REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
13 | 12 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Tinta Seca: el fin de un ciclo creativo


Miguel Ángel Muñoz

La cifra de veinte y cuatro años parece aludir en literatura y en alguna canción a un lapso relevante pero no exagerado, en cuyo curso pueden registrarse cambios dramáticos en personas, instituciones, sociedades, clases sociales y procesos históricos, así como en los espacios de la naturaleza. En este caso hablamos de las más de dos décadas de existencia de nuestra Tinta Seca, que llegó a su número 118. Es palpable que la revista ha logrado generar y sostener su propia tradición con base en una propuesta que fue afirmándose y afinándose año con año, en un ámbito como el mexicano, poblado de publicaciones literarias y artísticas. Y asimismo de incontables esfuerzos efectuados por pequeñas editoriales y grupos o sociedades culturales al margen del amparo oficial o simplemente mafioso.
Culmina un tiempo, que hoy brindamos a la curiosidad y la memoria del lector, un ciclo en la andadura de Tinta Seca. Hemos cumplido veinte y cuatro años de vida de la revista, justo los que nos separan de aquel otro, ya lejano, mes de junio del 1992 en el que iniciaba su vuelo ilusionado esta aventura editorial. Con Tinta Seca, fundamos la primer revista de literatura en el Estado de Morelos, y la única que ha vivido tantos años a nivel nacional, junto con Dos Filos de Zacatecas, las demás tristemente han ido desapareciendo. Casi veinte años parecen también un límite oportuno como elevar la mirada hacia nuevos horizontes, confines que no son finalmente sino prolongación natural de los que dibujó desde su origen el espíritu que alienta este proyecto. A la atención cómplice que, desde el inicio, la revista viene prestando a los asuntos ligados a la actividad artística, cultural, política y social no sólo de México, sino de Europa, se suma ahora el compromiso de incorporar en idéntica medida -esto es, sin estruendo enfático de la celebración extraordinaria, sino con la recurrente cadencia que busca asentar un vínculo normalizado- temas, creadores y firmas asociados a la dilatada, fértil y plural geografía artística de Iberoamérica.
Nada es fácil en estas cuestiones del quehacer intelectual y artístico llevado al sostén tinta y papel. Por eso, en ciertas épocas, Tinta Seca recibió merecidamente el apoyo del INBA y CONACULTA a las revistas independientes de provincia, del que ha prescindido sin hacer a un lado su independencia. Ser autosuficiente no es poca cosa pero, con apoyo o no, lo esencial ha sido alzar una bandera autónoma: la revista logró ser fiel a sí misma.
Con relación a la orientación general de sus contenidos estéticos e ideológicos ha mantenido una clara amplitud de expresión, aunque siempre en sentido de atender asuntos de estos tiempos -ya nacionales, ya internacionales-, tanto en literatura de ficción como en entrevistas y ensayos. La parte gráfica siempre fue abordada con cuidado, como aporte necesario y fundamental al proyecto; el diseño fue modificado, volviéndose más atractivo aun en su sencillez. Obviaremos anotar nombres de colaboradores o de autores cuya obra haya sido tratada en estas páginas, pero hay entre ellos figuras del más reconocido nivel, tanto mexicanas como de España, Francia, América Latina, etc. Basta revisar además los consejos de asesores, redacción y colaboración para confirmar una presencia lúcida, inclusiva y expansiva, al margen de cualquier tipo de grupos de poder. Josep Guinovart, Eduardo Chillida, Saúl Ibargoyen, Hugo Gutiérrez Vega, Bernardo Ruiz, José Francisco Conde Ortega, Enrique Cattaneo, Juan Goytisolo, José Hierro, José Ángel Valente, Bruno Widmann, John Berger, John Ashbery, Adonis, Francisco Brines, José. F. Ivars, Esteve Casanoves, Mauricio Floresmeyer, Yves Boneffoy, Esteve Casanoves, Carlos de Villa, Hugo Argüelles, Ignacio Iturria, Carlos López, José de Jesús Sampedro, Rafael Canogar, Leonel Maciel, Vicente Gandía, Marcela Rodríguez Loreto, Enrique Vila-Matas, Roger von Gunten, Albert Ràfols-casamada, María Girona, David Siller, Roberto Matta, Luis Feito, Álvaro Matute, Marco Antonio Campos, Sanda Racotta, Julián Ríos, Alberto García Alix, César Flores, Gutierre Tibón, Ricardo Garibay, Xavier Grau, Charo Pradas, José Villalobos, Luis Zárate, Antoni Tàpies, Alfonso Mena, Miguel Ángel Alamilla, Rubén Lyeva, Saúl Ibargoyen, Mauricio Floresmeyer, Patricia Henríquez, Del Ángel, Francesc Torres, Arnaldo Coen, Guillermo Arana, Francisco Ortyz, José Luis Cuevas, Sandra Pani, y muchos más que nos han ayudado de diversas formas
La revista Tinta Seca, con su edición 118, confirmó su trayectoria en un país lacerado por una “guerra” absurda contra el crimen organizado -que sataniza a su vez a los movimientos democráticos y populares-; por sequías y hambrunas que se atienden muy tardíamente; por escandalosas denuncias de la Global Financial Integrity de que México ha exportado enormes capitales de origen ilícito; por un proceso pre-electoral enredado y turbio -mas media concentrados, guerrillas partidarias, amenazas oficiales, mucho dinero, etc.- que ya anuncia más infelicidad para el pueblo mexicano que, pese a todo y a sus contradicciones de clase, parece buscar otros cauces hacia la democracia y la soberanía nacional. Un verdadero desastre, que por cierto, con este nuevo gobierno parece no acabar. En Morelos, donde fundamos la revista, hemos vivido lo mejor y lo peor en múltiples aspectos. Hoy, en Morelos, se vive un clima de desconfianza, porque el crimen acecha en todas partes y es imposible explicarle a un criminal que no debe humillar a nadie. El crimen es sordo, ciego y necesita un verdadero Estado de Derecho para detenerlo, para terminar con ese cáncer que lleva años.
Si el actual Gobierno de Morelos quiere volver a ganar la confianza (por la cual se le dio un voto de confianza) de los ciudadanos tiene que patentizar que la ha construido, dialogando con la disidencia (no reprimiendo) y persiguiendo a los criminales. Pero no con discursos, sino con actos y mediante sus mejores leyes y hombres que estén dispuestos a ejercer la ley, no para beneficio propio, sino de la sociedad civil. Quizá es una utopía; sí. Pero el Gobierno debe empeñarse en ello para salvar no sólo la dignidad, sino la de todos los ciudadanos que componemos este estado. Es decir, debe trabajar para hacer desaparecer la injusticia y el crimen que están envenenando todo. De lo contrario su condición de Gobierno será inútil y lejos de contribuir al orden, a la justicia y a la democracia, habrá contribuido, para nuestra desgracia, a un estado de ingobernabilidad, de anarquía y de envilecimiento, que poco falta para estar ahí. ¿Estamos al límite? Me han preguntado infinidad de morelecenses, no lo sé; pero me duele decirlo: hoy Morelos está en la incertidumbre.
¿Y el mundo? En Oriente Medio, pleno de conflictos, los aires se enturbian aún más por las estúpidas sanciones a Irán, de consecuencias imprevisibles, pues la UE necesita de su petróleo. ¿Tendremos que aceptar la triste pregunta: habrá o no habrá guerra? Israel la desea, ¿y Estados Unidos? En fin, el planeta Tierra sigue cambiando. Veremos qué mejor papel podrán ejercer las manifestaciones democráticas “indignadas” en ciertos países, que ahora cuentan con un fenómeno que crece velozmente: las redes sociales; aunque las definiciones últimas, aún lejanas, se jugarán en espacios mucho mayores....
¿Cuál será nuestro futuro? Todavía no lo decidimos… Ojalá pronto regresemos con un nuevo proyecto editorial. Gracias por todo.

miguelamunozpalos@prodigy.net.mx