruzó el umbral de la biblioteca y se acercó a mí sólo para platicarme que se sentía importante después de la consulta. Y por qué importante, le pregunté. De inmediato añadió: porque le había gustado expresar sus puntos de vista sin que nadie, ni su propio padre, le dijera qué y cómo pensar. Un guiño de complicidad, fue todo mi comentario.
Uruapan, Michoacán, Sés jarhani, 7 de junio de 2015.