REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
11 | 12 | 2019
   

Apantallados

Dos obras de teatro


Dalia Maria Teresa De León Adams

JACINTO Y NICOLASA
Cuando nos cuestionamos acerca de la injusticia, hacemos a un lado la gran marginalidad en que sufren los indígenas en nuestro país.
Esta obra ventila de manera somera la situación en que vive el grupo étnico minoritario rarámuri, de la comunidad de Norogachi, de la Sierra Tarahumara.
Con sólo dos actores en escena, se logran con gran plástica actoral, sumergir al público asistente, en dicha zona de manera imaginaria, presentando los varios personajes que ambos actores logran presuponer, con gran versatilidad, movimientos corporales, y modulación de la voz.
Es en este sentido que la obra puede considerarse costumbrista, pues mediante los diálogos, se ventila parte de la idiosincrasia indígena, así como parte de sus costumbres., pero ante todo, es una obra de denuncia a la injusticia que padece este pueblo aún hoy en día, por lo que los actores expresaron su solidaridad con ellos, motivo que les llevara a montar la obra.
La trama presenta a Jacinto, un hombre bueno, que sin embargo, el destino lo lleva a cometer un asesinato en contra de su compadre, tras descubrir el abuso que él constantemente ejercía con los niños de su comunidad.
La manera en que se encuentran marginados y desprotegidos, son los ingredientes de esta puesta en escena bien estructurada, con diálogos inteligentes y bien construidos, y por supuesto por la gran actuación de Olivia Lagunas, como Nicolasa, y Bernardo Velasco, como Jacinto.
Bajo la dirección general de Alberto Estrella y Víctor Carpinteiro, la puesta en escena es presentada en El Círculo Teatral, los sábados 19:00 hrs. y domingos 18:00 hrs., hasta el día 3 de mayo del presente año.

SIN PARACAÍDAS
Dramaturgia y dirección de Gabriela Ochoa, presentada por CONACULTA, EL INBA Y FONCA, en el teatro El Galeón, del Centro Cultural del Bosque.
En ella actúan Gabriela Betancourt, Pilar Cerecedo, Romina Coccio y Alejandro Morales, en un solo cuadro escenográfico, bajo un solo tiempo escénico
Es una puesta en escena muy divertida, en la que la temática medular es en torno del amor, vista desde una perspectiva de lo onírico y lo surrealista.
Amor, palabra fácil de decir, común de nombrar y polémica, que no ha podido ser descifrada aún con precisión, ni siquiera por los poetas, científicos, teólogos, ni filósofos, pese a que todos aseguramos haberlo sentido.
Empero, todas las artes generalmente son inspiradas en torno a él; ya sea el amor a la pareja, amor filial, amor a Dios, o a lo inalcanzable, etcétera, o bien, el amor que lleva al desamor. Y es justo en esta última connotación en que la obra teatral intitulada Sin paracaídas alude, es decir, a la caída imaginaria a la cual lleva el lado oscuro del amor no correspondido.
Por ello, el título Sin paracaídas muy ad-hoc, si se contempla de manera metafórica que los seres humanos comúnmente nos entregamos al amor, tirándonos, sin tomar en cuenta los riesgos reales que una relación apasionada o entregada, por lo general nos conduce a sufrir, la irremediable caída; y como Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis expresara alguna vez: “Después de una gran ilusión, surge una gran desilusión”.
Con respecto a la trama, aparece el personaje de la Mujer Reptil, quien se presenta sumergida dentro de una tina de baño, intentando suicidarse. De manera paralela es consultada, por una psiquiatra. La psiquiatra a la vez expresa su incredulidad y desesperanza con respecto a la felicidad, expresando su desprecio por aquellas personas que creen vivir momentos de realización.
Un tercer personaje es el de una mujer, quien ama y cree ser correspondida por el dandi. Cuarto personaje, quien no podía faltar, para lograr dar un entorno superfluo del galán, que no sabe apreciar a las personas que le ofrecen su amor e incondicionalidad, y quien finalmente también, vive en desesperanza, y logra poner al filo del desasosiego a sus parejas, quienes se sumergen en un desequilibrio emocional que las impulsa a sentirse en una caída “SIN PARACAÍDAS, emocional”.