REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 10 | 2019
   

Arca de Noé

Gobernadores roban y no cumplen con su trabajo


Benjamín Torres Uballe

El rostro adusto de César Duarte, gobernador de Chihuahua, mostraba sorpresa y difícilmente podía ocultar el tremendo disgusto por lo que escuchaba. La reprimenda provenía de una alumna de secundaria, Luz Elena Patricio, quien durante un evento de talentos en Ciudad Juárez, el pasado 13 de mayo, no tuvo empacho de expresar lo que, por incómodos minutos, se convirtió en verdad lapidaria para el mandatario chihuahuense: “Los gobernadores roban y no cumplen con su trabajo. Estos políticos se guardan lo de nuestros impuestos. Malgastan lo que nos pertenece para beneficio personal. Nuestro país está parapléjico…”. Argumentos imposibles de refutar.
Lo expresado por la estudiante es un clamor absoluto de los mexicanos a lo largo y ancho del territorio nacional, al que las constantes tropelías de los señores gobernadores —convertidos desde siempre en auténticos virreyes— se han afanado con sus perniciosas conductas, para seguir contribuyendo así a su mala fama.
Hay una cantidad numerosa de ejemplos que cuestionan perfectamente la moralidad de esos señores de horca y cuchillo. A bote pronto surgen en la memoria: Mario Villanueva Madrid, Humberto Moreira, José Murat Casab, Andrés Granier, Armando Reynoso Femat, Ángel Aguirre Rivero, Aristóteles Sandoval, Mario Marín, Arturo Montiel, Tomás Yarrington y Guillermo Padrés Elías, entre otros siniestros personajes que forman parte de la caterva tan repudiada por los mexicanos.
Cada vez se cree menos en la clase política nacional, y ello se debe a que realiza su “trabajo” basado en falsas promesas, en las perennes mentiras de sus demagógicos y huecos discursos, actitud que irremediablemente parece haber colocado para siempre a esta casta “divina” en el ignominioso tobogán del desprestigio de la devastadora incredulidad.
Y en el gobierno lo saben, están conscientes de ello; tal como lo demuestran las palabras de Alejandra Lagunes, coordinadora de la Estrategia Digital Nacional, quien el lunes 18 de mayo, durante un evento en la Cámara de Diputados, afirmó que el gobierno se enfrenta a una de las mayores crisis de credibilidad y de confianza. El daño está hecho y todo indica que es de carácter irreversible, pues no cesan las pillerías de funcionarios en los tres niveles, como el reciente caso del hoy ex secretario de Comunicaciones del Estado de México, Apolinar Mena Vargas, presuntamente involucrado en las irregularidades de la construcción y operación del Viaducto Bicentenario por parte de la empresa OHL .
Hoy le tocó al mandatario chihuahuense conocer directamente el sentir de una mexicana, que al igual que millones de compatriotas están hartos de la voracidad, ineficacia, autoritarismo, corrupción y frivolidad de los señores gobernadores y de tantos políticos que medran con el dinero público, con el tráfico de influencias y con la necesidad de la gente.
Pero los “profesionales” de la política parecen no estar dispuestos a cambiar de fondo sus estrategias; sus peroratas son las mismas de siempre, vacuas, sumidas en el anacronismo, la desfachatez y en el embuste cargado de ignorancia. Por eso es que, efectivamente, les explotó la crisis; el apuro los tiene en un callejón sin salida ante una sociedad que se transformó radicalmente en la manera de informarse y de exigir cuentas a un sistema político anquilosado, cuyos integrantes insisten en las trampas con tal de permanecer patológicamente aferrados al erario y al poder en todas sus formas.
Así que el gobernador Duarte de ninguna manera estará sumido en alguna depresión severa o en una profunda reflexión a causa de las palabras de su paisana adolescente. No. De alguna manera, seguramente ya tiene muy bien planeado su futuro político cuando termine la gestión en el estado más grande del país. Además, como se acostumbra en México, la protección para quienes son obedientes al régimen estará disponible mediante una secretaría de Estado, una curul en la Cámara de Diputados o en el Senado. Por lo tanto, el mal trago ya pasó, lo aguantó a pie firme sin otras consecuencias que los daños mediáticos y haber tenido que soportar involuntariamente la vehemencia de una joven que se prodigó con una retahíla de verdades y a la que adicionalmente hubo que aplaudir.
Sin embargo, el ejemplo cunde y estamos seguros que otros ejecutivos estatales habrán de escuchar irremediablemente las verdades de una sociedad harta de que “los gobernadores roben y no cumplan con su trabajo”.
©Benjamín Torres Uballe
@BTU15