REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 09 | 2019
   

Arca de Noé

La culta polaca


Por Supuesto

Cri-Crí, políticamente correcto
Todavía no se les ocurre, más por incultura que por ganas de destacar, a los vividores de la política que se agrupan en la empresa familiar llamada Partido Verde Ecologista de México, llamar a cuentas a Francisco Gabilondo Soler, por sus canciones “políticamente incorrectas”, pero dado que esta sección se distingue por ser indulgente y misericordiosa, les quiere dar a los sobrinos del Dr. Simil, un buen motivo de campaña política, a falta de un verdadero programa que debían haberle exigido al regalarles el registro electoral de partido.
¿Qué tal si ahora fingen ser protectores de los niños –al fin que en sus filas tienen al “Niño Verde”, que con complejo de Peter Pan no ha pasado de los 10 años, por lo menos en edad mental?
Podrían arremeter a lo seguro contra Cri-Crí, al cabo que ya no podrá defenderse y en todo caso será fácil llegar a un arreglo con el heredero de Gabilondo Soler, Tiburcio Gabilondo, quien por tal nombre debe guardarle a su padre un rencor soterrado.
A ver si el Niño Verde es capaz de entender en qué consistiría el negocio. Podría empezar por plantear que en seguimiento de la batalla del Partido Verde Ecologista de México, les ha parecido que no deben explotar a un grillo, como lo hizo el compositor, quien además exhibió de mala fe en sus canciones a ciertos animalitos, como fue el caso de Ché Araña, El ratón vaquero, El chivo ciclista, El pato bizco, La patita, El jicote aguamielero y muchas más.
En última instancia podrían acusar a Cri-Crí como alguna vez lo hizo la SEP, de “envenenar las mentes infantiles” con canciones racistas, como El negrito sandía o de maltrato a niños como La merienda u otras políticamente incorrectas, como La muñeca fea.
Para evitarle algún problema a Tiburcio, La Culta Polaca le ofrece una versión políticamente correcta de La muñeca fea, que hay que retitular:
La muñeca de belleza inferior a la media.
Esperando a una Oenegé, que la salve de violaciones, platicaba con los ratones la muñeca de belleza inferior a la media.
Un bracito se descapacitó, ya el smog su carita afectó.
Como ser marginal que ya es hoy, la Pacheco la entrevistó.
–Muñequita –dijóle en la tele–, no llores, subgenio, no tienes razón.
Tus amigos no son del freemarket pues empobrecieron a la población.
Nosotros no somos así:
te quieren enseres de salubridad, electrodomésticos de moderno hogar y hasta el veliz de la tercera edad.
También yo te quiero y te quiero feliz.
Aunque sólo falta que Tiburcio quiera demandar al autor de la parodia...

Entre ser y parecer
Se atribuye a Julio César –recogida por Plutarco– la frase de que “La mujer del César no sólo debe ser honrada, sino parecerlo”, en referencia a que Pompeya, la Cesarina, estuvo presente en una orgía romana, una Saturnalia, aunque no participó en los juegos sexuales, pero como se puso en duda su honradez, la repudió públicamente con esa advertencia.
La frase se ha prestado a otras interpretaciones y a diferentes aplicaciones, pero seguramente el consejero áulico que le da nortes históricos al ocupante de Los Pinos y de La casa blanca, no lo previno de esta situación, por lo que salió con la humorada de presentar el 3 de febrero, como renovado titular o cabeza visible (nunca mejor utilizada esta expresión) de la Secretaría de la Función Pública a Virgilio Andrade Martínez.
No hay en este comentario ningún resquisicio de discriminación facial, pero la verdad es que el nombramiento más pareció un regalo para los caricaturistas (que se dieron vuelo dibujándolo, porque es tan caricaturizable que hasta a Magú le va a salir parecido), que un acto intimidatorio contra los corruptos y los que manejan mal los dineros públicos.
Presentado como el que despejaría las especulaciones que circulan en los medios de comunicación y también en Radio Bemba (como dicen los cubanos a lo que se difunde de boca en boca), sobre si hubo conflicto de interés en los casos de las casas de Peña Nieto, Angélica Rivera y Fisco Kid Videgaray, al día siguiente el marxista Andrade (de la línea Groucho, desde luego), se desmarcó y aclaró que no, que él nada más iba a averiguar si había habido anomalías en la adquisición de las casas señoriales, pues las facultades que él tenía no daban más que para indagar los negocios privados que los señores Hinojosa y San Román han hecho con quienes les han entregado contratos bien remunerados. Y es que tanto Peña Nieto, como Videgaray han dejado claro que ellos no organizan las licitaciones ni hacen las contrataciones, aunque Videgaray sea el que paga y Peña Nieto sea el que puede hacer guiños que todos van a entender como “ái te encargo a mis cuates”, a quienes les deben los favores de que les hayan dado las casas más baratas o les hayan facilitado créditos, pese a que sus negocios no tienen que ver con financiamientos o préstamos.
Si es verdad que ya se va aceptando la informalidad con que aparecen en público los funcionarios, en mangas de camisa, con chamarra o con traje pero sin corbata y con la camisa desabotonada, el peinado se había conservado más o menos compuesto, sobre todo en el sexenio en que el mero mero es un bien peinado copetón, que tal vez hasta usa gel en su cabellera, ya disminuida, quizá por enfermedad.
Hay hasta pelones entre legisladores, como Ricardo Anaya del PAN (que no tiene parentesco con el heterónimo de esta sección, Héctor Anaya), pero no se habían visto caireles en la frente y nadie había superado al pintoresco voyerista candidato del Panal a la presidencia, Gabriel Quadri, que sólo por su aspecto no merecía la Presidencia del país, ya que también hay que parecer presidente.
Aunque el actual deja mucho que desear. Está bien para esposo de actriz de telenovela y hasta para aparecer en alguna alfombra roja, que tanto gusta a la farándula, ¿pero para Primer Mandatario de un país? Ya hasta Carlos Fuentes había anticipado que no tendría presencia para plantarse frente a Obama, Putin o Merker.

Hay que rehacer el calendario de puentes
En este país pontificio (para los cultos lectores de esta sección, que hayan olvidado la verdadera acepción de “pontificio”, se les recuerda que no tiene ningún sentido papista, sino que proviene del latín pons=puente y facere= hacer, o sea el que hace puentes, el constructor de puentes), en que el máximo estímulo para el trabajo son los días de asueto que provienen de los “puentes”, y donde el santo más celebrado es San Lunes, urge una reforma legislativa que asegure al primaveral mes de marzo como el más patriótico y digno de celebrarse.
En este año, sólo hay un San Lunes, el 16 de marzo, más pagano que político, pues parece relacionado con la llegada de la Primavera y no con el nacimiento de Benito Juárez. Hay otro día de asueto, el 18 de marzo, pero es exclusivo de los trabajadores de Pemex o de otras dependencias relacionadas, como el Instituto Mexicano del Petróleo.
Pero estos dos motivos de festejo y sobre todo de descanso, puede ser que desaparezcan pronto, pues desde los tiempos de Fox, el llamado Benemérito pasó a segunda división, desde que el vaquero lo expulsó de la Oficina Cuadrada (aquí no es Oval, como en la otra Casa Blanca), la presidencial de Los Pinos, y aunque no pudo cambiar la decoración a su pleno gusto, pues no lo dejaron poner un cuadro de la Guadalupana, resultó evidente que ya Juárez no seguiría rifando en el ánimo político.
Tal vez Benito merezca salir del Calendario Cívico, pues ya ha quedado claro que su máxima frase se la birló a Emmanuel Kant; que la “modestia medianía” con que aconsejaba vivir no fue tal, pues si bien no adquirió mansiones, sí se hizo de suficientes casas como para llamarlo casateniente; que su defensa de la soberanía se quebrantó al apoyar las gestiones de otro simulador, Melchor Ocampo, para dar a los gringos paso libre por el istmo de Tehuantepec, por medio del tratado McLane-Ocampo, que si no se concretó fue porque los gringos no quisieron; y que finalmente su ejemplar acto de fusilar a Maximiliano, se debió más a la obediencia del mandato de Monroe: “América para los americanos” y no para escarmentar a los extranjeros que quisieran apoderarse del país.
Pero si Juárez va a dejar de ser pretexto para el puente del 21 de marzo, se quedará deshonrado el tercer mes, pues aunque lo celebran muchos despistados como fiesta pagana de homenaje al sol, no podrá integrarse al calendario de puentes, tan deseados por los muy laboriosos mexicanos.
Lo que hay que hacer, entonces, es planear con qué fiestas sustituir –o ampliar– los asuetos oficiales. La Culta Polaca propone a los neoliberales o tecnócratas gobernantes las siguientes efemérides de marzo, susceptibles de originar nuevos puentes, pues son fechas que tal vez les interese conmemorar:
2. Texas se separa de México, en 1836. Puerto Rico queda asociado a los Estados Unidos, en 1917.
3. Se autoriza en 1820 la esclavitud en la Unión Americana, al sur del paralelo 36.
4. Yucatán se separa de México en 1840.
5. La Iglesia Católica condena las ideas astronómicas de Copérnico, en 1616.
7. Las tropas norteamericanas ocupan Veracruz, en 1847. Invención del juego Monopoly, en 1933.
8.- Lyndon B. Johnson, presidente de E.U. manda en 1965 los primeros marines a Vietnam, para defender “el mundo libre”.
9. Creación de la muñeca Barbie, en 1959.
11. Tomás Torquemada es nombrado Inquisidor de España, en 1482.
12. “Nacimiento” en Puebla, de Gustavo Díaz Ordaz, en 1911.
13. Fundación de Tenochtitlan, en 1325. John F. Kennedy decreta en 1961 la “Alianza para el progreso”.
16. Nace Josef Mengele, en 1911.
18. Reapropiación de la riqueza petrolera mexicana, a sus verdaderos dueños, “despojados” en 1938.
21. Día de la Primavera. Las tropas nacionales y extranjeras de Maximiliano, sitian Puebla en 1863. Natalicio de John D. Rockefeller, en 1906.
28. Creación de la Coca-Cola, en 1886.

Díaz Ordaz y el miedo al 68 y al 2 de octubre
De acuerdo con las cifras oficiales, no muy confiables por cierto, se cumplirán en marzo 114 años del nacimiento de uno de los más represivos presidentes que ha tenido el país –probablemente el único que ha logrado reelegirse subrepticiamente–, el oaxaqueño Gustavo Díaz Ordaz, que Maximino Ávila Camacho convirtió en poblano.
Nació en 1911, ya sea en San Andrés Chalchicomula, Puebla o en Tlacolula, Oaxaca, cuyo nombre en zapoteco es Guillbaan, «pueblo de sepulcros», según lo ha documentado Fabrizio Mejía Madrid, en su libro Disparos en la oscuridad.
De cualquier manera es el mismo año en que nació otro funesto personaje, el médico nazi Josef Mengele, a quien no en vano apodaron «El ángel de la muerte», mote que igualmente se le podría aplicar a quien asumió la responsabilidad histórica, política, ética y moral, de haber ordenado la matanza de Tlatelolco en 1968, Díaz Ordaz, según él “para salvar al país” de la amenaza comunista.
Nacieron el mismo año de 1911 y murieron coincidentemente en 1979, a la edad de 68 años, cifra mágica, esotérica, que en la novela de Héctor Anaya, Los cuadernos de Ariadna, próxima a publicarse, adquiere relevante importancia, pues en ella explica, sin más sustento que la ficción y la intuición, que el ex-presidente, presentado literariamente como “Tavo”, tenía pavor al 68 y un rencor especial al 2 de octubre, que lo persiguieron toda su vida.
En la novela, su astróloga Connie Hope le vaticina que morirá a los 68 años (y en efecto, falleció en 1979, a los 68 años, como el otro ángel de la muerte, Mengele, que también murió en 1979) y que se verá envuelto en la numerología del 68.
El Movimiento Estudiantil de 1968 y el de los estudiantes agrónomos de Chihuahua, tuvieron el mismo número de días: 68. Al de la Universidad Nicolaíta de Michoacán, ocurrido en 1966, le faltó un día para llegar a los fatídicos 68 días, pues el victorioso general Hernández Toledo, el mismo de Tlatelolco, arrasó con todos los estudiantes, por órdenes de Díaz Ordaz y atacó no sólo la Universidad, sino también las casas donde se hospedaban los estudiantes, la casa estudiantil femenil, Juana Pavón, y hasta los domicilios de los estudiantes.
Pero si no duró los 68 días, el día crucial de esa huelga de 1966 fue el 2 de octubre, fecha maldita, pues en un día semejante, de 1911, el padre de Díaz Ordaz, “don Ramón”, colaborador porfirista, estuvo a punto de morir, cuando el general revolucionario, Cándido Aguilar, lo encañonó en el entrecejo y le hubiera metido una bala, de no haber acertado a pasar un perro propiedad de los Díaz Ordaz, que le gustó al revolucionario y le dijo a Ramón que le canjeaba su vida por la del perro.
Además, la misma astróloga le pronosticó que su madre, Sabina Ordaz, moriría un 2 de octubre, lo que ocurrió en 1972, conforme a la novela, pues el escritor Anaya dentro de la ficción sugiere que Díaz Ordaz alteró la fecha y divulgó que había muerto el 30 de septiembre, para contrarrestar el mal fario del 2 de octubre.
En la novela de Héctor Anaya, ahistórica, aunque enclavada en la historia del país, pero también política y policíaca, pues se prepara un crimen; de intenso erotismo y de exploración del lenguaje, cargada de humor y de enseñanza de la redacción, además de la magia que encierran los cuadernos de Ariadna, uno de ellos, el Cuaderno Iniciático, dotado de una cualidad de predicción inversa.
En el trasfondo figuran personajes históricos: un sosías de Díaz Ordaz y otro de López Mateos; un tercero que sintetiza el brazo represor e inquisidor de los gobiernos, dotado de una inteligencia y una cultura perversa, encaminada al mal, aunque siempre inspirado en su idea particular de la defensa de los altos valores de la patria.
Ariadna, la protagonista, desquiciante mujer, tan bella y atractiva como preparada, hija del corrector de estilo de Vasconcelos, rememora la estirpe de las grandes mujeres de principios del siglo XX, María Asúnsolo, Machila Armida, Ninfa Santos, Consuelo Susín –Charito–, Consuelo Mondragón –Nahui Ollin–, Tina Modotti, Antonieta Rivas Mercado, Elena Arizmendi –Adriana– y resume a la intelectualidad de los años 60 de México.
Creativa e insurgente, justiciera en lo político, pero también en la cultura, pues además de dotar la trama de erotismo y voluptuosidad, también asume la responsabilidad de exhibir el mito de Vasconcelos, de quien expone las fallas garrafales del escritor, con fama de acabado prosista. Pero también descubre sus embustes de educador, editor y político y se exhiben su misoginia, autoritarismo, fobia a los estudiantes, a los jóvenes, a sus hijos, a su familia y su repulsa a la docencia, no obstante haber sido proclamado Maestro de América.
Se muestran sus desvaríos como promotor de la lectura, pues se quedó en las bodegas el 80% de los autores clásicos que editó y pretendía distribuir entre personas de escasa cultura, cuando que ni los más preparados lectores los entienden bien.
Lo peor es que, dado su carácter impositivo y sus inclinaciones nazifascitas, se especula que de haber llegado a la presidencia, habría actuado como el represor Gustavo Díaz Ordaz, ambos mórbidos, fanáticos y fundamentalistas anticomunistas.
Seguramente la novela del heterónimo de esta sección, Héctor Anaya, al publicarse motivará polémicas, siempre bienvenidas, por refrescantes.