REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 08 | 2019
   

Confabulario

El holandés loco


Francisco del Castillo Lozano

La vida de Vincent Van Gogh fue una vorágine de creatividad desbordada, pero también un drama intensamente humano en el que se enredan la pobreza, el rechazo social, la marginación y finalmente la locura que el artista adoptó como un escape a la frustración de sentirse aislado, incomprendido y por su permanente insistencia en expresar con colores todas las maravillas que su exaltada sensibilidad percibía en la naturaleza.
“Anhelo de vivir” (i. Stone, Diana, 1953) es una estrujante narración de la vida de Van Gogh. A lo largo de cuarenta años, la he leído tres veces. Cada vez me han asaltado nuevas angustias, quizá ahora, a mis setenta y seis años, matizadas por mi propia experiencia de vida encaminada también, entre otras actividades, por el sendero del arte.
Hoy tenemos la suerte de ver las pinturas de este gran artista y así, tratar de entender su apasionada intención de recrear todo aquello que veía. Pero ahora el autor también nos dice lo que expresaba con palabras para decirnos cómo percibía su trabajo y su relación con la vida misma. Durante una discusión con Paul Gauguin, Van Gogh, le dijo:
“Cuando pinto el retrato de un hombre, quiero que se refleje en él toda su vida, todo lo que ha visto, luchado y sufrido.
“Los campos en que crece el trigo, el agua que corre tormentosa por las gargantas, el jugo de la fruta y la vida que se desliza del hombre son todo la misma cosa. La única unidad en la vida es la unidad de ritmo. Un ritmo al son del cual todos bailamos, hombres, manzanas, campos, casas, caballos y sol.
“La materia de que estás hecho, Gauguin, es la misma que forma a la uva, pues tú y la uva no son mas que uno. Cuando pinto a un labrador en su campo, quiero hacer sentir la unidad que existe entre el uno y el otro. Quiero que se sienta el sol que vivifica el campo, a su campo, al trigo y a los caballos por igual. Recién cuando sientas ese ritmo universal en medio del cual se mueve todo el mundo, recién entonces comenzarás a comprender la vida. Eso es Dios”

El camino de la creación, lleva al artista por senderos a veces sinuosos y a veces con incursiones y revelaciones luminosas hacia lo profundo de la condición humana.