REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 09 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Foucault y la Pintura


Francisco del Castillo Lozano

De manera casual, fui invitado a participar en el Taller Literario, que llevó este nombre (lamentablemente ya desaparecido), creado con el propósito de estudiar, aprender y conocer las posibilidades que ofrece la disciplina del ensayo.
Debo decir que mi actividad principal es las artes plásticas, a las que me he dedicado durante toda mi vida; no obstante, me atrajo esta propuesta, quizá porque, desde muy joven también me atrajo la literatura que considero igualmente creativa.
Mi interés ha aumentado al descubrir, yo diría con asombro, las finas posibilidades de la escritura en autores reconocidos como brillantes ensayistas. Tal es el caso de Michel Foucault, cuyos trabajos hemos tomado como referencia principal en nuestro taller. Por mi parte, con especial atención hacia sus escritos relacionados con la pintura.
De su obra La ética del cuidado de sí como práctica de la libertad Foucault, ha expresado algunas apreciaciones durante una entrevista que H. Becker, Fornet-Betancourt y Gómez Müller, le hicieron en 1984. El mismo título de la obra encierra el agudo conocimiento de Foucault sobre la condición humana y su relación con el entorno.
Como era de esperar, la lectura del texto y las preguntas y respuestas de los participantes, nos ocuparon varias sesiones para tratar de seguir el minucioso escrutinio que este autor hace del tema.
Los “juegos de verdad” a los que alude Foucault, son un concepto que tiene que ver, y mucho, diría yo, con el cuidado de sí (tema central de la entrevista) cuando se pregunta ¿por qué uno se cuida de la verdad, más que de sí mismo? Y ¿por qué se cuida de sí, sólo a través del cuidado de la verdad? Parece, a la ligera, un juego de palabras pero esto aborda una compleja problemática entre la verdad como ejercicio político y la verdad que como individuos podemos alcanzar independientemente o aún contra de los efectos de dominación.
Personalmente, pienso que, sin decirlo directamente, Foucault alude a la pintura como un “juego de verdad” en el que el artista acepta y se acepta en un intercambio feroz con su entorno.
La pintura y el arte en general, como actividad intrínsecamente humana, tiene, a mi modo de ver, vínculos estrechos con la libertad y por tanto con los “juegos de verdad” ¿Cómo podría el artista expresar su verdad, su aprehensión del entorno, si no ejerce al mismo tiempo su libertad?
A propósito de significados, cuando Foucault escribe sobre pintura, no lo hace generalizando sobre esta actividad, como tampoco de sus significados aparentes, ni de sus valores estéticos, sino que nos aporta su visión de la obra, desde una perspectiva filosófica, es decir humanista.
Quiero comentar ahora, las ideas y lecturas que me influenciaron antes de conocer el pensamiento de Foucault, con relación a la pintura.
Empecé leyendo a Herbert Read, (Carta a un joven pintor, 1964) para quien el arte es un instrumento esencial en el desarrollo de la conciencia humana. El mismo Read, cita a Conrad Fiedler: “Las realizaciones artísticas surgen en constante renovación, desde un dominio que debe permanecer inaccesible a la influencia de la reflexión intelectualizadora”.
Michel Ragon, otro estudioso de la pintura contemporánea, en su obra El Arte Abstracto, cita la conocida frase de Picasso: “Todo mundo pretende comprender la pintura, ¿por qué no tratar entonces, de comprender el canto de los pájaros?” Y en el mismo volumen, una anécdota narrada por Diderot de un joven artista quien antes de ponerse a pintar, se arrodillaba y decía: ¡Dios mío, líbrame del modelo!
Recientemente, me encontré con un volumen de Ceballos Garibay El Saber Artístico en el que cita a Nietzche: “El arte fija los aspectos de este mundo cambiante, es eternización, voluntad de vencer el futuro. Lo que expresa la verdadera vida no es la historia, sino el arte”.
Por su parte, Foucault, en alusión al cuadro de El Bosco La nave de los locos, nos dice: “Entre el verbo y la imagen, la bella unidad tiende a romperse. Una única y misma significación, no le es inmediatamente común” Y agrega: “La imagen aún tiene la vocación de transmitir cualquier cosa que sea consustancial al lenguaje, pero es preciso reconocer que ya no dice lo mismo”. Me parece que Foucault sugiere que pintura y literatura son expresiones paralelas en tiempos diferentes.
El pensamiento de Foucault no se aplica a una interpretación “intelectualizadora”, sino a una percepción profundamente humanista. Por ejemplo, en el análisis del cuadro tríptico de El Bosco La Tentación de San Antonio Foucault nos dice: “En la tentación de Lisboa, frente a San Antonio, se asienta una de las figuras nacidas de la locura, de su soledad, de su penitencia, de sus privaciones; una delgada fuente alumbra su rostro sin cuerpo”. Percibo aquí la inmersión de Foucault en la realidad estrujante representada en el drama pintado por el artista.
En el caso de Las Meninas de Velázquez, Foucault ha escrito, descrito y analizado esta obra en un volumen, digamos “exhaustivo”: Se introduce no sólo en el sentir del pintor, también hace una introspección desde el interior de la obra, con una aguda percepción de los personajes y objetos pintados por Velázquez. Quizá lo que más llamó mi atención es la intención, tal vez insospechada, de involucrar al espectador en la trama o escenario que el autor preparó y diseñó intencionalmente y que Foucault, nos revela de manera magistral. Parece como si el pintor nos dijera: “Sé lo que piensan y se los diré a través de mis personajes en esta obra”.