REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
25 | 05 | 2019
   

Confabulario

Neos


Eduardo Marbán

En la entrada se encuentran vigilando dos enormes guardias, más parecen ser gorilas que humanos, a veces pensaba que también piensan como gorilas, sin ofender a esa especie de primates, pues son los encargados de resguardar la entrada al Neos, el lugar más chic de la ciudad, dicho así por la gente rica de este país, ahí es donde se dan cita noche tras noche.
Muchas veces traté de entrar en él, todos mis compañeros nos formamos y nunca pudimos acceder, soñábamos con ingresar y poder admirar a las mujeres más bellas, soñábamos con conocer personas importantes, yo estudiaba en la Preparatoria Uno, de la UNAM; no tenía ingresos y la pura entrada valía un ojo de la cara, pero para nosotros el dinero no importaba, entrar a ese lugar, era entrar a la puerta del paraíso, entrar al mundo de los poderosos, hombres que tenían todo o más bien, semidioses que paseaban por ahí luciendo sus hermosos autos deportivos y a sus hermosas mujeres, tenían tanto dinero que podían comprar lo que desearan.
Hoy, entro al Neos seis días a la semana, pero no me siento orgulloso, es mi otro hogar, llego desde las seis de la tarde y salgo a las seis de la mañana.
Después de no conseguir trabajo al terminar mi carrera de contador público y casarme con el amor de mi vida, un día, cuando pasé por el Neos, recordé mi vida de estudiante y me formé en una fila de ese lugar, no sé si por nostalgia o para conocerlo; el caso es que entré y pude ver las pequeñas mesas sobre la gran alfombra que se veía llena de manchas de refresco y agujeros de cigarro, los sillones tenían colores exóticos; realmente no sentí nada grandioso al ver el lugar, estaba vacío, las luces estaban apagadas y había muchos alambres, la instalación no era nada asombrosa, más bien lucía rústica, lo increíble era ver todos esos focos prendidos de noche, pero en la tarde no tenía nada de extraordinario.
Comprendí que lo que hace al Neos grande es la gente que entra desde las 22:00 horas, funcionarios de gobierno, artistas de cine, de televisión, futbolistas, deportistas famosos, como boxeadores, beisbolistas, escritores, novelistas, todo el glamur se reunía y nosotros solo lo veíamos pasar, sin poder acceder a él, el pueblo se queda viendo sólo a los grandes desde afuera, sin poder tocarlos, ni acercarse, sólo puede contemplar a sus semidioses.
Una vez dentro del Neos, me introdujeron a un salón que tenía fotos de chicas y de autos, vi la foto de Marilyn Monroe con su vestido rojo, sobre el respirador del metro, levantando su vestido y descubriendo esas hermosas piernas, dignas del presidente de los Estados Unidos, el hombre más poderoso del mundo las tuvo entre sus manos, las acarició y disfrutó cuantas veces quiso, y yo, sólo suspirando, los hombres no pueden tocar a los semidioses o a las semidiosas, sólo podemos ver fotos de ellos y admirarlos.
En otro cuadro con un lamborgini reventón que por un momento me imaginé venir manejando yo y al lado la rubia americana, no era Kennedy, era yo y acariciaba las piernas de la rubia, recordé de pronto la crisis de los misiles, tanto poder y tomar una decisión, la guerra contra Rusia o paz, terminar con el mundo o disfrutar del símbolo sexual en la cama, que tontería, quién quiere acabar con la vida en la tierra, es mejor gozar el paraíso de la paz y tener a la rubia en la cama. De pronto, uno de los guardias me sujetó del brazo y me dijo:
-pásate, ¿qué esperas?
Me senté en una de las dos sillas del escritorio del Gerente de Recursos Humanos, un hombre de cincuenta y cinco años aproximadamente, vestido con un traje muy extraño, pues el color del mismo cambiaba al hacer movimientos y una corbata muy llamativa, quien me miró y me dijo:
-¿eres Alberto Vázquez?
-Sí dije.
-Tienes nombre de artista.
-Muchos me dicen eso.
-Me caes bien, aquí dice que eres contador.
-Sí señor, terminé mi carrera.
-Aquí empezarás mañana de garrotero, todos empiezan ahí, si te veo ganas te subiré a mesero, nunca he tenido a alguien tan preparado.
-Gracias señor.
-Empiezas mañana, me gusta que lleguen temprano.
-Como usted diga.
Por eso diario voy al Neos, porque mi primer mes fue como garrotero, limpiaba las mesas, recogía los vasos, trataba de hacerlo rápido cuando alguien abandonaba el lugar, mucha gente esperaba mesa y era importante pasarlos. Limpiar si alguien tiraba un vaso con refresco o bebida, o si alguno vomitaba la alfombra, yo debía limpiar, hasta los baños fui a parar, si uno se tapaba corría y limpiaba.
Ello me valió el ascenso, mi jefe me llamo y dijo:
-Comenzarás de mesero, eres muy buen elemento-, pero los estudios de contabilidad y de computación me ascendieron más, yo podía resolver los problemas con las cuentas y con las computadoras.
-Eres el bueno para Jefe de meseros -me dijo una vez Roberto Carlos, quien era el Gerente de Recursos Humanos y que también se burlaban de su nombre de cantante. Por eso creo nos identificamos, me convertí pronto en su brazo derecho.

***
-Julia dice la señora Hortensia que si quieres volver a hacer el papel de la virgen María.
Julia vivía en Iztapalapa, en la ciudad de México, donde cada año se realiza una representación de la crucifixión de Jesús, el Nazareno, todo el pueblo de Iztapalapa con mucha fe realiza ese evento cada año y ponen todo de sí para que salga mejor.
-Sí mamá lo haré, pero ya tengo que irme a trabajar -dijo la joven mientras se secaba el cuerpo dentro del baño.
Julia trabajaba en un almacén de importancia, El Palacio del Oro, era la cadena de más prestigio en México, ahí gracias a su belleza había sido colocada en ventas de ropa para dama, ahí acudía la gente más adinerada a comprar su ropa y una mujer bella, siempre era importante para vender.
Julia había acabado la preparatoria y tenía buena educación, lo que provocaba que la gente bonita se sintiera bien con una niña educada.
Su casa era un cuarto de cinco metros de profundidad por tres de ancho, tenía sólo dos habitaciones, uno donde estaba una estufa, una tabla servía de mesa con tres sillas, un fregadero, un sillón viejo y un cuarto que servía de recámara, donde había una cama un armario viejo, un buró casi en ruinas. Gracias al trabajo del Almacén, Julia había pedido un desayunador con sillas nuevas que remplazaron a la tabla y le darían nueva forma a la casa.
Al llegar a su trabajo Julia saludaba a todos los compañeros y compañeras, siempre fue muy educada, sonreía a todos, nunca había tenido problemas; hasta el día que Don Manuel, hombre de cuarenta y cinco años de edad, Gerente de Personal de la tienda le pidió que lo acompañara a la nueva sucursal de Santa Fe que acababa de abrirse, ella dijo que no había ningún problema, pero que la dejara hacer una venta que tenía pendiente, ya que la señora Esperanza era esposa de un diputado y siempre llevaba varias prendas, por eso en cuanto Julia la veía la trataba muy bien.
-Señora Esperanza, que bueno que vino, tengo dos vestidos que sabía eran para Usted, así que se los guardé.
La esposa del diputado sonreía y pasaba al probador de inmediato, como siempre tuvo un pésimo gusto para vestir, Julia le ayudó a resolver ese problema.
-Mire, este vestido, con estos zapatos, lleve este abrigo y combínelo con los aretes grandes, seguro su esposo se volverá a enamorar de usted.
-Eres un amor Julia.
Cuando terminó Julia de atender a su cliente y se dirigió con Don Manuel al estacionamiento, Don Manuel sonrió maliciosamente y guio a la joven hasta su auto, Julia notó algo raro, dentro del vehículo había dos hombres a los que no conocía, eran amigos del gerente, estaban bebiendo ron con refresco de cola en el asiento trasero y fumaban cigarros:
-Sube -dijo Don Manuel tomándola de la muñeca derecha con fuerza.
Julia hizo su cuerpo para atrás impidiendo que su jefe la subiera al auto, en ese momento pensó correr de regreso a la tienda y pedir auxilio, pero el hombre no la soltaba y cada vez con más fuerza la jalaba, de hecho, aquello parecía ya una pelea, pues ella se esforzaba por correr hacia la tienda y él por subirla al auto, al sentirse prisionera, tomó la botella de ron que estaba fuera del vehículo y golpeó con todas sus fuerzas en la frente de Don Manuel, quien al sentir el golpe casi cae al suelo, la sangre brotó de su cabeza y la borrachera en el instante se le pasó.
-¿Vas a pagar por esto? -Dijo don Manuel desconcertado por la forma en que transcurrieron los hechos, nunca pensó que aquella pequeña inocente respondería de esa manera.
-Déjeme ir -dijo Julia intentando escapar.
Pero Don Manuel la tomó con más fuerza y la llevó hasta la tienda, la encerró con llave en un cuarto, quedando ella sola, atrapada, sentía la necesidad de contarles a sus compañeros todo, pero pasaban las horas y a pesar de gritar nadie la escuchaba, pero empezó a llorar sin saber por qué, no podía detenerse, las lágrimas la invadieron, lloró y lloró, no supo medir el tiempo, hasta que la puerta se abrió y de nueva cuenta entraron dos tipos a la oficina y de tras de ellos Don Manuel quien les dijo:
-Ella es la joven de la cual les hablé.
Los tipos se veían rudos, ingresaron en la tienda y sin dejarle pronunciar palabra, empezaron a golpearla, primero en el estómago le pegó uno de ellos con algo así como un tubo envuelto en un trapo, luego en la cara sintió una cachetada, y varios golpes en el cuerpo hasta que quedó inconsciente, ella no sabía que ocurría, despertó cuando sintió agua fría en su rostro, estaba semidesnuda, no tenía zapatos, ni medias, la camisa estaba rota y la falda hecha tirones, sentía dolor en su vagina, estaba segura de haber sido violada por aquellos hombres.
-Fírmanos tu declaración ratera -dijo uno de estos tipos.
-No -dijo ella -no firmaré nada.
De nueva cuenta sintió un golpe en la cabeza con el tubo envuelto con el trapo, luego la amenazaron poniendo una pistola en la cabeza.
-¡O firmas o te mueres! -dijo el tipo nuevamente.
Julia firmó el papel sin saber que decía, presentía que el tipo no mentía respecto de matarla, sintió que la jaloneaban nuevamente, se sentía drogada, veía las figuras borrosas y no alcanzaba a fijar ningún objeto, veía las luces de colores, se sentía sin fuerzas, como si fuera de trapo, se sentía perdida, cuando la hicieron caminar, caminaba sin sentido, como si la manejaran, la subieron a un auto sin que se resistiera, prendieron luces azules y rojas de aquel auto, viajaba a toda velocidad, ella sola se movía de un lado sin poderse detener, llevaba las manos amarradas con unas esposas, ni siquiera podía detener su cuerpo que era lanzado en cada vuelta que daba el vehículo y cuando éste se detuvo y abrieron las puertas volvieron a jalonearla de un lado a otro.
-Camina rata -dijo uno de los tipos.
Fue trasladada a un cuarto frío, oscuro, donde quedó dormida recargada en la pared, semisentada en el suelo, con la cabeza pegada en la reja, pensando que todo ello era un mal sueño y que pronto despertaría en su habitación, donde su madre con una sonrisa le diría que se sentara en la silla, que su desayuno ya estaba listo.
Pero de pronto la luz entraba en la ventana, era un nuevo día y ella tenía torcido el cuello, le dolía moverlo, vio que sus piernas estaban desnudas y que un tipo morbosamente la miraba afuera del cuarto, había una mujer dentro de la habitación, con una minifalda, los labios pintados de un rojo intenso, con una peluca castaña, un escote pronunciado y un cigarro en la boca.
-Ya despertaste dormilona.
-¿Dónde estoy? -dijo Julia desconcertada.
-En Disneylandia chamaca -y estalló en carcajadas, fue hasta ese momento en que Julia se dio cuenta que la mujer con la que hablaba se trataba en realidad de un hombre vestido de cabaretera.
-¿Usted quién es? -volvió a insistir Julia.
-Mikey -volvió a decir el homosexual y continuaba riendo.
-De qué se ríe.
-Verdaderamente ¿no sabes dónde estás?, de cual fumaste anoche, tú eres puta también o a qué te dedicas.
-Trabajo en una tienda departamental.
-Anoche te agarraron los perros.
-¿Cuáles perros?
-Definitivamente tu fumaste ayer una muy fuerte, estas perdida chica, estás en prisión.
-¿Por qué?
-Si tú no sabes, menos yo.
Julia se miró, estaba sucia, se levantó, se sentía drogada, sentía ganas de volver el estómago y sentía ganas de correr, esto no era cierto.
-No hice nada.
-Aquí todas las putas somos inocentes.
-Yo no soy puta.
-Seguramente eres virgen, la Virgen María.
-Aunque se ría, en mi colonia soy la Virgen María.
Esta vez el homosexual se burlaba con mayor intensidad, casi se cae de la cama de piedra donde estaba.
-Ya me acordé -le dijo con los ojos llorosos de tanto reír -yo soy María Magdalena, la puta de Cristo.
La discusión terminó en ese momento, cuando abrieron la reja y entraron dos uniformados por Julia y la dirigieron frente a una computadora donde un fiscal se encontraba escribiendo.
-Nombre completo.
-Julia Ortiz Vázquez.
-Dirección.
-Cerrada de San Juan 5, Barrio de San Miguel, Iztapalapa.
-Teléfono.
-No tengo.
-Éste que está aquí a tu lado es tu defensor de oficio, para que luego no digas que no estás asistida.
Julia volteó y vio a un gordo chimuelo que la miró a través de sus gafas, era un extrávico y se veía gracioso haciéndole la seña de saludo, pensó, si éste es mi abogado, seguro seré condenada y así ocurrió. Se enteró que el almacén la acusaba de robo, según localizaron en su bolso joyas de la tienda y una declaración firmada, donde reconocía que varias veces había robado joyas, pero que en esa ocasión había sido sorprendida por el gerente, al cual golpeó con un florero de la tienda cuando la había descubierto y que intentó escapar, pero que había sido capturada por los guardias de la tienda a los cuales golpeó en varias ocasiones, intentando escapar, pero ellos la tuvieron que someter, por eso su ropa estaba hecha tirones.
-¿Ahora qué sabe usted quién la acusa? y ¿de qué la acusan? ¿Qué tiene que declarar? -preguntó el fiscal.
Ella narró su versión y al terminar le dijo su abogado.
-Esa versión que inventaste nadie la creerá Julia, pienso que si pagas las joyas el almacén quizá retire los cargos contra ti.
-Cuánto es lo que tengo que pagar.
-Casi un millón de pesos, dicen que sacabas casi cien mil pesos cada vez que robabas y fueron muchas veces.
-Entraré a prisión dijo desconsolada y sintiendo la boca seca.
-Si chica, todo apunta a tu culpabilidad.

***
Se llama Juan, estudió en la secundaria mecanografía, escribía muy rápido y de hecho ejerció un tiempo con la máquina en una oficina de gobierno, pero cuando perdió el empleo, se metió de soldador, trabajó más de veinte años para su compadre, quien era contratista, soldó muchos fierros, hicieron muchas escuelas en toda la ciudad, incluso algunas veces acudió a provincia y le gustaba hacerlo, porque viajaba y conocía distintos pueblos.
Se casó y tuvo dos hijos, chamacos fuertes, son su orgullo, gracias a ellos tiene muchas ganas de vivir y salir adelante.
Los dos están ya en secundaria, Juan les dice que estudien mucho, que sólo así podrán salir adelante, el estudio les da armas para poder salir de pobres.
-No sean como su padre -les dice.
Cuando perdió casi la totalidad de su vista, Juan ya no podía soldar nada, sólo veía muchas manchas amarillas y le molestaba la luz.
-Ya no podrá soldar -le dijo el médico.
Pensó que era buen mecanógrafo y hasta diploma le dieron, pero ¡oh cruda realidad!, ahora ya todos usan computadora y la verdad esa cosa no sabía ni encenderla.
Debía varios años de su casa, la sacó con un crédito del Infonavit, la estaba pagando, pero ahora que no puede trabajar, amenazó el gobierno con quitársela, por eso, no sabía ¿qué hacer?, así que se puso a vender tacos de canasta en la calle primero, ahí conoció a Joaquín, un día le explicó que él tenía diploma de mecanógrafo, que no sabía ¿qué hacer?, pues le quitarían la casa que llevaba pagando varios años, fue cuando Joaquín le pidió que cuidara una bodega que estaba en Tlalnepantla, le preguntó:
-¿Cuánto me pagarán? -y Joaquín contestó:
-4 grandes para empezar.
-¿Cuatrocientos? -preguntó y le respondió Joaquín:
-Cuatro mil al mes.
Es lo mismo que ganaba de soldador en un mes, así que le dijo que sí, nunca se imaginó quién era el dueño de la mercancía, sólo acudía a la bodega, le dieron un rifle y se ponía en la puerta, doce horas seguidas, durante varios meses, creo que seis, fue cuando le dijeron que les gustaba su trabajo, pues no hablaba con nadie, ni daba información alguna.
Le dijeron que coordinaría la plaza, y les dijo que sí, le subieron a 8 mil pesos al mes, sólo recibía la mercancía y les decía a los muchachos que la descargaran en la bodega, el trabajo era muy fácil y ahora ganaba el doble que de soldador.
Nunca preguntó nada, eran puros bultos envueltos lo que llegaba y él esperaba a que todo lo acomodaran y luego por radio decía que estaba todo listo.
Su jefe dijo que estaba feliz con su trabajo, que era un ejemplo para los otros, su jefe le acariciaba la cara y le daba cachetadas de agradecimiento.
El día que lo llevaron a una ejecución casi se orina de miedo, pusieron a un guardia de la bodega atado de manos y pies, lo subieron a un auto, a él lo sentaron en el asiento trasero, luego lo llevaron al campo abierto fuera de la ciudad.
Juan muchas veces practicó con el rifle, disparando a las botellas, pero nunca le había disparado a un ser humano. Cuando le dieron la orden de hacerlo, lo hizo, eso puso a su jefe de buenas, fue la primera vez que supo para quien trabajaba, su jefe dijo:
-“El Gallo” te dará un bono de seis grandes más este mes Juan, te lo ganaste, eres leal y esa gente nos gusta.
Nunca le dijo a su esposa nada, sólo le daba el dinero y poco a poco pagó su casa, salió de todas las deudas, varias veces le preguntaron a su esposa que hacía su marido para pagar y les respondió que tenía un puesto de tacos, eso le decía él, su esposa era discreta, pensaba que estaba metido en malos pasos, pero la crisis económica los había orillado a eso, este negocio salió por casualidad e iba ganando mucho, pensó que cuando pagara todo se saldría, Ponciano, su jefe, muchas veces le dijo:
-Sabes Juan, este mundo no tiene retorno, aquí entras y sólo sales con los tenis por delante.
Él nunca contestó, seguro lo seguían y sabían quién era su esposa y sus hijos, por eso, ahora menos hablaba, sabía que podrían matar a toda su familia, así era “El Gallo”, le gustaba tener el control de toda su gente, cuando sospechaba de alguien, lo borraban, es decir, mandaban asesinar a él y a toda su familia, así no quedaba ningún testigo.

***
Gracias a mi decencia y honradez, ahora soy el Jefe de meseros, no fue fácil, tardé un año para hacerlo y este lugar es ahora mi casa, El Neos.
Conozco por ello a toda la clase política del país, a los más importantes, a los artistas de éxito, a los jugadores de futbol más famosos, a los grandes empresarios, pero también a los hombres más buscados: los grandes narcotraficantes.
Tengo fotos con todos en el Neos, aunque sólo me ven como mesero, nunca platico con ellos, sólo les asigno la mejor mesa, les traigo los platillos y bebidas que desean y ellos me lo agradecen con buenas propinas.
Nadie me ve como contador, todos me ven como su mesero, el que al atenderlos les da las buenas noches, les pregunta cómo pinta su día y les desea una divertida velada, al lado de las personas más influyentes del país, ellos.
En las mesas se reúne gente muy interesante, las musas de película. A veces se me acercan y me han pedido que les presente a tal o cual magnate, pues el hombre más rico del mundo nos ha honrado ya con su visita y a pesar de no ser muy guapo, su dinero lo ha hecho seductor, el más interesante.
Yo no platico con nadie, simplemente respondo, su orden se cumplirá con todo gusto señorita, a las que a veces les digo mi Lady.
Así lo hice el otro día, reuní a Máxima, una Colombiana despampanante con el Titular de Sedesol, el señor Jorge Córdova, un conocido político mexicano que suena para ser jefe de gobierno de la ciudad de México. Le dije:
-Señor Jorge, ¿usted conoce a la actriz Máxima?
- Como no voy a conocerla, tengo sus discos y sus películas en casa.
- Señor, perdone si lo distraigo un poco de sus amigos, pero ella está en esa mesa sola y me permití mandarle un whisky de su parte y me dijo que le daba las gracias, pero que quisiera dárselas personalmente.
El famoso político dio por terminada la reunión ipso facto y en menos de dos horas estaba besando a la increíble artista, modificada casi en su totalidad por la cirugía plástica, pero todos vemos sus enormes curvas en las revistas y en la televisión y nos enamoramos de ella.
Ello provocó que la propina del señor Jorge haya servido para irme a Acapulco una semana con mi esposa y mis hijos.
No me gusta enterarme de las pláticas que tienen las personas dentro del Neos porque un día “El Gallo”, el conocido narcotraficante que la policía busca por todos lados y no encuentra, pero que a nosotros nos visita de vez en vez, de hecho se rumora que el Neos es su oficina donde arregla todos los negocios, se reúne muy seguido con el señor Jorge y les doy una mesa exclusiva, a veces en el privado del lugar más lujoso, le llamamos el Salón Neptuno, duran horas platicando y cada quien sale del lugar como si no se conocieran, se rumora que “El Gallo”, mandó matar a un mesero que escuchó un negocio que tenía con Don Jorge, así que salvo mi pellejo y sigo siendo amigo de ellos, por dejarlos platicar en el privado y no permitir que nadie entre y los moleste, cuidando la puerta del lugar, pues el ruido de la música no permite que sus secretos salgan de ahí y si necesitan algo mueven la mano hacia arriba y entro de inmediato.
También vienen empresarios reconocidos, Don Ramón, dueño de la empresa más grande de hamburguesas del país, famosas por integrar vegetales a la carne y de esa manera hacer que los niños coman vegetales, todas las plazas comerciales ya cuentan con una franquicia, bueno “El Gallo” también habla con él, ellos prefieren el Salón Saturno, que es más silencioso y tiene un yacusi al que pueden meter edecanes que me encargan.
El Neos se caracteriza por tener las más bellas del país y me las surten de agencias muy serias que garantizan la discreción de ellas, pues el tipo de personas que las contratan les prohíben fotografías, grabaciones, videos, por eso antes de entrar les retiramos teléfonos celulares y las escaneamos para ver si no cuentan con algún transmisor, además que la mejor arma siempre será la música, no se puede grabar algo por el sonido.
También “El Gallo” me conoce, pues le conseguí a la actriz de telenovelas más famosa Yuri Velasco, actúa en los dramas más importantes que se transmiten en México, ella me pidió que se lo presentara y utilicé una estrategia sencilla.
“El Gallo” está muy enamorado de Yuri Velasco, y un día le dije que en el yacusi se estaba bañando la actriz y que me había pedido un hombre de verdad, yo había pensado en él y “El Gallo”, emocionado me alargó un fajo de billetes de cien dólares. Que compartí con mi jefe, y me entregaba la mitad de las propinas extras, pues sabía que el día que no las reportara estaría despedido, pero mientras lo hiciera, seguiría brindando su respeto y apoyo para lo que pedía.
Dicen que le compró el “El Gallo” una casa en Acapulco diamante a Yuri que vale dos millones de dólares, eso sin contar el departamento que le compró en Polanco de un millón de dólares, un día recibí un auto compacto en mi casa con un recado que decía “de Yuri con amor”, dentro del auto estaba una factura endosada en blanco, por cierto, ese auto lo utiliza mi señora para llevar a los niños a la escuela.
El famoso jugador de futbol Fito Peláez que viene de argentina y que es delantero del equipo América viene también al Neos, un día, la cantante pop Argelia Sierra me dijo que sabría de la visita de Fito, que le interesaba mucho hablar con él, que era su admiradora. Cuando Fito llegó al lugar, le dije que le tenía una sorpresa, que podía apartarle el privado, pues sabía de buena fuente que la cantante llegaría en media hora, él me pidió que lo apartara y que le pusiera una botella de champaña y un arreglo floral, todo estaba en su lugar para el arribo de la cantante, ahora que son pareja los dos y aparecen con sus hijos en las revistas, periódicos y en TV, creo que fui el Cupido de esa relación y aunque nunca me invitan a las fiestas, le digo a mi esposa, yo fui el culpable de que esos estén juntos.
Por cierto Fito ese día me dejó un balón autografiado, una camiseta de él, con el número 9 y lo mejor, me regaló un viaje a Cancún para dos personas con dos niños gratis, por eso conocí la playa del mar caribe mexicano.
“El Gallo” también contrató a Argelia Sierra para una gira por todo el país, aunque nunca me entero de las pláticas, sé que hablaron en el privado del Neos y al día siguiente se anunció la gira de Angélica Sierra con su nuevo disco, patrocinado por las hamburguesas “Don Ramón”, el sabor de lo sano.
Después de esa reunión la misma Angélica me dijo que agradecía el haber podido hablar con “El Gallo”, pues sabía que su gira sería un éxito y me autografió el disco que tengo en la sala con su foto y un beso.
Don Ramón se casó también con la actriz que le presenté en el Neos, aunque Don Ramón ya llevaba dos esposas, Lili la top model, que en persona se ve más delgada, fue conocida ahí por Don Ramón, aunque aquí la relación no fui yo el culpable, fue el propio Don Ramón el que vio a Lili acompañada de su novio, cuando entró y la invitó a cenar con él en el privado, sé que ese día terminó la relación de la modelo con el novio, pues el dinero de Don Ramón la deslumbró y la sigue deslumbrando, pues hasta donde sé, está casada con ella. Yo alisté el privado con yacusi y les llevé dos botellas de champaña esa noche.
Nunca imaginé que mi vida girara en torno del Neos cuando fui estudiante, ahora sé que el pueblo de México sólo ve a los famosos por televisión, en las revistas y los periódicos, como yo lo hacía de estudiante preparatoriano, detrás de la cadena custodiada por los Gorilas, ahora sé que son Ton y Rafa, van a comer a mi casa y son padrinos de mis hijos, los estimo mucho, pues son personas de carne y hueso, que tienen esposas e hijos y trabajan para los dueños del Neos, todos sabemos que es “El Gallo” el verdadero dueño, pero es el secreto mejor guardado, la gente piensa que es el Gerente, Roberto Carlos, soy padrino de su hijo el pequeño Toñito, por eso el Neos es mi vida, ya no podría imaginarme cómo vivir sin él.

***
Ese día por la noche Julia fue traslada al Reclusorio Norte, ingresando a través de varias puertas hasta una celda, sin una cobija, en una cama de piedra donde nunca pudo dormir, sólo lloraba, teniendo la sensación de que pronto saldría, no se puede acusar a una persona inocente pensaba, se sintió fuera de sí, pero al día siguiente fue trasladada a un cuarto con una mujer que escuchaba música de rock, con los brazos tatuados con serpientes y en el cuarto tenía dos calaveras de plástico y posters de demonios y guitarristas de rock por todos lados.
-¿Cómo te llamas nena?
-Julia -contestó sumisa.
-Te gusta la música.
-Sí.
-Aquí sólo se escucha rock, así que espero que te guste, porque si no te gusta, de todos modos lo escucharás.
-Está bien.
-Por qué te agarraron.
-Soy inocente.
-Lo sé, todas lo decimos el primer día, pero ya te acostumbrarás.
-Me acusaron de robar joyas en una tienda departamental donde trabajaba.
-Perfecto, yo también soy rata, a mí me pillaron robando carteras en los camiones, mi abogado dice que en seis meses me saca.
-¿Cuánto llevas?
-Seis meses.
-¿Qué....?, ¿estaré aquí un año?
-Si bien te va preciosa, pero no te preocupes, con ese cuerpecito te la vas a pasar bien, conozco un narco que está del lado de los hombres y le hablaré de ti, paga bien y con el dinero puedes comprar cosas, yo tengo mi estéreo y mi tele, además, me pasa mota y te la puedes pasar chido.
-No uso drogas.
-No te preocupes, al rato te acostumbras.
Ese día Julia pudo ver a su madre, lloró desconsoladamente, le repitió mil veces que era inocente, que el jefe quiso abusar de ella y su único delito fue zamparle una botella en la cabeza, que el robo fue inventado. Julia declaró lo mismo ante el Juez, le presentaron de nueva cuenta un abogado de oficio y éste le dijo que se reservara su declaración, pero ella no quería callarse, quería hablar y decir lo ocurrido ante el Juez, pero nunca pudo hablar con él, solo le dictó a una secretaria su declaración quien transcribía todo lo que decía.
Cuando terminó de declarar, le dijo a su abogado.
-Cuando saldré.
-Está duro su juicio.
-Soy inocente.
-Lo sé muchacha, pero tu enemigo es muy poderoso.
-Cuanto tiempo -repitió Julia.
-Quizá dos años -contestó el hombre.
Julia inició una nueva vida, encerrada en su celda, trabajaba en un taller de costura y veía televisión, así transcurrió su primera semana, hasta que Sandra, su compañera de celda le dijo:
-Hoy tu vida cambiará muchacha.
-¿Por qué Sandra?
-Hoy conocerás a “El Gallo”, el hombre del que te hablé.
-¿Cómo?, no dejan entrar hombres.
-¿Quién no los deja entrar?
-Las custodias.
Sandra estalló en risas y después le dijo.
-Las perras te llevarán a verlo.
-Y si me resisto.
-Te golpearán, te harán la vida imposible, te darán de comer porquerías, puede que hasta ellas mismas te violen, en cambio, si “El Gallo” te escoge, ellas mismas te cuidarán, recibirán una buena propina y no te harán nada.
-Esto es una porquería.
-El mundo es una porquería.
-Afloja el cuerpo, goza y quítate el estrés, no te queda otra opción.
Esa noche tocaron a la puerta de Julia, ella abrió y las custodias les dijeron.
-Listas para la diversión.
-Listas -dijo Sandra.
Julia no se resistió, dejó que Sandra la arreglara y se veía divina, ella y otras tres reclusas fueron guiadas por los túneles del reclusorio hasta una habitación de lujo, parecía el cuarto de un hotel de cinco estrellas, había pantallas de televisión grandes, sillones, alfombras y sin mentir, había meseros.
-Llegaron las damas -dijo una guardia.
“El Gallo” se acercó a ella y le dijo, -¿quién es ésta?, ¿no la conozco?
-Se llama Julia -dijo una custodia.
-Es la muchacha nueva de la que te hablé Gallo -dijo Sandra.
-Va más allá de la imaginación -dijo el Gallo, luego besó su mano y haciendo una caravana agregó -a sus pies señorita.
“El Gallo” era un hombre varonil, fuerte, bien peinado, blanco, de cabello muy negro y lacio, tenía un aspecto italiano y era un verdadero Don Juan, era muy atractivo, así que Julia quedó encantada al verlo.
-Creo que le gustaste al Gallo -dijo Sandra.
Luego “El Gallo” dijo a Julia sin dejar de mirarla
-Háganme el favor de pasar a mi humilde morada.
Había otros cuatro hombres que esperaban la llegada de las mujeres, bebieron, fumaron y se drogaron todo el tiempo, mientras contaban sus aventuras, eran hombres muy ricos, el narcotráfico los había hecho millonarios, pero tuvieron problemas con un gobernador y él los había traicionado, saldrían pronto y quizá, cuando eso ocurriera volverían al negocio, eran hombres poderosos y respetados en la prisión.
Ese día Julia no quiso hacer el amor con “El Gallo”, se atrevió a confesarle que era virgen en realidad, pues tenía un novio en la colonia, que por cierto ni siquiera la había visitado, y ella le era fiel, le confesó que su madre era la única que no fallaba a las visitas y le contó lo que ocurrió con Don Manuel y cómo había llegado hasta ahí. “El Gallo” le pidió más detalles y solo la besaba y bailaba con ella, ella consolaba su dolor con él y ella dijo que probablemente el día de su detención había sido violada, pero que no recordaba nada. Él respetó su decisión de no tener relaciones ese día, ella le dijo que quizá en la próxima visita sí aceptaría acostarse con él, pero que era una mujer decente y así quería continuar.
“El Gallo” que era un caballero, aceptó el reto, dentro de dos días será una cena romántica, vendrá un violinista, tendremos champaña y estaremos solos.
-Yo nunca he tomado una mujer por la fuerza, yo las enamoro -dijo el narco.
Las guardias regresaron ya entrada la noche y devolvieron a las mujeres a sus celdas, pero antes de partir “El Gallo” dijo a la custodia.
-Cuídame a Julia, a ella nadie la toca.
-Está bien -dijo la mujer policía.
-Sobre tu cabeza.
-Si “Gallo”, yo la cuido, a ella, nadie la toca.
Gracias a que Julia conoció a “El Gallo”, nadie se le acercó al día siguiente, ni siquiera a molestarla, como en días anteriores que algunas presas bromearon a la pequeña, Julia era vigilada por dos guardias de cerca, incluso se montó guardia en la puerta de su cuarto.
-Ya la hiciste -le dijo Sandra. -Creo que “El Gallo” se enamoró de ti, nunca vi nada igual.
-Crees -dijo Julia emocionada.
-Te gusta.
-Me encanta, es un hombre tan guapo.
-Qué suertuda eres Julia.
-Al estar aquí no creo que mucho.
-Pero al tener un hombre como “El Gallo”, vas a vivir mejor que afuera.
-No lo creo.
-Lo verás.
En la siguiente visita Julia fue llevada a la celda de “El Gallo”, con todo el lujo de cualquier cuarto de hotel cinco estrellas, sala, recámara, recibidor, teléfono, televisiones, mesa de billar, mesero personal y efectivamente había un violinista vestido de esmoquin, esperando a la pequeña. Al llegar al lugar “El Gallo” le besó la mano y le pidió que entrara, estaban solos, la música de violín tocaba dulcemente, la champaña fría y una deliciosa crema de espinaca y pierna de cerdo al horno era la cena, para los dos enamorados, era una noche exquisita. Por un momento Julia olvidó estar en la cárcel y sentía estar enamorada de un hombre fuerte, varonil, educado, importante, se sentó con él a la mesa y después de cenar con la música más hermosa que ella conociera hizo el amor con él.
“El Gallo” quedó admirado al descubrir que Julia no mintió, era virgen, no había sido violada, como creía, era una niña que estaba enamorada de él y sintió que era cierto el relato de Don Manuel, sintió coraje y le dijo a Julia que no se preocupara, que el abogado que lo defendía a él era el mejor y la sacaría pronto, que él pagaría los gastos de Julia y ella sería defendida por el mejor bufete de México, Julia no sabía qué decir, sólo se quedó dormida en los brazos de su hombre.
Al día siguiente Julia recibió la visita del abogado de “El Gallo”, quien llegó acompañado de otros tres abogados, vestía muy elegante, con una barba negra combinada con canas se veía en sus movimientos que era un abogado exitoso, le pidió que firmara una promoción para revocar al abogado de oficio, le dijo que ya había estudiado su expediente y que en menos de un mes saldría de prisión y así fue. Julia fue absuelta de todos los cargos, el abogado de “El Gallo” lo había logrado. Cuando le dijeron que saldría ella pensó que iría a la celda de “El Gallo”, pero no, fue puesta en libertad, ese día miró la luna, eran las siete de la noche y nada le parecía más bello que aquella visión de libertad.
Solo pensaba en “El Gallo” lo visitaría en el área conyugal, debía pagarle de alguna manera su ayuda, nadie le había dado tanto valor, solo ese elegante narcotraficante. Encontró en su salida al Abogado de “El Gallo” y le dijo:
- Ya no te molestarán más los empleados del almacén.
- ¿De veras? -dijo ella.
Después de un rato le preguntó si quería demandar al almacén por lo que le habían hecho, que él podría llevar la demanda, ella le dijo que si demandaría a Don Manuel y el abogado se rio, y le dijo:
-Don Manuel está en el infierno.
Julia no entendió las palabras del abogado hasta dos días después, cuando habló a su amiga Ana, otra vendedora de ropa del almacén para contarle que había salido libre, las dos lloraron, pero Julia quedó muda cuando su amiga le contó como todo se paga en la vida, pues Don Manuel había muerto en un asalto, saliendo del almacén fue interceptado por dos tipos que lo metieron en un auto, lo pasearon por la ciudad, le vaciaron las tarjetas de crédito, le robaron su coche, todo lo que había en su casa y además le dieron un tiro en la cabeza, por resistirse dentro de su propia casa.
Una semana después de gozar su libertad, Julia destapó un enorme regalo que llegó con hermosas flores, dentro encontró una bolsa llena de dinero, joyas de la tienda donde trabajaba, y de las cuales la habían acusado de robo, una cartera de hombre donde venían las tarjetas de crédito de Don Manuel y una carta que decía: este es un regalo de “El Gallo”, que te despierta esta mañana para que tu día sea el más feliz.

***
El compañero de Juan se llama Sebastián, a él le gustaba dar dinero a su familia y ésta lo lucía, le compraba a su hijo cuanta cosa le pedía, relojes, teléfonos celulares, a la esposa ropa y le dijo a Juan que se cambiarían de casa pronto.
El hijo de Sebastián era Gilberto, este chamaco estudiaba en secundaria, un día uno de sus amigos le dio un toque de mota y al escuincle le encantó el efecto, decía que si cerraba los ojos se transportaba a un mundo maravilloso, Gil, como le decían empezó con un poco y terminó siendo adicto.
Diario le metía a la mota, un día que no tenía dinero para comprarla vendió sus zapatos a otro compañero, ese día regresó sin zapatos a casa y su mamá se las olió, este niño anda en malos pasos.
Desde ese momento lo siguió y vio que no se metió a la escuela, sino que se fue a la parte de atrás, donde se reunió con otros chamacos y se pusieron a fumar, ella lo pescó de la oreja y lo llevaba a casa, pero su olor no era cigarro, se dio cuenta que los ojos estaban rojos, su comportamiento era extraño y del coraje se fue a la policía, denunciando a los amigos que se las tronaban en la parte de atrás de la secundaria, todos fueron detenidos ese día y dijeron que el “Choncho” les vendió la mota.
Los policías acudieron a la casa del Choncho y lo detuvieron.
Antes de llevarlo a la comandancia de policía le avisaron a “El Gallo” que tenían que detener al “Choncho”, pues una señora había puesto una denuncia por vender drogas en la escuela.
“El Gallo” mandó investigar a la señora y pronto se dio cuenta que era la misma esposa de Sebastián, su guarura la que denunciaba al “Choncho”.
Le dijo a los policías que le mandaran al niño, a la señora y al “Choncho” y él arreglaría el asunto.
El chamaco compareció ante “El Gallo”, lo mismo que la señora y el “Choncho”, detrás estaba Sebastián, muerto de miedo, le dijo inmediatamente que era su hijo y su esposa, que tuviera piedad con ellos, que no los matara, se tiró al piso y de rodillas se lo pidió.
La esposa de Sebastián no podía creer lo que pasaba, la policía no los había detenido ante el Ministerio Público, sino ante “El Gallo”, quien la hacía de juez.
El Gallo miraba a Sebastián y no le dijo nada.
Miró al chamaco y le dijo:
-¿Cómo te llamas?
-Gilberto, señor.
-Y conoces a este hombre que implora por tu vida.
-Sí señor, es mi padre.
-¿Por qué estás aquí?
-Fumo mariguana, mi madre se enteró, me llevó a la policía a mí y a mis amigos y le dijimos que nos la vende “El Choncho” y por eso lo detuvieron.
-¿Sabes que “El Choncho” es mi compadre?
-No señor, no sabía.
-Sabes que por tu maldito vicio tendrían que detener a mi compadre y meterlo a la cárcel y eso me enojaría mucho, pues estos señores de la policía deberían cumplir con su trabajo.
-Sí señor, sé que lo meterían, pues vender drogas es un delito.
-Pero yo tendría que matar a tu madre por denunciar a mi compadre, entonces tu padre se enojaría conmigo y querría matarme, entonces yo tendría que adelantarme y matar también a tu padre y todo por tu maldito vicio.
Gil se quedó atónito, nunca pensó que su vicio les costaría la vida a sus padres, su madre estaba a punto de desmayar, nunca midió las consecuencias y Sebastián tenía la boca seca, sabía que a una orden de “El Gallo” toda la familia quedaría exterminada.
Juan miraba el juicio, de hecho apuntaba a la cabeza de su compadre Gilberto, sabía que si sacaba el arma debía dispararle, no podía permitir que tocaran a “El Gallo”.
-Todos tenemos derecho a una segunda oportunidad hijo.
-Tu madre no pondrá ninguna denuncia contra mi compadre, Choncho no le venderás droga a este niño, me oíste.
-Si compadre.
-Sabes qué les pasa a los que me desobedecen.
-Si compadre.
-Los policías -continuó “El Gallo” no vieron nada y Sebastián, eres un hombre leal, quédate tranquilo, nadie tocará a tu familia, te doy mi palabra. Y continuó su sentencia: -Pero Gilberto, si vuelves a tocar un carrujo o una bacha de mota, se muere toda tu familia, te das cuenta del lío en que te has metido. Entrarás a una clínica para dejar el vicio y esto olvídalo, solo fue una lección de vida.
Así era “El Gallo”, justo con su gente, pero no era tonto, el que lo traicionaba se moría.
Sebastián le dio las gracias, le dio dos cachetadas al chamaco y se lo llevó corriendo a la clínica para que lo curaran.

***
Desde la cárcel “El Gallo” manejaba a su gente, el Neos seguía siendo el centro de operación. Julia se convirtió en su amante preferida, se mudó a la Del Valle, lo visitaba seguido, Roberto ingresó al penal para cuidarlo, lo mismo que Juan, nadie lo tocaba, “El Gallo” manejaba el penal, el mismo director lo visitaba con frecuencia.
Se dice que lo metieron a presión porque el presidente había prometido abatir a la delincuencia y “El Gallo” era pieza fundamental en el narco del país.
Muchos lo respetaban, sabían que era un hombre justo, que las drogas daban mucho dinero a México.
La verdad, todo mundo estaba metido en ese juego, los políticos, los artistas, los deportistas famosos, los empresarios y la gente del pueblo que conseguía una forma de vida en él, por eso nadie pensaba en terminar el negocio, ni a “El Gallo”, aunque se rumoraba que nacería otro narco más grande que se quedaría con el negocio de “El Gallo”, ya mataban a mucha de su gente en el norte, en Juárez, dicen que el nuevo rey, sería “El Mata”.
Todo imperio empieza y termina, lo que nunca acaba es el negocio, en el que todos están metidos.
Yo seguiré siendo jefe de meseros, me encanta mi trabajo, me da para vivir bien. Hasta que alguien nos borre.