REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 05 | 2019
   

Clave de sol

La propuesta en torno de la marimba


Roberto López Moreno

Para la historia de la música occidental, América Latina no existe, no obstante la presencia de figuras señeras como Silvestre Revueltas, Leo Brouwer, Heitor Villa-Lobos, Alberto Ginastera, Agustín Barrios y tantos otros genios auténticos. Nosotros tenemos que defender ese tesoro que bien sabemos que sí existe, y difundirlo y acrecentarlo.
En el caso especial de nuestra marimba, hablando de la historia, no de la prehistoria del instrumento éste es un alegato vivo. De la Marimba damos los datos de sus inventores, sus constructores; es muy probable que en otros países centroamericanos haya aflorado el instrumento en su forma moderna con poca diferencia temporal. En todo caso es en Chiapas y Guatemala en donde, además de haber tenido su nacimiento, ha alcanzado su presencia culminante (en México también es patrimonio del estado de Tabasco; ojo: no del Istmo de Tehuantepec como ha pretendido el mal cine mexicano deformando la realidad. En Tehuantepec y Juchitán las ceremonias cívicas o religiosas se acompañan con música de banda). Ahí, en Centroamérica están los inventores y constructores de este instrumento profundamente americano.
La investigación que se ha hecho del mismo, con conceptos occidentales, tratando de utilizar como soporte la prehistoria, para traérnosla de África, mina el reconocimiento de nuestra creatividad y ataca por el lado de la identidad, que es la manera más efectiva de socavar a los pueblos, de acabar de despojarlos. El investigador occidental trata de decirnos que, efectivamente, occidente nos trajo el agravio, el despojo, la muerte, pero también la cultura aunque sea por medio del esclavismo, “entonces el esclavismo no es tan malo”. En esa forma se sigue negando nuestra presencia intelectual al mismo tiempo que pretenden aminorar el crimen de la esclavitud, que les debiera avergonzar de por vida. No debemos, en aras de su necesidad, ceder un ápice en la defensa de nuestros valores y, repito, debemos tener presente, ahora y siempre, que también nuestro sonido es una responsabilidad histórica.
Existe una obra sinfónica contemporánea escrita por el compositor chiapaneco Federico Álvarez del Toro, Las voces de la tierra que se estrenó en una de las ediciones del Festival Internacional Cervantino, llevando como concertista ni más ni menos que al maestro Zeferino Nandayapa. Nuestro compromiso debe ser más profundo todavía. En la actualidad se han compuesto, en el mundo, conciertos para marimba y orquesta, pero en todos los casos, se trata de obras escritas para orquesta sinfónica y un solista que se afana sobre teclados denominados: “marimba para concierto”, de un sonido opaco que no corresponde a las fulguraciones de la marimba original. Aunque han existido compositores que han hecho obras para Marimba centroamericana o sea, para la Marimba, como Rafael de Paz en Chiapas y Jesús Castillo en Guatemala (Ciñe el fuego la tecla americana,/ cintura de madera,/ incandescente voz de enredadera,/ árbol nacido para ser campana./ Un colibrí que enciende la mañana,/ latido de la flor, himno deshecho,/ tintina sobre el trecho/ en que Jesús Castillo/ reinventa el colibrí, que mar sencillo, se acurruca sonoro en cada pecho), hace falta que surja un compositor (y ése tendría que ser un compositor americano, seguramente, hecho, forjado en lo nuestro) que escriba, y ése sería nuestro mayor triunfo, un concierto para Marimba y Orquesta Sinfónica, pero considerando el instrumento desde su esencia misma; un concierto con el sonido original de la Marimba centroamericana en la que el concertista, el ejecutante, fuera en realidad, no un virtuoso, sino todo el conjunto, los cuatro marimbistas para los que está hecha la Marimba original, instrumento comunitario, necesidad social. Ésa es la gran obra que se encuentra en espera de ser escrita, y subrayar con ella, de una buena vez, por la vía de la cultura, de nuestra cultura (nuestra responsabilidad más nuestra), su plena identificación histórica centroamericana contemporánea.
A estas alturas obras escritas para marimba de concierto y orquesta sinfónica hay muchas, pero ése no es el caso. La culminación de todo será cuando haya una obra para marimba y orquesta y no para marimba de concierto y orquesta. Existen aproximaciones. No hace mucho (27 de noviembre del 2013) el compositor Carlos R. Salomón, a petición del -y dedicada a él- concertista chiapaneco Javier Nandayapa estrenó en el teatro Macedonio Alcalá, en la ciudad mexicana de Oaxaca un concierto más para marimba de concierto y orquesta sinfónica, en tres movimientos. Esta obra está escrita dentro de una corriente que Salomón denomina “Neotípica” y que la define como recreación de la música tradicional de México apoyado en formas minimalistas, jazz y música clásica.
El maestro Nandayapa grabó este concierto en Vinius, Lituania, el 17 y 19 de marzo del 2014 bajo la dirección del maestro Ugnius Vaignis, con la orquesta “Trinitas”. Junto con la obra de Carlos R. Salomón quedaron grabados los conciertos para marimba, Concierto por la paz del argentino Pablo Aguirre y el Concierto No. 2 para marimba del brasileño Ney Rosauro. Los pasados 31 de enero y 1o. de febrero, en la Ciudad de México, bajo la dirección del maestro Jan Latham Koeing se volvió a tocar el concierto neotípico del maestro Salomón, ahora por la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata, llevando como concertista al músico ucraniano Víctor Sych. En la misma sesión se tocaron la Sinfonía No. 9 de Shostakovich y la Danza Eslava Op. 72 No.2 de Dvorak. Propiamente el concierto de Salomón estuvo ejecutado por la orquesta de cámara de E. Podgaits.
Reafirmado en la posición que he venido sosteniendo, ni los conciertos grabados en Lituania (pronto saldrá el disco en México) ni el interpretado por Víctor Sych son conciertos para marimba. Si requirieran de una denominación más exacta y de acuerdo con mi alegato, lo que oímos en México es un Concierto para Xilófono, Vibráfono y Orquesta. El concertista pasa del vibráfono al xilófono y alterna con la orquesta. Vibráfono, xilófono. Xilófono, vibráfono. Lo que escuchamos fue eso, un Concierto para Xilófono, Vibráfono y Orquesta y eso mismo es lo que vamos a oír en el disco grabado en Lituania.
Escribir música para el instrumento, para la marimba, como ya lo hicieron inicialmente compositores de Chiapas y Guatemala (música de marimba, con la voz de la tierra para la sala de conciertos aunque aún sin la participación de la orquesta sinfónica, en esos entonces) es lo que se requiere para ya definirlo desde América para el mundo, como el primer gran Concierto para Marimba y Orquesta, con sus cuatro solistas frente a la batuta, entretejiéndose, deshaciéndose, rehaciéndose, dándose, deshaciéndose y rehaciéndose de nuevo entre los vibratos del sol y la madera. Es el Concierto para Marimba y Orquesta Sinfónica que no se ha hecho todavía. A alguien le toca escribirlo. Aquí. Hoy. En América. Falta todavía la creación de un verdadero Concierto para Marimba y Orquesta, que les rinda -por el simple hecho de estar escrito- obligado reconocimiento a los maestros Corazón Borraz y Sebastián Hurtado, los inventores en Chiapas y Guatemala de la marimba. Cuando suceda, el hecho será histórico. A nuestros compositores actuales corresponde el privilegio. Desde esa perspectiva, compositores latinoamericanos, nos deben, nos están debiendo, el primer Concierto para Marimba y Orquesta, que se escriba de América Latina para el Mundo.
Con la certeza de que las “células primarias” o “teclados primitivos” no llegaron de ningún lado sino que siempre estuvieron y han estado en todo el planeta, y que la Marimba instrumento de Borraz y de Hurtado es un invento que se dio en nuestras tierras, este trabajo concluye con las siguientes propuestas que se suman a la de la escritura de un Concierto para Marimba y Orquesta: 1) que cuando se hable de la Marimba, se destierre la sospechosa palabra de: “el origen” y se asuma que es un invento hecho en Centro América; y 2) que los latinoamericanos conscientes obliguemos al Diccionario a modificar su definición y que en vez de que asiente: “Marimba: Instrumento de percusión de origen africano”; instruya, como debe ser: “Marimba: Instrumento musical de finales del Siglo XIX, de invención centroamericana”. Por lo tanto, todos los teclados rústicos que existieron desde muchos siglos antes en las zonas tropicales del orbe, a los que en estos apuntes llamo “teclados primitivos” o “células primarias”, reciban el nombre de “Xilófonos”, denominación técnica, científica, de raíz etimológica griega, para evitar confusiones lesivas a la cultura de nuestros pueblos.
Hay un cervario de colibríes que aguarda el acontecimiento y un ferial de cascadas y quetzales que somos lo que vendremos desde el tiempo para el tiempo. Para que por fin, seamos nosotros mismos y planeta.