REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 08 | 2019
   

Arca de Noé

Carta de amor: querida Miss


Rafael Martínez de la Borbolla

   Para mi amado hijo Rafael Martínez Sánchez Cid.
    'Seríamos peores de lo que somos sin los buenos
    libros que leímos, más conformistas, menos insumisos y
   el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría'

   Mario Vargas Llosa.

Querida Miss:
Así rápido y sin que nadie me vea pongo la carta en el buzón de correos esperando que el señor que las reparte sepa dónde vive o en donde esté, he tomado un timbre que encontré en casa y lo he pegado en el sobre, espero que habiendo escrito “A Mis Tere” se la puedan hacer llegar. Como usted nos enseñó, el correo llega a todos lados.
Han pasado muchas cosas desde que los militares salieron a las calles, justo un día antes de la última vez que la vi escribiendo apresuradamente en el pizarrón eso que me dio escalofríos y casi me hace llorar: “Recuerden niños que la libertad es todo y el conocimiento es el Universo. Me quedo en sus mentes. Podrán cortar todas las flores, pero nunca terminarán con la primavera. Ustedes pequeños son nuestro futuro, nunca teman. Los llevaré siempre en mi corazón.
Yo no entiendo porque no lo dijo en vez de escribirlo y menos porque esos soldados que se bajaron de esos camiones gritando y con lista en mano le hablaron tan feo, espantando a todos mis compañeros para que saliera del salón, la pobre Barbarita no ha parado de llorar desde entonces, sigue espantada, en verdad Miss que yo quise defenderla; decirle a esos hombres que no la sacaran y que cualquier problema lo vieran con mi abuela, pero pues los gritos del pasillo me dieron temor, aunque usted haya escrito que no temamos pero los fusiles y caras de los soldados me espantaron aún más, así que preferí quedarme temblando en mi lugar, espero me perdone, pero ni Arturo que es el más grande del salón hizo nada al respecto pues a él también le ganó el temor, se quedó como yo, como todos, callado y con el llanto en la boca haciéndonos chiquitos. Espero que vuelva pronto porque la extraño mucho y pienso en usted más que antes cuando podía verla todos los días. Además le quiero enseñar el dibujo que hice de usted.
Nada más salió y el padre Goyo entró al salón para borrar con lágrimas en los ojos el pizarrón, le temblaban las manos y nos dijo con voz quedita que nos fuéramos a casa, que ese día no habría clases y que nos presentáramos hasta el lunes; esta vez salimos todos en silencio, muchos lloraban muy quedito, hasta oíamos nuestros pasos y pudimos ver cómo subían a gritos y empujones al sacerdote a un camión, me imagino que lo llevaron a una de esas misiones donde viven los más pobres que él tanto nos contaba y donde hay muchos niños huérfanos como yo y que tantas ganas tengo de conocer, a él también me gustaría escribirle pero solo encontré un timbre, además la prefiero a usted, por favor no se lo vaya a decir, a usted no la vi subir a ningún camión, como salió primero me imagino que la regresaron a su casa porque le avisaron que algún conocido suyo ha enfermado, quizá su mamá, la que nos contaba que dio clases en la Universidad se ha sentido mal.
La Directora también enfermó por unos días, pero al cabo de unos pocos regresó para despedirse de nosotros, ha de haber sido algo serio, pues la notamos muy flaca y demacrada, ya no sonríe y casi no sale de su casa, mi abuelita dice que es una enfermedad que envió el diablo; que de vez en cuando ataca naciones enteras y que ahora nos tocó a la nuestra. Dice con voz quedita que saca lo peor del ser humano y que tengo que cuidarme mucho. Yo ando muy cuidadoso de no contagiarme.
La nueva maestra aunque intenta ser linda no lo es tanto, no es joven como usted, además que no tiene su pelo negro y tez blanca que tanto me recuerda a mi mamá que está en el cielo, por culpa del ladrón que le quitó su dinero cuando salía de la fábrica, ¿se acuerda que me abrazó muy fuerte todo el tiempo mientras la velábamos acostadita en ese catre y me dijo que se vale llorar hasta vaciar el corazón? además no habla de libertad, ni de nuestros héroes, ni de la patria, incluso ya no nos lee el cuento mensual que tanto nos gustaba y aplaudíamos donde nos platicaba de los libertadores, de sus luchas y de esos grandes hombres que cambiaron la historia, ahora en su lugar incluso a las niñas nos ponen a marchar, además le hemos rendido honores a un General que dicen es el salvador de la patria. ¿Será Doctor? Cuando preguntamos por usted, se queda callada y baja la mirada.
El nuevo Director nos ha señalado que ahora se va a impartir la disciplina, que nos van a quitar esas ideas revolucionarias y nos educarán como buenos ciudadanos del estado, el otro día regañó al pequeño Santi, el hijo del lechero por llegar sucio al salón, ya ve que se despierta muy temprano para llevar algunos litros de leche a las casas que están por la escuela, alguna se le vertió en sus ropas y lo mando a limpiarse al baño, estuve a punto de decirle lo que usted nos mencionó cuando nos burlamos de Mauricio el hijo del mecánico, quien llegó con aceite en su camisa; “Lo que se mancha trabajando no es suciedad, sino polvo, aceite, cemento, cal o lo que quieran; todo menos suciedad. El trabajo no mancha. No digan nunca de un trabajador, obrero o campesino que sale del trabajo: Está sucio. Deben decir: Lleva en su ropa las señales, las huellas de su trabajo. Recuérdenlo bien.” Pero al final no me animé pues me ganó de nuevo el miedo, pero de seguro lo haré cuando cumpla 10 años, si es que la enfermedad ésta no me alcanza, esperando mientras tanto no note los agujeros en la suela de mis zapatos y me vaya a hacer bulla, lo bueno es que para mi cumpleaños ya faltan solo unos meses y podré entonces defenderme; la invitaré a cortar mi pastel y romper la piñata.
Mi abuelita me dice: ¡deja de pensar en la Miss! dice que no tengo que hablar más de usted. Que ya no ande de preguntón porque la enfermedad me va a dar. Que me olvide y me asegura que usted está en un lugar muy tranquilo y bonito, pero no me sabe decir dónde. Pero yo nunca me voy a olvidar porque usted nos dijo que la memoria es algo muy importante para los pueblos y si yo me olvido y no le mando esta carta capaz que usted cree que no es tan importante para mí. Tampoco me voy a olvidar que me dijo que yo tenía lindos ojos y que cada vez que con ellos mirara la luna y las estrellas recordara que también mi papá y mamá las habían visto y que unas alas se me están desarrollando porque estoy destinado a volar muy alto y me gusta imaginar muchas cosas y que eso era muy valioso en la vida así que yo me imagino que usted se fue porque tuvo que cuidar a su mamá, que está enferma o porque tuvo que hacer un viaje y pronto volverá.
También le cuento que la enfermedad alcanzó a varios de los padres y hermanos mayores de algunos compañeros, como al papá de Mariela y Saúl; el señor que me contaba mi mamá trató de ayudar a mi papá cuando se enfermó del corazón, para meterlo al hospital aunque no tenía eso del seguro, justito antes de que se nos muriera y al hermano de Nico, ése que dicen escribe tan bonito, han llorado mucho y otros adultos para escapar de la enfermedad se han ido de sus casas, al parecer al monte, todos en el pueblo están muy tristes y espantados. Mi abuela está rezando a diario para que se cure esta extraña enfermedad.
Espero le llegue esta carta pronto y sepa que diario estoy llegando más temprano para esperarla en la entrada de la escuela, junto al gran árbol y le aviso que ya no está el viejito que se ponía ahí para vender fruta, quién sabe que habrá sido de él, pero hoy me voy a animar para ir a la casa de la Directora y preguntarle qué sabe de mi Miss, porque seguro ha de saber dónde está, y le prometo le llevaré un caldo de pollo que prepara mi abuelita que cura todos los males del mundo, porque seguro eso es lo que necesita y no porque los militares se la llevaron como a mi vecino y como dice la señora de la tienda a la que ayudo en las tardes, que porque andan matando a la gente como usted que habla de la libertad y de igualdad y de la corrupción de los gobernantes y de esas ideas tan bonitas de que todos somos valiosos en esta vida sin importar la belleza o el dinero. Que no hay límites y somos nosotros los arquitectos de nuestro destino.
Contésteme rápido Miss, le juro que a partir de los 10 años ahora sí la defenderé de los soldados y la enfermedad, y mientras los cumplo lo hará mi abuela, hablaré con ella, se lo prometo, aunque está muy enferma me ha jurado que no me dejará hasta que crezca.

Rafael

@rafaborbolla