REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
25 | 05 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Las constelaciones poéticas de Miguel Ángel Muñoz


Jorge Sifuentes Cañas

Miguel Ángel Muñoz nació en Cuernavaca, Morelos en 1972, estudió historia en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y realizó la maestría y doctorado en Historia del Arte en la UNAM. Desde hace un par de años forma parte del Seminario de Cultura Mexicana. Es poeta, historiador y “crítico de arte” -no le gusta el término- . Muñoz acaba de publicar el libro Constelaciones de la mirada * (Universidad Autónoma Metropolitana, México, 2014), donde reúne ensayos críticos sobre arte contemporáneo y los problemas estéticos que plantea la percepción de la obra de arte. Se presentan críticas expositivas y perfiles narrativos e históricos de artistas clave de las últimas cinco décadas, así como revisiones historiográficas de algunos de los movimientos artísticos del siglo XX (informalismo, expresionismo abstracto y arte conceptual). Poeta, lector voraz y exigente. Viajero constante, interminable, que ha encontrado en París, Marrakech, Madrid, Barcelona, Viena, Praga, Lisboa y Perpeñang, sus ciudades no sólo recurrentes, sino “preferidas”, aunque no niega su pasión por el Caribe: Puerto Rico, Panamá, República Dominicana, Jamaica -“un paraíso”- dice Muñoz… Ha traducido al español la poesía de Yves Bonnefoy, John Berger, John Ashbery, Adonis y Albert Râfols-Casamada. Además es autor de importantes compilaciones de textos históricos de Gutierre Tibón, José Hierro y Rubén Bonifaz Nuño, Rafael Canogar, estos tres últimos sobre historia de las formas estéticas. Su libro anterior fue El instante de la memoria (Editorial Praxis, México, 2013), donde traduce y recoge la poesía de sus ocho poetas más cercanos, más próximos no sólo a su poesía, sino que todos tienen en común un tema recurrente en la obra de Muñoz: la pasión por el arte.
Es frecuente escuchar ante una obra de arte la pregunta “qué significa” o “qué dice”, lo que sugiere que permanece intacto el concepto -la de que un cuadro deba decir o sugerir algo- contra la que los artistas vienen luchando desde hace casi un siglo. Sin embargo, el interrogante más radical, que señala cuál es la inquietud fundamental del espectador es si aquello que ve es “arte” o no. Aunque hay que plantear que actualmente hay una lucha de términos interminable. El poeta y crítico de arte Miguel Ángel Muñoz trata con su libro Constelaciones de la mirada, no de dar una visión totalizadora de qué es arte, sino más bien de darnos argumentos a través de múltiples artistas, corrientes y tendencias estéticas, para adentrarnos al término. Por ello, Muñoz propone un recorrido, desde finales del siglo XIX con Cézanne y Picasso, hasta las nuevas vanguardias con artistas conceptuales y más vanguardistas como Nan Goldin, Francesc Torres o Jannis Kounellis, para ir señalando los jalones que desmantelaron el concepto tradicional del arte hasta hoy. “Al margen del debate de la modernidad - dice Muñoz- o de la posmodernidad, que parece protagonizar la escena artística contemporánea, coexisten hoy diversos acercamientos a la obra de arte todavía vigentes y activos, que nos sitúan a una distancia apropiada para entender las calidades estéticas que la singularizan. Figurativo o abstracto, instalación o fotografía, de contenidos narrativos o gestuales lo cierto es que, entre nosotros, el arte prosigue su camino incierto con la condición de siempre. Para el artista, el laberinto planteado en cada nueva obra poco tiene que ver con los debates del gusto contemporáneo y menos todavía con la publicidad que los rodea. Esta visión demuestra que el arte que se produce en las últimas cinco décadas del siglo XX ha minado cualquier noción de arte puramente visual. Las instalaciones, los performances y los trabajos en vídeo, pintura, fotografía y escultura muestran su carácter híbrido”.
El arte contemporáneo se ha convertido en un complejo de definiciones y términos confusos, que han llevado muchas veces al espectador a no tener claro de qué se trata, no sólo lo que se ve, sino lo que se explica. Creo que este planteamiento es eficaz para hacernos comprender las causas profundas de las transformaciones de éste, pero echamos de menos un análisis más amplio de sus últimas manifestaciones. Muñoz es claro en su definición de cuáles son los artistas para él importantes en el desarrollo del arte moderno y contemporáneo: Dice: “Creo que lo fundamental son los artistas, lo más importante para mí como historiador y desde luego, como un poeta que ve y escucha el arte. El único movimiento considerable es el cubismo. Es lo más grande que nos dejó el siglo XX. Los demás son manifestaciones periféricas. Y figuras clave para mí son Picasso, Gris, Matisse, Braque, en el ámbito francés; y el genial escultor español Julio González, que es para mí una figura fundamental. Sin olvidar, una figura única: Marcel Duchamp. Recuerdo que Octavio Paz me decía que para él Duchamp era la contraparte de Picasso, pues también cambió los derroteros de la modernidad. Y sí, Paz tenía mucha razón. Por otra parte, hay otra tradición, la de lo fantástico y lo grotesco, en la que indagan Chagall, Ernst, Mondrian, Balthus, Dalí y Joan Miró. Que son también artistas ‘revolucionarios’; es decir, que cambiaron el rumbo de las vanguardias”.
En los más de 40 textos reunidos en esta publicación, que se puede considerar como segunda parte de Convergencia y contratiempo (Plan C Editores- CONACULTA, 2008) y El espacio vacío (CONACULTA; 2009), anteriores compilaciones. En ellos se confirman no sólo sus gustos y sus aversiones, sino también su método historiográfico para “ver” y “entender” el arte. Exagerar forma parte de él. También dejarse guiar antes por la información que transmiten los sentidos, que por las ideas recibidas. Tal vez un error o un acierto, eso sólo él lo sabe. Pero su calidad literaria y su crítica, así como los puntuales juicios, justifican el entusiasmo de sus lectores, y sobre todo, del mundillo del arte.
El primer bloque de escritos versa sobre lo moderno y lo contemporáneo, donde analiza la obra de Antoni Tápies, Roger von Gunten, Mark Rothko, Giacometi, Rubén Leyva, Francis Bacon, Monet, Magritte, Pierre Bonnard. Es tan brillante su visión poética que desluce casi todo lo demás, incluyendo el análisis histórico. El segundo reúne una serie de textos monográficos para catálogos de exposiciones de artistas más jóvenes y en proceso de consagración: Patricia Henríquez, Sandra Pani, Francisco Quintanar, Jesús Reyes Cordero y Marisa Boullosa. Artistas con los que comparte no sólo la generación, sino también por los que ha apostado a lo largo de ya varios años de trabajos compartidos.
El tercer capítulo lleva por título “Textos dispersos”, que tiene un interés más teórico, más de historiador, pues aquí ensaya sobre José Hierro crítico de arte; sobre la historia de la galería Casa Lamm, sobre el grupo El Paso y su influencia en el arte del siglo XXI, etc. El último apartado, son una importante e interesante serie de conversaciones con diversos artistas de nivel mundial: Eduardo Chillida, Richard Serra, Francesc Torres, Juan Genovés, Helmut Newton Jannis Kounellis, entre otros. Es importante decir, que el mérito de Muñoz es haber conocido y tratado a muchos de estos artistas que han marcado la escena visual de la mitad del siglo XX. Un logro ejemplar y tal vez único en México.
Quizá la única crítica que se le puede poner al libro es la misma que cabe achacarles a otras recopilaciones de artículos, textos de catálogos y conferencias que historiadores y críticos nos brindan. Todo aquí está escrito por encargo y, claro, no todo es igual de trascendental. Aunque hay que reconocer que, dada la preferencia por determinados enfoques, artistas y momentos de la historia del arte -el Impresionismo y sus secuelas, el Surrealismo, el Informalismo o los nombres constantes de Antoni Tápies, Ráfols-Casamada, Roberto Matta, José Luis Cuevas, Rafael Canogar, Ignacio Iturria que lo han marcado de forma decisiva en su trayectoria-, todo resulta importante para comprender parte del siglo XX.

* Ángel Muñoz. Constelaciones de la mirada. Universidad Autónoma Metropolitana. México, 2014.